Me fui a Orlando

Tiempo estimado de lectura del relato 7 Número de visitas del relato 14.855 Valoración media del relato 8,40 (20 Val.)
Me fui a Orlando

RESUMEN

Mientras sus manos bajaban las tiritas de mi vestido, corrían el cierre, y pasaba sus manotas por debajo de mi vestido, no podía entender, mis brazos se levantaban para hacerle más fácil dejarme solo en ropa interior.

Hola amigas, les quiero contar algo que me pasó y que no quiero que les pase a Uds.

Me llamo Sandra, mi esposo Pepe, tuvo in infarto al corazón hace 6 meses, él tiene 50 y yo 30, siempre fuimos felices, en el sexo en la vida familiar, tenemos un hijo de 5 años, pero después del infarto mi esposo tenía miedo de morir, y de lo que teníamos sexo por lo menos tres veces por semana o más, tan así que nunca, le fui infiel a mi esposo, pues estaba totalmente satisfecha, pero todo cambio después de su enfermedad, si teníamos intimidad una vez al mes era a mi insistencia, y eso que él lo hacía en un minuto y es mucho, yo la verdad estaba desesperada, pues nunca había sabido lo que es necesidad.

Así estaban las cosas, cuando mi prima Juana, que vive en Orlando, me invita a mi familia, a estar en su casa, mi esposo no quería ir a ningún sitio y mi hijo estaba en el colegio, lo que pasa es que en julio es vacaciones del colegio en estados unidos, así que mi esposo me dice que si quiero vaya yo, yo la verdad estaba muy tensa así que quería un relax, así que le dije a mi prima que sí, pero yo iba sola.

Eran los primeros días de julio, y me fui a Orlando, mi prima me esperaba en el aeropuerto, que era gigantesco, estaba con Bill, que era su esposo gringo, mi prima tiene a 48, y su esposo 39, me abrazaron, Bill debe medir más de un 1.80.m. comparado con el 1.50m. míos, lo veía como un gigante, él era un pelirrojo, barbón y barrigón.

Les cuento que en julio, es verano en Orlando, mientras que en lima es invierno, pero su verano es terrible, la temperatura llega creo a 40 grado, me moría de calor, mi prima me decía que me vestía como vieja, así me regalo varios de sus vestidos que eran superminis, con tiritas en los hombros, a mí me parecían muy atrevidos, pero mi prima me decía, lo que era cierto, que con el calor que hacía hasta las viejitas usaban eso y menos.

Con el calor que hacía me acostumbre a usar esos vestidos y shortsitos, e incluso en la playa que eran lindas con arena blanca usar unas tanguitas que mi esposo nunca me hubiera dejado usar con lo celoso que era, yo me llevaba muy bien con ella y con Bill, me di cuenta que eran un par de cheleros, pues tomaban cerveza cuando salían a la playa, cuando íbamos al campo, después del almuerzo y cuando veíamos NETFLIX, todo el tiempo. Así paso una semana, mi prima es abogada, y Bill era gasfirtero, y me dice mi prima que tenía que salir para algunos trabajos, que era mi casa, que agarrara la camioneta para salir, así comencé a salir con mi cuenta, a veces con mi prima y a veces con Bill, él era recontra gracioso, sobre todo cuando íbamos a la playa y me subía a sus hombros, para tirarme al agua, siempre con las cervezas, una vez que mi prima tenía que viajar a otro estado por un cliente, nos quedamos a viendo tv., habíamos toma muchas cervezas y él se sinceró conmigo.

-Sandrita, tu prima hace un año tiene problemas con su menopausia y ya no quiera que la toque, estoy muy mal, desesperado, ella me evita, no sé qué hacer.

Yo lo vi muy triste, y no sabía que hacer pues casi estaba a punto de llorar, entonces lo tome de la mano, y sin más le comencé a contar de mis problemas con mi esposo, él saco un six pack, de cerveza y me dice:

-Sandrita vamos a tomar por nosotros.

