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La vergota de mi tío

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Hola y gracias por darme un rato de su tiempo para leer mis relatos, me presento, mi nombre es Paulina y soy una mujer Tv a medio tiempo, esto quiere decir que aunque salgo vestida como mujer a la calle y realizó la mayoría de mis actividades en dicho rol, (p.e. atender mi negocio, acudir a reuniones familiares y de amistades, las compras de mi hogar, etc.), aún tengo algunos momentos en mi vida en que tengo que usar vestimenta de niño, básicamente para realizar algunos trámites de mi negocio, pues aún no me he decidido a realizar mi trámite de cambio de identidad, y todo lo relacionado a mi negocio y mi casa están con mi nombre de niño, de allí en fuera puedo definirme como una mujer en su totalidad sumamente femenina y amante de los hombres maduros, morenos y con buenas vergas.

Actualmente tengo 30 años, estoy soltera y en este momento de mi vida no busco nada formal, por tal motivo tengo muchísimo tiempo libre para contar las vivencias que a lo largo de mi vida me han marcado o me han dejado un grato recuerdo y/o un rico sabor de boca. En esta ocasión les contaré de una deliciosa experiencia sexual que tuve cuando era una chiquilla de 18 años y que fue con un tío político, esposo de una hermana de mi mamá, el se llama Alfredo y en ese momento el debía tener 40 tantos años, alto, dueño de un físico excelente, pues en su juventud jugo fútbol americano y en ese momento era entrenador de un equipo infantil, es un hombre muy velludo…

En fin, mentiría si no dijera que me llamaba mucho la atención ese hombre, sin embargo lo veía como un macho intocable por ser mi tío, además de que su trato hacia mi era sólo de tío a sobrina, pues afortunadamente mi familia acepto mi condición de chavo homosexual desde que me declare, y desde ese momento para mi familia siempre fui una niña más en el árbol genealógico, sin embargo, recuerdo que para ese momento aún no me había declarado como un travesti homosexual, por lo que mis gustos por la ropa femenina aún eran un secreto a voces entre mi familia, pues todas mis primas en más de alguna ocasión me llegaron a vender sus zapatos o su ropa que ya no usaban, y ante la mínima oportunidad que tenía yo para conseguirla, prefería pagar sus precios, arriesgándome justo a que le contaran mi secreto a alguien más, por tal motivo es que abiertamente todos mis familiares sabían que era cuestión de tiempo antes de que me desclosetara como una travesti más.

Regresando a mi relato, mi tío Alfredo siempre fue muy decente y amigable conmigo y con mi familia, pero un día, en una comida familiar que hicimos en casa de los abuelos, el bebió un poquito de más y su trato conmigo fue muy diferente, el se acerco a platicar conmigo y de repente me susurró al oído:

TA- Paulita, tu estas muy buena para tu edad y nada mas verte las nalgotas que tienes se me pone dura la verga!

Yo me quedé sorprendida pues debido a mi físico afeminado y las curvas que mi cuerpo poseía ya en ese momento debido a un desbalance hormonal que padecí siendo más pequeña, recibía muchos comentarios lujuriosos en la calle y en mi escuela por parte de los hombres, sin embargo no esperaba escucharlo de un hombre que era mi tío, un hombre con el que jugué de niño al fútbol, y esa no fue la última vez, casos como ese siguieron siendo tan comunes, que hasta llegue a acostumbrarme a escucharlos. Nunca se lo dije ni a mí papá ni a mí mamá, pues pensé que no era tan grave el asunto y que lo podía manejar sola, además de que comenzaba a darme cuenta de que a los hombres les gustaban las chavas travestis de mi edad.

Pero una noche ocurrió algo muy impactante para mí, hubo una reunión familiar en mi casa, yo estaba arreglándome para salir y necesitaba un poco de perfume de mi mama que olía padrísimo, así que me dirigí a su cuarto y empecé a oír ruidos extraños que venían del baño de mis Papas, se oían voces, pero no se entendía que decían y no sabia de quienes eran, entonces me dirigí hacia el patio trasero, justo a una ventana que daba del patio a la habitación de mis papás, puse una cubeta, y me asome por la ventanita del baño.

