Mi novia me hizo cornudo (5)

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Mi novia me hizo cornudo (5)

RESUMEN

Clara pajeaba ese pedazo inmenso de carne, mientras Gonzalo la besaba y le seguía chupando las tetas. Le comía enloquecidamente las gomas.

Llegado el viernes, Clara sólo tenía que esperar que anocheciera para cumplir su fantasía.

Me despertó a la mañana un llamado de la hermana de Clara, Belu. Una pendeja linda, sobre todo de cara, hermosa, pero que siempre vivió bajo la sombra de su hermana mayor, tiene una linda cola, pocas gomas pero todo duro sin necesidad de ir al gimnasio o hacer algún deporte, fruto de sus 18 añitos.

Como conté en uno de los primeros relatos, Seba (mi mejor amigo) estaba soltero, y con Clara intentamos jugar el papel de celestinos para que se diera algo entre Seba y Belu.

Charlamos más que nada de eso, me preguntaba que onda con Seba y yo le contaba su situación, luego me preguntó que tal andábamos con Clara (ella sabía que estábamos algo distanciados, pero no sabía toda la trama de la historia) a lo que contesté "Bien..." fríamente.

Luego de esa llamada, a los minutos, me llamó Seba. Cosas extrañas que tiene el universo, acababa de cortar con Belén que me había preguntado por él y ahora me llamaba. Le conté que estaba todo bien, que la invitara a salir, Seba estaba contentísimo, la pendeja está buena y para Seba que estaba soltero hace bastante tiempo le venía como anillo al dedo.

Seba me contó que había estado tomando algo en un bar la noche anterior con Gonzalo y su padre, y que entre los dos se ocuparon de humillar a Clara.

P: Viste Seba el caramelito que se está clavando mi hijo?

S: Si, la conozco... (Seba contestaba cortado, tratando de no ponerse en la posición de los otros dos hijos de puta, Seba conoce a Clara y se llevan bien, además de ser mi amigo, no le contentaba el tono con el que hablaban de ella)

P: Qué buen orto tiene esa pendeja!

G: Jajajaja

P: Gonza me mostró un par de fotos... Para el infarto!

S: Ah... Si... Es una chica linda...

P: Linda? Que te pasa Seba? te estás volviendo Puto?

G: Jajajaja

P: Me imagino que con el orto ese que tiene ya entraste por colectora no pendejo?

G: Jaja, sí. Una vez, la primera vez que me la garché.

P: Ahhh... ligerita la pendeja... Muy bien pendejo! pero como que una vez?

G: Si... no le gusta demasiado, esa vez estaba re en pedo... Además, no cualquiera se banca mi verga al palo en el orto! jajaja

P: Jajaja, de tal palo... Qué minón infernal, y las tetas que tiene! mejor ni acordarme antes de que me empiece a calentar!

G: La verdad que sí, muy buenas tetas... Sin dudas las mejores que he visto... No me entran en las manos...

P: Jajaja y sin dudas que es la mejor mina que yo te he visto a vos! te felicito pendejo! clavala bien así no se vuela!

Después que Seba me contó eso quedé atónito, Gonzalo y su viejo cagándose de risa de mi Clara y hablando como si fuese una puta cualquiera.

Después de colgar con Seba me levanté, almorcé... Sólo...

Clara no estaba en el departamento, ni me preocupé en saber dónde estaba, la respuesta me parecía obvia.

Durante la tarde me encargué de conectar y ocultar una cámara con salida en directo al televisor de nuestra habitación, si bien desde el pasillo con ayuda del espejo del living podía ver la actividad que había en el mismo quería estar cómodo.

Por un lado pensaba que ya que no había vuelta atrás y quería intentar disfrutarlo al máximo, por otro lado me quería matar.

Llegada las 6 o 7 de la tarde, llegó Clara con bastantes bolsas a cuesta. No le pregunté nada, ni donde había estado, absolutamente nada. Me hacía el despreocupado.

Después de un rato, me llamó a la habitación.

C: Cómo te preparás?

F: Bien...

C: Vi la cámara cuando entré... no te querés perder nada, eh?

F: Ja... Prefiero verlo así que parado desde el pasillo...

C: Jaja, está bien, pero sino querés que Gonzalo se entere escondela mejor bobi... Ponela arriba del armario, entre las cosas que hay.

Le hice caso, acomodé mejor la cámara.

C: Mirá la ropita que me compré... Quiero que me ayudes a elegir que ponerme... Dale?

F: Ok... (Yo contestaba cortado producto de la confusión que me causaba la situación, una parte de mi sabía que me iba a calentar mucho verla, pero la otra no quería que eso pasara, no quería que estuviese con otro hombre)

Había bastante para elegir, ella se probaba la ropa, me mostraba y yo le daba mi opinión.

