Enseñando a manejar a mi sobrina

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Enseñando a manejar a mi sobrina

RESUMEN

Siéntate, le dije. Y se sentó despacito entrando poco a poco toda mi verga. No protestó cuando la sintió, creo que ella también lo deseaba tanto como yo, ella emitió un gemidito tímido, y dimos marcha otra vez al auto así.

Mi relación con mi sobrina Mariana se remonta después de sus 18 años porque después de terminar la prepa se vino a vivir a casa de mis padres porque iba a estudiar en la universidad de esta ciudad.

Ella tiene un cuerpo muy bonito, salido de la pubertad, con unas piernas muy torneadas y sensuales, boca pequeña, ojos muy grandes, nalgas paraditas y su andar muy contoneado y provocativo.

Entre Mariana y yo se estableció un vínculo muy cercano, porque yo le ayudaba con sus tareas y le prestaba mi equipo de cómputo de la oficina, porque a veces me visitaba para hacer tarea y yo le ayudaba y orientaba en todo.

Me gustaba que me visitara porque como ella no sabía mucho de computación yo estaba siempre cerquitas de ella, y a veces Mariana se sentaba en mis piernas para que le dijera algo, así como jugando y yo le acariciaba las rodillas y le hacía cosquillas en las costillas y ella me abrazaba pidiendo –ya no, y así el juego, yo sin querer me excitaba mucho, porque de repente se sentaba sin ningún pudor con las piernas abiertas dejando ver sus pantis. Donde a veces se le notaba su camel, porque las abría y las cerraba como alas de mariposa.

Era un tanto efusiva porque cuando llegaba me abrazaba pegándome sus tetas en mi pecho, y también me pegaba su pubis, y yo la abrazaba de la cintura y le decía ya quieta que va a llegar alguien.

Con el tiempo se fue poniendo cada vez más buena y apetitosa, pero sucedió algo que no me gustó nada, como a los 20 años se encontró un novio y eso hizo que se alejara un poco de mí. Ya no me buscaba como antes, ahora solo hablaba de él y yo me ponía algo celoso.

Hasta que un día algo sucedió inesperadamente corto con su novio y se volvió a mi otra vez, contándome cosas casi intimas, me decía que su novio intentaba tener sexo con ella, pero ella aun no quería, que su novio la obligaba a que se lo chupara, y que después de mucho insistir cogió con él, aunque no le gustó mucho, porque termino muy rápido.

Y sucedió que un día se invitó sola a mi casa, y en la carretera Mariana me dijo que la enseñara a manejar, y yo no quería, pero ante tal insistencia cedi, y nos fuimos a una cancha de futbol para su primera lección.

Pare el coche y le dije vente al volante y yo me pase al asiento del copiloto, pero ella me dijo –así no puedo mejor yo me siento encima de ti en el mismo asiento y me vas diciendo como le hago porque me da miedo.

Yo accedí sin pensar nada, y se sentó encima de mí, y pude sentir sus nalgas encima de mi paquete que se empezó a poner duro, ella se acomodó como abriéndose las nalgas, acomodándose.

Yo pude sentir su olor de mujer recién bañada y su fragancia deliciosa de su pelo largo que tenía frente a mí. Excitación al mil.

Y así sentada sobre mi empecé a dar marcha al auto, y en cada brinquito era como si estuviéramos copulando, ella tomo el volante y yo los pedales y así estuvimos dando vueltas a la cancha, ella decía me pones nerviosa, y me miraba por el retrovisor.

Yo tenía las manos libres y las puse en su cintura, y no sé cómo sucedió que de pronto las tenía en sus tetas masajeándoselas ella no decía nada.

Ella me dijo para el auto, y yo pare –estoy incomoda me dijo, yo pensé porque le había acariciado sus tetas.

Pero no, dijo es que algo me cala acá abajo, y metió la mano y sorpresa era mi verga bien dura y la agarro y se la acomodo entre sus nalgas.