Eran mi tío Alfredo y mi tía Lupe su esposa, hermana de mi mamá, ella estaba sentada en el excusado, mientras le chupaba la verga a mi tío Alfredo, me espante y quise bajarme, pero la curiosidad y la excitación no me dejaban, así que seguí viendo, me quede sorprendida al ver el tamaño de la verga que tenia mi tío Alfredo y de cómo mi tía Lupe se lo chupaba y lo masturbaba con mucha dificultad por su gran tamaño, apenas podía meter la cabeza de esa anaconda en su boca, después le agarraba los huevos, que también eran de un muy considerable tamaño y se los metía a la boca, de pronto note que yo ya estaba excitada por todo lo que estaba viendo, no lo podía creer, me seguía impactando el tamaño de esa verga, era demasiado grande, y mi tía siguió masturbándolo y chapándoselo por varios minutos, hasta que mi tío Alfredo comenzó a gemir como desesperado, y mi tía dejo de chupárselo y empezó a masturbarlo rapidísimo con ambas manos, entonces mi tío soltó un grito y de su gran vergota comenzaron a brotarle los chorros de leche, que mi tía comenzó a lamer y a chupar, que envidia me dio, así que me baje y me fui a mi cuarto, antes de que me descubrieran, cuando baje de mi habitación lista para salir a donde iba a ir esa noche, mis tíos estaban como si nada, cuando me despedí de mi tía, no pude evitar oler el aroma a macho que ligeramente tenía, aún después de que parecía que se había enjuagado con astringosol o algo así, y al despedirme de mi tío, me dijo:

TA- Mmmmm… Que rico huele mi sobrinita! A toda una mujercita!

Jamás mencione nada del asunto del baño, pero desde esa noche, todo había cambiado para mi. Comencé a masturbarme mas seguido (pensando en mi tío Alfredo y en su vergota, claro), me obsesione y conseguí películas y revistas porno de temática de incestos, comencé a tener más sexo con mi novio, quien no tenia nada de experiencia, pero le pedía que me dijera Paulita, o sobrina, y comencé a desarrollar un gran interés por las vergas grandotas, además de que obvio, intentaba por todos los medios espiar a mi tío Alfredo.

Pero aquel gran día llego, un jueves por la mañana, mi novio me pasó a dejar a la casa después de los exámenes, me fui a mi cuarto y prendí la tele, en eso tocaron el timbre, fui a abrir y era mi tío Alfredo, le abrí la puerta y lo invite a pasar, me dijo:

TA- Hola Paulita, es que se me hizo tarde, por tanto trafico, ya no alcance a tu papá en una reunión de trabajo.

P- Descuida tío Alfredo, porque no lo esperas aquí? Ya le marcaste, o quieres que le marque para avisarle?

TA- Si Paulita, me dijo que se desocupaba y me veía aquí en tu casa. Gracias sobrinita.

P- Te ofrezco un vaso con refresco, agua, un café?

TA- Agua está bien, gracias linda, que atenta y servicial eres, justo como todas las damas de tu familia!

P- Gracias tio.

Era la oportunidad perfecta, la casa sola, yo y mi tío Alfredo solos, pero pensé que el no se atrevería a decirme lo de siempre, estando los dos solos, así que me subí a mi cuarto resignada y puse una película porno con la intención de poder masturbarme, y bajarme lo caliente que me había puesto la presencia de mi tío Alfredo, así que saque un consolador que tenía escondido en unas cajas en mi closet, y mientras me masturbaba, pensaba en bajar y seducir a mi tío Alfredo, mientras mas me calentaba, más me decidía a bajar, pero me daba mucho miedo. Introducía y sacaba frenéticamente mi consolador de mi estrecho agujerito, y estaba casi por terminar, cuando abrieron la puerta, era mi tío Alfredo, hasta lo caliente se me quito, me subí mis femeninos boxers de encaje rapidísimo pero, no alcance a quitar la película. El entro y volteo a ver la tele y me dijo:

TA- ves películas porno, sobrinita?

Yo muerta de vergüenza le respondí:

P- No tío, no es mía, me la encontré tirada en la calle.

TA- Igual no tienes de que avergonzarte bonita, todos vemos porno… Puedo verla contigo?

