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Iniciando al hijo de mi amiga (Parte 1)

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Mi vida cambió mucho cuando me separé, no solo sexualmente sino laboralmente ya que había vuelto a la docencia, había conseguido trabajo en dos escuelas dando clases de Literatura. Para fines de diciembre nos fuimos con mi hijo y mis padres a pasar las fiestas de Navidad y Año Nuevo con ellos y luego el 10 de enero yo viajaría a Mendoza donde vivía una amiga mía a quien no veía desde hacía 5 años, pensé que mi hijo me acompañaría pero prefirió quedarse con sus abuelos y primos. Así que ese día viajé hacia Mendoza. Sabrina mi amiga, se fue a vivir allá por prescripción médica.

En el aeropuerto me estaba esperando Sabrina, al vernos nos fundimos en un abrazo, como si nadie estuviese a nuestro alrededor, luego de algunos minutos, ella dijo:

S- Te acordás de Leonardo?

C- Por supuesto que me acuerdo, pero en estos 5 años cambió muchísimo si me lo cruzaba no lo hubiese reconocido.

Lo abrase y lo besé, fuimos hacia el estacionamiento, Leo gentilmente llevaba mi valija. Ellos Vivian en General San Martín a unos 40 km de la ciudad de Mendoza, un lugar muy tranquilo. Llegamos a la casa, Sabrina había enviudado hacia 7 años y no volvió a formar pareja, tenía un negocio de venta de artesanía en la ciudad de Mendoza. La casa era muy bonita con varias habitaciones, las que estaban en la planta alta, yo me instale en una de ellas, luego de acomodar mis cosas bajé.

Hablamos un rato nos contamos nuestras cosas, y ella lamento que hubiese venido sola, ya que le hubiese gustado ver a Juan Pablo. Como buena charla entre amigas que hace tiempo no se ven charlamos varias horas, nos contamos todo. Tanto Sabrina como yo estábamos felices por vernos, después de tantos años. Ya había oscurecido cuando llegó Leo que había ido a atender el negocio.

Leonardo había cambiado mucho, era un verdadero bomboncito 1,82 m., 18 añitos, cabello suelto larguito de color castaño, ojos marrones, bonito de cara, cuerpo trabajado en el gimnasio, apetecible como hombre, y bastante tímido, se sonrojaba por todo, y muy reservado, había que sacarle las cosas con tirabuzón.

Sabrina se había ido a duchar porque íbamos a cenar a un restaurante. Yo estaba sentada en un sillón con una pollerita corta ajustadita de color amarillo y una remera escotada de color negro por el que asomaban las nacientes de mis senos de finos breteles, y en un momento sentí como que Leo me observaba, tomé una revista me puse a leerla, y me cruce de piernas, mi pollera apenas podía tapar mis piernas y disimuladamente observé a Leo y noté como sus dulces ojitos me contemplaban.

Luego fuimos a cenar y volvimos tarde. Al otro día nos fuimos en auto los 3 al negocio, luego de una hora allí, Sabrina le dijo a Leo que tomase el auto y que me hiciese conocer la ciudad, yo llevaba esa mañana mi cabello recogido, una blusa verde agua suelta, pero ajustada, brazos descubiertos, sin breteles y sin hombros, que resaltaban la redondez de mis senos, y un jean en celeste prelavado muy ajustado, en cola y piernas y sin bolsillos, unos zapatos abiertos de taco muy alto en celeste y rosa, con plataforma de corcho. A fuerza de ser sincera, ese jean resaltaba mi cola en forma espectacular. Fuimos en auto a varios lugares, caminamos la ciudad tomada del brazo de Leo, y cuanto más estaba con él más me gustaba, me atraía su timidez, pero de a poquito empezaba a acostumbrase a mi alocada manera de ser. Al mediodía volvimos al negocio de Sabrina para almorzar todos juntos, luego por la tarde me quede ayudando en el negocio, notando varias veces los ojitos de Leo mirándome especialmente mi cola y se notaba cierta turbación cuando estaba cerca mío, no reíamos los 3, yo tome su brazo y bese su mejilla muy cerca de la comisura de sus labios, él se sonrojó y yo le guiñe un ojo.

