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Inolvidable oral

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Mi nombre es Ariel y tengo 38 años. Esto ocurrió con la mama del esposo de mi cuñada. Ella, Sofía, rubia de 61 años bien llevados. Tetas medianas pero bien firmes, pese a su edad y una cola grandecita. Ella se especializa en hacer masajes descontracturantes.

Una noche festejando el cumpleaños de mi cuñada, Sofía pasa por detrás mío y me hace algunos masajes en mis hombros diciendo “que contracturado que estas!” Y luego sigue con mi señora que estaba al lado mío. A los pocos minutos le habla más de cerca de mi señora diciendo: “me lo tenés que dejar una medio horita y te lo devuelvo como nuevo!”. Se miraron y comenzaron a reírse a carcajadas. Pasaron las horas y ya cuando quedaban pocos invitados, solo los más íntimos, Sofía volvió a decirle a mi señora: “en serio te digo, si me lo dejas media horita te lo devuelvo como nuevo y te apuesto lo que quieras que cuando lleguen a tu casa no te vas a olvidar nunca de esta noche!”.

Mi señora la miro casi con odio y le dijo: “por qué? que le vas a hacer?“. Sofía le respondió: “no pienses mal, toda la familia esta acá presente incluso mi marido (bastante más grande que ella ya que tiene 74 años) solo hago masajes, sino pregúntale a tu hermana como queda ella después de una sesión mía. Mis clientes quedan tan relajados que son otra persona…” y siguió diciendo, “no me ofendas con tus pensamientos”. Inmediatamente interrumpió mi cuñada afirmando los dichos de su suegra. Mi señora avergonzada por su desconfianza le contesto que si yo quería ella no tendría problemas. Yo acepte, claro, así que mientras acomodaban un poco el desorden de la fiesta me darían un masaje.

Inmediatamente nos dirigimos a su casa que está justo al lado y entrando en una habitación ambientada con una camilla y varias fuentes feng shui ella me pidió que me desvistiera y que rodeara mis partes íntimas con una toalla, mientras ella se pondría su ropa para empezar. Hice lo que me pidió y me recosté boca abajo tal cual me indico. Cuando ella entro cerró la puerta y al darse vuelta note que traía una especie de ambo con el cierre abierto de tal forma que dejaba ver sus hermosas tetas. Comenzó los masajes y en un momento me dijo si quería ir más allá de un masaje, la mire con cara de no entender nada, ya que ni se me había pasado por la cabeza un “final feliz” y ella con total naturalidad dijo: “relájate y disfruta”. Acaricio mi entrepierna y llenando mi cola de aceite aromático introdujo un dedo en mi ano. Al exaltarme me pidió muy dulcemente acercando sus labios a mi oído que conservara la calma y que disfrutara. Paso su lengua por mi oreja y penetro el dedo, a los segundos mi erección fue total, me hizo dar vuelta y me puso sus hermosas tetas en mi cara las cuales chupe esta ahogarme. Siguió introduciendo su dedo en mi ano haciendo unos movimientos muy excitantes. Pocos minutos después estaba listo para acabar, al intentar explicarle me pidió que aguantara un poco más, saco su dedo de mi ano y metió mi pija en su boca. En ella tenía un preservativo el cual deslizo en mi pene con total profesionalismo y comenzó a hacerme la mejor mamada que tuve un mi vida.

Después de unos minutos y diciendo ya es hora de terminar, volvió a meter su dedo en mi ano y me hizo acabar en su boca. Ella manejo mi eyaculación, nunca había experimentado un orgasmo así. Luego de vestirme volvimos a la fiesta y me pidió que guardara el secreto del tipo de masajes que hace y que la haga quedar bien en casa con mi señora. Y así fue…

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