El calvario de Joselyn

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Cuando quiso reaccionar ya era tarde, sintió que una mano la atenazaba por la cintura mientras otra mano la tomaba por el cuello mientras la arrastraba hacia el automóvil

Se había hecho tarde y Joselyn caminaba apurada hacia la parada del colectivo que la llevaría a su casa. Se había quedado charlando en la casa de su amiga Noelia y había perdido la noción del tiempo. Se trataba de un barrio bastante desolado y mal iluminado y Joselyn sintió un poco de aprensión mientras se dirigía hacia la parada.

Había sido una calurosa tarde y la joven, que contaba 18 años, vestía un corto short de jean que mostraba sus fantásticas piernas y una musculosa que dejaba adivinar sus jóvenes pechos, todavía estaba caluroso a pesar de que ya era noche cerrada. Cuando faltaba una cuadra para llegar a su destino, Joselyn sintió que un coche se acercaba por detrás de ella, aminoraba la marcha cuando estuvo frente a ella y una voz enronquecida dijo "Querés que te llevemos, nena?". Joselyn sintió terror, no dijo nada y siguió caminando, viendo con alivio que el coche reanudaba la marcha. Su alivio se desvaneció completamente cuando vio que el coche se detenía unos metros más adelante y un hombre descendió por la puerta del acompañante y se dirigió hacia ella.

El terror paralizo a la chica, no supo que hacer y el hombre en dos zancadas estaba a su lado... Cuando quiso reaccionar ya era tarde, sintió que una mano la atenazaba por la cintura mientras otra mano la tomaba por el cuello mientras la arrastraba hacia el automóvil. El sujeto era fuerte y no tuvo inconvenientes en empujar a la chica al asiento trasero y tirarse encima de ella mientras el vehículo arrancaba rápidamente.

Joselyn no llego a articular palabra porque el hombre que la atenazaba sin dejarla mover le dijo amenazadoramente: "No grites ni digas nada y no te va pasar nada" y le puso una mano en el cuello para que viera que iba en serio. Le soltó la cintura y empezó a tocarle los muslos con caricias que iban desde las rodillas hasta arriba y nuevamente bajaban sobando las suaves piernas de Joselyn, que estaba paralizada por el susto y solo pensaba "Me van a violar, por favor que alguien me ayude". El repelente sujeto que le sobaba las piernas quiso besarla y la chica se resistió a lo que el abusador le apretó el cuello diciéndole "Portate bien, ya te dije que si te portas bien no te va a pasar nada" y ante la amenaza la chica no se resistió a los lametones que el desagradable sujeto comenzó a propinarle. Joselyn sollozaba mientras le lamian el cuello y le sobaban las piernas, vio cuando una espantosa cara miraba por el retrovisor, la de un tipo mucho más viejo que el que la estaba manoseando, y con lujuria dijo "Guardame algo para mí, que buena que esta, que piernas tiene esa pendeja".

El degenerado que la sobaba dijo "Apurate en llegar que no me aguanto y me lo voy a coger acá", Joselyn escucho aterrada mientras el abusador le seguía tocando las piernas, apretando los muslos, tratando de meterle la mano entre las piernas mientras seguía lamiéndola la cara y la chica ya casi no ofrecía resistencia.

Después de un interminable viaje por calles desoladas el vehículo enfilo por un camino vecinal en una zona suburbana hasta llegar a lo que parecía un rancho abandonado. Sacaron a la chica a tirones del auto y la arrastraron hasta la casa. Lo primero que sintió Joselyn al entrar fue un intenso olor a humedad mezclado con olores menos identificables, a rancidez y a abandono.

El interior tenía poco mobiliario, en un rincón una cama de dos plazas, un armario y una mesa con dos sillas. Y en otro rincón una puerta que comunicaba con lo que seguramente era un baño. La chica fue empujada hasta la cama, pero la dejaron de pie. Los dos degenerados querían verla bien, el más viejo y asqueroso se babeaba viendo la asustada y deliciosa hembra que se iba a coger y se acercó a Joselyn que empezó a temblar de asco y temor cuando el viejo le metió las manos por debajo de la musculosa y empezó a frotarle los senos. La cara deformada por la lujuria y las manos rasposas del viejo sobando sus pechos hicieron reaccionar a la muchacha que quiso apartarle las manos, pero el otro abusador, el fornido, la tomo de los brazos diciéndole "Ya te dije, portate bien pendeja" y la chica quedo inmovilizada mientras el viejo le tocaba a gusto las tetas y le estimulaba los pezones.

