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La vida sexual de Pilar (3): Disfrutando de Elisa

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Entre besos y caricias la llevé al salón nos sentamos en la cheslón, abrazadas y disfrutando de nuestros cuerpos, acariciando sus pechos redondos y sus pezones rosaditos erectos

Entre besos y caricias la lleve al salón nos sentamos en la cheslón, abrazadas y disfrutando de nuestros cuerpos, acariciando sus pechos redondos y sus pezones rosaditos erectos, me deleite chupándolos alternativamente y acariciándolos con mi lengua, mientras ella acariciaba y me pellizca los míos suavemente, con suaves besos subí hasta su cuello, mordisqueaba el lóbulo de su oreja, su respiración se alteraba, bese la comisura de sus labios mientras ella abría la boca para buscar un beso en el cual entrelazamos nuestras lenguas en un eterno beso acompañado de suaves caricias, suavemente la tumbe en la cheslón, baje mis besos a sus preciosos pechos lamiendo los pezones a punto de reventar de la excitación, mis besos seguían bajando en su cintura me recree besado alrededor de su ombligo, su vientre se estremecía y jadeaba mientras susurraba, si mi amor sigue, cada vez más cerca de su precioso coñito rubio húmedo bese suavemente su clítoris y abrí sus piernas, su coñito estaba empapado de sus jugos su cuerpo se retorcía de placer, revolvía mi pelo y acariciaba mi cara, seguía besando el interior de sus piernas sin rozar su coño cada vez más ardiente y mojado.

Elisa: cómeme el coño por dios necesito córreme.

Con mi mano abrí el coño y con mis dientes sujete el clítoris mientras lamia su punta con mi lengua, en pocos segundos rompió en un orgasmo acompañado de jadeos y gritos de placer, con su corrida bese todo su coño tragando sus fluidos y metiendo mi lengua en su vagina, acariciando con ella los labios de su coño. Me puse en posición de 69 y ella empezó a comerme el coño como nadie me lo había echo nunca mi orgasmo fue intenso y lleno de placer. Con mi boca en el suyo seguía jugando con los labios de su coño mientras la metía dos dedos en su vagina encharcada, buscando su punto Galos jadeos y gritos de placer eran continuos, nuestros cuerpos aceleraban los movimientos, llegando las dos a un increíble orgasmo.

Ya cansadas de tanto placer fumamos un cigarrillo desnudo, acariciándonos y besándonos quedamos las dos dormidas abrazadas en la cheslón.

PILAR ARDIENTE

Gracias a mis lectores. No olvides puntuarme. Un beso donde más placer te de.

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