Al día siguiente Leo fue solo a atender el negocio, nosotras nos quedamos hablando, la notaba a Sabrina muy nerviosa, como buscando el momento para decirme algo y sucedió.

Sabrina estaba preocupado por Leo, dio vueltas hasta que dijo que pensaba que era gay… porque había una chica Leticia, a quien Leo me había presentado, que andaba detrás de él, pero él ni bolilla, tiene amigos pero jamás supe de ninguna novia etc. etc.

Yo intente tranquilizarla diciéndole que nunca me dio pie a creer eso que para mí era muy tímido y que esa timidez desparecía cuando entraba en confianza y que además era muy reservado, y que debía ser esa la razón por la cual nunca le contaba nada, pero que me diese un tiempo…algunos días para poder charlar, meterme en sus pensamientos ver lo que pensaba…y le dije “pero estoy convencida que le gustan las mujeres”

Por la noche dije sin ninguna intención a Leo que antes de irme debía cumplir con su promesa de hacerme conocer el Lago Carrizal y quedamos que iríamos al otro día, y me preparé para esa circunstancia Un vestidito blanco de crochet, mangas ¾, levemente ajustado corto a mitad de mi pierna y debajo una bikini color rosa, y si bien ocultaba algo se notaba en parte mi bikini.

Llegamos al lago, el lugar era hermoso, el agua era fría, caminamos por la costa, y yo lo tomé de la mano, sus mejillas enrojecieron un tanto, desayunamos y nos acostamos en la arena, al rato dije:

C- Me voy a sacar el vestido porque si no voy a tostarme donde el vestido quiera

Me lo quité, sacudí mis cabellos y como quien no quiere la cosa miré a Leo sus ojos estaban por salirse de sus orbitas, mi bikini en la parte superior ocultaba algo de mis senos, las tazas los cubrían en 2/3, solo una cinta los unía, la parte inferior ocultaba una buena parte pero dejaba algo visible mi cola, yo aproveche el día para charlar con él pero eso paso en el viaje de regreso.

Leo me confesó que estaba muy enamorado de Leticia, pero que no se animaba a decírselo, porque otras novias que tuvo no le duraron mucho, y no quería que lo mismo le pasase con ella…

La conversación no continuó pero había avanzado bastante, llegamos al negocio a buscar a Sabrina, pero cuando Leo se fue a dormir le conté de mis avances a mi amiga, diciéndole que mañana esperaba avanzar más, también me enteré que Leticia se iría con los padres al otro día a Córdoba.

Por la mañana Leo fue a ver a Leticia para despedirse y yo me quedé sola. Leo volvió cerca de las 10 de la mañana, me quede pensando en la conversación con él y no me cerraba que lo de él fuese solo timidez… me cerraba más la idea de la falta de experiencia con chicas…

Cuando él llegó se encontró con alguien muy sexy… llevaba mi cabello suelto, ojos maquillados, mi boca con un rouge rosa un pequeño top algo suelto con un estampado en flores multicolores que dejaba mi tórax y mi espalda al descubierto, desde unos 5 cm más debajo de mis senos, que marcaba mucho la redondez y la firmeza de ellos pero que visiblemente no los mostraba mucho, y un shorcito de jean blanco, muy corto que al caminar dejaba ver un poco de mis nalgas y llevaba un zapatos abiertos de plataforma alta para compensar la diferencia de altura

Lo saludé con un beso y dije:

C- Te extrañe… ¿cuánto tiempo se va?

L- Vuelve el 30

C- Bueno ella viene y yo me voy ¿Le dijiste algo?

L- Si le dije que quería que fuese mi novia

C- Que te dijo?

L- Que si…

C- Bueno… me siento feliz por vos y por tu mami… ella adora a Leticia. Pero a vos no se te nota tan feliz y si lo estas decírselo a tu cara. Mira cuando eras chico, me llamabas tía y me contabas muchas cosas, así que si querés puedo ser tu confidente…

L- No creo que en esto me puedas ayudar

C- Estas seguro… creo saber cuál es tu problema… todas y todos pasamos por la misma situación…

L- No creo

C- Voy a ser directa con vos para que veas que se cuál es tu problema… vos no debutaste y tenés miedo de lo que pueda pasar entre ustedes en la cama

Él se quedó entre sorprendido e impávido y tímidamente dijo

L- si… esta noche tengo que ver a una chica

C- Te cobra?

