Mi abuelo y sus perversiones (01)

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Mi abuelo y sus perversiones (01)

RESUMEN

Mientras mamá seguía engullendo aquel pito enorme, el abuelo dejó que su torso se ladeara un poco, hasta que sus manos llegaron hasta su trasero.

Primera Parte: Mama y el abuelo

Hola, los saludo desde mi hermoso México, mi nombre es Carolina, actualmente tengo 24 años, y lo que voy a contar comenzó hace 4 años cuando mi abuelo materno llego a vivir con nosotros.

Somos una familia de cinco, formada por mi padrastro Anselmo, mi madre Sophia ambos de 40 años, mi hermana menor de nombre Ariel, quien actualmente tiene 22 años y Don Jerónimo, mi abuelo materno, quien no aparenta sus 57 años. Siempre creí que nuestra familia era normal, es decir como cualquier otra, más estaba totalmente equivocada, mi padrastro es Ingeniero Civil y ocupa un importante puesto en una prestigiosa constructora de la capital del país.

Debido a eso, pasa mucho tiempo fuera de casa, supervisando obras en toda la república mexicana, incluso en el extranjero. Es un buen hombre, muy cariñoso, amable y responsable. Por su parte mi madre Sophia, es una mujer que, aunque concluyo sus estudios de contaduría, decidió dedicarse al 100 % a nosotras, dejando de lado su trabajo en la misma constructora en donde labora mi padre.

Por ultimo estamos mi hermana Ariel y yo, ambas estudiamos la universidad, ella diseño gráfico y yo comunicaciones. Como ya les conté siempre he visto a mi familia como normal, y hasta cierto punto aburrida, pero eso cambio cuando el abuelo Jerónimo llego a vivir a la casa, hace 4 años y medio, debido a que su situación económica era muy mala. Algo que me sorprendió bastante fue la reacción de mi madre al saber que ella tenía que ella tenía que tomar cartas en el asunto, ya que mi tío Ricardo, hermano de mi madre no podía hacerse cargo del abuelo Jerónimo. Más bien su horrorosa esposa se negó. Como les decía mi madre reacciono de muy mala manera, llegando incluso a rabiar al saber que tendría que ser ella quien hiciera cargo del problema de su padre.

Cosa que me llamo poderosamente la atención, debido a que le abuelo Jerónimo, cuando tuvo la posibilidad, siempre nos procuró, incluso nos regaló la casa en la que vivimos ahora. Fue por eso que no supe él porque del enfado de mi madre, aunque más tarde lo entendería.

Los primeros meses tras la llegada de mi abuelo Jerónimo a la casa, fueron de total caos, mi madre siempre estaba de malas, a nosotras nos redoblo la custodia y seguridad, es decir nos vigilaba hasta cuando íbamos al baño. Tanto mi hermana, como yo no sabíamos a que se debía su actitud. Hasta que una tarde al volver de la escuela, comencé a sacar mis conclusiones.

Aquella tarde y después de haber dejado mis cosas en la mesa del comedor, escuche que mi madre habla algo alterada con mi abuelo en la cocina. Por lo que sin hacer ruido me acerque para escuchar mejor y tratar de ver lo que ocurría allí dentro. Me escabullí por debajo del hueco de la barra del desayunador, hasta llegar al vano de la puerta de la cocina, asomándome un poco pude ver a mi abuelo de pie muy cerca de mi madre, ella de pie dándole la espalda a mi abuelo lavando un plato en el fregadero. Y allí comenzó todo.

- ¡Papa! ¡Ya basta! ¡Porque no quieres entender! – decía mama.

- ¡Nenita! ¡Pero si yo solo quiero que todo vuelva a ser como antes! ¡Por favor! – dijo el abuelo.

- ¡No papa! ¡Ya no! ¡Ahora todo es diferente! ¡Entiende! ¡Por favor! – repitió mama.

Fue entonces que al abuelo hizo algo que me dejo helada y a la vez mas intrigada que nunca. Levantándose de la silla en que estaba, tomo a mama por la nuca, con la mano izquierda y con la derecha palmeo con fuerza una de sus nalgas.

