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Mi confidente sexual me hace fantasear (I)

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  • Aprendo a compartir y a manifestar mi deseo sexual de una mujer ingenua y monótona a una loba deseosa de mi confidente

    Quiero compartirles como cambio mi vida gracias a una charla especial con el que voy a llamar mi confidente sexual; me llamo Juliana, tengo 25 años soy delgada mido 165, tez canela clarito, busto 34 colita respingona, ojos color café clarito, cabello castaño claro corto arriba de los hombre, los que me conocen me consideran muy bonita y tengo un personalidad explosiva, seria pero cuando hay confianza desde que conocí a mi confidente, picara y divertida; Soy casada y reconozco que mi matrimonio se salvó por la forma en que me hizo ver la vida éste hombre.

    Carl como lo llamare también es un tipo casado, profesional, muy serio, es el tipo de hombre que despide coquetería en cada letra que escribe, y al que generalmente no conocería o hablaría por pensar que va detrás de mi directamente (pero lo curioso es que él no lo demuestra ni se le nota), pero el destino hace que personas como el cuando se atraviesan en tu vida debas disfrutarlo y aprender un poco sin llegar a perderse.

    Nos habíamos conocido antes pero jamás habíamos hablado, pues como dije es casado, muy serio y bastante respetuoso, yo era soltera esperaba casarme pronto y por otras razones jamás pensé que nos cruzaríamos en nuestras vidas; Me case y tuve problemas en mi relación y estaba a punto de terminar mi matrimonio, cuando alguien me llevo a hablar con él, y ahí empezó todo; Por alguna razón que hoy trato de entender, le conté lo que pasaba en mi vida y que estaba decidida a separarme y empezar de nuevo, el me escucho paciente, sin embargo en un momento me pregunto sobre mi vida sexual en pareja:

    C: Como es tu vida sexual con el…

    J: Normal… creo...

    C: Que es normal para ti…

    J: … mmm… normal, estamos juntos… No entiendo la importancia…

    C: está bien, voy si me lo permites a ser más claro, lo disfrutas? lo deseas?… Sientes placer al estar con él?

    Hasta ese momento no me había preguntado eso, y tímidamente dije… ¡…ummm si... yo sí creo porque es mi marido…!

    C: Llegas con él?… tienes orgasmos?

    J: Mi rostro cambiaba de color no sabía que decir, no entendía bien sus preguntas y lo peor es que me hizo pensar cosas que no me había cuestionado. ¡¡¡Si… yo disfruto con el…!!! Atine a decir.

    C: Le haces sexo oral? O dejas que te lo haga?…

    J: Nooo… la verdad el si intenta hacérmelo pero yo no lo dejo, y… hacérselo a él… mmm no me gusta me da asco, no soy capaz.

    C: Te masturbas?… ummm no me respondas…

    C: Mira… La verdad, si quieres divórciate dale… pero tu problema es otro… todos los tipos que pasen por tu vida te van a pedir que se los mames o te dejes chular y lamer la vagina; inclusive ¡Tu culo te van a pedir sobre todo con el tuyo!; Pero si tu no abres tu mente y en la cama te portas como una puta para tu marido, el buscará por fuera lo que no tenga en la casa, no importa lo que hagas el buen sexo mantiene tu hogar, cuando seas viejita otras cosas importaran, pero a tu edad esas cosas que te dan asco son las que impulsan la relación y entre más abierta tengas la mente tu pareja más pegada de ti estará, te lo aseguro piénsalo mejor y sino aquí te espero.

    Salí de allí más confundida de lo que entre, no podía creer lo que este tipo me había dicho, quien se creía para pensar enseñarme como ser mujer… ¡Ahora resultaba que la culpa era mía y no de ese… Pendejo ¡ahora no sé cómo hacer feliz a mi pareja; Estaba molesta pasaron varios días, no sé cómo paso pero termine perdonando a mi pareja y cuando nos reconciliamos… Simplemente recordé todo lo que me dijo Carl y entonces, se desato la mujer que no conocía de mí.

