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Mariangeles y Don Berto

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  • Mariángeles no hablaba y camino a su casa pensaba, confusamente, que había sido abusada por ese viejo verde pero extrañamente, después de todo, al final le había gustado

    Mariangeles cumple con su rutina diaria yendo al gimnasio luego de asistir a clases. Le gusta practicar deporte con sus amigas y le encanta sobretodo el volleyball. Esa noche volvia caminando desde el gimnasio ya que este solo quedaba a dos cuadras de su casa. Solamente le disgustaba pasar por lfrente a la casa de un viejo verde que siempre le decia cosas sucias cuando ella pasaba, aunque confiaba que a esa hora de la noche el viejo estaria durmiendo.

    Don Berto, el viejo por el cual la chica sentia aversion, era en realidad una persona desagradable. Tenia cerca de 70 años y su aspecto era poco cuidado, hasta desaseado, tenia una figura desgarbada, era alto y llevaba barba de dias lo que lo asemejaba a alguno de los vagabundos que merodeaban por el parque. Su pasatiempo preferido era mirar a las chicas jovenes que pasaban frente a su casa, sobretodo a esa chica que concurria al gimnasio vecino.

    Don Berto estaba obsesionado con el cuerpo de esa muchacha, la joven tendria poco mas de 18 años y un fisico espectacular, para su edad unos pechos muy desarrollados y unas piernas impresionantes, el la veia ir y venir del gimnasio en su ropa deportiva, generalmente en unos cortisimos shorts que permitian adivinar el culo duro y redondo y dejaban ver unos muslos de locura. Don Berto ya se habia masturbado en un par de ocasiones pensando en esa chica, pero esa noche, conociendo la rutina de la chica decidio esperar que pasara por su puerta, tomarla por sorpresa y meterla en su casa donde le haria de todo. Sus sucios pensamientos lo tenian excitado y bebia cada tanto un trago de aguardiente para envalentonarse.

    Don Berto se escondio en el rellano de la puerta, confiando en la poca iluminacion que habia en la calle y espero a que la chica pasara

    Alos pocos minutos, vio desde su escondite que la chica estaba llegando frente a su puerta y de pronto salio a su encuentro diciendo "Es muy tarde para que una chica tan buena como vos ande sola",

    Mariangeles quedo helada por la sorpresa al ver salir de las sombras a su odiado vecino y antes que pudiera hacer nada sintio que el viejo la tomaba con una mano por la cintura y con otra mano le tapaba la boca.

    De inmediato el viejo violador la empezo a arrastrar dentro de su domicilio, la chica era delgada y liviana y el viejo era mucho mas fuerte y no le costo introducirla en su casa, cerro la puerta de una patada y siempre sujetando a la chica contra el y tapandole la boca la guio hasta su dormitorio...

    El pervertido viejo ya tenia todo calculado y llevo a la chica hasta el borde de la cama, saco de un cajon un pañuelo y amordazo sin demora a la chica que no llego a emitir ningun sonido, del espanto y sorpresa que sentia...

    "Es para que no se ocurra gritar" y antes que la chica reaccionara la tiro en la cama boca arriba, aplastandola con su cuerpo para que no se moviera y desde abajo de la almohada saco dos cuerdas con las que se puso a maniatar las manos de la chica a la cabecera de la cama. En menos de cinco minutos tenia a esa belleza amordazada y atada por las manos y se levanto a contemplar su obra.

    Ya tenia bien duro su miembro y se le endurecio aun mas viendo los infructuosoa pataleos de la chica mientras queria mascullar algo por entre la mordaza.

    El viejo tomo una de las piernas de la chica y la llevo hasta el extremode la cama donde tambien la ato por el tobillo. Luego le quito el calzado deportivo y le empezo a chupar el pie, sintiendo el sabor y olor de esa deliciosa extremidad. Con la misma pasmosa tranquilidad el viejo tomo la pierna libre de Mariangeles y la ato de la misma manera al lotro extremo de la cama, descalzandola y chupandole el otro pie mientras la chica tenia los ojos abiertos y sollozaba continuamente.

    Se levanto de la cama otra vez y se puso a mirar su obra. La chica se convulsionaba como podia pero estaba firmemente atada de pies y manos, dejando al viejo abusador en condiciones de hacer lo que se le ocurriera.

    Y lo que se le ocurrio primero fue disfrutar de esos pechos que se movian y pedian que los tocaran y chuparan.