Con un par de tirones, el más desagradable de los degenerados le quito la musculosa y la chica solo quedo vestida con su pequeño short, dándole al viejo que tenía adelante una vista impresionante de sus piernas y se tiro sobre la indefensa muchacha a chuparle ruidosamente los pezones mientras le acariciaba febrilmente los muslos. El otro abusador se había ubicado detrás de Joselyn y se frotaba contra ella, la muchacha sentía el duro bulto del otro sujeto contra sus nalgas y sus resoplidos contra su cuello mientras la lamia era insoportables.

El más viejo comenzó a desabotonarle el short, Joselyn apenas oponía resistencia y con dos manotazos la desnudo. Los dos violadores casi se ponen a aullar cuando vieron esa impresionante nena solo con una minúscula tanga blanca que apenas cubría su concha.

Joselyn sentía como cuatro afiebradas manos le recorrían todo el cuerpo, sus nalgas eran apretadas y dedos inquietos se metían dentro de su tanga mientras la lamian por todos lados, hasta que la acostaron en la cama y la chica supo que nada la iba a salvar.

El más viejo dijo "boca abajo, pendeja" y la obligo a ponerse en esa posición, las manos del violador volaron hacia las nalgas de la chica y la sobaron largo rato, luego se posiciono sobre la infortunada muchacha y se puso a lamerle las nalgas, buscando con desesperación el culo de ella y se lo chupo intentando penetrarlo con la lengua durante buen rato hasta que logro meter la punta de la lengua bien profundo.

Ante ese manjar que se iba a coger, el degenerado tenía una erección impresionante y no aguantando más se posiciono sobre la chica y dirigiendo con una mano su verga la puso en el apretado culo de Joselyn, que presintió lo que iba a ocurrir y solo musito "No, por favor" en el momento que el viejo hundía la punta de su pito en el culo y empujando logro introducirlo.

Joselyn grito por primera vez, no podía creer el dolor que sentía, un degenerado violándola por el culo, ella creía que eso le pasaba a otras y ahora lo estaba sufriendo en persona... El violador empujo más fuerte y logro introducirle todo su miembro, sintiendo como el apretado culo comprimía deliciosamente su verga. Espero unos segundos y comenzó a embestir con fuerza ese delicioso hoyo mientras la chica se debatía tratando de rechazar ese intruso, pero el otro degenerado la tenía fuertemente apretada para que no pudiera moverse.

El violador estuvo embistiéndola sin piedad por unos minutos hasta que sintió que era imposible demorar más su eyaculación y con un gemido ronco le inyecto todo su semen profundamente.

Aun estuvo unos momentos montándola, mientras la chica gemía hasta que se deslizo de costado y le dio lugar al otro violador, que esperaba ansioso que por fin terminara de cogerse a esa delicia su sucio compinche.

Joselyn supo que su calvario no terminaba cuando sintió que el otro degenerado se posicionaba detrás de ella y empezaba a cogerla nuevamente por su dolorido culo. Sintió dolor cuando el abusador la penetro, pero no tanto como con el primero, y enseguida sintió como después de unas cuantas embestidas y en medio de un audible gemido, el otro violador acabo dentro de ella dejándole otra buena cantidad de semen en su interior...

Después de unos momentos, el que la había cogido por ultimo le dijo "Te portaste bien pendeja, ahora te vamos a dejar ir".

Joselyn fue al baño, se trató de limpiar lo más que pudo, se vistió y los dos abusadores la llevaron en auto hasta donde la habían encontrado.

Finalmente, muy dolorida Joselyn llego a su casa, nunca dijo lo que le había pasado, le daba vergüenza y prefirió callarlo para siempre.

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