INICIO » Categoría » Mi novio punk

Mi novio punk

  • 21
  • 6.069
  • 8,89 (19 Val.)
Lo que sucede cuando tienes un novio punk que pretende compartirte con sus amigos, e intentar no molestarse. Lástima que yo soy una puta

Hola y gracias por leer mis relatos, me presento: mi nombre femenino es Paulina, soy una mujer Tv a medio tiempo, esto quiere decir que aunque si salgo a la calle como mujer y realizó en la actualidad la mayor parte de mis actividades en este rol, (p.e. atender mi negocio, acudir a reuniones familiares y de amistades, realizar las compras de mi casa, etc.) Aún tengo que realizar algunas otras actividades como niño (básicamente algunos trámites relacionados a mi negocio, pues aun no me he decidido a realizar mi cambio de identidad) en fin, actualmente tengo 30 años y vivo en la zona centro de mi hermosa CDMX, me describo como una mujer plena y totalmente amante de la verga, desde pequeña siempre fui consciente de mi personalidad femenina y me declare homosexual abiertamente a mi familia, y posteriormente en un plano totalmente aceptado en mi familia y mi círculo de amistades, me declare mujer travesti homosexual, a los 19 años, lo único que ha cambiado en mi desde esa época a la actualidad es el gusto por los caballeros, pues en aquel momento como toda jovencita sentía atracción por los niños malos, malandros, diría mi madre buenos para nada, músicos, y justamente uno de estos noviecillos es el coprotagonista de este relato, que tiene lugar por allá del año 2007, en la CDMX, su nombre Ángel C., un chavo punk rocker. Se había cumplido el sueño de mi vida en aquel momento. Y no solamente porque se trataba de un tipo atractivo, alto, fuerte sin ser exagerada y, por si fuera poco, un excelente amante y súper bien dotado, sino que además también se había cumplido mi sueño de poder salir a conciertos de rock en vivo, ya en mi faceta de señorita y además protegida del abuso y de la Intolerancia a mi género por un punketo, fuerte y varonil que además de aceptar abiertamente a tener una relación de noviazgo por llamarlo “formal” con una niña como yo, acudía a pedir permiso a mi casa para poder salir con él, es más, fue el primer novio que acudió a alguna reunión familiar conmigo, pues como ya lo comenté con anterioridad, para ese momento mi familia ya había aceptado mi homosexualidad y mi travestismo plenamente.

A él lo conocí por Internet, en aquel momento estaba de moda la red social Hi5, para las niñas que no son tan contemporáneas era una red social antecesora al Facebook, y básicamente era el mismo rollo, mirabas fotos en los perfiles de la gente y comentabas su muro, además había foros especiales con temáticas de diferentes intereses, básicamente lo que ahora se conocen como grupos de Facebook, y en uno de estos grupos que hablaban de música rock y punk fue en donde lo conocí, desde el principio tuvimos química y atracción, además de que también desde el principio le deje claro mi condición de niña Tv a lo que él estuvo plenamente de acuerdo, platicamos por messenger todo lo que tenía que platicarse, y en todo siempre fue el hombre que hasta ese momento en mi corta edad yo había soñado, debo confesar que físicamente me atraía demasiado este chavo, pues en su foto de perfil estaba el sin playera y luciendo todos sus tatuajes, resaltaba el de su pecho que era una calavera tocando la guitarra, sus cadenas que usaba en su cuello, las muñequeras típicas de un punketo con picos y claro, su moicana, en fin, un niño malo.

Recuerdo con un poco de gracia la ocasión en que se los presente a mis padres, la cara que pusieron fue de infarto! Pero al mirar la seriedad con la que el se dirigía a ellos, todo quedó con mis padres en un “son chavos y es la moda”. Claramente y por obvias circunstancias mi estilo de vestimenta se miró sumamente cambiado durante mi relación con Ángel, pues al tener un novio Punk tenía que ser yo una novia Punk! Ya saben, blusitas y minifaldas negras, medias desaliñadas e incluso a veces rotas, botas de obrero, (aunque estas no eran mis favoritas, y claramente tampoco disfrutaba Ángel cuando las usaba), cadenas y muñequeras de picos, maquillaje en tonos negros y mucha sombra en mis ojos, y claro, me pinté la melena de rubia con mechas azules en aquella época, gracias a Dios en mi si fue sólo una moda pasajera.