Claro que no me permitió responderle, se sentó en mi cama y no quitaba la vista de la pantalla, yo apenas pude taparme con una cobija las piernas y discretamente trate de subir mi femenino boxer de encaje, después de unos minutos, el me pregunto:

TA- Te gusta lo que hacen ahí?

A lo que rápidamente yo le contesté que no, pero mi corazón comenzaba a latir cada vez mas rápido debido a la excitación del momento, Mi tío Alfredo estaba muy cerca de mi, y me pregunto:

TA- Te gusta la verga de ese tipo?

Yo ya muchísimo mas cachonda le respondí con la cabeza que SI, estaba sudando mucho y mi respiración era un poco agitada, y nuevamente me pregunto:

TA- Te gustan las vergas grandes?

P- S… Si, mucho.

Y entonces me soltó la bomba que llevaba mucho tiempo esperando, me pregunto:

TA- Quieres ver una verga grande justo ahora?

P- Lo deseo mucho…

El se levantó de la cama y se giró en dirección a mi, entonces comenzó a desabrochar su pantalón, en ese momento yo no podía ni quería disimular mi cachondez, no apartaba ni un instante mi vista de su entrepierna, una vez que su fino pantalón de vestir estuvo en el piso y sólo existía la tela de su ligero boxer entre su vergota y yo, y justo en el momento en que comenzó a bajarlo, me quede sin respiración, pues al caer está última prenda al piso, ante mi apareció esa imponente vergotota que tanto tiempo me había hecho alucinar, hasta ese momento según recuerdo yo era la más grande que mis tiernos ojitos habían visto, era mas grande de lo que pensé, media 22cm (posteriormente en otro de nuestros encuentros pude medirsela), entonces, al ver mi tío Alfredo que estaba yo totalmente embobada con la visón, el me interrumpio, y me pregunto:

TA- Y bien bonita, que te parece?

Yo, sin vergüenza alguna le respondí:

P- Deliciosa!!

TA- Y… si sabes para qué sirve Paulita?

P- Jaaahhh!! Por favor tío!! Te puedo asegurar que virgen no soy, y si, es la mas grande que yo he visto… Pero el cielo con mis labios si te hago tocar!!

TA- Bueno princesa, eso lo tengo que calificar yo…

Y sin pensarlo mas me levanté de mi cama, agarre a mi tío Alfredo de su gran vergota y lo lleve a la sala, lo senté en uno de los sillones, me hinque frente a el, le abrí las piernas, tome su enorme barra dura de carne masculina entre mis manos y comencé a mamársela, mmm, por fin pude sacar toda mi lujuria, estaba grandísima, apenas y cabía su gorda cabezota en mi boquita, casi era igual de gruesa que una de mis muñecas, le pase mi lengua de arriba abajo, poco a poco sentía como se iba poniendo totalmente durísima,, empecé a masturbarlo con mis dos manos mientras se lo mamaba, era tan largo que le podía hacer las dos cosas ala mismo tiempo, estaba deliciosa, con razón mi tía Lupe estaba tan enculada con el.

Después de un rato, mi tío Alfredo me pidió que me pusiera de pie, entonces me desabotono mí blusa, mientras yo lo ayudaba a quitármela, el saco mis bubies del pequeño top que utilizaba bajo la blusa de la escuela y comenzó a chupármelas, me decía:

TA- Que ricas tetas se te desarrollaron después de tu enfermedad, tu novio debe disfrutarlas mucho… pero en este momento son sólo para mí!!

Al decir enfermedad, mi tío se refería a un severo caso de Ginecomastia que desarrolle en mi pubertad, y para no hacer el cuento tan largo, significa que mi cuerpo sufrió un desbalance hormonal y en vez de producir testosterona como un chavo puberto normal, mi cuerpo hizo todo lo contrario y produjo cantidades enormes de estrógenos, mas que cualquier hombre normal, provocando que los cambios en mi cuerpo se asentuaran a la inversa: mis cuerdas vocales se afinaron, mi pene y mis testículos no se desarrollaron y se quedaron muy pequeñitos, se me desarrollaron unas pequeñas pero bien formadas bubis, mis manos, pies, hombros y espalda nunca se ensancharon, al contrario, después de la pubertad se adelgazaron y afinaron, y el cambio más evidente a la vista sucedió en mi culo y mis caderas, literalmente se me desarrollaron unas nalgotas, herencia de las mujeres de mi familia. Pero en ese momento el comentario de mi tío, hizo que me sintiera muy bien, porque si bien mis pequeñas nenas no son las más grandes, son mías, son naturales y me defiendo, y a el en verdad parecían gustarle, pues me las succionaba durísimo, me dolía? Si, y mas cuando me las mordía, pero que rico dolía!! Con voz de puta ganosa le dije:

TA- Hay tío Alfredo… que rico se siente!!