Al final terminó optando por un conjuntito de ropa interior rosado muy claro, casi blanco.

Una tanguita que quedaba a la perfección en su cola...

y un corpiño de breteles muy finitos que parecía no dar abasto con la carga...

Una pollerita muy corta que apenas le tapaba el orto...

Y una remerita sencilla pero que se encargaba de resaltar su principal atributo, su delantera parecía que iba a estallar.

Para completar unos zapatos de taco bastante alto que hacían que el orto de Clara quedara aún más parado.

Se bañó, se puso su ropita, se maquilló... Era toda una trola, poniéndose linda para su macho.

Llegó la noche...

Yo me había acomodado en la habitación, como si nada pasara, lo arreglado con Clara era que se quedaran en el living con la excusa de que si yo llegaba (supuestamente no estaba) me encontrara con una linda imagen de los dos garchando, eso lo calentaba a Gonzalo.

Eran cercanas las once y media de la noche, Gonzalo llegó al departamento, escuché que golpeaba la puerta, Clara le abrió

G: Hola divina...

C: Hola hermoso... Pasa... - Se dieron un beso de bienvenida, bastante largo, con lengua. Se acomodaron en el futón del living mientras tomaban un champagne que llevó Gonzalo y se pusieron a hablar.

G: Estás hecha un infierno Clari... Te arreglaste así para mí?

C: Si... Me puse linda para vos...

G: Que hermosa nena... te lo voy a compensar...

C: Si?

G: Si... te traje un regalito...

C: Que...? - (Clara ponía cara de nena a punto de abrir su regalo de navidad)

Gonzalo sacó de su bolsillo un lubricante.

C: Y eso?

G: Eso? Eso es para tu colita, preciosa...

C: Jaja, no Gonzi, ni lo sueñes...

G: Clari, no te preocupes... Te voy a hacer pasar la mejor noche de tu vida...

C: No Gonzi, sabés que no... no me gusta... Me va a doler...

G: La primera vez que garchamos no te dolió, o si?

C: Si me dolió! pero estaba borracha...

G: Vos quedate tranqui... Yo me encargo de todo...

Gonzalo se le acercó y le empezó a comer la boca.

Clara estaba algo confundida, nerviosa, esto no era lo que esperaba, pero no podía hacer nada, sabía que yo estaba del otro lado mirando y ese morbo que le provocaba mucha calentura fue el que la incitó a seguir con lo planeado al menos hasta el momento en que se quisieran meter con su cola.

Se comían a besos, sus bocas se fundían en besos de pura pasión, con mucha lengua.

Gonzalo la tocaba toda, con una mano la tenía agarrada bien fuerte del orto y con la otra le tocaba las gomas, las amasaba, las chupaba, jugaba con ellas.. No sólo había despertado una trola en mi novia, sino que la había vuelto más sexual que nunca, Clara había empezado a disfrutar mucho que le chupen las tetas, y Gonzalo cuando lo hacía la encendía.

Clara jugaba con el deseo y la ansiedad y apenas tocaba las piernas de Gonzalo, sin llegar a tocarle la verga.

Cada vez se apretaban más y más, sus cuerpos estaban muy pegados.

Gonzalo levantó un poco la pollera de Clara y corrió su tanga, que ya estaba toda mojada, para el costado... le empezó a meter los dedos... primero uno... después dos...

Mi novia besaba el cuello de Gonzalo, le pasaba la lengua... Y mientras empezaba a tocar su entrepierna, sentía toda su dureza, era una roca, y eso hacía mojar más a Clara.

Gonzalo la tenía hecha un garrote, Clara le sacó la remera mientras lo besaba, desabrochó su pantalón y también se lo sacó, solo le faltaba el bóxer. Lo bajo un poco lentamente y la chota de su macho salió disparada hacía afuera con mucha fuerza, como si fuese un animal salvaje enjaulado.

Yo mientras no aguantaba la calentura, me comencé a pajear mientras miraba todo.

Era algo anormal, impensado 2 meses atrás, estar mirando a mi novia con otro flaco apretando en el sillón de mi departamento, a punto de garchar.

Clara pajeaba ese pedazo inmenso de carne, mientras Gonzalo la besaba y le seguía chupando las tetas. Le comía enloquecidamente las gomas.

Ella miraba para donde estaba la cámara regalándome un perfecto plano de su cara gozando.

Yo observaba sin perder detalle, miraba su rostro, miraba esa mirada que tenía, esa mirada que tenía cuando miraba la verga de Gonzalo y se mordía los labios.

