Divirtiéndome con los amigos de mi esposo (Siete)

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Divirtiéndome con los amigos de mi esposo (Siete)

RESUMEN

Terminé de bajarle el pantalón y me lo llevé para la sala de la mano sentándolo en un sillón. Me paré enfrente y me quité la blusa dejándole ver mis tetas, las que agarraba con la mano estrujándomelas.

Holas a todos mis lectores a quienes envió un abrazo fraternal. Para el día de hoy les voy a contar otra de mis experiencias las que disfruto al tener total libertad, aprovechando en toda su expresión lo que la vida me ha dado como de privilegio, el ser mujer con un cuerpo espectacular que seduce hasta el más fiel caballero.

Para un sábado mi esposo había salido a jugar un partido de futbol y me encontraba yo en la casa. Organizando el estudio que andaba en un desorden espantoso. El timbre de la puerta sonó y me asome por ventana de la sala y vi al ingeniero Raúl en la reja un morenazo enorme y bien acuerpado.

– Hay papacito divino, enseguida me dio tanta alegría verlo y le apure a abrirle la puerta. El siguió y entro a la casa.

-Hola pero miren no mas quien mando tanta delicia. ¡papaciiito… rico! ¿Pero qué estás haciendo por acá tu ha? David no está pero estoy solita y con unas ganas de compañía masculina que llegas en el preciso momento.

- No estaba por el lugar y decidí pasar a saludar.

– hay gracias mi vida pero ven pasa, pasa muñeco hermoso, y me acompañas un buen rato.

Entro y me le acerque para abrazarlo por la cintura y darle un beso en la boca me toco empinarme por lo alto y agarrarme de su espalda. Quedo sorprendido por el beso

– Que bueno que viniste, te cuento he pensado mucho en ti.

– ¿En verdad Dianita me has pensado?

Me mira entre extrañado, alegre y nervioso.

- Si muñeco y estaba por invitarte a que vinieras un día a visitarme y pasarla rico contigo mi amor, pero mira como son las cosas la fortuna te trajo mi amor.

– yo también la he pensado mucho dianita desde que el ingeniero me la presento. Y para serte sincero había tenido también ganas de verla.

– Ha y por eso has venido aprovechando que mi esposo no está ¿no? Ha que niño tan travieso.

Seguíamos abrazados me solté para que mis manos comenzaran a desapuntarle el cinturón, el miraba lo que hacía, seguí con el pantalón.

– AAA que rico mi vida por lo que veo estamos conectados los dos.

El levanto sus brazos y mirándome atónito no entendía lo que pasaba.

Termine de bajarle el pantalón y me lo lleve para la sala de la mano sentándolo en un sillón me pare en frente y me quite la blusa dejándole ver mis tetas las que agarraba con la mano estrujándomelas seguí con la falda la que cayó al piso quedando en mis interiores, me arrodille abriéndole las piernas las que mis manos recorrieron hasta llegar a sus calzoncillos, me agache para recorrer su tronco con mi lengua, su verga apenas sobresalía varios centímetro de sus calzoncillos, pedacito que lambí varias veces, me miraba alucinando.

– Ho dianita mi niña hermosa que rico mujer anda sigue, sigue así muñeca hermosa.

No se esperaba tanta emoción el tenerme hay a su merced y yo feliz de pasar un rato de placer. Seguí bajando y llegue a sus huevos que chupaba por encima del pantaloncillo. Termine por quitárselos y agarrársela.

– hay muñeco que ganas tenia de una buena verga humm rico. Y la tuya esta divina como a mí me gustan. Y en verdad está bien gruesa y larga.