Las salidas a conciertos con el eran lo mejor de esa relación: pasaba por mí a mi casa en su auto, después de un saludo apasionado con besos y caricias, nos íbamos al concierto en el que escuchaba rock en vivo mientras era besada y acariciada por mi novio. Cual fuera el tipo de concierto, él conseguía bebidas; aunque ahí no vendieran o estuvieran prohibidas. Los besos, el manoseo y el alcohol me dejaban lista para irme totalmente desinhibida y feliz con él a la cama al salir del concierto, terminábamos la noche en su casa (pues vivía sólo, o si nos ganaba mucho la calentura, entrábamos a cualquier hotelito que quedara en el paso, algunas veces con el pretexto de que el concierto termino noche o la lluvia o con cualquier mentirilla, lograba convencer a mis padres para quedarme con el y que me hiciera su mujer el resto de la noche. Cuando me quedaba en su casa, por la mañana le preparaba el desayuno, nos bañábamos juntos y regularmente cogíamos nuevamente antes de salir, el rumbo a su trabajo y yo a mi casa. Aunque en alguna rara ocasión el llegó a verme con ropa de hombre, él me seguía tratando como su chica y me despedía con un beso apasionado y un par de suaves pero firmes nalgadas, una en cada una de mis nalgotas.

El me llevaba a todo tipo de eventos de rock y punk, desde conciertos en bares, hasta conciertos masivos y hasta tocadas de rock urbano en bodegas y lotes baldíos. A estos últimos lugares jamás hubiera ido vestida yo sola, pero con el me sentía segura, además, no se porque, mis padres siempre confiaron muchísimo en el, por lo que solo necesitaba acudir a pedir permiso y en algunas ocasiones entrar a cenar con ellos, para luego disfrutar de un rico postre en mi habitación o ya de menos una rica mamada que le daba con mi traviesa boquita.

En uno de estos permisos fuimos a un concierto de un conocido grupo que se llamaba Blink 182, recuerdo que me emocioné muchísimo pues ese grupo me encantaba, y en ese concierto se encontró con su banda; los amigos con los que, en su adolescencia, había formado un grupo de rock. Cuando me vieron junto a él, inmediatamente empezaron las bromas típicas: “preséntala”, “¿de dónde la sacaste que está re buena”, “que la role” y demás. Todos me saludaron de beso en la mejilla y algunos de ellos me abrazaron y, entre broma y no, me repagaron un abrazo más sexual que amistoso. Miré a mi novio y el se miraba orgulloso de traer una niña travesti tan atractiva y además se burlaba un poco de mi nerviosismo.

Caminamos todos hasta una zona donde se podía observar bien al grupo, pero donde algunos adolescentes bailaban slam. Esto ya nos había pasado a él y a mí en ocasiones anteriores. Lo que él hacía en esos casos, era pararse atrás de mí, y abrazarme para protegerme de los empujones y de los manoseos anónimos. Pero como esta vez iba toda su pandilla, él me abrazo y sus amigos hicieron un semicírculo para protegernos a los dos. Lo malo era que, tal pareciera que no eran muy fuertes; porque cuando los empujaban, terminaban encima de mi, e involuntariamente me manoseaban de una forma muy descarada, al percatarme de esto, mire fijamente a Ángel y le dije:

P- Te percataste que aprovechan los empujones para manosearme?

Ángel, con una sonrisa un tanto burlona me contesto:

A-Si, me percaté...

P- Y no harás nada?

