Sumisión extrema

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Sumisión extrema

RESUMEN

Sentados en un café, pensamos en la idea de que yo seduzca a otro hombre frente a sus ojos, al punto de llevarlo hasta mi cama.

Era una tarde normal, normal salvo que a mi amo y a mí se nos había ocurrido una nueva idea sexual... sentados en un café pensamos en la idea de que yo seduzca a otro hombre frente a sus ojos, al punto de llevarlo hasta mi cama; todo empezó de una manera muy sutil, me acerqué al elegido, le dije un par de palabras para que me invite un trago, unos pocos más y ya estábamos hablando nuestras intimidades sexuales, todo iba a un ritmo normal hasta que le dije al susodicho que no tenía ropa interior, y que estaba mojada por su presencia, para confirmarlo, saqué uno de mis senos frente a él y le hice lamer un dedo que venía desde mi sexo, húmedo por la emoción de la experiencia y por el deseo que tenía de ver como mi amo se excitaría al verme cogida por otro hombre.

Al instante lo levanté de lo mesa y lo llevé a la parte de atrás del café, un típico callejón oscuro, mientras mi amo, por supuesto, venía atrás de nosotros presto a ver todo lo que ocurría, me señaló con los dedos mis senos, entendí al instante que quería que aquel hombre me los besara, y así, pequeños como son lo volvieron loco, los besaba los chupaba y los lamía de modo que casi me hacía implorarle que me tocara el sexo, hasta que por fin lo hizo, un dedo, dos, tres y casi me hacía gritar de placer, pero mi amo, me hacía señas de que no gimiera, siempre obediente contenía mis gritos de placer... quería masturbarlo, quería que sintiera mi boca en su pene y de un jalón bajé su pantalón y dejé su pene bastante duro frente a mi boca, empecé a chorrearlo, a tocarlo, a apretarlo y hacer que desee mi lengua en su pene, empecé a mamarlo con destreza mientras él tocaba mis tetas, y como siempre, esta labor me excita demasiado estaba ansiosa de que me penetrase, cuando me disponía a ofrecerle mi culo para que lo haga, mi amo me ordenó que pare y me retire, así lo hice; y él me hizo aguantar ganas como mejor sabe hacerlo, para que después fuese él mismo quien se encargara de hacerme explotar... pero eso ya es otra historia.

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