INICIO » Categoría » Noche de antro, ano donado

Noche de antro, ano donado

  • 7
  • 11.820
  • 9,45 (20 Val.)
A mi esposa se la cogen por el culo vistiendo unas elegantes pantimedias naturales y sin dudarlo, me tragué el semen de su amante en un bar swinger.

Se acercaba la boda de uno de mis compañeros de trabajo y la verdad es que no tenía muchas ganas de ir; le comenté a mi esposa –yo creo que deberíamos ir solo al evento religioso y nos disculpamos, no quiero convivir con ellos, pero ella insistió, -no debes ser malagradecido, una vez que termine la misa, por lo menos entregamos el regalo y si gustas nos retiramos. Le propuse –oye, que te parece si saliendo del evento vamos a un bar swinger que está en la zona rosa, te vas preparada, te llevas tu vestido azul y pantimedias claras, pero sin ropa interior, ella comenzó a reír pero asintió con la cabeza. Presentía que algo interesante estaba a punto de suceder.

Llegó el día, regresé del trabajo cerca de las 3 de la tarde y comimos algo ligero. Me metí a bañar y en seguida me arregle. Cuando yo me estaba arreglando, mi mujer se metió a bañar y después le tocó a ella arreglarse; efectivamente, su vestido azul ya estaba preparado, vestido que le queda poco arriba de la rodilla, pantimedias de color natural, un sostén azul al color del vestido y si, no se puso ropita interior; unas sandalias altas y listos, al evento.

Durante todo el tiempo que estuvimos en el evento yo estaba más que nervioso, ya quería que llegara la hora de irnos al bar para darle rienda suelta a mi calentura. Del evento salimos cerca de las 12 de la noche y en seguida nos fuimos al bar. Era la primera vez que íbamos a un sitio así.

Entramos con mucho nervio, de hecho mi esposa se resistía un poco más que yo, pero bueno, ya estábamos ahí, no se trataba de retroceder, sino de seguir adelante con nuestras fantasías.

Una vez en el bar ella tomó un Martini, yo un seco y nos dedicamos a ver y a tratar de analizar todo lo que ahí acontecía. Parejas bailando, en algunas mesas se veían más caballeros que mujeres, en fin, algo muy excitante. Muchas chicas iban muy escotadas y muy cortas, finalmente enseñando la mercancía. Mientras algunas parejas bailaban en la pista, las chicas se dejaban acariciar las piernas, las nalgas y todo mundo era feliz, todos sonreían y alguno que otro caliente manoseando a sus parejas momentáneas.

Después de algunos minutos se nos acerca un caballero como de unos 40 años, muy amablemente me comentó –es la primera vez que vienen al bar, verdad? No se preocupen, no hay problema en este lugar, la gente respeta y ustedes no están obligados a nada.

Mientras tanto mi esposa me apretaba la mano como síntoma de nerviosismo.

--Los puedo acompañar? –Claro le respondí. En seguida tomó asiento y comenzamos a charlar de la forma en cómo opera un bar de éste tipo. Nos platicó muchos tips, nos mencionó las actividades que se podían hacer dentro del bar y también nos comentó de las diversas actividades y espectáculos que se llevan a cabo durante la semana completa en el bar.

Para estas alturas de la plática, mi esposa ya llevaba varios tragos encima al igual que yo; más tranquila ella y un poco más desinhibida comenzó a querer mostrar un poco más de sus piernas a la hora de cruzarlas, quizás no tanto para el invitado, sino para mí; pero justamente era el momento indicado que yo utilizaba para meterle la mano bajo del vestido a mi esposa con la intención de subírselo y que justamente, el invitado se diera cuenta cual era el tipo de mercancía que yo estaba promocionando.

