Mi novia me hizo cornudo (3)

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Mi novia me hizo cornudo (3)

RESUMEN

Gonzalo la acomodó en el sillón, y le empezó a dar besos en el cuello mientras le metía los dedos y la frotaba, ella disfrutaba enloquecida.

Habían pasado alrededor de unos 7 u 8 días de aquella salida fatídica al boliche que cambió mi relación con Clara y básicamente toda mi vida.

Clara estaba diferente, presentía que me iba a dejar, demasiado cortada, hablábamos muy poco, aún no sabía que yo estaba al tanto de absolutamente todo.

Yo estaba hecho mierda, cada vez que Clara salía del departamento la cabeza me carburaba a mil, solamente podía pensar en una cosa.

Solo ella y Gonzalo saben cuántas veces se vieron en ese tiempo.

Tanto Clara como yo estábamos en fecha de parciales, y conociendo como es ella seguro estaba estudiando a full, pero... Si era con Gonzalo cerca algún polvo de por medio seguramente hubo.

Yo no podía concentrarme, sentarme a estudiar era perder horas en vano, de todas maneras fui a rendir, obviamente me fue muy mal.

Antes de irme a la facultad habíamos compartido unos instantes juntos, prácticamente en silencio. Yo sólo la miraba y pensaba tantas cosas, tenía ganas de mandarla a la mierda y decirle de todo, pero sabía que le facilitaba las cosas a Gonzalo, tenía que recuperarla de otra manera.

Estaba tan linda, tenía una remera amarilla, y un shortcito de jean. Clara es de esas minas que por más que se vistan tranqui, parten la tierra, los ojos se te van, uno no puede controlarlo... Incluso a mí, habiendo estado 7 años de novio se me hace imposible.

Es realmente una hembra, y no sé si era todo este affair con Gonzalo o que pero estaba más perra que nunca.

Cuando llegué de la facultad Clara no estaba, me acosté a dormir un rato en nuestra habitación, estaba muy agotado.

Me desperté con un grito de Clara: "Facundo... Facundo..."

Ni siquiera le contesté, no tenía ganas de abrir la boca para absolutamente nada y como tampoco fue a la habitación no me preocupe.

Posiblemente se haya quedado en el living mirando televisión o leyendo algo.

Al rato la escuché murmurando, o más bien hablando en voz baja...

C: No boludo, Facundo se fue a rendir, seguro viene en un rato.

G: Dale Clari, uno cortito y me voy...

El hijo de puta de Gonzalo estaba en la puerta de mi departamento queriendo entrar para cogerse a mi novia, y Clara que ni siquiera había chequeado realmente si yo estaba o no, más que con esos llamados sin respuesta mía.

Yo ni siquiera podía entender como carajos había entrado, seguro el pelotudo del portero lo vio el otro día, lo reconoció y lo hizo pasar sin problema.

C: No, no, en serio... andate por favor... Además mirate... venís del gimnasio?

G: Jaja, si... No pasa nada bebota, dale...

Le decía mientras entraba por sus propios medios.

Clara no podía manejar la situación, le pedía por favor que no hiciera mucho ruido.

C: Sh... Si un vecino se entera alcanza para que se entere Facundo...

Por qué me haces esto Gon?

G: Te hago qué? calentar?

Gonzalo la tenía bien agarrada contra él, Clara solamente lo miraba directo a los ojos... Yo me encontraba en el pasillo, observando por el reflejo de un espejo, pensando en cagarlo a piñas a Gonzalo y putearla hasta cansarme a ella. Pero no podía, el morbo me podía a mi también. Quería ver con mis propios ojos lo que me había contado Seba.

G: Dale hermosa, estos días que estuviste indispuesta no los pudimos disfrutar a pleno...

C: Jaja, seguro? vos no los disfrutaste?

Confirmaba parte de mi teoría, se habían visto en ese lapso de tiempo, no sé cuántas veces pero al parecer al estar Clara indispuesta la única que había tenido acción había sido la boca de mi princesa.

Gonzalo posiblemente había disfrutado de unos días a puro pete en los brake de estudio y ahora buscaba atender a "Su bebota" como se merecía.

G: Obvio que lo disfrute... No conocía esa aptitud tuya, sos muy buena...

C: Jaja, si?

G: La mejor... y he disfrutado a muchas eh...

Clara reía medio avergonzada.

C: Jajaja, Me siento...

G: Que?

C: Una petera... - Dijo en voz baja.

G: Jajaja, Sos la reina de las peteras divina!

Clara había tomado tanta confianza en lo sexual en esos días con Gonzalo como en los 7 años que compartimos.