- ¡Dios papa! ¡Detente! ¡Ya basta! – grito mi madre –

- ¡Baja la voz mamita! ¡No querrás que alguien te escuche! – dijo suavemente el abuelo –

La mano derecha del abuelo dejo la nalga de mama, para subir hasta uno de sus pechos, estrujándolo con fuerza por encima de la blusa.

- ¿Ya no te acuerdas lo mucho que nos divertíamos en el pasado? Mmmh? ¿Dime que no se te antoja repetirlo? ¿Dime que no? ¡Nenita! – decía el abuelo mientras restregaba su cosa en el trasero de mi mama –

Me sentí alarmada no sabía qué hacer, quería detenerlo, mas no sabía qué pasaría si lo hacía o qué diablos decir para hacerlo. Y de repente…

- ¡Bien! ¡Está bien! ¡Tú gana! ¡Si! ¡No lo olvide nunca! ¡Todas esas noches en que estuvimos juntos! ¡Pero papa, debes entender que ahora tengo un esposo! ¡Además de que Caro y Angie podrían entrar por la puerta y sorprendernos! ¡Es una locura! – exclamo mama aceptando las cosas –

Dios santo, como era posible que mi madre se revolcara con su padre, él era mi abuelito… mi mente está hecha un caos, las palabras, acciones, en sí; todo se tornaba extraño y muy morboso. Las palabras cesaron por completo, por lo que volví asomarme para ver qué pasaba allí dentro, lo que vi fue algo increíble.

Vi a mi madre besando a mi abuelo en la boca mientras su mano izquierda frotaba su cosa por encima de sus pantalones. Mientras que mi abuelo ya había sacado los senos de mama de la blusa y el brasier frotándolos despacio.

- ¡Hola!! ¿Hay alguien en casa? - se escuchó en la entrada de la casa –

Se trataba de mi hermana, quien regresaba de la escuela, eso hizo que ambos se apartaran de golpe y se acomodaran la ropa, momento que yo aproveche para escabullirme para no ser vista. Como pude y haciendo alarde de pericia logré llegar hasta mi habitación, en la que permanecí hasta la hora de la cena. Esa noche durante la cena mire detenidamente a mi madre y abuelo, tratando de atraparlos en algún gesto o mueca que me indicara su culpabilidad.

Mas fracase rotundamente, ellos no cruzaron mirada alguna, solo se hablaban para lo esencial. Mi hermana y padrastro hablaban de sus días y las tonterías de siempre. A partir de ese momento me dije que mantendría vigilados a ese par. Cuando tuviera pruebas de sus actos, y solo entonces se lo diría mi padre, bueno mi padrastro. Mas tenía que ser precavida no sabía qué pasaría si me descubrían.

no paso mucho tiempo antes de que mi madre y abuelo me dieran más material para mi causa, mi padre saldría de la ciudad por trabajo el próximo fin de semana, mientras que mi hermana se iría de fin de semana con unas amigas a valle de bravo. Sabía que ellos harían algo para deshacerse de mí y seguir con sus cochinadas. Mas el destino me tenía preparada una sorpresa. El viernes por la tarde mi padre se marchó de la casa a eso de las 16:00 horas. Por su parte mi hermana cerca de las 19:00 horas, dejando en casa solo a mi madre, mi abuelo y a mí. Esa misma noche llego la oportunidad, después de cenar, me despedí de ellos dejándolos en la cocina terminando de asear los platos. Después de una hora más o menos de estar en mi habitación, Salí de la misma fingiendo que iba al baño. Al llegar al final del pasillo que conduce al cuarto de baño, noté que esta encendía la televisión de la sala de estar, serian cerca de las 23:00 horas, de inmediato supe que algo extraño pasaba en el piso de abajo. Lentamente bajé algunos escalones sentándome en uno de ellos cuando tuve una perspectiva ventajosa de la situación. La penumbra me ayudaba en mi tarea, en la sala de estar mi madre estaba recostada sobre las piernas del abuelo, su cabeza justo sobre su cosa, las manos del abuelo acariciaban su cabello mientras ambos miraban la televisión.

