La colombiana se fue con el culo lleno de leche

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En ese momento terminé por quitarle lo que le quedaba de ropa y saqué mi verga del pantalón y de sus hombros la empujé para que me chupara bien toda la pinga

Hola amigos, a continuación les relataré la historia de cómo le di por el culo a una pequeña colombiana inexperta que al final me quedó pidiendo más.

Hace unos años, buscando diversión me suscribí a una aplicación para conocer gente, comencé a chatear con mucha gente diferente hasta que di con una pequeña colombiana, los colombianos tienen una gran población aquí en Panamá, ya nos aportan mucho servicio al cliente, tema que realmente no se le da demasiado bien al panameño promedio, en fin, ella era pequeñita con un cuerpo muy lindo, tetas no demasiado grandes pero lo suficiente para poder disfrutarlas, piel blanca llena de pecas, una cintura de abeja que hacia lucir muy bien un buen culo paradito.

Luego de comenzar a chatear quedamos para tomar algo un viernes por la noche, me arregle para verla ya que visto las fotos de ella, la noche prometía y bastante, salimos y tomamos algo, nos reímos, ella me contó acerca de ella y su vida y la pasamos muy bien, tanto que al final terminamos en un hotel teniendo una noche de sexo intenso, ella no era demasiado experimentada, pero se le hacía muy bien dejarse llevar, la culeé por un buen rato, cambiando continuamente de poses hasta terminar descargando toda mi leche en su boquita, que con algo de dificultad trago bastante metida en el papel de querer complacer por completo mis oscuros deseos. Luego de terminar quedamos en volver a vernos, volvimos a salir unas veces más siempre con sexo muy rico, lo único en que ella siempre insistió fue en que no lo hacía por detrás, con una excusa bastante tonta de que en algún momento un ex novio tonto la penetro y le dolió tanto que no volvería a hacerlo.

Sin querer parecer demasiado egocéntrico, siempre he sido un hombre con suerte con las mujeres, me veo bastante bien, soy divertido y en la cama las complazco siempre, pero aparte tengo un gran dominio del verbo, cosa que acaba por convencer a las mujeres de hacer las cosas más perversas posibles y claro está, que una vez que una mujer se entrega a sus bajos instintos con un hombre que la haga gozar, termina por enamorarse y la colombiana del relato no fue la excepción, sin embargo en esos momentos de mi vida no estaba yo precisamente interesado en una relación seria, por lo que poco a poco fui evitando el contacto, ella me juraba que quería todo conmigo que estaba perdidamente enamorada de mí y quería estar conmigo y yo le pedí que mejor me diera mi espacio que estaba apresurando las cosas hasta el punto de perder cualquier contacto totalmente con ella. Luego de algunas semanas me encontraba especialmente arrecho y decidí contactarme con ella con la sorpresa que muy justamente, ella había iniciado una relación con otro hombre, aceptando mi derrota, le escribí dejándole saber que me alegraba por ella y que visto lo visto no había estado tan enamorada de mí, mensaje que ella nunca respondió.

Al cabo de unos meses, casi un año, luego de finalizar mi rutina de running me encontré con la colombiana en ciudad del saber, lugar en que me encontraba comiendo algo sin saber que ella estaría trabajando ahí, nos pusimos un poco al día de todo, me hice el molesto y herido por su relación tan pronta y ella se disculpó diciéndome que sabía que había sido demasiado pronto y que lo lamentaba, intercambiamos números y me marché, esa misma noche ella me pidió verme y yo me negué diciéndole que estaba herido por la forma en que no me dejó definir mis sentimientos y me negué.

