Las doctoras femdon: Tratamiento

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Cristina se calza unos guantes, y de su bata saca un pequeño frasco de pomada, mete su dedo embarrándolo un poco y después comienza a esparcirlo entre las nalgas de aquel joven

-Bien Pamela, como se portan los pacientes.

-qué bueno que preguntas Cristina, tenemos uno con molestias en salva sea la parte.

-en salva sea la parte…??

Pamela comienza a reír y le explica a Cristina.

-jajajaja… si Cristina, en el recto.

-vaya, eso es tentador.

-sí, llego hace como una hora, todo está bien, solo le duele el recto.

-qué raro, será mejor que lo revisemos.

-si Cristina, además de que es bastante molesto, inclusive tuve que ponerle un sedante.

-amerita trato especial entonces…??

-eso había pensado, pero que te parece si lo dejamos a la suerte.

Cristina comienza a reír ante la idea de Pamela y acepta su proposición, saca una moneda de la bolsa de su bata y le dice a Pamela.

-cara, trato especial, cruz, se queda como esta.

-echo.

Cristina echa la moneda al aire y en segundos, la suerte de aquel paciente está echada, la moneda rebota en el suelo un par de veces y cae en cara, ambas mujeres ríen y Cristina comienza a decir.

-qué edad tiene el paciente...??

-es un joven, como de 28 años, bastante atractivo por cierto y era tan molesto, que ahorita está un poco sedado.

-vaya, tenemos suerte con los jóvenes, dices que lo sedaste.

-sí, se quejaba de que le dolía mucho y estaba algo irritado.

-será exceso de uso y bendita sea la parte de su malestar jajaja.

Ambas mujeres salen de la oficina y se encaminan rumbo al cuarto del paciente, entran y Cristina se da cuenta que el paciente, esta acostado de lado y un poco contrariado por el sedante, le hace una seña con la mano.

-señor, buenas tardes.

Aquel chico con trabajo y responde al saludo de Cristina. Cristina se va hacia su trasero, le retira la cobija y comienza a revisar entre sus nalgas, y después de unos segundos, le dice a Pamela.

-cierra la puerta.

Pamela hace caso y después se acerca a Cristina y le pregunta.

-y bien…?

-exceso de uso Pamela.

-en serio…?

-sí, seguramente tuvo una noche difícil y bueno, ya te imaginaras, pero sin duda se ganó un trato especial, vamos a darle más anestesia en salva sea la parte. Entre las dos doctoras lo acomodan boca abajo, y Cristina le dice a Pamela.

-sepárale un poco las nalgas.

Pamela se acomoda y sujeta con ambas manos las nalgas de aquel joven y las separa, hasta dejar al descubierto su orificio anal, Cristina comienza a observar más detenidamente el trasero de aquel joven y dice.

-te fijaste que esta depilado.

-es una chica, no es así Cristina.

-así es Pamela, la trataron mal… jajaja pero aquí le vamos a dar un buen trato.

Cristina se calza unos guantes, y de su bata saca un pequeño frasco de pomada, mete su dedo embarrándolo un poco y después comienza a esparcirlo entre las nalgas de aquel joven.

-sabes Pamela, no es la primera vez que atiendo estas situaciones y lo que me gusta es que puedes divertirte bastante, mientras aplicas el tratamiento.

Ambas mujeres ríen y Cristina no deja de pasar sus dedos por en medio de las nalgas de aquel joven, hasta que de pronto dice.

-la crema debe de entrar lo más profundo en el recto, que dedo quieres que le meta primero.

-qué te parece el índice.

Cristina apoya su dedo en el maltratado trasero del joven y lentamente lo va introduciendo, gracias a la pomada, el dedo de Cristina entra por completo.

-bien, entro todo, ahora vamos a embarrar bien la pomada.

Cristina comienza a girar su mano y aquel joven a pesar de la anestesia, mueve sus caderas un poco, pero Cristina no se detiene, inclusive deja su dedo unos segundos dentro, para después sacarlo.

-bien, ahora el dedo que sigue.

Cristina vuelve a repetir la acción, el joven vuelve a quejarse. Pero ella continua, y lentamente le introduce otro de sus dedos y comienza a moverlo de un lado a otro.

-jajajaja… está bastante apretado, abra que repetir la operación varias veces.

Cristina deja su dedo unos segundos dentro, lo saca y vuelve a repetir la misma operación con cada uno de sus dedos, hasta que finaliza.

-bien Pamela, es tu turno.

Ambas mujeres intercambian lugares, Pamela se calza unos guantes de látex y ahora es Cristina quien separa las nalgas de aquel joven, Pamela mete su dedo dentro del frasco y va de lleno al recto del joven y comienza a meterle el dedo.

-vaya, si esta algo apretado.

-así es Pamela, pero que eso no te detenga.

Pamela mete su dedo hasta el fondo y al igual que Cristina, comienza a mover su mano, el joven comienza de nuevo a gemir.

-sabes Pamela, en ocasiones cuando aplico estos tratamientos los pacientes suelen tener erecciones, veamos si este es el caso.

Cristina mete su mano bajo la frazada y exclama.

-vaya…! la señorita tiene una erección.

-lo está disfrutando.

-así es Pamela, entonces vamos a darle lo que quiere.

Cristina suelta las nalgas del joven y retira por completo la frazada, toma un frasco de uno de los estantes de la habitación y sujeta el miembro del joven y comienza a frotarlo lentamente, mientras le dice a Pamela.

-sigue moviendo tu mano Pamela.

Ella sigue las indicaciones al pie de la letra, su dedo no deja de entrar y salir, mientras que Cristina frota lentamente aquel miembro, que para ese momento, ya alcanzo una erección bastante considerable.

-bien Pamela, no olvides cambiar de dedo… jajaja.

Y al igual que Cristina, Pamela va turnándose para introducirle cada uno de sus dedos, hasta que después de algunos minutos, Cristina le dice.

-hazlo más rápido, creo ya va a terminar.

Pamela mueve su mano más y más rápido y Cristina ha acercado el frasco al glande del chico, mientras continua masturbándolo y de un momento a otro, varios chorros de semen comienzan a caer justo dentro del frasco.

-muy bien Pamela, creo el tratamiento a finalizado.

Cristina procura recoger todo el semen con la boquilla del frasco y después lo retira y lo tapa.

-vaya…! Lleno casi la mitad del frasco, esto nos podría servir para futuros tratamientos, ahora vamos a untarle un poco más de pomada.

Y durante algunos minutos más, ambas mujeres se turnan para penetrar el adolorido ano del joven. Al día siguiente aquel joven despierta y a los pocos minutos entra Cristina.

-cómo se siente…?

-bastante mejor, el dolor ha disminuido bastante.

-muy bien, seguramente podrá irse mañana.

-me gustaría quedarme un día más, si no tiene inconveniente, hasta estar bien del todo.

-bueno, siendo así podríamos poner un poco más desinflamante, la verdad es que estaba bastante irritado.

-así lo prefiero.

-bueno, como usted diga entonces, por hoy descanse.

Continuará…

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