- ¿Qué has pensado, nenita? ¡Al respecto de lo que hemos hablado! – dijo el abuelo en voz baja –

- ¡No lo sé papa! ¡Es arriesgado! – respondió mama –

- ¡Si eso lo sé! ¡Lo que si se es que ya es tiempo! ¡No deberíamos esperar más! – dijo el abuelo dejándome más inquieta que antes –

A que se refería, de que hablaban. Aun no lo sabía, pero estaba por averiguarlo.

- ¡Papa, no es fácil! ¡Esto no es como conmigo! ¡La situación es otra! ¿Lo entiendes? – respondió mi madre! –

- ¡Si lo entiendo! ¡Pero creo que deberíamos dar el paso! ¡Y ver lo que pasa! – dijo el abuelo dejando el cabello de mama –

Su mano tomo de nuevo sus senos acariciándolos suavemente, mama increíblemente cerro los ojos comenzando a disfrutarlo. Incluso giro un poco dándole acceso total a su pecho. Mama usaba su típico camisón de satín color rosa, por lo que fácilmente las manos del abuelo lograron apoderarse de sus bubis por debajo de la tela. El pecho de mama comenzó a agitarse, el toqueteo de las manos del abuelo la estaba poniendo caliente.

Y se de lo que hablo, para ponerlo en contexto, mama es una mujer atractiva, mas no una modelo de portada. Con 1.75 de estatura, complexión media, sin ser gorda, cara larga, facciones definidas, cabello castaño obscuro, largo lacio hasta la mitad de la espalda, cuello largo, tés morena clara, senos medianos ya aun firmes, abdomen propio de una mujer de su edad, algo flácido producto de dos embarazos, cadera ancha, y debo aceptar que tiene un trasero increíble, abultado y bien formado, piernas largas y delgadas. Una mujer que cualquier hombre incluido mi abuelo desearía tener.

Bueno regresemos con el relato, mientras las manos de mi abuelo seguían frotando las bubis de mi mami, ella comenzaba a gemir ligeramente.

- ¡Papa! Uhh! ¡Papi! – decía la muy puerca –

- ¿Qué pasa nenita? Hum? – respondió mi abuelo sin dejar de ver la pantalla del televisor –

- ¡Dios, debo aceptarlo! ¡Te extrañe por muchos años! Ahhh! ¡Sigue papi! – dijo mama dejándome sin aliento –

Como era posible que ella dijera eso, amaba a mi padre bueno padrastro, y antes a mi padre, al menos eso era lo que sabía hasta ese momento. Era inconcebible lo que veía, más debo aceptar que permanecía allí más por gusto que por intentar detenerlos.

Las manos del abuelo estrujaban las bubis de mama, haciéndola estremecerse y gemir con más fuerza. Imagine que ellos creían que yo estaría profundamente dormida. Ya que las cosas y gemidos subían de intensidad.

- Ssshh! ¡Nena! ¡Podrías despertar a Caro…! – dijo mi abuelo –

- ¡Lo sé! ¡Pero… Ahhh! ¡Dámelo papi! – decía mama vuelta una zorra –

- Ssshh! Calama conejita! – susurraba el abuelo –

Mi madre estaba como una completa loca, comenzaba a frotar su cara contra la cosa del abuelo, imagino que para ese momento la cosa del abuelo ya estaba dura, bueno eso creo. Fue entonces que las cosas ya se pusieron más porno.

- ¡Ok, nena! ¡Date vuelta! – susurro el abuelo –

Mama obedeció sin chistar, girando despacio. Se colocó de frente a la cosa del abuelo levantando un poco el torso con los brazos cruzados. El abuelo se deslizo un poco en el sofá adoptando una posición más cómoda, muy despacio bajo su pantalón del pijama, junto a su calzón, dejando algo increíble ante mis ojos. Dios bendito, el abuelo es súper dotado, fue la primera vez que tuve ante mis ojos aquella enorme cosota, sin mentirles tiene más de 23 centímetros de largo y tan grueso como un brazo. La cabeza de aquella cosota era coronada por una especie de casco bastante grande.