A-No puedo hacer nada, son mis amigos, sólo disfruta…

El concierto siguió; y con él, el consumo de cerveza y de otras cosas. Esto los hizo a ellos más atrevidos y a mí más desinhibida. Ya no solamente me manoseaban por los empujones, es más, ya ni siquiera fingían que sus acciones eran causa de los empujones, ahora simplemente me tocaban las piernas y las nalgas con gran descaro. Para agravar esto, en aquella ocasión yo llevaba un minivestido que me llagaba justamente por debajo de las nalgas, sumamente ajustado y de tela que simulaba piel, con botas de 10 centímetros de plataforma y un mallón brilloso que me dibujaba claramente los muslos y mis nalgotas. Volteaba a ver a mi novio y el sonreía, burlándose de lo que estaba pasando. Le pregunté nuevamente:

P- De verdad no vas a hacer nada? hasta dónde llegaran tus amigos?

A-Ellos van a llegar hasta donde tú quieras. Punto.

Me sentía apenada porque algunas chicas se me quedaban viendo con cara de “mira esa puta”; y a la vez súper excitada, por estar siendo deseada por varios hombres y disfrutando de sus caricias. Además, pensaba para mis adentros, varias de esas criticonas seguramente sienten envidia, pues a mi me manosean estos porque estoy más buena que ellas. A ellas nadie las pelaba. Pinches gordas!

Ya en otro nivel de desinhibimiento, y asegurándome a mi misma que sería la última vez que se lo preguntaría, le dije a Ángel:

P- No te enojarás conmigo? No te dan celos?

A- Porque habría de? Son mis amigos y tú eres libre.

P- Y si uno de ellos llega más lejos?

A-Si tú estás de acuerdo, adelante.

Y regresó a ver al grupo que estaba tocando, mientras me daba un par de nalgadas muy firmes y regresaba su brazo a mi hombro.

Sus amigos siguieron haciendo de las suyas, pero ya pude identificar a cada uno cuando se me pegaban; así que cuando toco el turno al más guapo de ellos, de nombre Pepe, el que había sido el cantante de su extinta banda, un morenote del mismo tamaño y fuerte como mi novio, decididamente paré las nalgas para que él pudiera contemplar lo ricas que las tenía, y yo, también quería sentir mejor el tamaño de su sexo excitado. Se sorprendió de momento, pero reacciono rápidamente y retomó el control: me manoseo con ambas manos mis gordas nalgotas y le cedió el lugar a otro de sus compañeros.

Así pasamos todo el concierto: ellos turnándose para tocarme y sentir mi culo; mi novio riéndose de lo que pasaba y agarrándome las nalgas de cuando en cuando para demostrar que él me había llevado, que yo era su mujer, y que le correspondían más derechos. Y yo sintiendo placer de mujer al ser deseada por este grupo de hombres; y aprovechando cuando le tocaba al cantante para levantar las nalgas y sentir mejor su verga, porque vaya que en verdad me había gustado.

Cuando acabó el concierto, sus amigos le propusieron a mi novio seguirla en su casa. Lo pellizqué y le miré como diciéndole que no; pero fue peor: consciente de mi nerviosismo aceptó y nos fuimos todos en su auto. Tres de ellos atrás, mi novio conduciendo, yo y Pepe el cantante adelante compartiendo el asiento del copiloto. En eso el me dice:

Pepe- Oye, mira. Se te ensució de algo muy asqueroso tu mallon.

A-Pepe tiene razón. Llegando a la casa te lo quitas, amor.

Reforzó mi novio colocando firmemente su mano en mi pierna. Así viaje a su casa, con la mano un hombre apenas conocido en una pierna; y la de mi novio en la otra. Incluso, cuando pasamos a una tienda de conveniencia a comprar cerveza, alcohol y comida, ellos no se bajaron del auto. Nos quedamos los tres en el auto. Aproveché para besar a mi novio, quien me abrazo y sentí su mano recorrer mis caderas; y también la del cantante que bajó al muslo y a la parte baja de mis nalgas. No protesté; primero porque mi novio se había dado cuenta y no decía nada, segundo, porque me sentía soñada, deseada y tocada de manera simultánea por dos hombres tan guapos, además de que me excitaban ambas cosas: que me manoseara el cantante y ser de dos hombres a la vez. Cuando regresaron los otros, me zafé rápidamente, pero muy tardé; se dieron claramente cuenta de cómo me estaban manoseando los dos amigos, y de cómo yo disfrutaba feliz sus caricias.