-Seguimos me dijo ya no me cala

Ella seguía conduciendo, y entonces presa de la excitación yo le acaricie sus rodillas primero y me dijo – me haces cosquillas voy a chocar.

Yo le acaricie más arriba y le dije aquí no te dan cosquillas? Ella dijo no ahí no.

Entonces me anime a seguirle y le acaricie cerca de su panocha y le dije aquí no te dan cosquillas –no ahí me da otra cosa dijo.

-Que sientes? Le pregunte

-Cositas, me dijo

-Como que cositas?

-Pues como cosquillas pero más rico

Ella seguía conduciendo. Y yo en la gloria.

Yo le acaricie su triangulo por encima de su panti, y ella me dijo que haces?

-Nada solo comprobaba si tienes cosquillas ahí.

Mi dedo intentaba encontrar el su cortadita de la vagina, mientras ella solo me miraba y sonreía, cosa que me animaba.

Abajo mi verga estaba chorreando líquidos seminales, que sentía que me escurrían.

-Yo si tengo cosquillas ahí abajo. Le dije.

-Donde? Me pregunto

-Acá abajo donde estas sentada.

Ella metió la mano y dijo en esta cosa? Si ahí le dije.

Está muy dura, porque se te puso así?

-Tú me la pones así, -yo?? Dijo, si tu no ves que estás sentada encima de ella.

-Yo tenía una mano acariciando suavemente su vagina y la otra acariciándole una teta, ella empezaba a ponerse cachonda, pero lo mejor estaba por pasar.

-Vamos a acomodarnos mejor me dijo, ya me canse así

Yo pensé ya valió, va a querer manejar sola. Pero no.

Ella llevaba una minifalda corta del uniforme que no le dejaba bien sentarse sobre mí, y se bajó y se la subió a la cintura quedándose en pantis.

Y se volvió a sentar sobre mí. Yo también le dije ahora deja acomodarme a mi párate un poquito porfa.

Y se paró tomada del volante, lo que yo aproveche para sacarme la verga ya bien parada, no la tengo muy agrande pero si esta gruesa, mide 17 cm.

Mariana se volvió a sentar sobre mí, pero esta vez con mi verga entre sus piernas sobresaliendo y casi pegada a su concha. Y decidí ir por todo, era ahora o nunca.

Ya bien calientes le dije espera párate otra vez un poco. Y se levantó. Mientras yo le hacía a un lado su calzoncito, y se la puse en la entrada de su vulva rica y palpitante, bien depiladita ya lubricada por tanto roce, y me dispuse a metérsela.

-Siéntate le dije. Y se sentó despacito entrando poco a poco toda mi verga, no protesto cuando la sintió creo que ella también lo deseaba tanto como yo, ella emitió un gemidito tímido, y dimos marcha otra vez al auto así, ensartada ella.

Mi auto no traía bien los amortiguadores, cosa que era perfecto esta vez, porque brinco y brinco que daba el auto era un grito de placer de Mariana.

Yo acariciaba frenéticamente sus pezones, y todo lo que podía, parecía pulpo. Recorría sus piernas con mis manos, sus nalgas, sus pechos, sus pezones su cintura, su cuello, toda para mí por unos instantes.

Estuvimos cogiendo como 15 minutos hasta que ya no pude más y le avente la leche dentro de su concha, ella también se vino y se aferró fuerte al volante arqueándose de placer. Los dos al mismo tiempo gimiendo y gritando de placer, los dos sobre un mismo orgasmo frenético y prolongado, éxtasis total.

Después nos quedamos así un momento ambos intentando asimilar lo sucedido. –te gusto le dije, ella solo asintió con la cabeza. Luego volteo y me dio un tierno beso en la boca.

Le di papel para que se limpiara y en el trayecto a mi casa no hablamos más, extasiados de lo sucedido, pensando en la próxima vez, al menos yo sí.

Esa fue la primera vez, aún hay más.

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