Vicio y perversión (5): Dos pollas y un pepino

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Vicio y perversión (5): Dos pollas y un pepino

RESUMEN

Sin sacarle el pepino del culo, le cogió la cabeza enterrándole la cara entre mis nalgas, y metiendo su boca en mi empapado ano. El niñato empezó a lamer su propio semen, lavándome el ojete de vicio, con su maravillosa y placentera lengua.

- ¡Joder con el taxista!... Me ha inundado todo el ano Xavi... ¡Qué gustazoooo!... Me has preñado, hijo de puta.

- No es para menos, con el culazo que tienes cabrón... ¡Que gozada tío! -

- Limpialo, guarra.

Sin sacarle el pepino del culo, le cogió la cabeza enterrándole la cara entre mis nalgas, y metiendo su boca en mí empapado ano. El niñato empezó a lamer su propio semen, lavándome el ojete de vicio, con su maravillosa y placentera lengua. Xavi le apartaba la boca de vez en cuando y me metía los dedos dentro del ano, para rebañar y sacar los espesos grumos de leche e introducirlos en su boca, y que el niñato los saboreara limpiándolos. Después lo besaba en los morros muy excitado, entrelazando su lengua con la suya, y pasándose mi cremosa lefa de una boca a la otra, mientras degustaban juntos su sabor.

Xavi le agarró de los pelos de la cabeza, y tirando fuerte de ellos se llevó al chaval arrastrando hasta el dormitorio. Lo dejó encima de la cama a cuatro patas, con la cara mirando hacia nosotros, me cogió a mí de la cintura pegándome a él y juntando su polla a la mía se las dio al niñato para que las chupara un rato.

- ¿Has tenido alguna vez dos pollas al mismo tiempo en tu culito?

- Si, una vez, pero no eran tan grandes como las vuestras.

- Pues prepárate chaval, que hoy te vas a dar el gustazo de probar en el culo estas dos.

Lo cogí del torso y lo subí encima de mí. Xavi sonreía pícaro, descarado, y malicioso, por qué el muy cabrón sabía lo que venía a continuación. Recosté el pecho del niñato sobre el mío, le cruce mi brazo por el cuello y me traje su boca hasta la mía para comérsela, al mismo tiempo que le abría las nalgas a tope con mis manos, y le restregaba por su descubierto agujero mi durísimo pollón. Xavi miraba excitado como le frotaba de arriba abajo la raja del culo con mi polla, colocó su boca en el tronco presionando con su lengua, y empezó a moverla masturbándomelo al mismo tiempo que lo chupaba. Después se la metió en la boca y me la mamó hasta empapármela bien con su saliva, mientras le volvía a meter por el culo al niñato tres dedos de la mano.

- ¡Uffff!... Que abierto y amplio tienes el culito chaval.

- ¡Mmmmm!... Te has encargado muy bien cabrón, de que lo tenga holgado y muy dilatado... ¡Ohhhh!... ¡Que calentón tengo encima colegas!... Fólladme ya cojones, de una puta vez.

Mi colega agarró mi pollón por el tronco y le insertó la punta del capullo por el ojete. El niñato se fue sentando poco a poco, metiéndose mi polla entera, hasta que la vena gorda que recorría todo el tronco se perdió dentro de su culo, y comenzó a subir y a bajar moviéndose muy despacio. Xavi no perdió el tiempo, se lubricó su estaca con un poco de saliva y lentamente se la fue clavando en el ano, haciéndose un hueco junto a la mía. Mi colega marcaba el ritmo de las envergadas, primero despacio, sin prisa ninguna, y poco a poco fue aumentando la marcha, hasta que la velocidad de las clavadas fue rápida y frenética. David me comía la boca apasionadamente, colérico, súper agitado, mojándome la lengua y los labios de babas, y jadeando sin parar de placer. Su polla pegada a mi abdomen, se deslizaba de arriba abajo en un río de pre-cum, que se le iba escapando por la rajita del capullo, sirviéndole al chaval de masturbatorio con cada refriega, mientras le rompíamos el culo a pollazos mi amigo y yo.

- ¡Que gustazo cabrones!... Sois unos perros... Unos putos viciosos... ¡Oooooh!... ¡Qué pollones, joder!

- Estás disfrutando, ¿Eh niñato de mierda?... Tú sigue hablando, diciéndonos guarradas y calentándonos la polla, que veras como te vamos a poner el culo maricón... ¿Qué gustazo de culo, eh Joni?

- Y que lo digas "Amor", menudo putón está hecho el taxista... Y como traga este culito... ¡Ufffff!... Traga chaval, y cómete estos dos buenos pollones.

- Siiii... Mássss... Asiiii... Folládme perros, folládme bien fuerte, y reventadme el boquete del culo... ¡Joder, que colocón tengo más guapo!

