Mi padrino, asignatura pendiente

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Mi padrino, asignatura pendiente

RESUMEN

Entregarme a mi padrino, fue cumplir una asignatura pendiente lo amé desde siempre, lo deseé desde que desperté a la vida sexual, el gozo que sentí ya adulta, cuando fui suya fue algo inigualable.

Ese viernes, ese llamado telefónico me trastocó, llegaba de la casa de una amiga me estaba cambiando, cuando comenzó a sonar, lo atendí, era mi padrino Néstor, luego de un rato de charla escuché una noticia que me sacudió me dijo que ya había alquilado la casa y que el miércoles viajaría a EE. UU., para ver si se establecía allí junto a sus hermanos, un frío recorrió mi cuerpo, estaba turbada por la noticia, pero quedamos en vernos en mi casa para almorzar al día siguiente.

Me senté en el sillón me sentía destrozada, para mí, mis padrinos eran sumamente importantes en mi vida, él se había quedado solo, hacía tres años ya que mi madrina había fallecido de un ataque cardíaco. Por mi mente transcurrió toda mi vida, ellos eran como mis padres, no pudieron tener hijos, y yo fui la consentida, me quedaba en su casa varios días, me llevaban a pasear, de vacaciones, me llenaban de regalos, no solo en mi niñez, también lo fue en mi adolescencia y ya de casada.

Quería a ambos casi de la misma manera, pero sabía que yo tenía otro sentimiento hacia mi padrino y yo había otro tipo de sentimientos, que se había puesto de manifiesto una tarde durante mi adolescencia; cierto juego que hacíamos durante mi niñez volvió a repetirse de la misma forma pero con otras sensaciones, y lo hicimos cuando mi madrina no estaba. De niña me encantaba sobremanera que mi padrino me hiciese caballito, él se cruzaba de piernas y yo me subía sobre uno de sus pies, me tomaba de las manos y me hacía caballito, yo disfrutaba el juego y me reía a carcajadas. Ese fue un juego de niña. En la medida que fui creciendo no podíamos hacerlo de la misma manera, mi peso había cambiado y él tuvo una operación de tobillo, así a partir de ahí el juego cambió lo hacía sentándome en sus rodillas.

Pero el tiempo fue transcurriendo y mi cuerpo fue cambiando, al entrar en mi adolescencia, mi cuerpo cambió por completo, empezó a hacerse muy evidente mi desarrollo y junto con ello empecé a sentir otras sensaciones, me fui sintiendo mujer me sentía atractiva, los hombres se fijaban en mí, me piropeaban y halagaban mis atributos femeninos y mi padrino no fue la excepción, si bien él no me decía nada, era evidente que yo le atraía, ahora me miraba distinto, no le gustaba (se ponía celoso) cuando me miraban de manera insinuante. Y esa fue la razón para que no juguemos más de esa manera, además que mis padrinos dijeron que ese era un juego de cuando yo era niña y no para hacerlo ahora que era una adolescente

El tiempo pasó, ese día cumplía 18, estaba en casa de mis padrinos y Haydee mi madrina salió de compras a buscar un regalo para mi cumple, yo estaba estudiando y mi padrino leyendo un libro, yo me quedé sola con mi padrino, yo llevaba un jean ajustado azul y un pullover de cuello alto blanco porque aún hacía frío, estaba sentada en el sofá a su lado, y luego de un rato dije:

C- Padrino hace mucho que no me haces caballito

N- Si hace bastante, pero ahora ya estas grandecita para que te lo haga

C- Estoy gorda?

N- No corazón estas hermosa, sos delgada, una belleza

C- Entonces porque no me querés hacer caballito?

N-Porque ya no tenés edad para que te haga eso, la gente puede pensar mal y no creo que a tu madrina y a tu mamá les guste eso.

Lo abracé me acurruqué en su pecho y dije, muy mimosa y convincente:

C- Dale padrino una vez más porfi, como regalo de cumple, solo esta vez, después de hoy nunca más... extraño tanto el que me hagas caballito, además estamos solos, la madrina no se va a enterar

Él siguió negándose y me puse muy mimosa pidiéndole hacerlo, tanto fue mi insistencia que logre que el accediera.

Me senté sobre sus piernas de espaldas a él y comenzó a hacerme caballito, él me tenía por la cintura y me hizo caballito un par de veces entonces dijo:

N- Bueno ya está

C- No seas malo... un poco más

Ahora me senté más atrás y mientras él seguía haciéndolo, y yo me reía sentí bajo mi cola como su pene se iba endureciendo, y mi cuerpo se estremecía por lo que estaba sintiendo, durante más de cinco minutos lo hizo, su pene estaba cada vez más duro, y sus manos ya no me sujetaban por la cintura ahora estaban un poco por debajo de mis tetas, y en el movimiento que hacíamos en el juego por momentos sentía un pequeño roce de sus manos en mis senos que me hacían estremecer, pero el juego terminó de forma abrupta, sentimos que se abría la puerta, mi madrina ingresaba a la casa, rápidamente me levanté y él salió hacia el baño, ya en mi casa, no hacia otra cosa que pensar en lo que viví y la excitación que ambos llegamos a tener.