No había como frenarlos, Gonzalo ya estaba adentro del departamento, Clara ya se había olvidado si yo volvía o no, no le importaba absolutamente nada.

El morbo de que yo pudiese llegar en cualquier momento le alimentaba el deseo, tanto a ella como a él. Claramente, no sabían que estaba ahí.

Se tiraron en el sillón del living, se besaban apasionadamente, se toqueteaban.

Clara con la remera levantada y las gomas al aire, ya tenía toda la tanga empapada.

Gonzalo la acomodó en el sillón, y le empezó a dar besos en el cuello mientras le metía los dedos y la frotaba, ella disfrutaba enloquecida.

Comenzaba a bajar lentamente besándole la panza, hasta llegar a su concha, acomodó su tanga para un costado y empezó a lamerle el clítoris.

Le estaba devolviendo a mi novia el placer de esa semana saturada de sexo oral.

La tocaba muy rápido mientras movía la lengua en su clítoris a la misma velocidad.

Clara estaba más caliente que nunca, muy mojada.

Quería ya ese pedazo adentro de ella.

Después de atender un rato a mi novia, Gonzalo se sentó en el sillón, se preparaba para otra chupada, una más.

Clara, impresionada como siempre, mirándole la verga a Gonzalo toda marcada en su short, todavía no podía creer lo grande que era esa verga y que fuese toda suya.

Me hacía recordar a nuestros comienzos, si bien todavía era chica tenía ya sus tetas bastante desarrolladas, durante los primeros meses yo no podía hacer otra cosa que tocarlas, chuparlas, jugar con ellas.

Tuve que conformarme durante un año y poco más con ese par de tetas y las pajas de Clara hasta que me dio el OK para desvirgarla.

Ahora era ella quien pasaba por eso, cada vez que veía ese pedazo de carne quería tocarlo, besarlo, chuparlo, jugar con él.

Mientras sus bocas tranzaban Clara sacó la verga de Gonzalo y la pajeó durante unos segundos.

Cuando iba acercando su boca al miembro de Gonzalo hubo algo que la hizo detener y retroceder un poco...

C: Ay... Gonzi... Qué olor qué tenés...

G: Jaja, sabes qué es eso? El olor de un verdadero macho, el olor a pija y huevos de un verdadero macho.

Vení y probá el sabor bebota.

Clara sabía que este iba a ser un pete diferente a los otros, pero era tarde para arrepentirse de haber dejado entrar a Gonzalo y ella estaba demasiado enloquecida con ese pedazo como para negarse.

Gonzalo la agarró de la nuca, una vez más, y la llevó directo a su poronga.

Yo empezaba a ver a mi novia en vivo y en directo como se atragantaba con esa pija descomunal.

Peteaba como las mejores, me estaba empezando a calentar, por un lado el morbo de verla entregada con otro flaco cabeceando como las mejores y por el otro la calentura de no haberla estado cogiendo esos días en los que estábamos peleados.

Yo no podía dejar de observar eso y disfrutarlo a mi manera.

Se alimentaba de ese vergón como si fuese el último en la Tierra, lo besaba, lo tranzaba, lo escupía, lo miraba.

Yo la veía en acción, estaba viendo una película porno en vivo y la protagonista era mi novia pero el protagonista no era yo.

Mi princesa tenía la boca llena con esa verga, a su boca le estaba dando de comer otra pija y lo estaba viendo con mis propios ojos.

La cabeza de la verga de Gonzalo brillaba, mi novia lustraba y lustraba con esa boquita divina que tiene.

Clara pajeó y peteó durante un buen rato.

Luego Gonzalo sacó un forro, llegaba la hora del polvo, ese ansiado polvo que se había hecho esperar desde aquella noche en la camioneta.

La diferencia era que ahora Gonzalo se iba a coger a mi novia sobria, en cuanto a alcohol ingerido, pero ebria de calentura.

Clara se subió arriba de él, como toda una hembra dominadora le agarro la verga, que en ese momento era un fierro caliente de 20 centímetros y se fue sentando despacio.

Para arrancar a cabalgar, subía y bajaba cada vez más rápido, las subidas cada vez eran más largas, estaba aprovechando el beneficio de estar cogiéndose una verga de 20 centímetros que no se le saliera.

Después de un rato Gonzalo la puso en cuatro en el sillón y arrancó a bombearla con mucha fuerza, Clara gozaba fuera de sí, yo no lo podía creer, mi novia era una trola incontrolable.

Cuando se cansó de cogerla así, la levantó, como si fuese una muñeca y la tiro contra la mesa boca abajo.

