Ayudando a Manuel a salvar su matrimonio

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Ayudando a Manuel a salvar su matrimonio

RESUMEN

Manuel mira a Ana y se dicen lo mucho que se aman, empezaron a besarse y yo estaba frente a ellos, ya empezaba a notarse mi erección, Ana se voltea me mira y me invita con el dedo.

Me llamo Pedro, esto paso hace ya un tiempo.

Tengo un buen amigo llamado Manuel el cual conozco desde hace años, está casado con Ana, una mujer muy hermosa de verdad que Manuel tuvo mucha suerte de casarse con ella. Un día estábamos compartiendo una cena y lo note un poco pensativo, le pregunte que pasaba y me dijo que tenía algo que pedirme, le dije si claro hermano en que te ayudo?

Me dijo Pedro, -mi matrimonio con Ana está un poco decaído, no es por el amor, sabes que nos amamos como el primer día pero en la cama está el problema, el sexo ya se volvió monótono y lo hacemos si acaso una vez a la semana, es algo frustrante, hemos estado viendo a un sexólogo para mejorar nuestra relación sexual y nos sugirió un trio.

Yo casi que me ahogo con la comida, lo mire con los ojos muy abiertos y le pregunte si me estaba hablando en serio y me dijo que si, que haría lo que fuera por recuperar a su esposa y tener el sexo de antes. Hubo un momento de silencio y le pregunte que cual harían primero? HMH o MHM?

HMH ya sabes, las damas primero. Rio un poco.

¿Estás en busca de un chico escort? o ¿de esos que se ofrecen en internet?

Me miro muy fijamente por unos segundos. Pedro eres mi mejor amigo, te conozco desde hace años y si alguien debe tocar a mi esposa que más que tú.

Ahora casi me ahogaba con el agua, no podía creer lo que me proponía Manuel, de verdad que estaba en shock. Yo me quede un momento en silencio y lo mire y le dije que aceptaba pero que primero lo primero, hablar los 3 juntos sobre el tema, ponernos de acuerdo, acepto, pagamos la cuenta nos despedimos y quedamos en concretar la cita la siguiente semana, iba camino a mi casa con el corazón en la boca, lo único que pasaba por mi mente era la imagen de Ana desnuda mamando mi verga, Ana es una mujer hermosa, no tiene el cuerpo de diosa pero si un cuerpo bien cuidado, senos pequeños pero firmes y el trasero ni se diga.

Esa semana estuve pensando en eso todo el día, en el trabajo me distraía porque no podía sacarme la idea de que iba a culearme a la esposa de mi mejor amigo, era algo sorprendente, en ese momento me llego un mensaje de texto

-Pedro hermano, ¿te parece bien que nos veamos en el bar de siempre luego de las 9:00pm?

-Manuel mi amigo ahi estare. Un abrazo

Llego el viernes y no veía la hora de salir del trabajo para luego ir al bar, cada vez que me acercaba al sitio me ponía aún más nervioso, llegue, aparque el carro y entre al bar, al verme me hizo seña, los salude me senté y pedí una cerveza. Ana estaba con una blusa un poco escotada que hacía que no le quitara los ojos de encima, me costaba mucho disimular. Empezamos a hablar de los trabajos, entre otras cosas, Ana casi no hablaba mucho, tenía la cara roja de la pena, no era la única nerviosa.

Manuel me miro serio y dijo -bueno a lo que vinimos, todos sabemos porque estamos aquí. Trague profundo, me acerque y acerté con la cabeza pero esta vez fue Ana la que hablo

-Pedro, Manuel te comento lo del sexólogo y todo lo demás, de verdad necesitamos que nuestro matrimonio marche igual de bien que al principio y estamos dispuestos a lo que sea para que eso sea así. Esta noche estaremos los 3 juntos, no sabemos mucho al respecto, averiguamos cosas en internet y vimos uno que otros videos porno para hacer las cosas bien y poder disfrutarlo, yo propongo que nos vayamos a un hotel y que lo intentemos.

Yo estaba sin habla, tartamudeando dije que sí que nos fuéramos, pagamos y nos fuimos al hotel, en la habitación solo habían risas y silencio, acordamos más nunca hablar del tema y que yo no podía estar a solas con Ana para evitar tentaciones, acepte.

Manuel mira a Ana y se dicen lo mucho que se aman, empezaron a besarse y yo estaba frente a ellos, ya empezaba a notarse mi erección, Ana se voltea me mira y me invita con el dedo, miro a Manuel con cara de dudoso y me dijo: Haz como si no fuera mi esposa, imagina que es una puta que alquilamos, eso le excito a Ana y dijo que jugáramos a eso. La tome de la cara y empecé a besarla, por fin pude besar esos ricos labios y sentía como su lengua se enredaba con la mía, Manuel empezó a quitarle el vestido y a tocarle el pecho

Ana gemía, le mordí el labio y baje a chuparle esas ricas tetas, yo una y Manuel otra, Ana suspiraba y gemía. Le quite el vestido por completo y la acosté, me quite el pantalón y saque mi verga que estaba por reventar, me la miro. La toco y sin pensarlo se la metió en la boca, Manuel se agacho y comenzó a chuparle la vagina, ella suspiraba cada vez más y gemía.

Manuel pero esta puta sí que le gusta chupar vergas, ¿podrá con dos?

Averiguando es que se sabe señor-dijo Ana

Manuel se sacó la verga y se la metió en la boca, estaba chupando un rato la mía y luego la de Manuel, la cara de placer que se le veía era majestuosa. Hubo un momento en el que le dije a Ana que se pusiera en 4 que ya la quería penetrar, obedeció. Manuel estaba acostado, Ana en 4 y yo chupándole esa rica vagina que estaba llena de flujo, su sabor era manjar de los dioses.

Ahí te voy puta, agárrate bien, se lo metí de una vez sin piedad estaba muy excitado, ella gemía con la verga de Manuel en la boca, que caliente tenía la vagina, deliciosa, sentía como se me erizaba la piel cada vez que pasaban los minutos. Manuel se sentó en la espalda de la cama, la agarró del brazo y la monto encima de él y yo la agarre por la cabeza mientras le hice un moño en el pelo y la puse a mamar como debería. Estuvimos así un buen rato, Ana no paraba de gemir y de pedir más y más verga.

¿Quieres más verga? Más verga te daremos. Le escupí el ano y se lo metí, Ana grito del dolor pero no me dijo que se lo sacara, tenía dos vergas dentro de ella y no se veía que quería que terminara, yo estaba muy excitado, que sensación tan deliciosa, hacerla sentir tal magnitud de placer. Manuel estaba apresurando el paso y dijo que se iba a venir y yo también, él se vino adentro pero yo me quite y se la eche en la boca, sin pena de que mi amigo estuviera ahí Manuel me ha comentado lo bien que le ha ido con su matrimonio, no deja de darme las gracias cuando yo soy el que debe estar agradecido por haberme culeado tan rico a su esposa ¿no creen?

Saludos. Espero me comenten que tal les pareció mi relato soyjosejesus1@gmail.com

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