El tempo pasó y nunca hablamos de ese tema por un lado porque nunca se dio la oportunidad de hacerlo y porque yo me puse de novia, siempre quedó rondando en mi mente que hubiese pasado si ese día mi madrina hubiese tardado más en llegar.

Estaba acostada en mi cama y no podía dejar de pensar en ello, amaba a mi padrino más allá de lo filial, era 20 años mayor pero me sentía atraída por él, y yo sentía que tenía una asignatura pendiente y que mi padrino se iría sin que pudiese rendirla a menos que yo…

Me levanté muy temprano en la mañana, estaba convencida que no podría vivir pensando ¿Qué hubiese pasado?, estaba convencida que debía hacer algo para que mis pensamientos se hiciesen realidad.

No solo preparé el almuerzo también me preparé yo dispuesta a hacer todo para cumplir mi sueño, y mi sueño era acostarme con él.

Llevaba mi cabello como a él le gustaba con trenzas que me daban un toque adolescente, maquillados mis párpados y ojos, mis labios de un rojo excitante, me había puesto una solera roja con lunares blancos, de finos breteles, con un escote generoso, por el que se podían ver las redondeces de mis senos, entallada al tórax marcaba mi pequeña cintura y daba forma provocativa a mis caderas y cola mi falda algo menos ajustada por debajo de mi cintura, se detenía a unos diez centímetros de mis rodillas exhibiendo mis piernas y llevaba unas sandalias con dos tiritas rojas de taco bajo.

Cuando mi padrino Néstor llegó no pasé desapercibida para sus ojos hacia bastante tiempo que no me sentía tan excitada. Charlamos de su viaje, de lo que nos íbamos a extrañar mientras almorzábamos.

Luego pasamos al living, él estaba sentado en el sillón y yo llegué de la cocina con la bandeja de tazas y el café, me recline para dejar la bandeja sobre la mesa ratona y mi falda exhibió bastante más de lo que pensaba mis piernas, mi falda apenas ocultó mi cola, miré de reojo a Néstor viendo cierta perturbación en su mirada, yo me senté en un sillón frente a él y crucé mis piernas de forma tal que él pudiese disfrutar todo lo que mi falda no cubría, luego de tomar el café me senté a su lado y me recliné sobre él haciendo que su brazo pasase por mi hombro y dije:

C- Te voy a extrañar tanto.

N- Yo también.

C- A veces me gustaría ser chica de vuelta para volverlos a disfrutar, a vos y a la madrina

N- El tiempo pasa, pero fue muy hermoso porque vos fuiste la hija que no pudimos tener.

C- Si reconozco que me consintieron en todo, me llevaban a pasear, iba de vacaciones con ustedes, jugaba con ustedes… siempre me acuerdo cuando me hacías caballito

N- Si era hermoso verte reír con tantas ganas.

C- Si me encantaba que me hagas caballito, pero hubo un juego que quedó incompleto.

N- Cual?

C- Cuando cumplí los 18 y me hiciste caballito por última vez y porque yo insistí, fue tan hermoso, no sé qué hubiese pasado si la madrina hubiese llegado más tarde.

Él se quedó estático, yo crucé mi pierna izquierda sobre su cuerpo, y luego me senté sobre las suyas, de frente a él, tomé su cuello entre mis manos y con voz seductora dije "ahora podemos hacerlo sabiendo que nadie nos va a interrumpir", él todavía estaba traumado, yo llevé mis labios y besé los suyos casi con un roce, diciendo "te amo y te deseo como nunca desee a nadie"

En ese momento sus manos casi tímidamente tomaron mi cintura, mis labios fueron nuevamente en busca de los suyos, primero suave y dulcemente hasta convertirse en un beso apasionado, su lengua y la mía recorriendo nuestras bocas, apasionada y enloquecedoramente, mi cuerpo friccionando el suyo sintiendo su pene erguido.

No hubo palabras salvo gemidos, durante unos diez minutos estuvimos así, luego me incorporé y me arrodille delante de él, entonces mis manos fueron a su bragueta, bajé su cierre abrí su pantalón y mi mano se introdujo bajo su slip retirando fuera de él su pene erguido, y al tenerlo en mis manos supe que iba a disfrutarlo a más no poder, no solo por mis sentimientos sino por la dimensiones.

Mi boca beso varias veces su enrojecido glande, luego pase mi lengua dulcemente por el mientras Néstor no paraba de gemir de placer al tiempo que me pedía más, entonces poco a poco comencé a introducirlo en mi boca hasta comérmelo todo.

Luego comencé a succionarlo cada vez con más pasión, llegaba a la punta, jugueteaba con mi lengua y volvía a introducírmelo en mi boca, así hasta que su boca dijo "estoy por acabar", yo retiré de mi boca su pene y dije "quiero sentir en mi boca hasta la última gota de semen".