Llegando a la casa de mi novio, él mismo fue quien me recordó lo del mallón sucio que, efectivamente, lucía muy mal. Me dijo que lo quitara en su recamara y le hice caso, pues se veía fatal. Dudé un poco en salir de la recámara, pues el minivestido apenas y me tapaba completamente las nalgas, provocando que con cualquier movimiento mínimo este se levantará y expusiera mis femeninas redondeces enfundadas en mi muy diminuta tanga esconde penes y por obvias razones, mis piernas ahora quedaban completamente desnudas. El alcohol, que para ese momento me tenía totalmente desinhibida, la insistencia de mi novio y el escándalo de sus amigos me hicieron regresar a la sala, en la que ya estaban cómodamente sentados. Para esto, uno de los amigos de nombre Xavi, me dijo:

X- Como eres la única mujer, serás la mesera. Por cierto una mesera muy guapa.

P- No tienes idea de que machista se escucho eso!

X-Anda, pórtate como una niña obediente, todo está en la cocina

P- Bueno, que les traigo?

A- Cerveza para todos y algo de botana

Me dirigí a la cocina con la certeza de ser observada descaradamente por todos. Preparé jamón con queso y serví cinco cervezas. Busqué una charola y como mi novio no tenía, improvisé una con un platón, lo malo es que tendría que dar varias vueltas. Cuando regresé con la primera tanda, me hicieron espacio y me agaché en la mesa de centro para poner el plato de comida y los dos primeros tarros de cerveza. El tipo que quedó atrás de mí no dudó en acariciarme las nalgas que habían quedado al descubierto. Me levanté de inmediato y todos rieron. Y gritaron animándose entre ellos:

- La propina, la propina!

Voltee a mirarlo, pero otro de ellos aprovechó, el que ahora estaba detrás de mí, y me toco las piernas.

- Hay que ganarse la propina!

Entonces mire a mi novio, y este me dijo entre risas:

A-Es juego amor, no te enojes.

Entonces reí también, pues francamente, quizás por el alcohol y por lo ocurrido en el concierto y en el coche, me sentía sumamente cachonda, siendo deseada por cinco rocanroleros y sus caricias me producían un placer enorme.