Se le hacía agua la boca...

La tirada de goma no tardó en llegar...

Gonzalo le daba la orden: "Tirame la goma, divina..."

Clara sonrió y obedeció, se lanzó directo a comer la pija de su macho, a satisfacer su necesidad, a saciar su hambre de poronga.

A propinar la tirada de goma, o gomón en este caso, que le habían exigido.

G: Te acostumbraste al sabor que tienen los hombres de verdad putita?

C: Mjuummm... (Clara contestaba con la boca llena)

Gonzalo gozaba, en mi departamento, en mi sillón, con mitad de su verga en la boca de Clari.

Disfrutando del placer que le daba la boquita húmeda y tibia de mi princesa.

Boca que comenzaba a ser violada. Gonzalo la agarraba fuerte, con una mano apoyada sobre uno de sus brazos la apretaba e inmovilizaba, con la otra empujaba su cabeza, y acompañaba con movimientos pélvicos hacía arriba y hacia abajo, mi princesa se ahogaba, respondía con esas arcadas, ya clásicas, en el ritual que consistía en enfrentarse una pija tan grande, llenaba de saliva esos 20 centímetros de verga.

La lubricaba, la dejaba brillante.

Yo estaba re al palo pajeándome, mirando cómo le daban bomba por la boquita a mi novia. Fue de las cosas que más me excito, verla así, sometida ante él.

Gonzalo se agotó un poco y le dio un poco de aire, Clara respiraba, llenaba sus pulmones de aire, y ahora ella se ponía a trabajar.

A petear como ella sabe...

Cabeceaba a un ritmo bastante veloz, en esos momentos el sonido a pete se escuchaba a la perfección desde la habitación, esa hermosa melodía producto del roce entre la boquita mojada de mi novia y la verga babeada de Gonzalo me calentaba mucho.

Clara por momentos bajaba la velocidad y chupaba con amor, con delicadeza como si esos 20 centímetros fuesen frágiles y pudiesen quebrarse.

Se la comía de costado, llenaba sus mejillas con la cabeza de la pija de Gonzalo, era toda una trolita.

Yo en la habitación encendido, en llamas, pajeandome, disfrutaba esa mamada como si me la estuviese haciendo a mi o incluso más.

Gonzalo la agarró y la puso en el suelo, como si fuese una muñequita y no pesara nada.

No era el mejor plano para mi, veía a Gonzalo sentado en el sillón y a ella de espaldas arrodillada cabeceando.

G: Qué bien que chupas la verga putita...

C: Te gusta papi? - Clara solo se sacaba la verga de la boca para responderle

G: Me encanta! cometela toda! - Gonzalo hacía presión desde su nuca y ahogaba a Clari.

C: No puedo mi amor, es demasiado grande...

G:: Si? y a la de tu novio te la comés entera?

C: Ya no se la chupo, esta boquita es toda tuya... Pero cuando lo hacía si, es fácil de comer, no es como la tuya, es chiquita...

G: Jajaja... Que linda putita que sos... Vení acá...

Gonzalo la agarró nuevamente como si levantase un almohadón y la subió al sillón, arriba de él...

Se pusieron a hacer un 69.

Clara seguía chupando, con la poca saliva que le quedaba, ahora toda se encontraba en la pija babeada de Gonzalo

Gonzalo le metía los dedos, y le chupaba el clítoris, movía su lengua muy rápido, la hacía vibrar...

Clara no se aguantaba y yo comenzaba a escuchar sus gemidos de goce...

Gemía como una puta en celo, disfrutaba esa chupada de concha como si nunca se la hubiesen chupado, o como si nunca se la hubiesen chupado así de bien.

La concha de clara estaba empapada...

Gonzalo le sacó la remera, después la pollera, dejándola en ropa interior y con los tacos puestos.

Le corrió la tanga para un costado y empezó a clavarla...

Sin forro... Ella nunca había dejado de tomar sus pastillas anticonceptivas y como el sexo con Gonzalo se había vuelto cotidiano y según él sólo se la garchaba a ella, no había razón para usarlo.

Clara saltaba, se hundía esa chota hasta lo más que podía, su concha estaba tan mojada que apenas uno o dos bombeos a poca velocidad alcanzaron para dejarla a la medida de Gonzalo.

Clara cabalgaba como una puta descontrolada.

Hacía desaparecer por completo esa verga. Gonzalo sentía hasta lo más profundo del cuerpo de mi novia, llegaba a lugares que lamentablemente yo no.