    La mirada de lujuria del viejo, mientras le metia las manos por debajo de la blusa, aterrorizo a la chica, que sintio como dos toscas y rasposas manos se apoderaban de sus tetas, apretandolas y acariciandolas sin pausa, con sus dedos apretaba los pezones y el viejo se sentia en la gloria. Tantas veces se habia excitado pensando en esas tetas y ahora las tenia ahi, a su disposicion. Levanto la blusa de la chica hasta el cuello y se acosto sobre ella para mamarle los pechos. Aprisiono con su horrible boca un pezon y empezo a chupetearlo salvajemente mientras frotaba su dura verga contra la pelvis de la chica.

    Continuo amasando y chupando esas juveniles tetas sintiendo que tenia una impresionante ereccion, siguio lamiendo hacia abajo el aterciopelado torso de Mariangeles, le chupo el ombligo metiendole la punta de la lengua y continuo hacia abaja chupando la cintura de la chica. Intento quitarle el short y logro desabotonarlo, pero en esa posicion era imposible sacarselo.

    Se levanto, saco del cajon de la comoda una tijera y empezo a cortar el pequeño short de la chica. Con dos tijeretazos en los costados y un tiron la chica quedo liberada de su short.

    Lo que vio el viejo abusador casi hace que se le reviente la verga de dura, una pequeña tanga de color rosa tapaba la concha de ella, que se agitaba como podia, sollozaba y sentia que nada iba a salvarla de ser violada por ese asqueroso viejo

    Don Berto se ubico entre las abiertas piernas y empezo a sobarle los suaves muslos, era una delicia, se inclino para chuparle los muslos que Mariangeles agitaba sin poder sacarse de encima ese baboso contacto.

    El viejo continuo subiendo con sus caricias y lamidas hasta llegar a la concha de la chica. Comenzo a acariciarla por encima de la tanga y tambien empezo a besarla por encima de esa minuscula telita. Mariangeles comenzo a sentir, en medio de todo ese estimulo, que se empezaba a mojar, contra su voluntad y que ahora comenzaba a gemir de una manera diferente.

    El viejo tironeo de los costados de la tanga hasta que la rompio y despojo de su prenda a la chica, quedando expuesta su delicada concha. La boca del viejo resumaba saliva y se zambullo sobre esa preciosa raja y comenzo un chupeteo impresionante, salvaje al principio y luego mas lento, buscando los labios y el clitoris de la chica y salivandolos y chupandolos de una manera que tambien hacia efecto en la muchacha, que ahora gemia de placer.

    Continuo el viejo con los lamidos y caricias, busco con un dedo entrar en la concha y lo logro, sintio el quedo gemido de la chica y no pudo aguantarse mas.

    Se irguio frente a la muchacha, tomo su duro miembro y lo aproximo a esa humedecida concha, empujo un poco y luego embistio con fuerza y la penetro completamente, el viejo sintio un placer desmesurado al estar cogiendose esa preciosura, que tantas veces habia deseado al verla pasar y ahora la tenia toda para el. Empezo a moverse hacia adentro y afuera, con delicadeza, gozando cada momento y le parecio que la chica tambien estaba disfrutando.

    Empezo a aumentar el ritmo de las embestidas y se dio cuenta que iba a eyacular, siguio un rato mas hasta que le parecio explotar en un orgasmo brutal.

    Por un rato quedo exhausto despues de su esfuerzo, se movio de costado y libero los pies de la chica de las ataduras, ella parecia no reaccionar. Le quito la mordaza y tambien la libero de las ataduras de las manos. Mariangeles parecia estar en el limbo, todavia sin comprender que habia ocurrido.

    Don Berto experimento la imperiosa necesidad, viendo a la chica en ese estado, de chuparle la concha nuevamente y asi lo hizo. En un santiamen estaba entre las piernas de la chica prodigandole una nueva y energica lamida a esa jugosa concha, viendo como la chica empezaba a suspirar y gemir.

    Don Berto se exigio a si mismo, lamiendo a mas no poder los labios y el clitoris de la muchacha, por largos minutos hasta que la chica profirio un largo suspiro de placer y tuvo un orgasmo intenso.

    Luego le dijo a la chica que podia ir al baño y si tenia otro short o algo que ponerse porque el que traia estaba roto. Mariangeles fue al baño, se cambio y puso otro short que llevaba y Don Berto la acompaño hasta la puerta. Mariangeles no hablaba y camino a su casa pensaba, confusamente, que habia sido abusada por ese viejo verde pero extrañamente, despues de todo, al final le habia gustado.

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