Les serví tragos y botana toda la noche. El juego se repetía, cada vez que pasaba entre ellos, me manoseaban. Pero a diferencia de antes, y gracias al calor de la noche, ahora cada vez que lo hacían, yo me portaba más puta, parando las nalgas, contoneándome y sonriéndole al atrevido. Así hubieran seguido las cosas, todos alcoholizados y divertidos; yo también ebria y sintiéndome cachonda por ser la mujer a la que todos manoseaban, sino es porque al final, uno de ellos se atrevió a hacerme cosquillas directamente en el ano. Reí, pero no aguanté más la excitación, y deje escapar un gemido que evidencio totalmente el gusto por lo que me estaban haciendo, por lo que uno de ellos, en un acto de machismo se levantó para restregarme su verga en mis nalgotas. Vaya sensación la de percibir una vergota super dura, aún a través de la tela del pantalón de este tipo. No supe si era más la excitación por el alcohol, o por el miedo a lo desconocido, pero literalmente tomé a mi novio Ángel de la mano y me lo llevé a la recámara casi arrastrándolo para que me bajara la calentura de una forma que él sabía hacerlo muy bien. Si bien él había bebido, su organismo aún reaccionaba como yo necesitaba y, además, él sabía con precisión qué hacerme para llevarme al cielo. Y lo demostró cuando me acarició con firmeza las nalgas, me beso y me mordió las piernas, lo mismo hizo con mi verguita y con mis pezones. Cuando me tuvo lista, sacó su grande pene de entre los pantalones para que me pusiera a mamar, por lo que sin hacerme del rogar me puse de rodillas delante de él y metí su gordo instrumento masculino en mi traviesa boquita para calentarlo aún más. Me sorprendió que en esta ocasión no tarde mucho en hacer que terminara, pues de las cosas que me gustaban de este hombre estaba en los primeros lugares la vitalidad con la que me cogía, pues aguantaba muchísimo, no se si tenía prisa por regresar a seguir cotorreando con sus amigos, pero yo tenia otros planes, y no era quedarme con ganas de verga, siempre tuve un lívido muy alto, desde chiquilla, apenas probé la verga y a partir de allí supe que lo mío estaba diseñado para satisfacer la lujuria de los hombres, y al mismo tiempo yo calmaría mi ya identificado lívido femenino, y esa noche yo tenía muchas ganas de que Ángel me penetrará por el culo, estaba en verdad sumamente cachonda, así que cuando lo vi que estaba a punto de poner los ojos en blanco, por la magnífica mamada que yo estaba propinándole ( pues si de algo puedo presumir es de saber hacer maravillas con mi golosa boquita y mis traviesos labios), me saqué su vergota de mi húmeda cavidad bucal y volteé de espaldas a el para bailar al ritmo de I cant get not, satisfaction, estampándole mis nalgotas en su durísima verga, acción que evidentemente le excito mucho, pues rápidamente se quitó toda la ropa y me cargó haciendo gala de la fuerza y vitalidad que poseía y que a mi me encantaba de el, para ponerme de espaldas a la orilla de la cama, con las piernas sujetadas por sus vigorosos brazos y mi culo levantado esperando su embestida, para cobrarme el sacarme de la boca su verga cuando él estaba más excitado, acostumbraba ponerme la cabeza de su vergotota en la entrada de mi agujerito y luego retirarla, de esta manera yo me volvía loca y solamente hasta que le suplicaba a gritos que me la metiera ya, me la metía poco a poco, despacio y muy suavemente. Gritos de súplica por ser cogida que en esta ocasión escucharon con claridad sus amigos en la sala. Primero, porque cuando estoy en esa situación, grito como loca, segundo, porque en el arrebato de calentura, ni mi novio ni yo habíamos asegurado la puerta de la recámara, y ésta se había abierto de par en par. La verdad, ni él ni yo nos detuvimos por esto; no iba a permitir que me la sacara para ir a cerrar la puerta, y no creo que él estuviera dispuesto a dejar de disfrutar mi culo un segundo. Seguramente también escucharon los gritos y gemidos que siguieron, pues la cogida que me dio mi novio fue magnífica. No pare de gritar y de gemir los muchos minutos que tuvo mi culo a sus servicio. En esa posición, su pene llegaba a tope y excitaba mi próstata todo el tiempo. El orgasmo definitivo me llegó cuando su vergota se hinchó dentro de mí, para expulsar un cantidad extraordinaria de semen. Con todo y el condón que traía, pude sentir cuanto se hinchaba y cuanto eyaculaba, y de la misma forma, mi orgasmo anal fue divino.