Me la metía toda a la boca hasta donde me cupo continuando me la saque y recorriendo su tronco con mi lengua hasta llegarle a sus huevos los que lambí y chupe fueron 20 minutos de disfrutar su verga, de saborearla, de restregármela por la cara y volver a chupársela, metérmela entre mis tetas y masturbarla, montármele encima haciendo un 69 y así disfrutar de su lengua y sus dedos en mi cuquita. Hasta cuando me vine temblando de la emoción y sintiendo corrientasos por mi cuerpo. Cambiamos de pose y acostándome boca arriba levante mis piernas asía los lados para que me penetrara mi cuquita aumentando su follada por casi 30 minutos de placer y sensaciones exquisitas, me la saque y se la volví a chupar con mucha pasión gimiendo a grito entero mis pulmones se expandían emocionados por semejante verga la que mamaba a toda y masturbaba también hasta que pare. Descansamos unos minutos y me le monte encima agarrándosela con mi mano y colocándomela en mi cuquita, dejándome rodar por su verga quedándome por unos segundos quieta sintiéndola adentro mío, para luego empezar a brincar encima de él gozando como puta a tan bello semental. Fue un polvo largo y exquisito llevándome a dos orgasmos. Volvimos a cambiar de pose y él se colocó de lado y yo adelante de él me penetro otra vez mi cuquita. Hasta cuando él se vino derramando su semen dentro de mí. Nos besamos apasionadamente.

– Hummm papi estuvo delicioso que rico me has hecho mi amor. Me encanto, me encanto tu verga papacito, yo sabía que tú me ibas a comer todita, tenía tantas ganas de acostarme contigo, te deseaba a rabiar.

-Me encantas mujer que buen polvo eres preciosa y no es para menos con ese cuerpazo tuyo que me tiene hipnotizado.

- Ven vamos a la cocina y comemos algo.

Prepare un cafecito y dos pan de yuca y me lo lleve para mi cuarto, al pasar por el de mi hija preciso ella salía del cuarto de huéspedes con un tendido para cambiar el de ella. Ya igual que yo anda en la casa en toples

- ¿Hola hija cómo vas? - Hooolaaa mami ¿y eso quién es?

Al verlo desnudo y con semejante verga.

– ¡guaua mami pero que bien acompañada estas!

Nos sonreímos y le conté.

-No un amigo de su papa que vino a pasarla rico conmigo.

– No mami todo lo contrario tu eres la que va a pasar rico con semejante papacito.

Y mi hija se le acerco agarrándole la verga y mordiéndose los labios. Siguió su camino al cuarto.

Seguimos con Raúl al tercer piso deje abierta la puerta por si Ana María entraba. Y aliste el yacusi. Mientras se llenaba me le arrodille en frente para mamarle la verga esperando que la tina se llenara. Nos metimos a relajarnos un rato el contra la tina y yo en sus brazos a hablar de cosas y cuentos de política.

- ¿Dianita sabes una cosa?

– ¿qué muñeco?

- me sorprendió mucho la frescura de tu hija ustedes dos son muy hermosas, guau me timbre al verla así de sorpresa y el estar desnudo y ella con ese cuerpecito también desnudo ¿será que no nos puede acompañar a los dos me encantaría cogérmela.

- Humm negro hermoso eres un niño muy travieso, claro que si mi amor ¿no viste como te miraba la verga? espera y te la llamo que de seguro sube.

Salí del yacusi y baje al cuarto de Ana María

– Hola hija es que queremos saber si nos vas a acompañar un rato. Es que dejaste a Raúl con ganas de cogerte.

- Hay papacito rico, no yo también mami iba a ir a donde unos amigos pero después de verlo a él no. Y ya iba a subir a acompañarlos, espérame y subimos las dos.

Guardo uno libros y cuadernos en su maleta cerro el closet se quitó el calzón y nos subimos a mi cuarto. Entre risas nerviosas y dispuestas a pasarla rico.

- Raúl estaba recostado con los ojos cerrados. Al sentirnos llegar abrió sus ojos y viendo a mi hija parada delante mío.

– Guau mamacita rica que cosota tan hermosas sos.

Con su mano comenzó a masturbarse.

- ¿Te gusta mi verga mi niña?

- Me encanta moreno hermoso la tenes como nos gusta grande, gruesa, una delicia de chupar.

