Incesto - Filial - Confesiones

Penetrando a mi tía

Tiempo estimado de lectura del relato 8 Número de visitas del relato 29.108 Valoración media del relato 9,42 (48 Val.)
Penetrando a mi tía

RESUMEN

Pasé muchos años esperando el día en que por fin se me hiciera realidad el sueño erótico de penetrar sin piedad a mi tía. Pero lo que descubrí después de esa noche, fue más sorprendente aún.

Este es mi primer relato, y es totalmente real.

Comenzaré por hablar un poco de mí, soy un hombre joven, tengo 27 años, mido 174 cm, moreno, deportista, nunca me gustaron los vicios, o las drogas. Maduré desde muy temprana edad, y con regularidad mis amistades tenían el doble o más años que yo, puesto que las personas de mi edad, al menos con las que yo crecí, eran muy infantiles y tenían pensamientos e ideas bastante absurdas acerca de la vida en general. Mujeres en mi cama las he tenido desde vírgenes hasta maduras, y no lo digo por presumir, porque la verdad no me han sobrado, pero tampoco me han hecho falta, ¿tú me entiendes, verdad?

Ahora quiero hablar de una de mis tías... físicamente ella debe medir quizá 168 cm, es morena clara, tiene bien formada la cintura, cabello chino hasta los hombros, una sonrisa de ángel, un par de senos pequeños pero bien formados, con unos muslos de infarto, y un par de nalgas que son la misma muerte, la perdición total, esas nalgas son enormes, redondas, suaves, duritas, bien paraditas. Cuando se pone un pantalón parece que va a reventar, cuando usa vestido sus nalgas hacen que por detrás se le vean más las piernas de lo grande que tiene el culo, y si usa mayón, ese par de pelotas se comen poco a poco la tela hasta dejarte ver esa línea que conecta adelante y atrás. Mi tía es casada todavía, tiene dos hijos, aún son menores; y para ser honesto, está casada con un buen tipo... (Aquí no aplica la típica historia de que ella fue infiel porque su esposo no la toca, o se va de viajes, esto es distinto).

Quizá desde que yo tenía 20 años, comencé a desearla, ella nunca me dio motivos para hacerlo, a mí y a nadie. Pero esas nalgotas jugosas, despertaban mis bajos instintos, así que cada vez que la veía, mis miradas hacía su culo eran más constantes, incluso casi evidentes. Sin embargo a ella parecía no importarle... (Pues dudo mucho que no se diera cuenta). Su trato hacía mí nunca fue diferente... yo comencé a tener fantasías en donde le hacía el amor, incluso comencé a salir con chicas de culo grande sólo para coger con ellas y pensar en mi tía... pero lejos de calmarme, eso despertaba más mis deseos por ella, llegó a tal punto mi excitación que con sólo verla, mi pene se ponía tan grande y duro que hasta me dolía de lo firme que estaba, eso era incómodo porque no me cabe en el pantalón... y si yo no me distraía con algo mi pene se negaba a olvidar la erección, escurriendo miel por esa abeja reina.

Un par de meses después de que yo cumpliera 25 años, hubo una pequeña reunión de familiares, (no era fiesta). Aquello fue en un rancho de la familia, hablando de algunas cosas importantes y algunas trilladas, pero al caer la noche, pusieron música y todos se fueron a bailar en el patío... yo estaba cerca de los caballos viendo a todos, pero me concentré más en mi tía, ella sacaba a bailar a todos, y siempre tenía una sonrisa en la boca, pero al observarla con mayor detalle, noté que era una sonrisa provocativa... conforme fue pasando la noche descubrí que ella estaba caliente... pero su esposo estaba ahí... así que entré a la cocina a beber algo frío, para ya no pensar en ella esa noche; y mientras daba el trago ella entró a la cocina, estábamos a oscuras, completamente solos... sonrió y me preguntó:

-¿Tienes calor?

-Sí, tía -respondí al mismo tiempo que me desabotoné la mitad de mi camisa.

-¿Ya no van a bailar? -le pregunté

-No ya no, se pusieron muy borrachos los vecinos y los fueron a dejar, y yo perdí mi collar, ¿me ayudas a buscarlo?

-Si vamos...

Estando afuera, noté que no había nadie, sólo ella y yo. Mi tía se agachaba mucho frente a mí, buscando su collar, ese día traía un vestido negro con encaje... Obviamente y como ya era costumbre mi pene estaba frenético, cada una de sus venas queriendo explotar dentro de ella, así que me armé de valor y la tomé de la cintura... fingiendo ayudarla, ahí le di un arrimón, y noté que cerró los ojos, le gustaba que le respirara en la oreja... hasta meneo el culo rozándolo con mi pene, enseguida y sin perder el tiempo la abracé por detrás, ella subió su mano a mi nuca, y giró su cabeza hacía mi suavemente y sin abrir los ojos... fue un movimiento que rogaba uno de mis besos, así que lo hice, y la besé... ella me contestó el beso son una ternura encantadora, pero yo quería más, así que usé la lengua, y sin pensarlo dos veces ella también lo hizo, cada vez más loca, así que comencé a subir el nivel también, y mis manos fueron directo a su culo tallado por los dioses, sentía que estaba en el paraíso, nos movíamos tanto que nos recargamos de una camioneta. Mis manos grandes apretaban su culo con fuerza, la tomé de la cintura, y mientras la besaba le repetía constantemente: Ya eres mía.