L- Si

C- Y vos crees que ella te va a enseñar algo? Ella se va a acostar, se va a abrir de piernas y nada más… solo vas a tener sexo... no te va a enseñar nada. Tenés que hacerlo con alguien que te quiera, que le gustes, que te desee, que tenga experiencia, que se vuelva loca por vos…

L- Donde la voy a encontrar?

C- La que reúne esas condiciones está sentada a tu lado, muero por estar en la cama con vos, quiero ser tu profesora, te deseo, te amo, muero por vos, acostarme con vos es lo que más deseo en el mundo… salvo que yo no te guste o que sea muy vieja… Quiero que debutes conmigo

Esa confesión lo dejó impávido, yo lo miraba a los ojos y jugueteaba con mi dedo en su brazo dándole cosquillas y dijo con voz tímida

L- Que vas a hacer?

Me acerqué me puse en puntas de pie, le di un pequeño beso en los labios y dije:

C- Vamos a hacer el amor, te voy a enseñar todo lo que pueda para que hagas feliz a Leticia y para que nunca te olvides de mí

Me levanté lo tomé de la mano y fuimos a mi habitación, yo estaba muy excitada hacer debutar a Leo hacia vibrar mis fibras más íntimas.

Llegamos a la habitación, le dije que se acostara y que me dejara hacer las cosas, yo fui al baño, me arregle un poco pinte mis labios y me perfumé

Me miró y dije girando sobre mi misma:

C- ¿Te gusto?

L- Sos hermosa… muy hermosa

Moviéndome como una gata en celo, fui a su lado, besé su boca y dije:

C- Te voy a enseñar todo, aprende, relájate y goza

Abrí mis piernas colocando su cuerpo entre ellas fui en busca de su boca mientras desabrochaba su camisa, mis labios húmedos y suaves besaban los suyos, y mi lengua abrió su boca acariciarlos, abrir su boca para darnos nuestro primer beso de lengua, sus manos tímidamente tomaron mi cintura y nos besamos dulcemente mientras sus manos suavemente recorrían mi cintura, luego mi boca recorrió todo su tórax con besos y chupones, él gimió y yo dije:

C- Así mi amor haceme sentir tu gozo quiere que disfrutes este momento

Me senté sobre su vientre y note en mi cola el bulto de su pene erguido, me incorpore y quite sus pantalones dejándolo en un slip celeste, antes de volver sobre él, acaricie con mi dedo su bulto firme y por lo que se podía intuir de buenas dimensiones. Leo todavía no se soltaba, a pesar de lo que estaba pasando su timidez y su nerviosismo seguían presente.

Volví a sentarme sobre él, volví a besar sus labios y dije:

C- Te amo… te deseo… sos hermoso

Me incorporé, tomé mi top y lo retiré de mi cuerpo dejando mis senos al descubierto, tome sus manos y los llevé a mis pechos, sentir sus manos suaves en ellos me hizo estremecer y entonces dijo:

L- Puedo besarlos?

C- Podes hacer lo que quieras con ellos, ahora son tuyos, te pertenecen, a partir de ahora sos el dueño de todo mi cuerpo...

Me acosté en la cama, los avarició, los lamió y los besó, su lengua lamia mis pezones haciendo círculos en mis senos, mis pezones estaban erectos y dolían, mi mano incursionó bajo su slip y acaricio su pene hinchado y húmedo, sentí que la hora de que su pene sintiese los mimos de mi boca había llegado, no quería que su semen se desperdiciase.

Bajé por su tórax, besando y lamiendo su pecho y al llegar a su cintura baje su slip que él terminó de retirar, su pene virgen era de excelentes dimensiones, deslice mi lengua por él , bese su glande rojo y lo introduje en mi boca un profundo gemido inundó la habitación, mi boca comenzó a succionarlo, Leo gemía constantemente indudablemente pronto acabaría la sesión fue excitante, era demasiado aguante para un debutante y entre gritos de placer me hizo conocer el final y una infernal descarga de semen inundó mi boca y saboree cada gota de ese cálido semen teniéndolo en mi boca hasta que su pene se calmó y se contrajo.