Las tetas de Clara se aplastaban contra la mesa, ella gemía como una trola en celo, Gonzalo le daba bomba desde atrás.

C: ayyyy, papi... que bien cogés!

G: te gusta putita?

C: me encanta bebé, no pares, no pares...

G: Esto te hacía falta a vos trola, una buena garchada de una poronga grande como la mía.

C: ayy si, Gonzi... si...

G: Vas a seguir siendo mi trola?

C: Si hermoso, todo el tiempo que quieras.

G: Cada vez que quiera te voy a venir a coger como te merecés trolita. Quien te coge mejor? yo o tu novio? eh?

C: Vos papito... vos... y tu verga grandota... - Decía Clara con voz de trola

G: Vení acá putita.

Gonzalo la volvió a llevar al sillón y se la subió encima, esta vez con Clara dándole la espalda.

Estuvieron unos segundos así. Hasta que decidí aparecer no sabía ni que decir ni que hacer, pero no aguanté la humillación.

Clara me vio, pero no paró... Siguió unos 5 o 6 segundos empomándose esa verga... 5 o 6 segundos que fueron eternos, y de los cuales jamás me voy a olvidar, esa imagen de ella gozando con todo el morbo dentro, mirándome, con esa cara de goce inconfundible, su boca abierta liberando esos gemidos...

Hasta que se salió, no le dio la cara para seguir...

Gonzalo no entendía porque había parado, y me vio.

Yo estaba fuera de control, parecía un loco, me le tire encima a Gonzalo y le empecé a pegar como nunca jamás le pegue a alguien, si bien Gonzalo tiene un cuerpo más grande que yo no podía contra toda la ira que tenía dentro.

Le pegué alrededor de 10 veces en la cara, el me pegó algunas que ni siquiera sentí, hasta que logró salir y escaparse. Pelear con un hombre desnudo creo que ha sido lo más bizarro que he hecho en mi vida.

Una vez que se fue me tranquilicé, no sé porqué, Clara tenía incluso más culpa en toda esta situación, pero al parecer lo que más me sacó de mi mismo fueron las palabras de él en ese momento.

Cerré la puerta del depto. ella estaba apoyada contra la pared, con sus dos brazos por detrás, en tetas y en tanga, mirándome, con la cara de una nena que sabe que hizo algo mal y la están por retar.

Le dije de todo, todo lo que se me vino a la cabeza. Ella también se descargó un poco.

Discutimos un rato...

Hasta que la agarré fuerte del cuello y la empecé a besar, Clara respondió también con besos apasionados, no sabía bien si la calentaba la situación de garchar conmigo luego de que la vi con otro o si había quedado caliente de no haber podido terminar el polvo con Gonzalo.

Estábamos inmersos en una burbuja morbosa, tranzábamos con la misma chispa de cuando éramos adolescentes, hacía 15 minutos había estado garchando con Gonzalo...

Comiéndole la verga...

Pero a mi poco me importaba, estaba muy caliente como para darle importancia al sabor de su boca, quería cogerla.

Clara era otra vez mía, tocaba su orto y sus tetas como si fuese la primera vez que lo hacía.

Me tiró en el sillón y se me subió encima, me sacó el jean, la remera, me daba besos en la boca, en el cuello, en el pecho.

Me bajó el bóxer y sacó mi pija afuera, hacía tiempo que esperaba volver a sentir eso...

Mi princesa había tenido hace instantes una enorme verga en su mano, la cual por momentos no sabía cómo agarrar, ahora tenía otra, la mía...

A la cual pajeaba diferente, no necesitaba usar toda su mano ni hacer un largo recorrido, alcanzaba con usar unos 3 o 4 dedos y un recorrido corto y veloz.

Clara no alcanzó a dar 20 bombeos, comenzó a sentir su mano caliente y mojada.

La excitación había sido demasiado para mi, me había superado, no haber cogido en todos esos días con ella más todo lo sucedido, Gonzalo haciéndome llegar a través de Seba lo que hacía con Clara, haberlos visto con mis propios ojos en nuestro departamento, no pude aguantar. Acabé tal vez como nunca antes, y con una simple paja de no más de 20 bombeos...

Clara se reposó en mi hombro durante unos segundos, mirando como acababa.

Luego me miró con mucha ternura, sonrió y me dio un beso en la mejilla, se levantó y se fue a acostar. Insatisfecha.

Le había cortado el polvo con Gonzalo y no la había satisfecho como ella quería.

En ese momento ambos nos dimos cuenta de algo, yo que prácticamente la había perdido.

Ella que era demasiado bombón para una pija como la mía.

Lamentablemente para mí, los peores días estaban por venir...

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