P- Te gusta sobrinita? Así te las chupa tu novio también?

TA- Ya quisiera que el supiera hacerlo la mitad de bien que lo haces tú tío!! O que tuviera una vergota como tú!!

TA- Bueno, pues hoy yo soy tu novio y te mandaré con una sonrisa y una muy buena ración de verga a tu cuarto, quieres?

P- Si por favor! De eso estoy pidiendo mi limosna…. Puedo volver a mamarte tu vergota Tío?

Por mayor respuesta, el se acomodo otra vez en el sillón, abrió sus piernas y con su mano se zangoloteaba su gran verga, yo volví a hincarme ante el y se la mame de nuevo por varios minutos mas. (Jamás imaginé que está situación marcaría de una manera tan especial mi vida, pues a pesar de estar declarado gay abiertamente en ese momento y saber que ante todo me gustaban los hombres, a partir de ese momento no deseaba otra cosa que no fuera adorar a las vergas grandes, en ese momento decidí no desaprovechar otro momento más y decidí que siempre me portaría como una mujer sumisa y que quería estar hincada siempre que fuera con una gran vergota entre mis labios). Encerrada estaba en estos pensamientos cuando mi tío volvió a pedirme que me pusiera de pie, así que lo hice, me dio media vuelta, quedando mis gordas protuberancias femeninas frente a su cara, me despojo de mi diminuto short de la escuela, tomo mis pequeños boxers de encaje con ambas manos y con suma facilidad los rompió, eso hizo que me pusiera más cachonda todavía, y enseguida me dijo:

TA- Tienes unas nalgotas de mujer, y caderas anchas, iguales a las de tu tía Lupe, voy a cogerte igual de rico que a ella y voy a hacer que te encules de mi, igual que ella!

Yo me sentía soñada por esto que mi tío me decía, mientras me mantenía estática, con mi culo bien parado y apuntando hacia el, regalando mi mejor estampa a ese macho que era mi tío, una sonora nalgada en mi gordo glúteo derecho me despertó de mi nube rosa, tomo una de mis piernas la subió al sillón y comenzó a lamerme mi pequeño agujerito anal, mmmm, me pasaba su lengua riquísimo, sus bigotes me picaban también de una manera deliciosa, entonces introdujo uno de sus dedos en mi ansioso culito y comenzó a estimular mi próstata de una forma que me hizo venirme de inmediata, entonces sentí que un segundo dedo se unía a la tarea de estimular mi ano, mientras con su otra mano se recreaba acariciandome mis pompis y también me las besaba, en eso, sentí que retiro sus dedos de mi excitado orificio anal, y regresó a darme lengua con la deliciosa experiencia que poseía, pero me sorprendió que pegó totalmente su cara a mis femeninas protuberancias, como si quisiera entrar con su cara, pero lo que estaba haciendo era olerme mi culito y con su lengua trataba de alcanzar mi diminuta verguita, ante tal excitación, y como no llegaba muy bien, así parada abrí mis piernas, lo mas que pude, y me incliné para adelante, a modo que mis nalgotas quedarán mucho más levantadas, de esta manera le facilite la tarea, y ahora si, sentí como sus manos abrían mis gordas y carnosas pompis, y su lengua por fin llegaba a mi verguita, además de que ya podía meterla completamente en mi pequeño hoyito, era una sensación riquísima, muy diferente que con mi novio, jamás me había sentido tan excitada, por fin estaba con un hombre de verdad, mi excitación era tan grande, que ya no aguante mas, le dije:

P- métamela ya tío Alfredo, ya no aguanto, ya la quiero sentir adentro de mi…

TA- jejeje… igual de puta que tu tía!!! Te dije que te ibas a encular de mi!!

P- Por favor cogeme ya!!

