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Te amo, pese a todo

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Te viniste a vivir al piso de al lado y pronto me enamoré de ti. Hasta las cachas. Me volvía loco esa mirada que me echabas mitad pícara, mitad obscena. Sabía que salías con varios tíos porque eran muchos los que entraban y salían del piso. Luego supe que te acostabas con ellos por dinero. Pero no me importó. Te amaba. Me volvía loco tu cara medio angelical, medio traviesa. No podía quitarte de mi cabeza. Pensaba en ti constantemente y te espiaba porque necesitaba verte, aunque fuera de lejos.

Me tenías atrapado con esa mirada, tus ojos, tus labios... Siempre me mirabas cuando subíamos en el ascensor, aunque yo no te decía nada. Tú tampoco, pero me mirabas con esa carita traviesa que me tenía en un sin vivir. No pude resistirlo más y un día te pregunté si yo podía ser tu cliente. Me dijiste que sí, pero me advertiste de que no me enamora de ti. No querías hacerme sufrir, según me dijiste. No sabía por qué lo decías, no le di importancia y entré contigo en el piso y te seguí al dormitorio. Eras un bellezón que me volvía loco.

Y te desnudé poco a poco, bajé el sujetador y besó tus pechos con delicadez, perfilando tus pezones con mi lengua. Estaba muy excita y medio loco. No podía más, así que te bajé la braguita y me llevé una sorpresa. Me encontré...

…con tu polla. Eras un travestí, pero ya no tenía remedio. Te comí la polla con devoción, como si me fuera la vida en ello. Te corriste sobre mi cara y fue el principio de nuestra relación. Iba todos los días a tu casa y mientras tú follabas con los clientes yo limpiaba tu piso. Luego, cuando podías, entre cliente y cliente, me permitías disfrutar de ti y servirte. Te bañaba, te adoraba, te vestía y te comía todo el cuerpo. Te preparaba para el próximo cliente. Tu polla me traía loco hasta que un día me dijiste que también me querías y que querías casarte.

Y nos casamos. Tú sigues follando con tus clientes y yo soy tu sumiso, tu cornudo y tu puta sumisa porque me has roto el culo varias veces. Me follas cuando quieres. Soy sólo un culo ofrecido para tu placer, tu doncella privada y la puta de la casa porque tienes más huevos que yo y llevas la voz cantante. Me has convertido en tu esclavo, pero soy feliz. Muy feliz.

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