Me incorporé y fui al baño a enjuagarme la boca, volví, me quité el short, mi tanguita blanca, me acosté a su lado, me envolvió en sus brazos y nos besamos largos minutos yo estaba extasiada por su dulzura me sentía feliz en sus brazos, pero deseaba más eso era solo el comienzo y ese tierno bebé podía darme mucho.

Y comencé a excitarlo, con besos, con caricias, con mimos pero enseguida su pene volvió a erguirse y dijo:

L- En videos vi que a las mujeres le besan y le chupan la concha… puedo

C- Muero porque lo hagas… no me animé a pedírtelo.

Se colocó entre mis piernas y acarició mi concha depilada y húmeda y dije:

C- Esta mojadita por vos porque te desea y porque sabe que pronto va a ser tuya y mía va ser tu virginidad

Cuando sus manos acariciaron mi concha un profundo gemido nació de mis entrañas, su suavidad me enloqueció, mis piernas temblaban y me sentí transportar a otros mundos cuando su boca besó mi concha, entonces mis dedos la abrieron para que sus besos y su lengüita incursionasen en ella, yo no para de gemir y de gritar y en ese momento sentí mi vagina contraerse en miles de convulsiones, lo traje hacia mí y nos besamos apasionadamente en la boca mientras mi cuerpo seguía convulsionando.

Su pene estaba erguido totalmente como deseando perder su virginidad y yo estaba excitada como pocas veces, estaba húmeda, deseosa, excitada por tener adentro mío ese bebé y dije:

C- quiero que me cojas… no aguanto más… te deseo tanto mi amor

Me acomodé en la cama, abrí mis piernas, tomé su pene suavemente, lo acerqué a mi vagina y dije:

C- Penétrame despacito, me gusta así deseo tanto sentirte dentro mío, ser la primer mujer en tu vida es lo mejor que me puede pasar, tu virginidad va a ser algo inolvidable en nuestras vidas

Y empezó a introducir su pene muy despacio y dije jadeando

C- Así mi amor… dámelo todo… amo este momento

El gemía y yo empecé a recibir ese pene virgen dentro mío, segundos después lo tenía todo dentro mío, nuestros vientres unidos. Sin sacar su pene de mi vagina cambiamos de posición, tomé el control de la situación y comencé a cabalgar sobre él, sabía que ese momento no podía durar mucho tiempo, era muy joven y primerizo, pronto acabaría, y ese momento llegó, Leo no soportó más, un gemido inundó la habitación y mi vagina fue invadida por un interminable torrente de cálido semen, mientras él no paraba de convulsionarse.

Me arrojé sobre él y nos dimos un profundo e interminable beso de lengua, yo seguí cabalgando sobre él hasta que mi cuerpo exploto en un interminable orgasmo, y mi vagina no paraba de contraerse.

Cuando nuestros cuerpos se aquietaron fuimos a ducharnos juntos, aunque eran las 14 hs fuimos a comprar algo para almorzar, unidos, abrazados y besándonos esto era el comienzo de algo hermoso. Yo llevaba, el mismo pequeño y ajustado short pero lleva una camisa blanca con pequeñas rayas en azul sin corpiño, si bien mi camisa era algo holgada se marcaban debajo mis senos.

Yo estaba sumamente excitada Leo me tomaba de la cintura y sentía que cada segundo que pasaba más lo deseaba quería que volviese a adueñase de mi cuerpo a como dé lugar.

Almorzamos unos sándwiches y yo comencé a coquetearlo, provocarlo excitarlo y a juguetear, con él para luego salir corriendo, cuando me alcanzó caímos en el jardín, él sobre mi queriendo besarme y yo tratando de impedírselo… yo me revolcaba en el piso intentando salir de esa situación, y aumentando en él sus deseos por mí, pero hubo un momento en el cual una de mis piernas quedo ubicada entre las suyas, en ese momento noté una leve erección en su pene eso me enloqueció y excitó aún más; me seguí revolcado en el piso pero movía mi pierna de manera de obtener una mayor erección de su pene, poco a poco noté como mi objetivo se iba cumpliendo hasta notar una erección infernal lo cual hizo aumentar sobre manera mi deseo.

