Mis maravillosas hijas

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Mis maravillosas hijas

RESUMEN

Ella abrió sus piernas y me dejó ver esa bella vulva. Su vagina era hermosa y sus labios eran gruesos. Le quité la falda y observé esa maravillosa cuca lista para ser clavada.

Luego de la muerte de mi esposa, la pena moral de su perdida la pase con la compañía de mis dos maravillosas y hermosas hijas, Catherine de 20 años y Sara de 18. Como me case muy joven, mis 36 años de edad no reflejaban que eran mis hijas. Ambas me colaboraron mucho con la pena sufrida y se solidarizaron conmigo para tratar de salvar la casa luego de que el banco, debido a las múltiples deudas, iba a tomar propiedad.

Fui al banco a demostrar que aun podía pagar la deuda, con tal de que no me quitaran la casa. El abogado del caso y la única persona que tomaría la decisión me había concedido una audiencia. Yo iba acompañado por Sara, quien lucía sus jeans apretados y una camiseta roja que se ajustaba a su torso. Ella es de piel trigueña, rubia, ojos negros, 1,70 m de estatura, bonitas piernas, tetas pequeñas y un culo precioso, redondo y bien formado, típico de una joven de su edad. Hacia parte del grupo de porristas que animaban a los equipos de basquetbol y baseball de la universidad. Y por supuesto tenía muchos admiradores pero aun no le conocía un novio.

Entrando a la oficina del abogado, el tipo descarado ese observo a Sara de arriba a abajo, fijando su mirada en el hermoso y deseable culo de mi hija. Quiero advertir que luego de la muerte de mi esposa llevaba seis meses sin clavar mi verga dentro de una cuca, pero viendo los cuerpos de mis hijas, pienso, como hombre, que sus espectaculares traseros ya estaban listos.

-"Veo señor Rodríguez que viene muy bien acompañado el día de hoy" comento el abogado mirando la cadera de Sara y como el jean se ajustaba a sus piernas.

-"hola, me llamo Sara", se presentó mi hija.

El abogado le paso la mano y parecía quedarse con ella. Estaba fascinado con Sara y le parecía muy tierna y dulce. Mejor digámoslo, le parecía una teenager que ya tenía la edad y el cuerpo para ser clavada en la cama por una verga. Y saltaban a la vista las razones por las cuales mi hija era deseable. Mientras ella acercaba una silla para sentarse, el abogado no le quitaba sus ojos de su juvenil y fresco culo.

Luego de la reunión, el abogado nos dio una última opción de pago. Teníamos que firmar unos documentos con la promesa de pago estipulada. Habíamos quedado comprometidos a realizar un pago en un mes, pero aun no teníamos el dinero. Al salir de su oficina vi nuevamente como él deseaba a mi hija mirándole su rico trasero.

Esa noche, Sara llego de su entrenamiento luciendo su faldita roja de porrista. Se veía preciosa, rozagante y feliz. Se acercó a mí, dándome un abrazo y me dio un beso en la mejilla. Pase mi brazo sobre su espalda y al bajarlo, de forma accidental, acaricie su precioso culo bajo la falda. Al tocarla, sentí como su trasero era duro y sus nalgas, perfectamente formadas, eran un confortable cojín para que reposara la verga de un hombre.

-"Te veo preocupado, papa..." dijo ella cruzando sus piernas en frente mío.

-"Si... Aun no tenemos el dinero y no sé qué hacer... creo que vamos a perder la casa de todos modos...", le dije a ella mientras miraba sus atléticas piernas.

-"La casa no la vamos a perder... hare cualquier cosa para que eso no suceda...", me aclaro ella con voz enfadada.

Se paró del sofá donde yo estaba y empezó a caminar hacia las escaleras. Yo la seguía mirando como su faldita se movía y sus nalgas expresaban con su movimiento sensual, la alegría de una joven que quería que su padre estuviera tranquilo, a cualquier precio.

Luego llego Catherine. De rostro bello y 1,75 m de estatura, ella también había heredado de mi esposa sus cualidades. Mi esposa era rubia con senos poco voluminosos pero con un hermoso trasero y femeninas piernas. Mis hijas eran la misma imagen de su difunta madre.

Catherine tenía un novio que no me gustaba. Yo sabía que el muchacho solo la quería para gozarse su perfecto culo. Eso me ponía mal. O mejor lo envidiaba. Catherine era muy parecida a mi difunta esposa y sus rasgos físicos eran los mismos de ella a su edad. Sabía que sus novios y amigos se interesaban solo para poder disfrutar del hermoso cuerpo de ellas. También en los últimos seis meses, veía con enfado como mis amigos de la oficina nos invitaban a salir y sin ningún disimulo observaban encantados los delicados traseros de mis hijas. Pienso que me estoy volviendo un padre celoso, al ver los amigos de ellas y mis amigos como una jauría de animales sedientos de sexo, todos luchando por tratar de montarlas y expresarles con su verga cuanto las desean.