TA- Claro mamita, hoy serás la mujer de un verdadero hombre…

Me puse en posición de 4 en el sillón, abrí mis piernas y separe mis gordas nalgas para facilitar la penetración, el se colocó un condón, y se posiciono detrás de mí, después coloco su vergota justo en la entrada de mi ya en ese momento ansioso y húmedo agujerito anal, y comenzó a empujar, poco a poco y muy lentamente, mientras me propinaba fuertes nalgadas. Podía sentir su gorda verga desplazándose dentro de mi, comencé a sentir placer y dolor al mismo tiempo, que dolor tan riquísimo el que me causaba la deliciosa vergota de mi tío Alfredo, de tan grande que estaba y debido a que en ese momento de mi vida yo no estaba acostumbrada a semejantes sensaciones, no pude evitar que se me salieran un par de lágrimas, incluso en un momento dado, no pude evitar soltar un femenino gritito que bien pudo confundirse con un gemido, por esto mi tío Alfredo me pregunto:

TA- Ya la sentiste toda hasta adentro Paulita?

P- Si, hasta adentro, siento que me partes en dos tío!

Entonces comenzó a moverse lentamente, sacaba la mitad de su gorda víbora y la metía ¾ de su longitud, permitiéndome acostumbrar al dolor, poco a poco iba subiendo el ritmo, hasta que el dolor cedió en su totalidad y fue reemplazado por un enorme placer, supongo que mi cara me delataba, pues el me pregunto:

TA- Como se siente tener la verga de un verdadero hombre de ti putita?

P- oooohh!! Riquisimo!!!

Entonces, me paso sus fuertes brazos por enfrente de mi, como si me abrazara, y sin sacarme su vergota, se apoyo en sus rodillas y se echo para atrás, instintivamente abrí las piernas y me sujeté de su musculoso pecho para no caerme, y fue cuando todo lo bueno comenzó, el recostado en el sillón sólo me puso sus manotas en mis gordas nalgotas y me marco el ritmo de la cogida para que yo misma subiera y bajara en su vergota, más tarde me dijo que esa posición se llamaba “montar”, minutos después, el retomó la batuta y empezó a bombearme con el mismo ritmo de hace un rato, y poco a poco fue subiéndolo, hasta que yo comencé a gritar:

P- aaaaahh aaaaahhh.

Y cada vez me bombeaba mas rápido, hasta que tuve mi primer orgasmo de la tarde, que me duro como 1 min., pues el estímulo que me provocaba la fricción de su enorme vergota a mi próstata adentro de mi caliente hoyito era riquísimo, yo solo gritaba como loca, y el siguió cogiéndome todo el tiempo que mi verguita arrojó los pequeños disparos de semen, una vez que termine de correrme, mi tío Alfredo me pidió, no, más bien me ordenó que me acostará boca arriba, entonces tomo mis piernas y las puso sobre sus hombros y me empezó a penetrar de esta manera, me dijo que esa era su pose fuerte, y lo comprobé, sentía que su vergota me estaba destrozando mi culo y lo sentía mas adentro que estando yo arriba, pues tenia los 120 kilos de musculo que mi tío pesaba encima mio, el comenzó a cogerme durísimo otra vez, hasta que alcancé, gracias de nueva cuenta al delicioso estimulo a mi próstata mi siguiente orgasmo, sin mencionar los gritos de placer que me hacia dar, después de un rato, mi tío Alfredo se recostó en la alfombra de la sala con su vergota totalmente erecta apuntando al techo, me hizo la seña para que me montara arriba de el, no podía negarle nada a este macho, pues en ese momento me estaba dando la cogida más rica de mi corta vida, por lo que sumisamente me puse en cuclillas de frente a él, con mis piernas bien abiertas y con mis manitas separe todo lo que pude mis redondas y gordas nalgotas, para facilitar la penetración, y entonces, mi ansioso hoyito comenzó a devorar su grande vergota, tuve que detenerme en dos ocasiones para descansar, pero al final pude sentir los vellos de sus fuertes muslos en mis femeninos glúteos, entonces comencé a mecerme pero era muy doloroso, así que mejor me puse a dar brinquitos por un buen rato, mis pequeñas bubis saltaban de arriba para abajo, me encantaba como se miraban desde donde yo estaba, entonces mi tío Alfredo me sujeto por las caderas y comenzó a bombearme sin que yo me moviera, me cosas sucias que me excitaban más como:

TA- Estas mucho más rica que tu tía Lupe… casi te cabe toda mi verga completa… eres una puta deliciosa!!!