De inmediato mama tomo aquel casco enorme entre sus labios comenzando a chuparlo despacio, al tiempo en que el abuelo, cerraba los ojos para disfrutar de la boca de mama. No podía creer que mi madre estuviera haciendo aquello, con gran pericia comenzaba a tragar gran parte de aquel tremendo, como llamarlo… Garrote, no… pitote.

- ¡Dios nena, eres la mejor para esto! Uhhh! – Decía el abuelo mientras tomaba a mama de la cabeza haciendo que en su boca se hundiera aún más aquel pitote –

Como se imaginarán mama no decía nada, solo hacia ruidos extraños, y las arcadas eran tremendas al salir de su garganta, hilos de saliva quedaban en la punta de la cosota del abuelo y terminaban en la boca de mama, cuando aquel pitote salía de la garganta de mama. La luz del televisor me ayudaba a ver toda la escena. Mientras la boca de mama, seguía succionando el pitote del abuelo, su mano frotaba sus pelotas, apretándolas con ganas, lo que provocaba que el abuelo saltara del sofá. Las cosas seguían subiendo de tono, ya que mama, cada vez que sacaba el pitote del abuelo de su boca escupía en aquel casco enorme, para después golpearse las mejillas con la cosota del abuelo, al mismo tiempo en que lo masturbaba con fuerza.

- ¡Nena! ¡Nena! ¡Dios! ¡Había olvidado algunas cosas! Uhh! Ohh! ¡Dios! ¡Papi! ¡Me encanta tu verga! ¡La extrañe por años! Huggr! Mmmggg! Mmmggg! – decían ambos –

Mientras mama seguía engullendo aquel pito enorme, el abuelo dejo que su torso se ladeara un poco, hasta que sus manos llegaron hasta su buen tarsero, tomando el camisón, lo levanto hasta dejar expuesto el culo de mama, pensé que ella usaba una tanga muy pequeña ya que sus nalgas se veían completamente desnudas, más tarde descubriría que no usaba nada debajo del camisón.

En un momento en que mama saco el pitote del abuelo de su boca, el abuelo le dio su mano para que la chupara y escupiera sobre ella, después el abuelo unto la saliva de mama en su mano, y si… se la metió en la colita a mama.

- Aahhhh!! – gimió mama al sentir los dedos del abuelo entrando en ella –

Mas no dejo de chuparle el pito al abuelo, la mano del abuelo jerónimo, se agitaba con locura dentro de la colita de mama, haciéndola gritar de placer.

- Shhh! Shhh! ¡Nena! – exclamo el abuelo cubriendo la boca de mama –

Mama ahogo sus gritos volviendo a meter aquel pito gordo en su garganta. Después de unos minutos más de sexo oral y fisting, el abuelo levanto a mama de los cabellos, exclamando.

- Ahhh! ¡Espera… espera! ¡No quiero venirme aun! Ahhh! ¡Anda levántate! ¡Quítate la ropa, nena! – dijo el abuelo jadeando –

Mama visiblemente aturdida, se levantó jadeando, tomo su camisón levantándolo por encima de la cabeza, hasta dejarlo fuera de su cuerpo. Por primera vez veía el cuerpo de mi madre con morbo, como mujeres, estamos acostumbradas a vernos desnudas en casa, pero esto era diferente. Sus muslos se notaban brillantes, síntoma inequívoco de que había logrado acabar, sus tetas son hermosas, sus pezones erectos denotaban el orgasmo alcanzado.

Por un momento deje de prestarle atención al abuelo, quien para ese entonces se había despojado del pantalón del pijama en la misma posición, mientras que sujetaba su pito manteniéndolo firme a los ojos de mama. En verdad es un pito enrome, mama subió encima de él, doblando las piernas a los costados, tomándose de los hombros del abuelo lenta y suavemente se sentó en aquella cosota. Tragándola de a poco. En eso momento imagine lo que ella estaría experimentando, si el pene de mi novio no es ni la mitad del de mi abuelo, y aun así cuando me la mete, me hace sentir en la gloria, no imaginaba lo que era tener algo como lo del abuelo dentro de mí.

