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Le concedí a mi machote una noche con mi amiga

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  • Nos fuimos los tres a un motel a desfogar un poco y la perra gozó con mi macho como una puta

    Últimamente andaba muy baja de baterías, la callecita del bar está en obras y no se paran ni las moscas por el lugar, George me dijo que no sacábamos dinero ni para la luz, así que le llamé a mi amiga la Rocío para ver que es de su vida ¡Hola Puta! ¿Y ese milagro? Pues nada ando tristona y ni siquiera sé por qué ¿Qué haces? Trabajando de mesera, aquí hay mucho ajetreo. Pues aquí está muerto. Si, vi que les están arreglando la calle. Pues sí ya llevan mucho tiempo y van muy lentos ¡Ay amiga, salgo a las 6! ¿Nos vemos en el bar? Pasa y te invito una copa.

    Ella llegó a las 6.30 y nos abrazamos ¿Qué tienes? Te noto muy jodida. Y lo estoy, no sé pero extraño a mi hijo y hace mucho que no sé nada de él. Bueno pues llámale. Por la noche le voy a llamar. Hablamos de nuestras cosas, del macho que me cojo y eso. Como a las 8 llegó él, los presente, el muy cabrón se comía con los ojos a mi amiga. Y es que la puta vestía una mini de cuero y claro con esas piernotas y esa cara de ángel ¿Quién no la puede dejar de ver? Estaba sentada en la barra en un banco alto con las piernas cruzadas y ¡Que buena está la culera! Se fue como a las 9. Él me dijo que estaba muy cansado y que quería dormir temprano. Al otro día estaba preparando el desayuno para papá y para mí y me llamó ¡Hola Mara! Me habló de tonterías dando vueltas para sacarme información de mi amiga Rocío. Noté su interés sobre mi amiga. Una hora después me llamó Rocío ¡Estoy en mi descanso! Oye pues ese tipo no está nada mal para su edad. ¡No! ¿Verdad que está bueno? Y la tiene gorda y dura el cabrón ¿Rocío, te interesaría un trío con él? Bueno no sé, eres mi amiga y… Por eso te lo digo, a lo mejor resulta interesante ¿Y cómo le hacemos? Bueno déjame decirle a ver si se anima.

    Le llamé al macho y ¡Aceptó sin más! Quedamos que el martes nos iríamos los tres a un motel, le dije eso a mi amiga y así nos pusimos de acuerdo que a las 11 de la noche nos veríamos los tres en el bar. Para el encuentro preparé un baby doll negro transparente, una tanguita roja y medias con liguero. Total que el día llegó y por la noche nos fuimos los tres a un motelito de periferia a ver qué pasaba. Rocío se entalló unos jeans estrechos que resaltaban su culo y marcaban su vagina en una rajota lujuriosa. Él con su ropa de leñador nos llevó al motel en su carcacha. Llevábamos una botella de ron, refresco y vasos desechables.

    Un par de copas después comenzamos a besarnos la Chío y yo, para ponerlo cachondo, ella se quitó la blusa y al instante brotaron bajo su brasier de encaje sus dos tetazas enormes, él con un brillo en los ojos nos miraba fascinado, me puse en cuatro patas dándole las nalgas para que me las frotara y Rocío se quitó el pantalón quedando en pantaletas de encaje iguales al brasier, también se puso en cuatro y mi macho se acercó por detrás para acariciarnos a las dos, expertamente nos metió mano en las nalgas, me volteé para bajarle el pantalón y sacar su instrumento para que mi amiga lo viera en todo su esplendor. La puta se lo llevó de inmediato a su boquita de corazón bien pintadita y él me miró entornando sus ojos gozando de esa boquita mamadora, me puse detrás de Rocío bajándole las pantaletas y cuando ella separó las piernas en cuatro sobre la cama le mamé la panocha, se mojó rico y sorbí sus femeninos jugos mientras le metí mi dedo en el ano lubricado por sus propios jugos. Se excitó mucho y le metí la verga de un tirón, luego de tres minutos así, mi macho nos giró a las dos y nos puso al borde de la cama para ensartarnos primero a ella y luego a mí, sin condón, sentí reventar mi culo cuando ese pene negro y gigantesco entró hasta lo más profundo de mi ano sintiendo arqueadas por el culo con unas ganas como de cagar y dolor que se transformó rápidamente en placer indescriptible.

    Ella se recostó bajo de mí y comenzó a lamerle los huevos al hombre, eso le gustó y sacándome su vergota la metió en la boca de Chío que la recibió alegremente. Luego la recostó y en típico misionero la montó mientras la penetró lentamente, ella me miró gimiendo con carita de asustada por tener adentro ese pitón gordo y venoso que parecía la reventaba. Dijo: Mara ¿Cómo te comes todo esto? Es imposible. Él le dijo: Tiene un culo enorme. ¿Te gusta nena? Sí Papi, métemelo todo. Total que yo me recosté al lado de mi amiga halando su pierna derecha encima de mí mientras que la izquierda mi macho se la llevó al hombro y la folló como loco. Se vino una y otra vez chorreando jugos de su panocha mientras yo le acariciaba el clítoris. Agotados nos recostamos y nos besamos los tres.

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