-"Hola papa... como estas?" me pregunto ella dándome un beso en la frente.

Le conté la situación de la posible pérdida de la casa. Luego de la charla ella tomo la documentación y subió a su habitación a leerla. Catherine, era más seria, pero al igual que Sara me dijo que también haría cualquier cosa para que la casa siguiera siendo nuestra.

Pasado el mes, se llegó a la fecha del pago previsto. Yo no tenía el dinero recaudado, tenía solo la mitad, Así que me encontraba con mucho stress. Llegue esa noche a casa con el corazón destrozado y anímicamente muy desmotivado, ya que sabía que el abogado al otro día, colocaría la orden de incautación de la casa. Pero note algo extraño. Un BMW deportivo estaba parqueado en frente del garaje. Pensé que era otro de los amigos de ellas que las visitaba. Pero al entrar a casa mi sorpresa fue mayor al ver al abogado sentado en el sofá, acompañado al frente por Sara. Casi me quedo sin respiración.

-"Señor Rodríguez, gusto en verlo... Que grato que hayamos llegado a un acuerdo...” me saludo el, extendiéndome la mano, sin aun yo entender lo que pasaba.

Le salude y le invite a que se sentara nuevamente, mientras que le alcanzaba una cerveza del refrigerador y mi cabeza trataba de asimilar lo que estaba ocurriendo.

-"Que hace este maldito aquí hoy...?", me preguntaba yo.

Luego de pasarle la cerveza, entendí el porqué de su presencia allí y porque me hablada del acuerdo.

Sara lucía una cortísima mini falda azul. Sus deportivas piernas, cruzadas en frente de él, saltaban a la vista más femenina que nunca. Tenía una blusa blanca que dejaba ver la transparencia de su brasier y sus tetas de teenager. Jamás había visto a Sara lucir tan espectacular. Estaba más deseable que nunca. Estaba hermosa. Al ponerse de pie la mini falda se le ajustaba perfectamente a su redondo y tierno culo, dejando notar que ella tenía puesta una tanga debajo. Al caminar, el movimiento de sus duras nalgas, destacaba su trasero bien salido y tanto el abogado como yo, la deseamos.

De un momento a otro Catherine bajo las escaleras. Ella tenía puesta otra mini falda, de color negra, tipo colegiala, que destacaba esas nalgas divinas que me hicieron recordar a mi esposa. Sus largas piernas lucían impecables y la hacían ver muy femenina. Sus tetas, de poco tamaño, parecían no importarle al abogado quien con su boca abierta veía como mis hijas eran dos verdaderas diosas que merecían ser duramente clavadas por la verga ardiente de un hombre.

Yo seguía sorprendido por lo que veía. Sara tomo al abogado de la mano y le dijo que le iba a enseñar la casa, subiendo las escaleras, mientras que el la seguía por atrás, sin quitarle su mirada a su delicado trasero. Su cuerpo juvenil lucia armonioso como toda una modelo profesional, su cadera se sacudía de un lado a otro y su deseable culo se movía bajo su mini falda. Yo sentado en el sofá vi como Catherine se me acerco. Se movía sensualmente y sus piernas permitían que su corta falda se viera espectacular. Se veía sensacional con su cabello rubio suelto y lleno de crespos. Sin decirme palabra, se sentó al lado mío, cruzo sus piernas, dejando que su falda se subiera, acerco sus labios y me empezó a besar de forma apasionada. Se veía tan deseable, que al recordar a mi esposa, la deje que siguiera.

-"Todo está arreglado... logramos que el firmara una prórroga de 24 meses para hacer el pago de la deuda", interrumpió ella ese maravilloso beso.

-"No... No hables...", me dijo ella poniéndome la mano en la boca al ver que yo quería saber las condiciones del arreglo.

-"Tu sabes que estamos dispuestas a hacer cualquier cosa por ti", me dijo ella acariciando mis pectorales.

Luego bajo su mano a mi verga, lo que me hizo reaccionar de inmediato. Llevaba seis meses sin ningún contacto sexual, Así que mi verga se creció. Llevado por el roce de ella, mis manos se introdujeron dentro de su falda y sentí gloriosamente su tanga. Le subí la corta mini falda y vi como una pequeña tanga negra me ocultaba ese tesoro. Luego le mande las manos para bajarle esa diminuta tanga, la cual salió sin problema. Abrí su blusa, le despoje el brasier y sus tetas quedaron al aire.

-"acomódate! ", le pedí yo excitado sobre el sofá.