Gonzalo la tenía agarrada del orto bien fuerte, Clara se dedicaba a cabalgar y a regalarme una linda visión por momentos poniendo su cara de costado para que yo pudiese verla de perfil, verle esa cara de goce total, su boca abierta, y esos gemidos cortos, mezclados con su respiración entrecortada. No gritaba, gemía... Gozaba como una trola

Yo estaba al palo, no daba más había aflojado el ritmo de la paja porque si no iba a acabarme todo y el momento se iba a arruinar.

Gonzalo se levantó, con ella alzada le sacó el corpiño dejándola en tetas y la tiró en la mesa, la mesa del living otra vez siendo protagonista secundaria.

No podía verlos, solamente los escuchaba, a ellos, y al movimiento de la mesa que por momentos pensaba que se iba a romper.

Clara, sabiendo que yo no podía verlos agarró a Gonzalo y lo volvió a llevar hacía la zona del sillón. Se arrodilló y le tiró la goma durante unos segundos de parado.

Gonzalo la tenía a sus pies, era su rey y ella su esclava, esclava de su pija, mi novia demostraba toda su devoción a ese pedazo.

Clara se levantó y lo tiró en el futón, tomando un poco el control ella.

Ella se sentó al lado, y comenzó a chuparle la verga nuevamente. Pero ahora entraban en juego sus tetas...

Se acomodó en una posición cómoda y en la cual quedase bien frente a la cámara, puso la pija entre sus tetas y lo empezó a pajear mientras le escupía la cabeza.

Gonzalo disfrutaba de una turca hecha por las mejores gomas que ambos habíamos visto en nuestras vidas.

Mi novia me mostraba que sus tetas estaban hechas a la medida de una verga XXL, me mostraba que eran demasiado para la mía, y lamentablemente tenía razón, sus gomas y la verga de Gonzalo hacían una pareja ideal.

La baba se le chorreaba de la boca a mi novia de tanto chupar, su boca brillaba tanto como la cabeza del miembro de Gonzalo.

Gonzalo la agarró, la subió a upa de costado y le volvió a dar murra...

Cuando se cansó de esa posición la puso cola para arriba y la empezó a bombear de atrás con mucha fuerza, Clara sentía las embestidas y las disfrutaba.

Mi princesa estaba a punto de acabar, cuando Gonzalo se la sacó, agarró el lubricante, se puso en abundante cantidad en su verga y se volvió a acomodar en el sillón con Clara otra vez arriba de él.

Mi novia hervía de calentura, y sentía como Gonzalo mientras le chupaba las tetas empezaba a lubricar su orto... Lo lubricaba y le metía despacio un dedo...

Clara tenía ganas de decirle que parara, pero no podía, estaba demasiado caliente, sabía que yo estaba observando, y las ganas de seguir inmersa en su fantasía eran muchas como para decirle o rogarle a Gonzalo que no le diera bomba por la cola.

Mi princesa estaba cumpliendo una de sus fantasías, me tenía de espectador en primera fila mientras cogía con Gonzalo, pero como suelen decir, nada es gratis en la vida, tenía que hacer un sacrificio, tenía que entregar su orto.

Gonzalo lubricó bien el ano de Clari, le metió durante unos minutos un dedo mientras seguía estimulando su concha.

Una vez que todo estaba listo, puso la cabeza de su verga en la puerta de entrada a colectora.

La empezó a meter despacio, Clara hacía fuerza e intentaba inocentemente de alguna forma cerrar su cola, pero no era posible, Gonzalo la tenía agarrada bien fuerte de la cadera, hacía que ella se la fuese enterrando de a poquito...

Ella suspiraba, quejosamente... le dolía mucho, le estaban rompiendo el orto.

Mi novia apenas se movía, Gonzalo bombeaba despacio desde abajo, metiendo sólo un poco, no más que la cabeza de su miembro.

El panorama había cambiado en apenas segundos... De un sexo pasional, fuerte, duro, rápido habían pasado a un sexo anal lento, hasta diría que parecía con amor.

Clari agarraba de las manos a Gonzalo, y se movía muy lentamente, de a poco se iba relajando, todavía se sentía un poco incómoda con ese vergón en la cola, pero se iba soltando.

Gonzalo la sacó para echarle más lubricante y la volvió a poner en su lugar.

Se puso a jugar con el orto de mi princesa, la metía y la sacaba, la metía y la volvía a sacar.

Clara respondía con grititos "Ah, ah...!"

La cola de Clara se abría y se cerraba, se volvía a abrir y se volvía a cerrar, parecía hablar, pedir un respiro, tenía vida propia.

Yo miraba asombrado y volvía a pajearme, estaba prendido fuego. Miraba el plano que me regalaban y no podía evitar hacer comparaciones.