- No te preocupes guarra, que hoy te va a sangrar el ano... ¡Uffff!... Te lo vamos a dejar en carne viva, y no te vas a poder sentar en una semana, cabronazo.

Era una gozada partirle el culito al niñato junto a mi colega, y verlo sudar de placer meneándose mientras nos frotábamos el uno al otro la polla, y haciendo gozar como loco al chaval. El pre-cum que soltábamos cada uno por la polla, y que se escapaba por nuestros capullos, hacía que resbalasen una sobre la otra más fácilmente, y que se adentraran hasta lo más profundo de su esfínter. El niñato taxista lo daba todo, no se reprimía a la hora de gozar y retorcerse de gusto, al recibir a pelo la doble penetración de sus violadores, los cuales le estábamos dejando el culo bien abierto y bastante ancho.

Xavi, se colocó en posición de sentadillas sin sacarle el pollón de ese culazo, poniendo los muslos paralelos a la espalda del chaval... y cogiendo el pepino que había dejado encima de la cama, se lo metió en el ano encajándoselo hasta el fondo junto con nuestras pollas. La raja del culito se le abrió a tope, dejando pasar el pepino entero, mientras el sádico de Xavi se lo introducía sin piedad una y otra vez destrozándole el ojete. No me sorprendió lo más mínimo, cuando el niñato soltó de pura angustia un aullido por su boca, tenía la cara roja, las venas ensartadas, y se le salía la saliva con cada respiración acelerada que daba.

- ¡Aaayyyyy... Grrrrrr... ¡Joder cabronazooooo!

- Abre el culo putita... Abre bien... Asiiii... Abreeeeee.

- Sufre cabrón... Dale más fuerte Xavi... No veas la cara que pone de gusto el maricón este... ¡Uffff!... Se le ha puesto los pezones duros como piedras... Sigueeee... ¡Ohhhhh!

Menuda follada le estábamos pegando al niñato en el ano, el cabrón tragaba con locura y aguantaba cada embestida con más ganas y apetito. Se retorcía de gusto, volviéndose loco al notar las pollas y el pepino dentro de su agujero tan apretadito. Después de un buen rato aguantado nuestras embestidas, el chaval quiere la leche almacenada en los cojones, así que Xavi lo volteó y lo tumbó boca arriba en la cama. Nos pusimos a cada lado de su cara a pajearnos las pollas, muy cerca de su nariz para que pudiera percibir el olor y el aroma que despedía a culito follado. Mientras tanto, el niñato se cogía la polla deslizando una mano suavemente por el tronco, y con la otra se tocaba el ojete introduciéndose varios dedos dentro, mientras se espatarraba todo lo que podía y elevaba el culo para que lo viéramos.

- ¡Uffff!... Te vamos a llenar toda la cara de leche, esa cara de guarrra y de maricón vicioso que tienes... ¡Ohhhh!

- Preparate cabrón, para recibir una buena descarga de lefa... Mira Xavi, mírale la puta cara... Si es que lo está deseando el mamón... ¡Mmmmm!

- Siiii... Cabrones... Quiero vuestro semen caliente mojándome, y resbalándome por la cara... ¡Mmmmm!... Siiii... Dos pedazos de tíos corriéndose en mi careto, y regalándome la semilla de sus pollones.

Aquellas palabras del niñato fueron el pistoletazo de salida. Al mismo tiempo comenzamos Xavi y yo a corrernos, lanzando unos buenos chorros blancos de semen por encima de la cara del chaval, que al caer le dejaban pringada la boca, la barbilla, y el cuello. Era un espectáculo de leche de la hostia, nuestros capullos súper inflados escupiendo esperma a destajo y el chaval con toda la boca inundada de semen, atrapando, cerrando, y tragando. Indudablemente mi amigo Xavi y yo, queríamos una buena lavada de polla después de la descarga, así que le metimos las dos a vez por el hocico, deslizándolas una sobre otra y luchando por adentrarse en su interior como bestias.

Xavi se agachó y metió la cabeza entre las piernas del niñato, para mamarle la polla. Como un semental desbocado y colérico, David le mete con una potencia descomunal todo el cipote dentro de la boca. Le agarraba la cabeza con sus fuertes manos, tirándole salvajemente de los cabellos mientras le folla a tope el boquino, al mismo tiempo que levanta el culo del impulso y grita del gustazo. Cuatro movimientos de caderas y dos succiones enérgicas más, bastaron para que el niñato regara con su manguera todo el orificio bucal de Xavi.

- ¡Me corroooooo!… Aaaahh… ¡Que gustazo de boca mamona!… Traga tío, traga machote… Aaahhhh.

- ¿Te ha gustado cabrón?

- Si, tío... ¡Que vicio tengo encima colegas!... Ha sido bestial, salvaje, una puta movida... ¡Uffff!

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