Al final, acabando con el enfrentamiento entre Dora y Juana

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Había que aprovechar el momento, con la madre de Liz ya había conseguido luego de un buen rato que acepté lo que había prometido a Juana y también llevarla a un hotel para pasar toda la noche teniendo sexo. Sabía que al inicio siempre se hacía la difícil para luego al final terminar complaciéndome

La rica y experimentada boca de la señora Dora me hizo disfrutar de una excelente chupada de verga como sólo ella sabía hacerlo hasta eyacular y tragarse todo y luego después succionando hasta la última gota de semen, me dejé caer en la cama para recuperarme del placer recibido... Ella muy lentamente se fue quitando cada prenda de vestir hasta quedar desnuda mostrando sus senos grandes de enormes pezones erectos y una bien depilada vagina donde se notaba sus labios hinchados ya con humedad...

Se acerca hacía mí también y me quita toda la ropa y se echa a mi lado poniendo su cabeza en mi pecho, parecía una niña abandonada que buscaba protección...

- ¿Luis dime la verdad te gusta estar conmigo? Porque yo disfruto mucho de ti, sé que eres el enamorado de mi hija pero desde ahora serás también mi hombre porque cada vez que me tocas y me coges haces que me haga más de ti y ya no puedo evitarlo...

Su mirada era de una mujer de 52 años totalmente enamorada que ya no le importa el compartir con su hija un hombre, luego me diría que su marido tenía problemas de erección ya propios de su edad por lo cual estaba muy mal atendida en el sexo.

Para combatir lo caliente que siempre estaba hacía mucho ejercicio en el gimnasio para tratar de desfogar al menos en algo su libido que tenía mucho tiempo acumulado y cuando me conoció no era que fuera pobre por lo que le caí mal sino que tuvo celos de Liz y puso como pretexto eso para que no se dieran cuenta su esposo y menos su hija...

-Luis te pido que me perdones por todo los malos momentos que te hice pasar y quiero que sepas que siempre me sentí atraída por ti y cada vez que los veía juntos sentía celos, pero ya sé que tú quieres a mi hija y soportaste todo por su amor.

La abracé fuerte y le dije que ya pasó que no tenía que decirme nada más que ahora lo que importa es lo que sentimos en este momento junto, pero Dora insiste en seguir.

-Déjame proseguir por favor... Cuando esa noche entraste en el dormitorio de mi hija y me cogiste bien rico haciendo que lo disfrute como hace mucho tiempo no lo hacía con un hombre entendí porque Liz no te quiere perder y ahora yo tampoco, a mi esposo lo quiero es un buen hombre que cuida de mi muy bien como tú también lo harás con mi hija a futuro cuando te cases con ella, ahora que seremos familia busquemos ser felices todos juntos...

Llegamos a un acuerdo los dos de ahora en adelante a la luz del día seremos suegra y yerno que se respetan y quieren mucho para la alegría de don Juan y Liz y cuando llegué la noche del pecado somos un hombre que complace a una mujer que necesita de una verga joven y dura que haga vibrar a todo su cuerpo.

Nos besamos nuestras bocas se devoraban entre sí juntando las lenguas con mucha desesperación, ahora sí era oficialmente mi otra mujer en la familia, ella se montó sobre mí y con su mano cogió la verga que la dominaba por completo ahora y buscando la entrada de su vagina caliente se sentó encima y de a pocos fue entrando en ella...

-¡¡Ahhh... mi amooor que ricooo... ahhh... tan durooo que estaaa... ahhh... ahhh... !!

Y sus movimientos de caderas eran suaves pero firmes sobre el falo que para entonces había alcanzado su máxima erección al contacto de una rica y jugosa chucha ya bien lubricada por los jugos de ella, cabalgaba como una amazona y sus tetas saltaban al ritmo de sus saltos sobre mí

-¡¡Ayyy ayyyy... mi dios que ricooo... ayyyy!!

Eran sus palabras al sentir como entraba y salía la verga de su chucha caliente su respiración iba en aumento se mordía los labios y su mirada era hacía el techo, fueron 25 minutos de puro movimiento de caderas de ella hasta que su cuerpo se estremeció y llegó al orgasmo...

-¡¡Aggg... Dioooos... ahhh... Siii... teee amooo... mi machooo... ayyyy… meee... vengooo...!!

Su cuerpo agitado y temblando cayó encima mío nos besamos ella aún estaba sensible por el placer que recibió minutos antes, yo aún mantenía bien dura la pinga en su cavidad mojada y caliente luego que sus jugos mojaron mi abdomen.

Ella luego volvió a recuperar su posición inicial sobre mí, nuevamente sus movimientos de caderas empezó ahora más fuerte y rápido mis manos cogían sus enormes tetas mis dedos jugaban con los pezones hinchados y duros luego de nuevo llegó a tener otro orgasmo.

-¡¡Ahhh... ahhh... Siiii... siii... siii...!!

Ahora volteó dándome la espalda y volvió a meter el falo en su vagina ella quería más y yo también, ahora podía ver sus enormes nalgotas saltar sobre mí era un bello espectáculo como se movían cada vez que entraba y salía mi verga de ella.

-¡Así qué rico... mamita... está es tu pinga también... así como te gusta dura!

-¡Siiii... mee... gustaaa... muchooo... ayyyy!

Cuando inclinó un poco más su enorme trasero que subía y bajaba veía sus labios hinchados y brillosos tragarse el pene, ya era demasiado aguantar más ante la visión excitante y el sentir de cómo sus paredes de la vagina se contraían apretando mi verga y consiguieron que llegué al clímax y eyacular cuando otra vez volvía a gritar a llegar al orgasmo.

-¡Aggg Doraaa... siiiii... agggg!

-¡Ayyyy... eres miii machooo ahhh!

Regresó a mis brazos y ahí quedamos juntos hasta que el cansancio nos venció y nos quedamos dormidos, luego cuando desperté ya era hora de regresar a su casa...

Pasaron varios meses y todo transcurría como como queríamos Dora y yo teníamos días para nosotros y otros para la familia su esposo y mi novia se sentían felices de cómo nos llevábamos nosotros, luego al final de año Juana se fue de la casa a trabajar a otro lado cuando llegó a tener un enamorado.

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