    Tome la iniciativa, desnude a mi esposo como nunca lo había hecho con ansiedad, con las ganas de una mujer la que solo le interesa una cosa… Mi primer impulso fue acariciar su miembro como nunca lo había hecho desde que nos casamos, le bajaba la piel hasta destapar su glande rosado y brillante de excitación… Podía sentir como palpitaba entre mis manos aquella hermosa verga que me llama a seguir acariciando, (¡siii pensé en ella como verga, ya no sonaba tan sucia esa palabra en mis labios…) y por primera vez en mi vida desee lamerla… Si la lamí sin sentir repudio, sabiendo el sabor que me daba en mi lengua ver a la cara de mi esposo y ver como deseaba que me la tragara, cada vez que se la lamia mi vagina se estremecía y me llamaba a querer tocarme como una sucia en busca de placer; chupe sus testículos y subí en un gran lametón delicioso (como pude haberme perdido este placer tanto tiempo…) que delicia ver su cara, aun no me la tragaba y el gemía mientras se desencajaba su rostro ante mi cara de puta,

    … Y sin más introduje hasta la mitad de mi boca ese ricura que expelía un líquido que invadió todos mis sentidos, mi clítoris quería estallar, tuve que meter mi mano en mi vagina y pellizcar mi clítoris para aliviar el placer que sentía, la saque de mi boca frotando junto a ese gran mástil mis labios, y repetí con mucho placer otra mamada mientras sus gemidos estimulaban mis oídos, se apoderó de mi un deseo estremecedor de mamar esa verga desenfrenadamente mientras mi esposo sujetaba mi cabeza como deseando que jamás la sacara de mi boca y obligándome a chupar y mamar más rápido; No se cuanto lo hice, lo que sé es que cuando más placer sentía en mi clítoris estallo en mi boca y garganta con tanto semen que pensé que me ahogaría, pero cada chorro que recibía provocaba en mi vagina un eléctrico espasmo, asiéndome producir espasmos en mi clítoris y en mi boca como si estuvieran conectados.

    Termine de tragarme todo su semen y por primera vez, en vez de sentir asco no quería parar de mamárselo y limpiarlo todo mientras lo veía retorcer de placer entre mis labios, cuando termine me levante besando su cuerpo hasta el cuello pues al llegar a su rostro hizo un ademan de querer besar mis tetas y me acostó en la cama.

    -¡Ahora quiero yo lamer tu cuca rica! me dijo con lujuria.

    Solo atine a asentir con mi cabeza mientras lo veía introducirse entre mis piernas, el primer lametazo sobre mi clítoris me hizo vibrar, y sentir su lengua por mi vagina fue glorioso, tuve que cerrar mis ojos para no ver cómo me comía y chupaba, sentí una energía desbordante, temblaba todo mi cuerpo y en especial mi vagina, respirar entre cortado sintiendo que me ahogaba entre la falta de aire y jadeos míos, solo atine a cogerme de las sabanas mientras un grito salió de mi garganta y mi clítoris estallo entre chupadas y lamidas de mi hermoso esposo (sentía felicidad, ganas de llorar, ansiedad y una excitación que no dejaba de temblar mi cuerpo).

    Lo cogí de la cabeza y lo subí a besarlo porque fue muy rico lo que me hizo sentir, mi esposo parecía loco me metió su verga de un solo impuso haciéndome recordar el placer de mi clítoris que aun vibraba, que forma de clavarme… una y otra vez mientras me preguntaba si me gustaba su verga, y solo asentía con mi cabeza entre jadeos, lo deseaba como Carl me había dicho, siendo el primer momento que pensaba en él y mentalmente le agradecía por despertar mi deseo de verga; terminamos en un orgasmo profundo abrazados, exhausta por el placer recibido, jamás me había venido y tenido orgasmos y en ese momento supe que tuve tres y dos sin que me la metieran.

    Después de eso el sexo se volvió mi religión y empecé a explorar con mi esposo lo que se nos ocurriera juntos, hablábamos de lo que nos gustaría y lo que disfrutaba, hasta que un día abiertamente le dije que me gustaría un trio, y el todo emocionado me dijo ”…delicioso con otra chica amor rico que juguemos. Y yo le aclare… “no… con una chica no… con otro…” Y comprendí que había cosas que podía compartir con él y otras que no, pues jamás lo vi palidecer como ese día.

    Días después un deseo incontrolable me pedía que hablara con ese hombre que había contrariado tanto mi mente que me llevo a desear a mi esposo, como lo deseo hoy, ese hombre debía saber de lo que había sido capaz… y después de muchos rodeos le escribí a su correo y hablamos por chat…

    J: ¡Hola Amigo!

    C: …Hola, como vas… porque no volviste?

    J: Porque mi vida ha cambiado y quiero agradecerte…

    C: Ah si!!! Y agradecerme… por qué?…

    J: Porque ahora soy feliz y disfruto mamársela…

    *********************

    Él tenía algo especial, tal vez esa mezcla de seguridad, sagacidad y fina picardía que hizo que la charla fuera divertida desde las primeras frases que cruzamos; percibí que detrás de aquel hombre de mundo habría cosas interesantes por descubrir y aunque no tenía intención de que la charla trascendiera, aquella noche terminé rompiendo mi primera regla, le di mi confesión a un hombre que era desconocido, a quien ubique en mi lista de contactos favoritos.

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