Lo más extraño es que sin darme cuenta, para ese momento me encontraba abierta de piernas y mis dedos frotaban mi almeja muy suavemente, mi almeja se sentía húmeda debajo del short que uso para dormir. Para cuando volví a prestar atención a lo que sucedía en la sala, mama ya se sentaba por completo sobre el pito del abuelo. Haciendo que sus buenas nalgas se aplastaran contra sus muslos.

- Ahhh! Ahhh! Ahh! ¡Nena! Mmh! Mmh! Mmh! ¡Papi! ¡Que rico! ¡Así nenita, no pares! Mmh! – decían mientras gemían suavemente –

Muy despacio los sentones de mama, comenzaron a ser más fuertes, haciendo que sus nalgas tronaran cada que llegaban a los muslos del abuelo. Mismo que se estremecía al sentir a mama llegar hasta sus bolas.

- Plaff! Plaff! Plaff! – se escuchaba con cada sentón –

El abuelo se retorcía del placer, al mismo tiempo que apretaba las bubis de mama, lamiendo y chupando sus pezones.

- Uhhh! ¡Nenita, ahh! ¡Quiero estar encima! ¡Anda! ¡Cambiemos, uhh! Plaff! Plaff! – dijo el abuelo jadeante y muy perverso –

Mama detuvo rebotes de nalgas de golpe, sacando aquel enorme pito de su vagina. Recostándose sobre el sofá con las piernas un poco elevadas, las rodillas flexionadas y sus manos tomando sus tetas. Mientras que el abuelo aprovecho la ventaja que le daba aquella posición, para entrar en medio de las piernas de su hija, lamiendo su colita una y otra vez.

- Mmmhh! ¡Papa! ¡Así! Mmhh! Oohh! Mmmh! – gemia mama con cada pasada de la lengua del abuelo –

Después de un momento más de cunnilingus el abuelo salió de en medio de las piernas de mama, colocándose en posición para penetrarla de nuevo. Las rodillas de mama se recargaron en el pecho de mi abuelo, su cabeza sobresalía del sofá por lo que pude ver el momento exacto de la penetración, misma que fue profunda y de golpe.

- Uhhh! ¡Dios! ¡Nena! ¡Estás tan buena como hace años! Ahhhh! ¡Papa! Uhmmm! ¡Ese pito esta tan rico como cuando tenía 18! Ahhh! – decían mientras gemían –

La cadera del abuelo se movía despacio, no era necesario moverse mucho con la profundidad de la penetración. Ambos gemían suave gozando cada movimiento, por momentos los gemidos se ahogaban cuando los labios del abuelo se encargaban de los de su hija. Mi mano aceleraba la masturbación empapando por completo mi calzón y short.

- ¡Demonios, como desearía ser mama! – fue lo que salió de mi boca debido al momento –

Qué diablos estaba diciendo, yo era quien debía parar aquel acto aberrante y deshonesto. No debería estar excitada, por decía algo así. Dios, porque quería mentirme, sabía perfectamente que era lo que provocaba que mi mente divagara, y pensara en ser mama en ese momento.

Mientras tanto mi abuelo seguía dándole con gusto a mi madre, misma que gemía suave y lento, sus piernas habían caído a los costados del cuerpo de mi abuelo, mismo que se conserva en forma a pesar de sus 57 años. Por momentos la boca de mi abuelo chupaba con fuerza las bubis de mi madre, haciendo muy sonoros los chupetes a sus pezones. El rictus de mama, era de total placer, sus ojos cerrados, sus labios entre abiertos, sus suaves gemidos, sus manos acariciando el cuerpo de quien ese momento era su amante, y en otro su padre.

Unos minutos más bastaron para que mi abuelo, saliera de la vagina de mama, palmeando su pitote en contra de las nalgas de su hija.

- Uhh! ¡Nenita! ¡Qué rico, uhh! ¡Eres tan hermosa como hace años! ¡Dios me gustas tanto! – dijo el abuelo mientras golpeaba las nalgas de mama con su garrote –

- Papi! ¡Aunque Anselmo, es mi esposo y me coge rico, nunca te olvide! Uhh! ¡Dame más pito, papa! ¡Lléname de leche! – susurro mama sin abrir los ojos –

Mi abuelo beso los pechos de mama, haciendo que sus pezones parecieran de goma, para después voltear a mama dejándola boca abajo con las nalgas un poco elevadas, sus manos separaron sus cachetes un poco, se colocó detrás de ella y de un madrazo la volvió a penetrar, mama dejo escapar un sonoro y placentero gemido.