Riéndonos de nuestro feliz pasado, tomábamos, lamentándonos de nuestro presente, seguíamos tomando y tomando, no nos dimos cuenta que tan borrachos estábamos, hasta que en una de esas, nos abrazamos, y él se acercó a mí y comenzó a besarme, yo lo intenté rechazar, seria por lo borracha que estaba, pero no hacía mucho esfuerzo, mientras sus manos bajaban las tiritas de mi vestido, corrían el cierre, y pasaba sus manotas por debajo de mi vestido, no podía entender, mis brazos se levantaban para hacerle más fácil dejarme solo en ropa interior, ya tenía su lengua en mi boca, todo me daba vueltas, sentía su cuerpo peludo encima del mío, mi brasier volaba, sentía sus labios en mi ombligo, que bajaba y bajaba, sentía como mi tanguita era bajada a la vez que sentí que mi cuerpo saltaba cuando sentía una lenguota que se introducía en mi cosita.

-Que rica conchita, mojadita, ah aha aha ah ah.

Yo me retorcía de placer al sentirlo, todo me quemaba y mi corazón latía a 100, entonces me vine, me sentía en otro mundo, hace 6 meses que no tenis un orgasmo así, él se levantó y se bajó su short de un golpe, me asuste al ver una vergota, era mucho más grande que la de mi esposo, yo echada solo podía decir:

-Papi, métemela ya ya ya, ahora toda toda, ahora.

Entonces sentí su enorme cuerpo encima mío, sus manos separaban mis piernas, y entonces lo sentí, como esa carne iba entrando en mi rápidamente, como mi conchita se la comía todita, con lo mojada que estaba esa carne estaba toda dentro de mí, y entonces comenzó a salir y entrar, salir y entrar, afuera y adentro afuera y adentro.

-Sandrita que rica conchita, ah ah ah, que rica tu conchita me la muerde, ah ah ah.

La tenía toda adentro, y mis piernas se cruzaban como tenazas en su espalda como para evitar que se salga, no podía mas me vine otra vez, cuando regrese tenía esa vergota en la cara, me la comencé a chupar una y otra vez, creo que con la justas me podía a meter la mitad en mi boca, pero para él era la gloria.

-Puta de mierda que rica len len lengüita, más mas, no pares.

Como mujer nunca he entendido como es que le gusta tanto a los hombres que se la chupen, Bill no era la excepción, entonces en forma brusca me la saco de la boca y me la volvió a meter a mi conchita y me daba cada embestida, con violencia, yo me volví a venir, entonces lo sentí regido y sentí como todo su semen entraba en mi todo su cuerpo se contraía para dejarme todo su liquido dentro de mí, cuando termino sentí como su vergaza se retraía y se salía de mí, nos bañamos juntos, y nos fuimos a dormir a su dormitorio.

En la mañana me fui a mi dormitorio, a eso de las doce del día llego mi prima, almorzamos los tres como si nada, la verdad es que yo pensé que todo había sido una aventura, por la borrachera con la cerveza, en eso la llamaron a mi prima y me dice:

-Sandrita tengo que salir, regreso en una hora.

Y salió en su carro, Bill me vio con sus ojos que se salían y sin más se levantó y me cargo, y me arranco el vestido de un tirón, en un dos por tres, ya tenía su vergota dentro de mí, estábamos en la alfombra de la sala, a pleno día me la estaba metiendo, no sé como pero estábamos desnudos, ahora yo sentada encima de él, y haciendo que su verga entrara y saliera de mí, me volvía loca esa vergota, tanto tiempo de abstinencia y ya tenía dos polvasos en menos de 6 horas, me vine y él se vino con todo sus semen dentro de mí, si no fuera por mi T de cobre ya me hubiera preñado, me vino un orgasmo violento, me di vueltas en la alfombra estaba toda mojada de sudor.

(Continuará)

Comparte este relato

2873
Utilizamos cookies propias y de terceros para prestar nuestros servicios. Información. Si sigues navegando, entendemos que las aceptas. Aceptar