No sé de donde saque fuerzas pero en ese movimiento continuo que tenían nuestros cuerpos en el forcejeo pasé yo a quedar sobre él, en ese momento noté que estaba desprendido uno de los botones de mi camisa y como no llevaba corpiño mis senos quedaron visibles, yo estaba completamente agitada y excitada podía desde mi posición ver bajo su pantalón el inconmensurable tamaño de su pene, extendí los brazos de Leo tomándolos de las muñecas acerqué mi cara a la suya y dije con voz agitada y entrecortada algo como:

C- Estoy caliente, quiero que este dentro mío otra vez

L- yo también lo deseo

Deje de presionar sus muñecas, me acosté sobre su cuerpo y le di dos o tres pequeños picos sobre su boca, sus manos se depositaron a la altura de mi cola y nuestros labios se unieron en un prolongado beso de lengua que duro varios minutos.

Luego nuestras bocas se separaron, y quité mi camisa él llevo sus manos a mis senos acariciándolos y el placer se apodero de mí.

C- Sentí mis pechos hinchados, te deseo quiero hacer el amor con vos otra vez

Era un alumno aplicado mi cuerpo vibraba con sus caricias y sus besos hasta arrancar un profundo gemido a mi boca, para luego decir:

C- Vayamos a la cama quiero ser tuya de nuevo

Desnudos en la cama, nos besamos apasionadamente, me gustaba estar con Leo, era ardiente pero suave, besé su cuello su tórax mientras acariciaba su pene, luego lo bese y lo lamí y me detuve porque quise que todo su semen estuviese en mi vagina, pero como buena maestra quise enseñarle otras posiciones…

Me puse en cuatro encima de su cama, él se ubicó detrás mío, a pedido mío me tomó por las caderas y volvió a ensartarme, despacito… suavemente… así como a mí me gusta y empezó con el bombeo dentro de mi conchita que recibía gustosa su viril miembro, hasta entregármelo todo y comenzó a recorrer mi vagina a un ritmo frenético mientras mi boca no para de gemir y entre gemidos decía:

C- Si así te amo… sos increíble… me volvés loca

Me sentía en otro mundo, estaba gozando, me sentía pletórica, era hermoso ser la mujer y la maestra de Leo estaba siendo poseída por completo por ese hombre, me hacía sentir tanto placer.

El vaivén dentro de mi concha era de otro planeta y mis jugos vaginales lubricaban ese momento extremo y decía:

C-Siiiii… así mi amor… seguí cogiéndome… esto es hermoso… así haceme tu mujer… muero por vos bebé sos increíble

Detuvo unos instantes sus movimientos, se reclinó sobre mí, beso mi cuello, luego mi boca y dijo:

L- Te amo Claudia sos hermosa y tierna

Yo llevé mi cola hacia atrás para sentirla toda dentro de mi vagina. Volvió a tomarme de la cadera y aceleró sus movimientos dentro de mí.

Luego le dije que quería cambiar de posición que quería volver a montarlo porque quería sentir todo su pene dentro mío, quedé de frente a él, lo bese en los labios y o recosté en la cama y me puse encima de él, pase mi dedo índice por sus labios y dije

C -Ahora vas a enloquecer de placer

Acerque su pene a las puertas de mi concha y lo metí muy despacio en mi conchita, sentía como mi vagina se llenaba de su pene y una vez dentro empecé a cabalgarlo.

L- Seguí así Claudia, muero por vos

Ver su cara de gozo me hizo calentar más aun aumente el ritmo de penetración, me movía en círculos, hacia adelante y hacia atrás hasta que dijo:

L- No puedo más Claudia, voy a acabar en cualquier momento

C- Si acabame… dame toda tu lechita… yo tampoco aguanto más

Segundos después y casi juntos nuestros cuerpos convulsionaron yo con un interminable orgasmo y él inundando mi vagina de cálido semen, me acosté sobre él y nos besamos ardientemente y nos quedamos acostados besándonos acariciándonos hasta la hora que llegaba su madre.

A partir de ahí hicimos el amor varias veces todos los días hasta que llegamos al día de la despedida y entonces le entregué algo más de mi cuerpo pero que merece otro capitulo

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