- Aaaaahhhh, dios mioooo!!! – dijo mama al sentir la cosota del abuelo.

- ¡Nenita! ¡Nenita! Mmmmhhhh! – gimió el abuelo.

Las embestidas del abuelo a la colita de mama eran profundas y lentas, haciendo que mama se estremeciera con cada una de ellas. De momento el abuelo dejo de separar las nalgas de mama, recargando todo su peso sobre el trasero de su hija. Haciendo que mama literalmente aullara de placer, por lo que el abuelo tuvo que tapar su boca.

- ¡Dios mío, siento como mi verga toca tu útero! Ahhhhhgg! – gimió el abuelo perversamente –

- Sii! ¡Papi! Uhhh duele un poco, pero no pares! ¡Por favor lléname de mocos! Uhhh! – respondió mama –

Mi abuelo siguió bombeándose a mi madre por varios minutos en los que los gemidos eran muy placenteros, el abuelo sacaba casi por completo su pitote de la colita de su hija, para después muy despacio volver a meterlo. Mama se levantó un poco, creo que se estaba cansando de aquella posición, notándolo el abuelo la levanto de la cadera, hasta dejarla en posición de doggy, sin dejar de darle despacio. El abuelo disfrutaba de la vagina de mama, prueba de ello era las repetidas ocasiones en que su vientre, aplastaba sus nalgas, haciendo que el gesto de mama fuera de placer y dolor al mismo tiempo. Fue hasta entonces que el abuelo se atrevió a más.

- ¿Nenita, hace cuanto que no usas este hoyito? – susurro mientras colocaba su dedo pulgar sobre el ano de mi madre –

- Wow! ¡Mucho tiempo papa! ¡A Anselmo no le gusta! –respondió mama.

- ¿Y si te lleno de mocos ese hoyito? ¿Qué dices nena? – pregunto el abuelo –

- ¡No se papi! Hace tanto que no me dan por allí, creo que mejor lo dejamos para después, ¿sí? – respondió mama entre gemidos –

El abuelo siguió apretando su dedo contra el ano de mama, hasta que logro hundirlo un poco.

- Aauhh! ¡Papi! ¡Duele! – exclamo mama –

- ¡Lo siento cariño! ¡Pero tenemos que abrirlo de nuevo! ¡Al parecer se cerró, por dejar de usarlo! Uhhmm! – dijo el abuelo mientras escupía un poco sobre el ano de mama.

Por dios, mama era toda una puerca, jamás imagine que mi madre fuera aficionada al sexo anal. No la culpo es rico sentir un pito duro abrir tu esfínter. Mientras que mi abuelo seguía dándole a mi mama por la colita, su dedo taladraba su esfínter de a poco. Momentos después llego el cambio de dedos, ahora mama tendría dos dedos en el ano y el pitote del abuelo en la colita. Mama comenzaba a moverse de forma experta, haciendo que el abuelo se entusiasmara con cada movimiento del trasero de su hija. El ritmo acompasado del pito y dedos del abuelo, hacían que mama se moviera de forma morbosa y deliciosa. De momento el abuelo empalo a mama, levantándola como una pluma al viento, con un movimiento rápido se colocó recostado sobre el sofá dejando sus piernas colgando por el borde del mismo, dejando a mama en posición de vaquera en reversa. Aquella posición me permitió apreciar más el cuerpo de mi madre, su vientre era depilado, mientras que el de mi abuelo muy peludo, mama se recargo sobre el pecho del abuelo, colocando sus pies sobre los muslos de su padre, comenzando a cabalgarlo de manera magistral.