La plática subía de tono en cada comentario. Llegó el momento en el que sonó una canción que le encanta a mi esposa y me dijo, -anda, vamos a bailar, le dije, no espera un segundo; de inmediato el invitado intervino en la plática y dijo –si no hay inconveniente, me permite bailar con su esposa, ella muy emocionada dijo, -sí, me das permiso? Ok, pero al oído le dije, si te dice algo me avisas, ok?

Al llegar a la pista comenzaron a bailar de forma muy discreta, pero él no dejaba de hablar cerca del oído a mi mujer. Por momentos ella se veía ciertamente apenada y soltaba una sonrisa un tanto pícara a ciertos comentarios de su acompañante. Él se acercaba al cuerpo de mi esposa insinuándole algo y ella no siempre permitía su acercamiento, pero en dos o tres veces ella no se movía del lugar y terminaban rosándose demasiado.

Después de dos bailes más y ya con la calentura, Esteban (así se llama nuestro acompañante) pide disculpas y se retira al baño, es en ese momento que me comenta mi esposa todo lo que le dijo, que se veía muy elegante y muy guapa, que había podido ver sus piernas y que las luce espectaculares, que se nota que tiene un culo sabroso y que si estaba dispuesta a conocer el cuarto oscuro. El cuarto oscuro es donde entran las parejas a tener sexo. Le dije, te animas? pero que sea por el culo y con condón; y ella me comentó si, que se sentía que Esteban tenía el pene pequeño y que no tendría problema por aguantarlo detrás.

Después de que Esteban regresó comenzamos a platicar que era lo que queríamos y le dije, tengo ganas de ver como se cogen a mi esposa por el culo, pero estando vestida así como está.

Llamó al mesero, pago la última ronda y pidió una más, pagó el cuarto oscuro y pidió unos condones. Nos dirigimos al cuarto, entramos, había una barra en una esquina, había luz negra muy tenue. Me senté en la barra y mi esposa frente a mí. De repente Esteban se acerca a ella y le comenta algo al oído, la toma de la cintura y en seguida se hinca.

Mi esposa me detallaba todo, me va diciendo como le besa las pantorrillas y como juegan las manos de Esteban sus piernas, le pasa la lengua por el culo, después hace una pausa, con mucho cuidado le rompa las pantimedias justamente donde está la entrada del culo. Se abre su cierre, saca su miembro, se pone el condón y toma de la cintura a mi esposa; la inclina un poco hacia donde estoy yo sentado y comienzo a besar su boca, ella temblaba. Mientras la besaba emite un gemido y muerde mis labios, en ese momento la estaba penetrando, comenzó a gemir y me decía que se sentía rico, pero que sentía que le iba a partir el culo en dos.

Los movimientos que hacía con mi esposa en un principio eran suaves y lentos, pero conforme fue pasando el tiempo se iban haciendo más brusco e intensos, mi esposa no dejaba de gemir, había tenido su primer orgasmo y Esteban no dejaba de moverse.

La toma de la cabeza, la gira hacia él y la besa con mucho deseo, la suelta y me vuelve a besar y me dice –me encanta esta verga, se siente deliciosa, no quiero que me la saque nunca.

En seguida él da una fuerte embestida y gime de gozo. Se saca el condón y en seguida mi esposa lo recibe, se lo mete a la boca para extraer todo el semen que estaba dentro de él. Lo bebe y de inmediato busca mis labios, nos besamos y me da a beber el semen de su amante, nos lo comimos entre los dos, sabía delicioso.

Cuando volteamos para buscarlo él ya no estaba. Tomamos lo poco que quedaba en nuestras copas y salimos del cuarto, ahora buscando la salida del bar. Al llegar a la puerta nos dice el mesero que todo estaba pagado y que don Esteban nos dejaba con él su tarjeta.

Llegamos a la casa a coger como locos y recordando lo sucedido.

Si te gustó el relato espero con gusto tus comentarios y por supuesto, no te pierdas de las anécdotas que tengo que contarte de algunos de los amantes de mi linda esposa.

  • Valorar relato
  • (20)
  • Compartir en redes