Después de Zumba, me incendié en el vestuario con mi macho

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Después de Zumba, me incendié en el vestuario con mi macho

RESUMEN

Nos pusimos calientes y Marcos se quitó su kimono de karate y se ausentó a su clase para dejar toda su leche en mi cola, en el vestuario del club.

Hacia un tiempo que no entraba para leer y contarles alguna anécdota, es que desde hace un mes y pico estoy saliendo con un compa de trabajo (Marcos) y cómo quien dice vamos en serio, me siento muy mimada y estoy disfrutando de un lindo sexo.

Aunque debo confesar que no puedo más... extraño mis encuentro con mi tío, tanto que me despierto en la noche totalmente húmeda de soñar con su verga en mi cola y el hablándome dulcemente mientras afirma sus manos en mis glúteos y me impacta con su pelvis moviéndola intensamente tras de mí. Además de hecho hoy quede sola en casa y leyendo un relato me vinieron lindos recuerdos de las aventuras con Solé, donde disfrutaba con mis labios de cada rincón de su cuerpo divino y conchita ultra suave productora de más rico fluido vaginal que he probado y creo exista.

Me fui un poco, porque ahora quiero contar una linda aventura con Marcos que demuestra lo bien atendida que estoy siendo.

Marcos mide 1.80 es morocho delgado y absolutamente marcado, muy atlético práctica karate es cinturón negro, coincidimos en el mismo club donde práctico Zumba... fue ahí donde ocurrió.

Los vestuarios de chicas están al lado de los de hombres por el mismo pasillo.

El jueves me salí unos minutos antes de mi clase porque quería pasar por la tienda para comprar un jeans blancos y al llegar al pasillo de los vestuarios Marcos vestido con su kimono salía de su vestuario rumbo a su clase. Se sorprende al verme y sin más me toma del brazo y se mete al vestuario conmigo comiendo mi boca a besos; nadie en los locker pero se sentían las duchas encendidas había un par de chicas en ellas.

Puso el dedo en mi boca para mantener el silencio, se desvistió completamente ante mí, abrí mi locke y dejó su kimono en él; ver su pene ya duro y apuntando al cielo, me encendió en único fuego me desnude rápido y colgué de él entramos al sauna y atrancamos por dentro.

Sus pectorales redondeados y firmes me pueden comencé a besarlo y recorrerlo con mis labios mientras lentamente bajaba y con mi mano tomaba y masajeaba esos testículo y todo su aparato que mantiene sin bello alguno.

No resistí más, mirándolo como siempre a los ojos puse mi boca en su mástil imponentemente apuntando al zenit y delicioso, es precioso ver ese hombre con esa plancha abdominal y disfrutando apretando cada músculo de su cuerpo y ojos entrecerrados y cara de placer cuando mi lengua recorre su glande.

Mi concha estaba empapada y sentir que las compañeras de la clase de zumba llegaban al vestuario más me excitaba y yo tenía a mi hombre atrapado y con toda su verga en mi boca devorándola toda.

Alguien intento entrar al sauna y ese fue el momento para colgante de él, la chica paró su intento de entrar, y eso fue liberar al demonio. Con mis brazos colgada de su cuello el con sus manos en mis glúteos, mis piernas enrolladas en él, para dejarme caer con toda mi amiga en su pene que estaba a punto y duro muy duro; yo empapada lo cabalgué o mejor dicho con sus manos me manejo a su antojo en su verga.

Estábamos empapados de sexo y ya llegaba mi tercer orgasmo ahora yo con mi espalda en la pared y resistiendo cada embestida brutal de mi macho, no sabía cómo iba a terminar eso pero que estaba disfrutando la adrenalina de ser encontrada era lo máximo!!

Cuando de repente... llegó su final me giro mis manos a la pared y sin dilatar pero jugando con su duro pene de a poquito fue entrando el primer centímetro el siguiente y luego todo su pene dentro para embestirme una y otra vez; apretándolo para sentirlo todo conteniendo mis gritos de placer el entraba y salía al ritmo más delicioso de lobo feroz.

Inmóvil, duro y apretándome contra la pared dejó cada gota de su montón de leche en mi culo, sentía su verga latir dentro mío y divino sus besos en mi cuello, ay me acuerdo y me viene el cosquilleo

Me dejó rendida y llenita nos continuamos besando hasta sentir que nadie quedaba en el vestuario para escapar...

Fue una linda locura, pero lo mejor fue llegar a casa y nuevamente terminar recibiendo más de su leche de su duro y sabroso pene en mi boca...

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