Recordaba noches con ella garchando, mirando al espejo como su concha se devoraba mi pija, como ese culo arriba mío me la empequeñecía.

Con Gonzalo esto no pasaba, las cosas se emparejaban, esa verga incluso hacía parecer chica la cola de Clara.

Con el ano de Clari ya bastante dilatado, se acomodaron haciendo cucharita y Gonzalo le empezó a dar bomba, bomba de verdad, con toda su fuerza metía mitad de su poronga dentro de la cola de Clari.

A mi princesa se le cruzaban los ojos, pero de a poco empezaba a gozar, Gonzalo en ningún momento dejaba de estimular su clítoris, los gemidos de dolor empezaban a ser de placer.

Empezaba a ver que Clara comenzaba a disfrutarlo, le daba bomba, mi novia se agarraba los cachetes de la cola y los separaba para una mejor penetración.

Después de darle un rato en cucharita la volvió a poner arriba de él y le dijo "Dale putita, cogeme la verga..."

Clara era ahora la encargada de la iniciativa. Saltaba en esa verga como nunca jamás la vi, gozaba como una puta.

Gonzalo y su fierro caliente de veinte centímetros la estaban haciendo gozar como nunca,

Ese hijo de puta le estaba dando de comer a la cola de mi novia.

Clara cabalgaba arriba y abajo, con recorrido tan largo que por momentos la verga de Gonzalo se zafaba, mi princesa estaba enloquecida, hacía desaparecer ese garrote por completo.

Los gemidos de ella eran cada vez más y más fuertes, yo no podía creer como estaba gozando tanto del sexo anal y con algo tan grande. Por lógica las mujeres las prefieren chicas o no tan grandes para ese momento pero con Clara no parecía ser así,

Gonzalo me demostraba que lo importante a la hora del sexo anal era hacérselo bien.

Tan bien que lograría quedar para siempre en su memoria, Clara tendría por primera vez un orgasmo anal, el mejor orgasmo de su vida según me dijo ella, por lo menos hasta ese momento. (Mientras yo veía eso no pude aguantar más y también acabé en la habitación)

Y era Gonzalo el encargado de dárselo, grababa definitivamente su nombre en la vida de Clari, grababa su nombre en el orto de mi princesa. Cada vez que ella recordara su primera gran satisfacción anal recordaría esa noche, recordaría a Gonzalo.

Los saltos de Clara iban mermando, junto con sus gemidos, hasta quedarse arriba de él prácticamente quieta, besándolo, con el vergón aún en la cola...

Se quedaron así unos 2 minutos, hasta que ella con ayuda de él muy despacio se salió.

La cola de Clari chorreaba lubricante...

Gonzalo seguía durísimo, ahora le tocaba acabar a él.

Mi novia se puso a trabajar, a petear como ella sabe, era hora de retribuir el placer recibido, pajeaba y chupaba la verga de Gonzalo que tenía un sabor peculiar, la chupaba enamorada, enamorada de ese pedazo.

La chupó hasta que sintió que el chorro de leche caliente inundaba su boca...

Apartó un poco su boquita para no ahogarse y poder ver como toda esa leche caliente salía de la verga de Gonzalo. (Sé cuánto le gusta mirar cuando la leche sale de la pija)

Mi princesa estaba tomando la leche, intentaba tomársela toda...

Yo observaba su adoración a ese tronco de carne.

Volvió a chupar esa poronga toda acabada disminuyendo cada vez más y más la velocidad. Dándole pequeños besos en la cabeza.

Mamaba ese falo demostrando su condición de mamífera.

Ambos estaban completamente satisfechos.

Yo acababa de ver la mejor porno que jamás haya visto, con mi novia y Gonzalo como protagonistas.

Quince minutos después Gonzalo se fue del departamento.

Clara no tardó en venir a la habitación.

Me comió la boca con muchas pero muchas ganas y yo a ella también, tal vez fue el mejor beso que nos dimos en nuestras vidas. Jamás olvidaré aquél beso.

Usando ambos mucho los labios y poco la lengua.

No podía dejar de besar esa boquita hermosa.

Su boca aún estaba húmeda, mojada, lecheada, me hacía sentir el sabor a otro hombre que le había quedado.

Mi princesa se acostó al lado mío agotada, nos acostamos muy cerca, ambos desnudos en la cama mirándonos a los ojos sin decir nada.

Yo sólo la miraba, contemplaba su belleza, escuchaba su respiración, sentía como su aliento olía a semen.

Antes de quedarse dormida, sólo me dijo una cosa haciendo una especie de pucherito:

"Me duele mucho la cola".

Mi novia y otra noche durmiendo boca abajo...

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