Ella abrió sus piernas y me dejo ver esa bella vulva. Su vagina era hermosa y sus labios eran gruesos. Le quite la falda, la cual salió fácilmente, y observe esa maravillosa cuca lista para ser clavada. Me arrodille en frente de ella y le empecé a lamer sus labios vaginales y halar su clítoris con mi lengua, importándome poco que yo fuera su padre. Ella me estaba dejando jugar con su vagina para que la penetrara, para que yo me relajara y para que estuviera tranquilo de que la casa no la iba a perder.

Bajándome los pantalones, con mi verga completamente erecta y lista para recostarme sobre ella, escuchamos a Sara arriba quejarse y gemir. Catherine se puso de pie, dejándome iniciado y excitado.

-"Tengo que vigilar a Sara... quieres venir?" pregunto ella mientras que se colocaba su mini falda.

No fue necesario que yo respondiera afirmativamente. Subí las escaleras y al entrar desnudo a la habitación de ella con mi verga firme, vi como Sara, mi dulce teenager, cheerleader principal del equipo de la U, con su maravilloso trasero y esas ricas nalgas, estaba completamente desnuda en posición doggy. Su culo se veía más hermoso que nunca, sus pequeñas tetas lucían esos diminutos pezones, lo que la hacían ver más señorita. Sus nalgas eran dos perfectas almohadas que sobresalían de su cuerpo. Su vagina era inmensa, con poco vello púbico y parecía nunca antes haber sido penetrada. Su clítoris, colgaba de su vulva como un pendiente, como un regalo para la lengua de un hombre. Era un pedazo de carne dulce y tierna que el abogado lamia en ese momento apasionadamente. Parecía que quería arrancarlo. El introducía su lengua y su nariz en lo más profundo de su cuca mientras que sus manos abrían sus nalgas para facilitar que su boca disfrutara de ese exquisito regalo y del olor especial que emana de una vagina fresca.

Sara se quejaba intensamente producto de la excitación, mientras que el seguía estimulándola por detrás. Mi verga estaba erecta y firme. Bastaron solo 30 segundos para que mi preciosa teenager se viniera producto de la estimulación directa de su vagina y su clítoris. Grito fuertemente y sus manos se aferraron a las sabanas. El seguía estimulándola con su lengua haciéndole movimientos rápidos estilo lengua de serpiente, mientras ella disfrutaba de su orgasmo. Sara estaba lista. Vi su vagina completamente húmeda y me prepare para lo que iba a pasar.

Catherine y yo, en la puerta, éramos testigos de cómo el abogado, que estaba a punto de quitarnos la casa, cobraba su premio mayor y su mejor recompensa, penetrando su verga en la vagina de mi adorada y deseada hija. Él se colocó el condón, lo que me tranquilizo un poco. Luego tomando con sus manos las tersas nalgas de Sara, las abrió para facilitar la penetración. Su verga era corta pero muy ancha. La tomo por la cintura y vi como su verga empezaba a introducirse en su cuca. Sara y el empezaron a dar gemidos de placer por cada centímetro que su verga entraba. Luego de que el la penetro totalmente, el empezó a sacudirse cadenciosamente. Sara no paraba de gemir y disfrutar de una verga en su juvenil vagina.

Sara se veía débil ante los embates del cuerpo de él, quien entraba y sacaba su verga de la vagina frenéticamente. Con el pasar de los minutos, Sara y el abogado disfrutaban de cada segundo intensamente. De pronto, el cuerpo del abogado se sacudió de forma violenta y ambos gritaron. Por las contracciones de los músculos del culo de él, nos dimos cuenta del ímpetu del chorro de semen que expulsaba su verga en ese momento. El abogado se estaba pegando una brutal derramada. Me contuve para no eyacular al ver la sensación de placer del abogado al explotar su verga dentro de la vagina de mi hermosa hija.

Luego de los gritos de placer de ambos, el abogado permaneció inmóvil un rato recorriendo con sus manos todo su cuerpo.

-"Sácasela ya!!...", interrumpió el silencio de la habitación mi hija Catherine.

El abogado, como si recibiera una orden, saco su verga de la vagina a Sara. Quede sorprendido al ver la magnitud de su orgasmo. La totalidad del condón estaba llena de semen. Él se fue al baño mientras que Catherine limpiaba la vagina de Sara, húmeda por los fluidos femeninos que habían salido de su cuca.

Luego de que Catherine la limpio, ella se acostó boca abajo y me senté al lado de ella.

-"Porque hiciste esto?", le pregunte.

-"porque te amamos y esta es nuestra casa", me respondió ella.

Vi su cuerpo desnudo y su hermoso trasero con esas preciosas nalgas que invitaban al sexo. Cuando la estaba observando, no resistí la tentación y la empecé a tocar. Sus piernas eran bien formadas, sus nalgas duras con piel suave y de su vagina salía un olor a sexo maravilloso.