Yo estaba feliz y ansiosa de que mi hija disfrutara de Raúl, me le acerque a mi hija abrazándola, acariciándole las tetas y bajando a dedearle la cuquita, besarle los hombros, su cuello lambérselo, se agacho para agarrarle la verga y masturbarlo y yo también me agache y metiéndome entre su trasero le lambia su culo, sus gemidos de placer empezaron a salir de su boca la que sonriendo miraba a Raúl y este nos miraba con cara de depravado, nos metimos al yacusi colocándonos a lado y lado de Raúl, Ana maría se inclinó y se dedicó a mamarle la verga, mientras entre los dos nos besábamos, intercambiando nuestras lenguas comiéndonos a besos. Luego baje por su pecho chupándole las tetillas, mi hija se le había colocado de frente entre sus piernas y le mamaba la verga. Seguí bajando y nos encontramos las dos besándonos en la boca y luego entre ambas le chupábamos el glande, y luego bajamos por su tronco y nos devolvíamos para volver a chuparle el glande, luego yo bajaba a chuparle las huevas y Ana le mamaba la verga.

– Ho que rica verga tienes papi me encanta es una delicia mamártela ¿cierto mami?

Recorrí su tronco con mi lengua y le conteste.

– Sin lugar a dudas mi amor a ti como a mí nos encanta los hombres bien dotados.

- Huy en verdad porque tengo un primo que también es así como yo ¿y si quieren se lo puedo llamar?

Me quede mirándolo y le dije.

- En verdad ¿y que en donde esta?

-Debe de estar en la casa.

Nos miramos con Ana María y nos sonreímos y con cara de traviesas le dijimos al tiempo.

– ¡Llámalo ya! Y que se venga como un tiro.

Raúl se levantó y saco tu celular del su chaqueta marco, lo llamo, le dimos la dirección para que se viniera.

–Ahora ven papacito que quiero sentirte dentro de mi.

Dice mi hija. Volvió a sentarse al borde, Ana María lo estaba esperando y sentándosele encima la agarro la verga y se la coloco en sus labios vaginales frotándola por unos segundos hasta metérsela hasta donde la cupo y comenzar suavemente como en cama lenta a follar, a sentir esa rica verga llenarle sus paredes vaginales, gimiendo de placer, excitante verla brincar gozando un pollón movía sus cuerpo con ganas de metérsela toda me miraba desencajada y con lágrimas en los ojos me decía.

– No mami que delicia ha esto es una verga en verdad deliciosa haaaa mami que rico, sigue, sigue así hay papacito me encanta, me encanta.

Me le acerque apara besarla en la boca y después besar a Raúl. Baje a chuparle las tetas a mi hija, y luego Raúl me las chupaba a mi. Fueron casi 15 minutos de excitantes caricias mi hija se vino pegando alaridos y diciendo groserías. Pararon, hice sentar a Raúl dentro del yacusi para sentármele encima y seguir gozando su verga dentro de mí. La que a los 10 minutos me hiso pegar una explosión de orgasmos seguidos que me humedecieron fuertemente. Pero como a todos mi vagina lo tenía que hacer explotar también y llenándome con su semen termino sonriendo y feliz. Ana María bajo por cervecitas la faena nos había dejado cansado y con sed. Como a los 20 minutos llego el primo de Raúl y le toco ir a él a abrirle, José Antonio era más bajito, mas gordito, y con una carita de niño travieso tremenda no era tan moreno como Raúl.

- Hay pero si es un bebe Raúl, hay no Raúl yo pensé que era mayorcito. - Jajajaja si tiene una cara de niño pero a que no adivinas cuantos años tiene. Haber déjame ver por ahí ¿23?

José no dejaba de mirarnos a las dos sus ojos se abrían y su boca no dejaba de sonreír sorprendido de vernos desnudas. Ana maría lo saludo dándole la mano.

– Hola como estas.- Hola mamacita que buenas estas mujer.

La acerco dándole un beso en la mejilla.

– Y a mí no me vas a saludar.