Volví a introducirlo en mi boca cuando sentí su pene explotar y mi boca se llenó de un cálido semen al que saboree por completo, disfrutando su sabor, mi sueño estaba empezando a cumplirse.

Luego me incorporé y fui hasta el baño a cepillarme la boca, él llegó al baño desnudo yo aún tenía puesta mi solera, los breteles estaban caídos, él me sujetó por detrás y comenzó a besar mi cuello, y a decirme cuanto me amaba, yo ardía de placer al sentir sus besos, luego abrió el cierre de mi vestido dejándolo, caer al piso, no llevaba corpiño así que sus manos lo tomaron y comenzaron a acariciarlos.

Yo llevaba una pequeña tanga roja, que me impedía disfrutar de su pene totalmente erguido así que me la saqué casi con violencia, él comenzó a besar mi espalda e iba bajando por ella hasta llegar a mi cola, besó mis cachetes, los chuponeo suavemente, mientras yo no paraba de gozar y gemir, mi boca gimió y grito como nunca por el placer que me provocó a sentir su lengua en los bordes de mi ano.

Luego se incorporó mi cuerpo pegado al suyo nos besamos en la boca y dijo

N- tenés una cola perfecta.

C- va a ser perfecta cuando tu pene este en ella.

Abrazados fuimos a La pieza, ahí se adueñó de mis senos los lamió secciono mis pezones y los beso durante largos minutos, nos besamos y acariciamos por completo, el clima reinante era por demás enloquecedor, valió la pena esperar tanto tiempo Néstor me hizo sentir completa, gamas un home me había fecho gozar tanto sin haberme penetrado, pero no aguantábamos más entonces dije:

C- me muero por sentirte dueño de mi cola.

Puse dos almohadones apoye mi cabeza en ellos me arrodillé sobre la cama y erguí mi cola hasta que los dos tuviésemos una posición cómoda, él estaba arrodillado yo abrí mis piernas para facilitar la penetración, el con sus manos acariciaba mis nalgas, les dio un beso a ambas y arrancó un profundo grito de placer de mi boca cuando su punta se apoyó en las puertas de mi ano.

Ahí me tomó por la cintura y empezó a penetrarme, no podría describir el enorme placer que me provocó su pene invadiéndome, me sentía en otro mundo, su pene entraba en mí en forma suave y lenta hasta entregármelo todo, ahí tomó mis caderas más fuertemente y comenzó a moverse haciendo que su pene recorriese mi ano.

Poco a poco fue imprimiendo más velocidad a su recorrido, sus manos llegaron a los labios de mi vagina, y comenzó a acariciarla haciendo que el placer fuese completo ya no podía aguantar más, mi orgasmo era inminente, estaba recibiendo placer por ambos lados cuando él dijo "ahora" mi cuerpo se estremeció en un orgasmo interminable mientras su pene totalmente dentro mío estaba lanzando borbotones de cálido semen.

Mientras tanto él seguía acariciando mi concha mientras su boca besaba mi espalda, cuando los dos llegamos a la calma su pene se retiró de mi cuerpo nos acomodamos en la cama y un concierto de besos y palabras dulce se desplegó durante más de media hora. Luego nos levantamos y fuimos a tomar algunos mates él tenía puesto un short y yo mi solera continué sentada en su falda mientras no dejábamos de acariciarnos y besarnos.

Luego de un rato así sentí su pene nuevamente erguido y dije

C-papito se te está parando a lo que dijo

N-estaría para terapia si no se me para por vos.

Volvimos a besarnos yo lo deseaba tanto como él a mí me incorporé me saque la bombacha, él su short y me fui sentado sobre él mientras esto sucedía sus manos iban tomando mi solera hasta dejar mi cuerpo sin ella, nos besamos apasionadamente, mis piernas estaban abiertas sintiendo su maravilloso pene erguido a las puertas de mi vagina.

Ya no podía estar así me incorporé y lleve mi cuerpo hasta que su pene quedo en la puerta de mi concha semi incorporada, rodee con mis brazos su cuello y fui deslizándome haciendo que su pene se introdujese en mi vagina hasta recibirlo por completo en medio de gemidos, nos besamos y dije:

C-gracias por hacerme tuya por completo

Él me tomó de la cintura y yo empecé a moverme haciendo que su pene recorriese mi vagina el placer me invadía fui acelerando los movimientos hasta saber que pronto ambos acabásemos y volvimos a hacerlo juntos mi cuerpo volvió a estallar en interminables convulsiones mientras su pene volvía a entregarme su tan preciado semen.

Pero no fue la última vez, él se quedó conmigo hasta que el avión partió hicimos el amor infinidad de veces más.

No quiso que lo acompañase al aeropuerto, cuando se fue lloré como nunca... sabía que lo amaba y que difícilmente alguien volviese a darme tanto placer.

A partir de ahí nuestros encuentros fueron virtuales cámara de por medio nos desnudábamos y nos masturbábamos viéndonos. Hoy ya pasaron un par de años de esos encuentros pero lo sigo extrañando.

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