Todo iba perfecto hasta que escuchamos un ruido extraño, y ella se detuvo, y enojada entró a la casa... yo me quedé ahí con los sentimientos encontrados, y mientras me quedaba pensando vi su collar tirado en el suelo, aquel que ella estaba buscando, (en realidad lo había perdido). Cuando lo levanté llegaron mis familiares para preguntarme qué estaba haciendo ahí, así que les conté lo del collar, pero que quería estar afuera un rato.

Para cuando entré, dijeron que mi tía había preguntado por mí, supongo que ella había dicho que no me había visto, así que al menos por ese lado estaba tranquilo. Pero ella estaba quedándose dormida en la sala, y no quería ir a una habitación a dormir, ninguno la convencía, y me dijeron que yo lo hiciera, así que le hablé y sólo le dije: Vamos a mi cama...

Ella se levantó sin decir nada, con una cara de sueño enorme y me siguió... subimos la escalera y yo iba detrás de ella, casi al finalizar, intenté subirle el vestido negro que llevaba, pero no pude, entramos en mi habitación, puse una luz muy tenue. Al llegar al cuarto mi tía se acostó rápidamente de lado, yo la tape, y rápido me quité el cinturón, y puse el botón a la puerta.

Mi tía, mi fantasía, mi nalgona jugosa, todo estaba servido en bandeja de plata, toda su sensualidad en mi cama... En ese momento supe que debía aprovechar al máximo aquel momento, así que sin acelerarme, me recosté detrás de ella, y le susurré al ido... Llevo tanto tiempo deseándote mi amor... le acaricié las piernas, su cintura, su espalda, entrelacé nuestras manos, la besé en el cuello, y comencé a bajar poco a poco el cierre de su vestido aquel que iba descubriendo su espalda poco a poco hasta llegar a ese manjar enorme que tiene por culo. Sin quitarle el vestido se lo levanté suavemente hasta que descubrí ese tesoro, usando una tanga con encaje, fue como un regalo extra aquella noche... y le di un beso a ese par de nalgas, luego le di unos lametazos como si no hubiera un mañana, me la estaba comiendo viva, mi tía comenzaba a gemir, y mi pene palpitaba como si nunca quisiera dejar de crecer, así que lo liberé, antes de que rompiera mi pantalón, y lo froté contra sus nalgas, yo estaba tan lubricado que parecía que le estaba dando un baño de oro a ese culote. Luego tomé las dos manos de mi tía, y las llevé a mi verga dura como una piedra, y ella comenzó a masturbarme diciendo "¡AY MI AMOR!", "¡QUE DELICIOSA LA TIENES!"

Pensé que ella iba a ser sumisa, pero no... Ella era toda una hembra caliente, se giró completamente hacia mí y me besaba muy apasionadamente, ella misma comenzó a desnudarse como si no quisiera esperar un segundo más para montarme. Cuando quedó completamente desnuda, ni siquiera la pude ver porque ella se montó frenética sobre mi verga, toda escandalosa me decía, "¿TE GUSTA PAPI?", "¡CÓGEME ASÍ!", "SOY TU PUTITA", "'¡HAZME LO QUE QUERAS!", ¡"HUMÍLLAME TODA!", ¡"TE DESEABA DESDE HACE TANTO TIEMPO PAPI!" Luego la puse de perrito, y wooow, sus nalgotas hacían un corazón perfecto y enorme, toda una perra milf, y yo le metí la cogida de su vida, la penetraba de una forma tan violenta que casi la parto por la mitad, pero ella deseaba más y más, mi condición física me hacía darle tan rápido que ella gritaba y gemía al mismo tiempo. Una puta tan sabrosa, que me la cogería todos los días, y a todas horas, yo estaba tan emocionado que no quería terminar tan pronto, pero sólo pude resistirme a explotar durante una hora, ella quería mi leche dentro de ella, DÉJAME PREÑADA MI AMOR, NO ME IMPORTA!, ¡QUIERO TODO DE TI", esas palabras fueron mi máximo placer, y mi leche salió hirviendo y casi por litro... pero mi verga aún estaba tan dura, pocas veces después de un orgasmo eso me sucede, y ella aún quería más leche, así que me la chupó toda, intentó tragarse toda mi verga pero no le cabía en a boca, y cuando toqué su garganta nuevamente exploté, llenando su boca, su cara y sus pechos, la bañé completamente de leche... ella la recolectó toda, y se la bebió hasta la última gota... luego la abracé pero agarrándole esas nalgas enormes y sabrosas...

Cuando terminamos yo me cambié de habitación para no levantar ni la mínima sospecha, y a la mañana siguiente, nos hablamos como normalmente lo hacíamos, pero con un secreto en común, pues nos deseábamos desde hacía tiempo pero ninguno lo decía, y ese sólo fue el inicio de nuestra relación... pues aunque ella sigue casada en la actualidad, ella y yo tenemos una relación basada únicamente en el sexo. Y créanme que aún lo disfruto como si fuera el primer día.

Comparte este relato

5848
Utilizamos cookies propias y de terceros para prestar nuestros servicios. Información. Si sigues navegando, entendemos que las aceptas. Aceptar