Agotados por el orgasmo, por el concierto y por el alcohol, nos quedamos profundamente dormidos, sin embargo he de admitir que me quede cachonda, pues por alguna razón el desempeño de Ángel no fue el mismo que en otras ocasiones, o quizá el alcohol, o el sentimiento de puteria que habían provocado Angel y sus amigos en mi… O no lo sé, pero el chiste es que mi culito en aquella ocasión se quedó con hambre. Me desperté por las ganas de ir al baño, salí de la recámara dejando dormido a mi novio y crucé la sala para llegar al cuarto de baño, sus amigos dormían en los sillones, ebrios hasta el tope, mientras estaba sentada en el baño recordé a Pepe, el cantante. De los amigos de mi novio, él era el que me había gustado más, pues se asemejaba mucho a Ángel pero en Moreno, y desde siempre los hombres morenos han sido mi debilidad, en ese momento no podía dejar de pensar en el, era de madrugada, y tenía yo una resaca muy suave, de esas que incrementan el deseo sexual. O quizás aún estaba un poco ebria, porque sin más, cuando estaba saliendo del baño, lo vi más atractivo, sentado en un sillón de la sala, sin pantalones, se dibujaba un enooorme bulto bajo su ajustado boxer, el se despertó justo en el momento en que yo me mordía el labio inferior y me capturo mirándolo con deseo, por lo que al saberme sorprendida aprovecho la circunstancia y me hizo la seña de que sentara junto a él, palmeado el sillón y coqueteando descaradamente conmigo. Le obedecí y de inmediato empezó a besarme y a tocarme todo lo que podía: piernas, nalgas, nada escapó de sus manos, sin embargo, la sala estaba demasiado comprometida para realizar nuestros deseos de coger, por lo que le hice la invitación con mi mirada para movernos a la segunda habitación, la cual en ese momento estaba vacia, pues había pertenecido algun tiempo atrás a un compañero de piso de mi novio, y en dicha habitación sólo quedaba una vieja cama, y algunos muebles que en este momento no tiene caso recordar pues no son importantes para lo que Pepe y yo planeábamos hacer. Me dirigí a la habitación y jale de la mano a este macho que sería el afortunado de esa noche para terminar de saciar mis más carnales y bajos instintos femeninos, Pepe cerro la puerta detrás de él y me dijo:

Pepe- Llevo todo el día de ayer y toda la madrugada con la verga dura por tu culpa putita, ahora vas a conocer a un verdadero hombre.

