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Por hambre lo tuve que tomar

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Mientras mis manos le desabrochaban el pantalón, empecé a hacerle pajas suaves, fui bajando hasta tener su pija a mi alcance y fui metiéndomela en la boca con lentitud y muchas ganas

Comienzo este relato explicando cómo llegué a la situación que les contaré.

Resulta ser que me uní a un grupo de personas que hacen voluntariado en albergues, casa cunas y comedores para niños en situación de calle, nos turnamos cada grupo de tres los fines de semana para atender y distribuir la comida en un conocido comedor de mi país.

Empecé con esto hace como 2 meses, en mi grupo somos una amiga mía y un muchacho algo bajo, morochito y muy calentón, siempre se la pasa hablando de sexo, que la tiene grande y siempre me molesta diciendo que mi trasero se ve rico y también a mi amiga.

En fin, ya nos acostumbramos a él, uno de los fines de semana que nos tocó abrir y cubrir el comedor, para ser más precisa, un día domingo, el clima se estaba tornando algo feo y poco después de llegar al lugar, empezó a llover a cántaros, por esa razón mi amiga me avisó que no podía salir así con la lluvia y que no iría, tampoco aparecía el muchacho, me tocó recibir la comida y ordenar las mesas para servir a los niños en caso de que vayan a comer.

Cerca del medio día fue llegando todo mojado por la lluvia el muchacho, me alegré al verlo pues sola en ese lugar y sirviendo muchos platos a la vez era imposible.

Servimos las mesas, los niños ya almorzaron todo, ya no venía nadie después, juntamos los platos, nos pusimos a lavarlos, todo normal, fui a cerrar la puerta y me senté en la oficina a esperar si algún niño acudía a comer, en eso el muchacho entra, se sienta e increíblemente estaba súper callado, le pregunté qué le pasaba, "nada" me contestó.

Solo me miraba y pensaba, de repente me miró los pechos, y me preguntó si sentía frío, yo sabía exactamente por qué me preguntó eso, como el clima varió un poco, más la calentura que tenía yo, porque pasé el mes sin tener sexo, resulta que Juan se arregló con mi amiga, Andrés fue trasladado al interior del país, el pijudo se hizo del celoso y le corté y mi jefe ya quería un hijo conmigo, por eso ya no tenía sexo más que con mis dedos y juguetes, prosiguiendo, mis pezones estaban durísimos y no solo eso, me mojaba sin motivo casi a cada rato, como este muchacho no tiene pelos en la para decir pavadas de índole sexual, entonces le contesté que mis pezones están duros por el clima y por calentona, se mató de la risa y volvió el silencio... pasó un rato así y me preguntó "de qué color son tus pezones?", me reí mucho y le contesté "son de color marrón claro" y le dije "querés ver"... "claro que sí!" me contestó rápido... "primero mostrame tu pene, quiero ver si es grande como decís" le contesté, mi sangre automáticamente se iba a irrigar la vagina, me miró incrédulo, no sabía si le hablaba enserio o le estaba jugando una broma, "antes de mostrarme, andá al baño y te lo lavas súper bien, no quiero ver penes sucios" le dije y me maté de la risa, "voy al baño" me dijo, ahí ya me tranquilicé, creí que se acobardó.

En eso sale de vuelta del baño, se sienta frente a mí, saca el pene y me lo muestra, mi vagina parecía feliz, me mojé al instante, no la tiene enorme como decía pero para satisfacer daba mucho el tamaño, "ahora mostrame tus pechos" me dijo, como ya estaba en el juego, me desabroché los botones de la camisa y saqué uno de mis pechos y se lo mostré "hermosos son tus pechos" dijo suspirando, "puedo tocar" me preguntó...