Colocando un dedo en mi cachete lo hice acercarse para que me diera el beso.

– No José tiene 33 años.

– Hay no, en verdad no los revela.

Mis manos traviesas comenzaron a soltarle el cinturón.

- Bueno papacito a lo que viniste corazón, deja y te quito esto.

Le quite el pantalón dejándoselo escurrir al piso, y mi hija por detrás le bajo el calzoncillo dejándome ver su bien dotada verga ya en erección, que a pesar que no eran tan moreno su verga si era bien oscura, él se quitó su franela quedando desnudo y listo para hacernos disfrutar de un rato excitante de sexo. Se sentó en el borde y Ana María se metió para que entre ambas le mamáramos la verga, cosa que disfrutamos por casi 20 minutos de sabrosura, sintiéndola como una vara de acero deliciosa. Luego Ana María se le sentó encima y colocándose su verga en su cuquita se dejó rodar perdiéndose gran parte entre su cuerpo trigueño contrastando con aquel instrumento negro de placer, que disfruto por 15 minutos mientras que yo le mamaba la verga a Raúl. Me pare dejando que Raúl me agarrara por la espalda y me penetrara levantando mis nalgas el trasero, entrando como un pistón sin detenerse y de una sola llenándome con su gruesa carne mi dilatado trasero. Un grito de dolor me hiso ver a mi hija quien se dejaba también penetrar su trasero desencajándose en su mirar. Fueron 20 minutos de esquicito placer sintiendo sus vergas entrar y salir de nuestros traseros como pistones acelerados dándonos varios orgasmos excitantes. Paramos y nos servimos tragos para calmar la sed. Cambiamos de parejo les limpiamos sus vergas para volver a mamárselas. Los acostamos boca arriba y no les montamos encima dejándonos rodar sus troncos por nuestra cuquita para seguir disfrutando del placer. En eso sentí que mi esposo llegaba, continuamos follando cerca de 20 minutos más hasta hacerlo venir en mi cara. Me coloque una bata y baje a saludar a mi esposo, quien había llegado con dos amigos del equipo de futbol y estaban en la terraza del patio tomando cerveza, salí a saludarlos.

- Buenas tardes.

– Hola mami ¿cómo estás?

- Bien muy bien mi vida y ustedes miren no más que embarrados están.

– Huy si estábamos prendiendo la estufa y tomándonos unas cervezas ya ahora nos bañamos y quedamos como nuevos.

La bata estaba un poco suelta y además muy corta lo que uno de los amigos de mi esposo no dejaba de verme. No podía sentarme a acompañarlos porque se me iba a ver todo, y arriba me esperaban David los había traído para hacer una barbacoa, David salió al pasto y saco el carbón del depósito y en esas me le fui para contarle.

– ¿Papi adivina con quien estamos tu querida hija y yo en tu cama?

- Hee… ¿en verdad tienes a alguien arriba?

- si dos amigos tuyos

- ha no fregües ¿y eso quiénes son?

- El ingeniero Raúl y un primo de él, José ¿lo conoces?

- Si lo conozco hay ¿y ahora qué? No esperen acá que ellos se vayan y luego se suben a bañarse. Y así fue volví a subir al cuarto y José seguía encima de mi hija quien tenía las piernas abrazadas a su cuerpo y gimiendo de placer por la embestidas que le daba. Me le acerque a Raúl quien miraba hacia el patio pistiando quien estaba me lo lleve para el baño al quitarme la bata me di cuenta de una gota de semen que caía por mi pecho y que mi esposo debió de ver y quién sabe si sus amigos quedo en duda, nos duchamos y luego José entro con Ana María y mientras nos vestíamos los dos se bañaron, ya listos bajamos por la escalera que sale al garaje y se marcharon a lo que ya nosotras dos pudimos salir al patio y acompañarlos y almorzar al rato más gente vino trayendo a sus mujeres e hijos con quienes pasamos una tarde en familia.

DIANA LUCIA SAAVEDRA dlsmadura@outlook.es

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