P- Ah si? Pues lo estoy deseando

Acto seguido se abalanzó sobre mi como León sobre su presa, sus hábiles y fuertes manos se aferraron a mis redondas y gordas protuberancias femeninas, su boca se fundió con la mía y me besaba de una forma tan experta, y al mismo tiempo intercalaba sus besos con mordidas a mi cuello y a mis excitados pezones, yo feliz y fácilmente, me dejaba hacer, el tipo me gustaba y me acariciaba de una manera deliciosa, luego sacó su vergota y pegue un gritito bien puton, mezcla de alegría y sorpresa pues además de guapo, le hacía himno a la raza de hombres morenos, pues en verdad que tenía una muy soberbia verga, calcule del mismo tamaño la de mi novio Ángel, pero mucho más gruesa, hipnotizada como estaba con esa gigantesca vara de carne masculina, baje mi pequeña y traviesa mano y la comencé a masturbar. Despacio por todo el largo tronco de esa hermosa verga Morena y luego arriba, en la gorda cabezota que ya me imaginaba abriéndose paso de una manera deliciosa a través de mis cavidades anales. Mi golosa boquita deseaba también proporcionar cariños a esta gorda serpiente, por lo que de forma felina me agaché, quedando de rodillas delante de este macho, y lo primero que hice fue besar sus grandes huevos, los cuales estaban perfectamente rasurados, después de llevarse la primera de mis caricias, subí con mi lengua por todo el gordo tronco, siguiendo la guía de una larga y dilatada vena que parecía amenazar con reventar, al llegar a la cabeza de la gran vergota de Pepe, junte mis labios para propinar otro sensual beso y ahora si, abrí mi pequeña boquita todo lo que pude, sin embargo apenas y podía meterme su cabeza y eso por rayos cuando prolongaba mi tarea de mamar este monstruo de verga, sentía como los músculos de mi quijada pedían descanso por aguantar el hecho de permanecer estirados para satisfacer a mi macho, después de algun buen tiempo de regalarle a este Moreno que me encantaba una de las mejores mamadas que estoy segura alguien le había dado, me levanté con los movimientos dignos de una puta, esto es: parando mis gordas nalgotas y girando mi cuerpo hacia el para que viera así excitado como estaba lo que se iba a comer a continuación, Pepe, que ya estaba muy caliente por la magnífica mamada que le acababa yo de dar, se agachó y comenzó a besarme las nalgas, de una forma muy deliciosa y con suma habilidad me despojo fácilmente de la tanga usando solo sus dientes, de su cartera sacó un condón y yo tomé la iniciativa de ponérselo y me senté encima de el, montándolo de frente para que pudiera observar la cara de gozo que me provocaba al irme comiendo su gorda vergota, una deliciosa verga Morena que llevaba yo toda la noche deseando, poco a poco, hasta que lo sus negros huevotes chocaron con la blanca piel de mis femeninas nalgas. Vaya que además de guapo, tenía la verga sumamente rica, del tamaño que ajustaba exactamente en las paredes internas de mi estrecho agujerito anal. Estuve un largo tiempo montándolo, haciendo caras de puta casa que la tenía hasta adentro, y el propinandome nalgadas para controlar el ritmo de la cogida y que no fuera yo a olvidar quien era el macho alli, cuando ya me podía subir y bajar sin problema sobre su gordo mastil, me lo sacó y me puso contra el colchón, de píe con las piernas abiertas, quedé empinada, apoyada con las manos únicamente y dejando mi culote a su merced. Entonces comenzó a penetrarme de una manera suave, para después darme una cogida que despertó a todos, pues el bramaba, y yo gritaba de placer. Me empujaba suavemente al principio y yo aguantaba el equilibrio sin mayor problema a pesar de mi ebriedad. Sin embargo, de pronto se calentó más y sus embestidas fueron más rápidas y fuertes. Tuve que hacer grandes esfuerzos para no caer de frente en el colchón, endurecí las piernas y paré las nalgas para mantener el equilibrio, esto nos llevó a un sexo más duro, pues él se excitaba y me daba más fuerte, mientras yo golpeaba su pelvis con mi cola. Para variar, grité y gemí como puta poseída, mientras él bramaba como si la vida se le fuera en esta cogida. El orgasmo me llegó con una energía imprevista y perdí el control de mi cadera, que empezó a vibrar rápidamente hacía todos lados. Cuando sentía que el equilibrio se me iba, su mente no aguantó más y se vino empujándome todo su pene hasta dentro de mí. Me tiró sobre el colchón y quedé ahí despatarrada, con las piernas aún abiertas, la vergota de Pepe todavía adentro de mí culo y los otros cuatro mirando sumamente excitados nuestra escena, Ángel entre ellos, que dijo:

A- No les dije que mi novia era magnifica? ¿Qué opinas Pepe?

Pepe- Sin lugar a dudas la mejor!

T- Y yo qué?

Pregunto Toño, que había sido el baterista de su banda. Voltee a mirarlo y noté como se acariciaba un enorme bulto que destacaba en su bragueta.

T- Si yo fui el que la calentó más ayer, cuando le hice cosquillas en su hoyito. Me merezco algo, no mamita? Te hice reír y te prendí lo suficiente para que este cabrón de tu novio te gozara ayer hasta que bramaste.

Voltee a ver a mi novio quien me respondió con gestos de aprobación, que parecían más una orden, resignada a que no me dejaría en paz hasta darle una probadita, miré al chico que no estaba nada mal y asentí con la cabeza. Además, lo malo de ser travesti, es que la excitación se nota, y mi diminuta verguita estaba al mil.

P- Nada más ponte un condón y no creas que porque tu amigo acaba de salir va a entrar fácil. Date tu tiempo que tengo el culito bien estrecho, verdad muchachos?

- Si!!

Respondieron al unísono y con lasciva, Ángel y Pepe.

T- De una vez?

Preguntó fascinado el atrevido que me había rascado el ano la noche anterior.

P- Sí, antes de que me arrepienta.