Lo pensé por un instante y le dije "primero te toco el pene y después me tocas", "con mucho gusto" me dijo y volvió a sacar su pedazo de carne y me acercó, estaba durísimo y ya pude notar líquido seminal por la punta, le toqué, le apreté los huevos, y luego lo dejé, le agarré la mano y se lo llevé a mis pechos, me masajeaba y apretaba los pezones, traté de fingir para que no piense que me gustaba sus caricias y le saqué de vuelta, él ya la tenía clara y siguió con el juego, "me dan ganas de chupar y lamer tus pechos" me dijo, me levanté de la silla y le dije que podía hacerlo, mientras me apretaba, lamia y mordía los pezones no pude evitar empezar a gemir, mientras mis manos le desabrochaban el pantalón, empecé a hacerle pajas suaves, fui bajando hasta tener su pija a mi alcance y fui metiéndomela en la boca con lentitud y muchas ganas, en eso escuchamos que la puerta se abre, apenas pude ponerme bien la camisa, pues mis pechos estaban al aire, era la encargada del edificio, fue a buscar algunos documentos, Daniel el muchacho, se quedó más que sentado puesto que estaba con una tremenda erección, apenas se fue la señora, procedí a llavear la puerta, apenas volví a la oficina, Dani ya me agarró de la cintura y trató de besarme, mientras me besaba el cuello le dije que lo haríamos sin besos en la boca, él no era exactamente de mi tipo, no quería sus besos, solo lo estaba usando como consolador por mi calentura, le hice saber eso para que no tome enserio lo que estaba pasando.

Seguido de eso volví a agacharme hasta la altura de su miembro y con suspiros y gemidos fui chupándole los testículos, le bajé todo el pantalón mientras iba sacándome la camisa, me acomodé sobre el escritorio siempre con el miedo de que alguien toque a la puerta, me fui sacando lentamente el pantalón, mientras él me lamia las piernas, iba despojándome de la ropa interior, me abrió las piernas y comenzó a chuparme el clítoris, mis gemidos ya eran continuos, lo quería adentro rápido, "tenés preservativos" le pregunté, me respondió que no, "así sin condón podemos hacerlo" me volvió a decir, me salí y le dije que no podíamos hacerlo sin protección, agarré mi cartera y saqué uno de los tantos que siempre llevo conmigo, me agaché, se la chupe un rato y se lo puse, volví a subir sobre el escritorio, justo daba la medida para que me lo meta él estando parado, yo estaba a punto de terminar, agarré su pene y lentamente fui metiéndomela, hasta que entró todo, con bombeos incesables nos unimos en gemidos de placer, mientras me tocaba el clítoris con los dedos de forma rápida hasta que ya no pude aguantar y me vine con un potente gemido mientras él seguía incansable metiendo y sacando, nunca me había pasado pero me oriné toda, podía sentir hasta las venas de ese pene, me abría más y más las piernas cogiéndome duro, "sos rica" suspiraba mientras me penetraba sin cesar, era la primera vez que un hombre tardaba mucho tiempo dentro de mi vagina, podía escuchar sus bolas chocando por mi ano mientras mis pechos no paraban de moverse en el clásico vaivén, le pedía que no pare, que siga más fuerte, ya estaba de vuelta llegando al orgasmo, me salí de él y le pedí que me lo chupe, y terminé de una forma maravillosa, me orinaba a cada movimiento del orgasmo, golosa empecé a meterme los dedos en el culo, hasta que la sentí bien dilatada, me puse de cuatro sobre el escritorio, tenía que aprovechar ese semental que no paraba de cogerme, "nunca le penetré a nadie por atrás" me dijo, "ahora vas a hacerlo" le dije mientras iba acomodando su pija por la entrada del culo y poco a poco fui tragando hasta llegar al tope y nuevamente prosiguió el bombeo, sentía escalofríos, muy excitada, pude notar que sus movimientos se hacían más rápidos y con suspiros fue eyaculando hasta que los golpes disminuían, el escritorio se movió todo, y mis pechos sudorosos por la mesa fue presa una vez más de sus mordiscos y lamidas, mientras le tocaba el pene pude constatar que el preservativo se quedó dentro de mi ano, al querer sacarlo vi que se había roto y que estaba llena de semen, ya no pude decir nada, en eso, golpean la puerta, como pude fui al baño mientras Dani se alzaba los pantalones y secaba el sudor para atender a quien venía, en el baño limpié mis partes lo mejor que pude y el semen que quedó, cuando salí actué como si nada hubiera pasado, lo miré fijo y le pedí que no se lo diga a nadie, "palabra de hombre" contestó.

Eran las 15hs en ese entonces, todavía quedaba 2 horas antes de salir, nos pusimos a hablar de otras cosas pero en mi cabeza pensaba "si me dan ganas de vuelta, me lo voy a coger otra vez", pasa que soy muy sexual, podría coger el día entero y terminar mil veces sin que se me saquen las ganas, menos mal ya estaba satisfecha, muy satisfecha, lo que inició como un juego terminó en una rica cogida, agregando a otro hombre en la lista de mis travesuras.

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