- ¡Nena! ¡Nena! Mmhh! ¡Así nena! Uhh! ¡Móntame, móntame rico! Uhh! ¡Si papi! ¡Dame tus mocos! ¡Por favor! Ahh! Ahh! ¡Si! Te gusta que te coja así, ¿verdad? Hum? ¡Si! ¡Si! ¡Me encanta! ¡Sigue ahh! ¡Papi! ¡Papi! ¡Dame pito! Hhhmmm! – decían mientras se daban placer –

Sin poder aguantar más deje que un leve gemido escapara de mi garganta, el orgasmo proferido por mis dedos me hizo perder mi ventaja. Mas ellos no lo notaron, sus gemidos eran más sonoros y ocultaron perfectamente el mío. Ya si tocarme, permanecí allí sentada en el escalón, aguardando el momento de la descarga de leche. Misma que no tardo mucho, debido al movimiento de la cadera de mama sobre el abuelo, las manos del abuelo tomaron a su hija por las bubis, apretándolas con fuerza, un sonoro gemido salió de la garganta del abuelo, al mismo tiempo en que el abdomen de mama se contraía por su propio orgasmo, ambos terminaron al mismo tiempo, haciendo de ese momento algo espectacular.

- Neeenaaaa!!! Papiiii! – dijeron en el momento de terminar –

Los huevos del abuelo se estremecían con cada chorro de semen vertido dentro de su hija, mientras ella dejaba que su rajita dejara salir una mezcla de semen y fluido vaginal. Después de que el abuelo y mama dejaron de moverse producto de sus descargas, mama se tendió de espaldas sobre su padre. El jadeaba con velocidad endemoniada, mientras que sus brazos rodeaban a mama por el estómago. Los senos de mama se desparramaron a los lados de su cuerpo, mientras que el pito descomunal del abuelo seguía clavado dentro de ella, sus respiraciones eran agitadas y sus cuerpos brillaban por el sudor del acto sexual, aquello era algo increíble y morboso.

Momentos después y una vez que lograron recobrar el aliento, mama saco el pito del abuelo de su vagina usando una de sus manos, para acomodarse a un lado del abuelo abrazándolo tiernamente. Fue entonces que la charla perversa volvió al guion.

- ¡Papa! ¿En verdad quieres eso? ¿De verdad quieres repetir la historia? – pregunto mama suavemente –

- ¿Porque no? Angie, es fácil! ¡Pero Caro… Carolina es la que me preocupa! – respondió el abuelo dejándome sin aliento por un minuto –

Que había dicho mi abuelo… el quería… no podía creerlo, y más porque mama lo apoyaba.

- ¿En serio crees que Angie sea fácil? – pregunto mama –

- Ha! Nena! ¡Ella ya sabe! –respondió mi abuelo dejando a mama helada.

- Que? Como? ¿Cuando? – pregunto mama levantándose un poco –

- Calma, no hubo sexo! ¡Fue la última vez que estuvo conmigo de vacaciones… la aborde mientras dormía, y bueno tuvimos algo de toqueteos! Solo eso… - dijo el pervertido de mi abuelo –

Mama se quedó muda por unos segundos, para después responder algo que me dejo aún más inquieta.

- ¡Pues entonces que así sea! ¡Solo trátalas bien! ¡No las lastimes y no las obligues a nada! – dijo mama –

- ¡Bien! ¿Y que hay con Anselmo? – pregunto el abuelo –

- ¡Ese tema está más que hecho! ¡Me ama tanto que me dejara hacer lo que quiera… no te preocupes por el! – respondió mama sínicamente –

- ¡Ok! ¡De acuerdo! – dijo mi abuelo volviendo a abrazar a mama –

- ¡Solo te pido que seas especialmente cuidadoso con Carolina, ya sabes por qué! – exclamo mama –

- ¡No te preocupes, ella será especial para mi… como lo eres tú! ¡También es mi hija! – dijo mi abuelo dejándome sin habla, aliento, ideas y estupefacta por toda esa noche –

Aquellas palabras de mi abuelo me dieron una gran pieza del rompecabezas, sería posible que mama hubiera quedado embarazada de su padre y me hubiera mentido al respecto… claro que era así…

Lo extraño de las cosas, era que ahora como sería el trato con aquel hombre, lo trataría como mi abuelo o como mi padre…

Meses después las cosas se pondrían más locas aun… pero eso será en otro relato…

Continuara…

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