Cuando mis manos se introducían dentro de su vulva, escuche a Catherine gemir abajo en la sala. Me pare de la cama, baje las escaleras y me di cuenta de cómo había sido cerrado el trato.

Catherine, desnuda, sentada en el sofá con sus piernas abiertas, recibía de frente la verga del abogado quien la clavaba con mucha energía. Esos hermosos labios vaginales que yo había lamido hacía pocos minutos eran ahora duramente penetrados por su verga sin condón. Catherine tenía las piernas colocadas sobre los hombros de él, Así que veía perfecto como su verga entraba y salía de su hermosa cuca. Me quede observándolos, con mi verga a punto de sucumbir, como llegaban al orgasmo y el abogado se pegaba otra fenomenal derramada, ahora dentro de Catherine.

-"Ven papa... “me llamo Sara, quien bajo las escaleras y se ubicó en posición doggy sobre el amplio sillón de la sala.

Voltee a mirar y vi como ella tenía puesta la sexy mini falda. Sus pequeños senos tenían erectos los pezones al ver como su hermana disfrutaba del orgasmo que le daba la verga del abogado. Nos cruzamos las miradas, me sonrió y deje que el animal que había en mi saliera. Llevaba 6 meses sin saber lo que era una experiencia sexual. Y acabada de ver como un hombre extraño se culeaba los dos hermosos traseros de mis hermosas hijas. Me ubique por detrás y levante su mini falda para descubrir esa vagina fresca. Tome las hermosas nalgas de ella y se las abrí. Mi lengua recorrió sus labios vaginales y lamio su cuca. Sentía el olor de una vagina lista para ser vulnerada. Hale su clítoris y se lo chupe. Me divertí con su vagina por un rato hasta cuando ella se derramo teniendo el orgasmo nuevamente. Luego experimente la sensación más increíble al penetrar la jugosa vagina de Sara. Me parecía estrecha, típica de una jovencita de su edad, pero muy sexy al sentir con dificultad como sus paredes casi no permitían la entrada de mi verga sin condón. Al cabo de solo tres minutos de vaivén, mi cuerpo se empezó a sentir débil y presentía que algo grande estaba por venir. Yo seguía dándole a ella, entrando y sacando mi verga cuando de pronto la sensación de orgasmo pleno me sacudió por completo y comprendí porque la gran cantidad de semen que había eyaculado el abogado 30 minutos antes.

Pensé en retirarle la verga a Sara antes de que explotara dentro de ella. Era mi hija y no tenía condón. Pero al sentir la sensación de placer que estaba viviendo en ese momento y ver como la verga del abogado entraba ahora dentro del tierno culo de Catherine, cerré los ojos, le empuje mi verga hasta lo más profundo y me prepare.

Sentí como mi verga explotaba convertida en un volcán que arrojaba chorros de semen en su vagina. Lo disfrute intensamente mientras ella gritaba al sentirse lavada por dentro.

Durante la siguiente media hora, me olvide que era su padre y le clave mi verga, como un amante apasionado entregándole formidables cargas de semen dentro de su vagina y su culo. Como era liviana me permitía acomodarla en diferentes posiciones. Su deseable culo y su hermoso cuerpo de teenager lo disfrute al máximo. También me olvide del abogado quien seguía en el sofá, encargándose de Catherine.

-"Sácamela ya…!!", le dijo Catherine al abogado luego del ultimo orgasmo.

En ese momento yo estaba sentado en el sillón con mis piernas abiertas mientras que Sara sentada sobre mi abdomen, me daba la espalda. Mi verga estaba toda dentro de su vagina y sus piernas estaban abiertas y extendidas sobre las mías.

El abogado le retiro su verga a Catherine y fue al baño a vestirse.

-"Señor Rodríguez, tiene usted unas hijas maravillosas..." comento el observando a Sara con las piernas abiertas y como mi verga estaba totalmente dentro de su vagina. Solo se veían mis bolas y los labios vaginales cubriendo la base de mi verga mientras que escurría semen.

-"OK se acabó la noche..." dijo Catherine parándose del sofá cama con su mini falda puesta de nuevo.

El abogado salió, Sara se levantó y subió a su habitación. Nuevamente le mire como su hermoso y parado culo era una mezcla de semen y fluidos que salían de su vagina.

Catherine me sonrió y me tomo de la mano. Subimos las escaleras y al entrar a la habitación de ella la vi tan hermosa y deseable, que me quede en la puerta viéndola como se desnudaba. Se metió a su cama y me sonrió. Vi que Sara cerró su puerta y apago la luz, Así que en las siguientes horas Catherine y yo, nos dedicamos a disfrutar de nuestros deseos reprimidos y a celebrar que seguíamos los tres bajo el mismo techo.

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