Pasaron algunos días más hasta que ella me confesó que las cosas no le iban demasiado bien en Panamá y que volvería a Colombia ya que toda su familia estaba volviendo, en ese momento me pidió que por favor quería verme y finalmente acepte, la salida terminó en su casa (alquilaba un pequeño apartamento compartido) lugar en que me pidió que la hiciera suya una vez más y yo seguía rehusado, diciéndole que ahora me parecía aún más injusto e innecesario ya que ella volvería a Colombia, ella me siguió insistiendo, en un momento le dije que iría por comida y volvería, que lo iba a pensar, compre algunas cosas en la farmacia que necesitaba para lo que se me había ocurrido entre esas cosas: preservativos, lubricante sabor melocotón y algunas cosas de comer, una vez llegué de vuelta, ella estaba en ropa interior esperando por mí, apenas la vi la besé y caímos en su cama, hasta que le dije lo que haríamos.

Yo: Bueno, ¿estás segura que quieres que te culee por última vez?

Ella: Sí, mi amor usted me culea muy rico y ahora que anda tan juicioso haciéndose el difícil quiero aún más papi.

Yo: Ya me convenciste, pero haremos lo que yo diga, TODO lo que diga sin falta ni peros, ¿OK?

Ella: Hágale papi culéeme como usted quiera.

En ese momento termine por quitarle lo que le quedaba de ropa y saque mi verga del pantalón y de sus hombros la empuje para que me chupara bien toda la pinga. Sin que ella se detuviera me quite lo que me quedaba de ropa, hasta quedar desnudo totalmente, la levante luego de un rato y le di una buena sesión de sexo oral para que terminará de aflojar a mis perversos planes, la culeé en todas las poses que se me ocurrieron hasta que finalmente terminó en cuatro patas, entregada a mis más bajos instintos, fue ahí cuando saque el lubricante y comencé a untarle su culito ante la sorpresa de ella.

Ella: Ay papi, no me haga eso mi amor, eso no, me va a doler mucho, usted la tiene demasiado grande me va a partir.

Yo: Prometiste que haríamos todo lo que yo quisiera y yo quiero tu culo.

Con una actitud de resignación me comenzó a pedir le preparara bien el culito, abriéndose ella misma sus dos blancas nalgas, dejando a mi disposición ese culito rosadito listo para ser penetrado. Podía sentir su cuerpo pequeño temblar ante mis manos que iban explorando cada vez más su culo hasta que llegó el momento de penetrar la. Coloqué la cabeza de mi verga en su culito y empuje un poco mientras ella me pedía asustada que no, que mejor parara que me le viniera en la boca que ella se lo tragaba pero que su culo no, pero yo no me detuve y empujando un poco más me introduje dentro de ese rico culito, ella se movía queriendo evitarlo pero ya estaba penetrada y le pedí se relajara o podría lastimarla, ante lo que ella comenzó nuevamente a cooperar, poco a poco fui aumentando la fuerza de la cogida y ella comenzó a gozarlo al punto de pedirme que le llenará el culo de leche, moviéndose al ritmo de la culeada que le estaba dando, hasta hacerme venirme dentro de su hermoso culo con sus ricos movimientos sumisos entregando por completo su culo para que vaciara mi leche dentro de ella.

Después de arreglarnos y limpiarnos, me fui con la promesa de acompañarla al aeropuerto y ayudarle a dejar cualquier otra cosa en orden. La vi tres veces más antes de que se fuera y cada una terminó con mi leche en su culito, su rica vagina y su boquita, la muy zorrita se había convertido en toda una profesional al punto que la última vez que la cogí se preparó el culo solita. Luego de partir nos mantuvimos en contacto, luego de algunos meses ella comenzó una relación con un colombiano, quien seguramente ahora goza de su culito experto, está relación terminó en boda y son muy felices juntos, ella me dijo que vendría pronto a Panamá y que quería que la ayudara con algunas compras acompañándola en mi auto, le dije que seguro lo haría, ella me dijo que como podría pagarme y yo le dije que lo hacía con gusto y que si insistía, con que su esposo aportara algo de combustible bastaba y fue ahí cuando ella me confirmó que viajaría sola, entonces le pedí que me pagara con su cuerpo sobre todo ese culito tan rico que entrené y que extrañaba y ella con una risa cómplice me dijo que era casada ahora, pero que tuviera lubricante a mano, que nunca se sabía.

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