En esta posición me estuvo cogiendo unos 10 minutos más, mientras me besaba en los labios y me chupaba mis excitados pezones, de pronto, el empezó a gemir y me dijo con voz entrecortada:

TA- Paulita… ya voy a terminar!!!

No se si fue una orden, o una invitación, pero yo me retire su gran verga de mi hoyito, me puse de rodillas, le quite el condón, y me puse a mamar ese poderoso garrote de carne masculina, logre mirar la cara de sorpresa de mi tío Alfredo, por lo que sin dejar de masturbarlo y con la voz más putona que pude, le pregunté:

P- Puedes terminar en mi boca?

Supongo que esto le excito de sobre manera, pues por respuesta me tomo de la cabeza y me comenzó a meter y sacar su duro cetro de poder masculino de mis golosos labios, justo como si me estuviera cogiendo la boca, yo quería complacerlo, quería saborear su semen, quería sentirlos en los bordes de mis labios, quería lamerlos si se escurrían por el poderoso tronco de su dura verga, sabía por experiencia propia que a los hombres les gustaba ver esto, y parecía que con mi tío no era la excepción, justo cuando le estaba dando unos besos en sus huevos, mi tío soltó un bestial rugido, que me avisó de su deliciosa eyaculación y que apenas me dio tiempo de meter la gorda cabeza de su vergota en mi boca, entonces pude sentir los fuertes disparos de semen en mi garganta, tome con mis dos manos su grande verga, y seguí masturbandola hasta que le saque hasta la última gota, que con gusto trague ante la excitada y atenta mirada de mi tío.

Miramos el reloj y eran casi las 4 pm, nos metimos a bañar juntos y todavía en la regadera le mame su vergota una vez más, hasta que de nueva cuenta termino en mi boquita, por cierto me hizo el siguiente comentario:

TA- Tu tía es una excelente mamadora, pero tú le quitas el trono, y por cierto, ella nunca me a dejado terminar en su boca, y tu los saboreaste con verdadero gusto, además coges bien rico, has pensado en tomar hofrmonas para ponerte más rica?

P- Quizá lo haga!

TA- Pues ojalá me dejes seguir disfrutando de tu lindo cuerpo.

P- Mientras sea sólo nuestro secreto, me encantara seguir siendo la puta de mi tío!

TA- En un par de semanas tu tía Lupe saldrá a atender uno de sus negocios en Acapulco, yo tendría que acompañarla pero como ella se va desde el viernes en la noche, yo puedo argumentar que tengo algo de trabajo y que la alcanzó el sábado por la tarde, me gustaría que fueras a mi casa y te quedarás conmigo toda la noche, te gustaría?

P- Me cogerás igual de rico que hoy?

TA- Te cogeré mucho más rico que hoy, pues serás mi puta toda la noche, una y otra vez!!

P- Que morbo! Reemplazar a mi tía Lupe por una noche!

TA- Te gustaría ponerte algo de su ropa?

P- En verdad podría usar algo de su closet?

TA- Si, a mi me encantaría verte con uno de sus vestidos y sus tacones

P- Y podría usar su tocador?

TA- Lo que quieras! Ese día tu eres la mujer de mi casa!! Entonces aceptas?

P- Siiiii! Ya quiero que pasen estas semanas!!

Limpie un poco el desastre y trapee el piso para que cualquier olor a sexo se difuminara, y no delatara la deliciosa experiencia que tuve con mi tío, pues lo más probable es que cuando mi padre llegará, platicaría con mi tío en la sala, la misma en donde horas antes yo fui su puta.

Posteriormente si tuve más experiencias igual de ricas con mi tío, 3 de ellas que tengo en mi mente como memorables es la de la Navidad del 2016, una rápida escapada que nos dimos un fin de semana a Tecolutla Veracruz, y claro, el delicioso viernes que me invitó a pasar la noche entera con el, aprovechando la ausencia de mi tía y mis primos, pero esas ya se las contaré en otra ocasión.

FIN

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(9,07)