Volví a la posición en que me había cogido Pepe el cantante: apoyada en el colchón, agachada y con las piernas bien abiertas. Me cogió de una manera que no conocía. Por primera vez experimenté el hecho de que alguien me cogiera con el culo relajado; pues siempre que Ángel me cogía varias veces, tomaba sus descansos. Su verga, que definitivamente no era más grande que la de Ángel ni mucho menos que la de Pepe entró suavemente y sin problema. También tuvo mayor libertad para moverla dentro de mí, hacía atrás y adelante, y hacía los lados. Esta nueva serpiente estaba visitando todos los rincones de mi cuevita anal. Yo también me atreví a moverme más y, después de algunos minutos, a dejarme caer en el colchón sin soltar su verga de mi culo. Él trató de seguirme pero, quizás por lo dilatado del ano, se salió y me alcanzó acostada pero no me la pudo meter. Toño, que estaba sumamente caliente me levantó del coxis y descanso mi peso sobre una almohada, para que mi culito levantará un poco más, y de esta manera me la metió toda de un solo empujón. En otra ocasión, esto me hubiera podido causar un dolor enorme; pero ahora, recién cogida, y después de tanto orgasmo, me produjo un placer nuevo. Su pene se deslizó adentró de mí, abriendo suavemente las paredes de mi relajado recto, hasta topar con fuerza con la próstata. El placer fue intenso y no lo pude, ni lo intenté disimular, mi grito agudo debió haberse escuchado incluso en las casas aledañas, sus amigos le aplaudieron como si fuera un torero que acabará de ejecutar una estocada magistral, bueno, eso acababa de hacer. El orgullo y la excitación lo hicieron perder el control y me dio una cantidad incontable de embestidas perfectas: me sacaba la mitad y después regresaba rápidamente a golpear mi próstata. Entré gemidos y gritos de placer, se me ocurrió cerrar poco a poco las piernas, aprisionando su verga entre mis nalgas. No pudo más y se vino empujándome todo el pene hasta vaciarse por completo, mi próstata, reaccionó como yo buscaba y mi orgasmo anal le sacudió la verga, trayéndonos un enorme placer a los dos.

Por supuesto que, una vez que terminé con él, los otros dos pidieron su parte y yo, excitada por el hecho de ser la mujer de varios hombres, los acepté, pero ahora sí pedí espacios de descanso para beber algo y descansar. Espectadores de las cogidas previas, sabían bien qué hacer conmigo para gozarme al máximo y hacerme terminar como loca. Con distintas variantes, aprovecharon mi calentura y mi recto dilatado para que su pene jugara a gusto dentro de mí, probaron posiciones que no habría podido ejecutar con mi estrecho culo, a menos que me arriesgara a un gran dolor y a rasgaduras. En cambio ahora, después de varias metidas, mi ano y mi recto estaban más elásticos para practicar las posturas casi pornográficas en que me pusieron los dos últimos chicos, ante la morbosa vista de mi novio y los demás músicos, entendieron cómo causarme orgasmos anales y no descansaron hasta lograrlo. Eran unos chicos maravillosos, que no querían cogerme así nada más, si no que querían que yo me viniera de esa manera tan femenina.

Al final, había sido cogida por los cinco y con todos ellos tuve orgasmos anales preciosos y todos ellos se vinieron con juvenil fuerza dentro de mí. Cansada y plena de orgasmos, fui con mi novio a la recámara para dormir el resto del día. No fue tan fácil; a él le había calentado mucho ver cómo me la metían sus amigos y, descansado por el sueño, no me mandó a dormir hasta después de haberme cogido una vez más.

Mi relación con el ya no duro mucho tiempo más, pues no pudo nunca superar (No pudimos quizá sería más apropiado) lo ocurrido esa noche, además, debo de reconocer que posteriormente tuve algunos encuentros con Pepe, pues en verdad había quedado hipnotizada por su morena verga, por tal motivo, este hombre se convirtió en uno de mis amantes preferidos con los que frecuente hasta hace algunos años, pero estos ya se los contaré en alguna otra oportunidad.

FIN

Por favor escriban a mi correo

[email protected]

  • Valorar relato
  • (19)
  • Compartir en redes