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En la casa de Martín nuevamente con su madre

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Después que intenté volver a tocar en la cocina a la señora Nelly y me rechazara de mala manera, creí que nunca más volvería a tenerla, pero nuevamente me volvió a sorprender, ahora ella me estaba poniendo en bandeja lo que tanto había soñado, su enorme y apetitoso culazo

La señora Nelly de espaldas apoyada en el sofá y mostrando sus nalgotas y me decía que haga lo que yo quisiera con ellas, esa era su manera de pedir disculpas por la manera en que me trató la última vez que estuve en su casa…

-¡Vamos Miguel no tengas miedo acércate a mí como te dije antes Martín está durmiendo y por Pilar tampoco te preocupes ella va a demorar en regresar! ¿No era esto lo que querías la vez pasada?

Me arrodille y besaba esas nalgotas y la lengua recorría la raya que las separaba, ella se sorprendió cuando sintió como mi boca y lengua recorría su enorme trasero porque imaginó que de frente la iba a penetrar pero al tener su venía y saber que no íbamos a ser interrumpidos iba aprovechar minuto a minuto su cuerpo.

Abría con mis manos como si fuera un enorme pan sus nalgas y pasaba la lengua por su ano y bajaba más hasta llegar a du vagina logrando que se estremeciera por completo y seguí con ese juego un buen rato hasta que empezó a soltar los primeros gemidos...

-¡Ahh... ahh... Migueeel!

Ella me dio a entender que se entregaba a mí por su hijo nada más y volviera a su casa pero yo sabía que no era cierto del todo porque ella también me necesitaba pero no lo quería aceptar abiertamente, pero yo iba hacer que ella grité y reclamé su verga a toda voz.

Su excitación cada vez iba en aumento su chucha estaba completamente húmeda ahora mis caricias estaban centrada en su sexo caliente y sensible lambia como si fuese un perro sediento sus jugos que empezaron a brotar cuando logré que llegará a experimentar un orgasmo después de mucho tiempo.

-¡Ayyy queee ricooo Migueeel!

Ella estaba recostada en el sofá me acercó a ella y la abracé su cuerpo temblaba y su respiración agitada se sentía aún, se veía tan frágil e indefensa esa mujer de 42 años que luego de la muerte de su esposo estaba sacando adelante a su familia y con un hijo con problemas psicológico no era nada fácil, ella también necesitaba sentirse al menos por un momento protegida.

-Miguel gracias no sabes lo mucho que necesito sentirme así que me abracen fuerte mi hijo lo quiero mucho pero a veces siento que ya no puedo más... Discúlpame que te cuente mis cosas pero necesito desahogarme... gracias por la amistad a Martín y cuidar de el en la universidad.

Algunas lágrimas cayeron de su mejilla que seque con mi mano y luego busqué su boca y le di un beso a los labios se sonrió y me abrazo fuerte ahora ella, mis manos recorrían sus nalgas y luego su vagina húmeda.

-No te sientas mal Nelly sé que no es fácil para ti asumir toda la responsabilidad desde que se fue tu esposo y de seguro haz hecho muchos sacrificios por Martín, pero no sólo estoy aquí para ayudarte con él sino también contigo no eres de piedra y si me permites acá estoy para ti también.

Muestras miradas se cruzaron y juntamos las bocas en un beso apasionado su mano bajo buscando mi verga que pugnaba por salir de su encierro teníamos ganas de volver ambos a seguir disfrutando.

Cuando sentimos ruidos en el segundo piso cuando alguien estaba por bajar a la sala y una voz que nos paralizó a los dos.

-¡Mamá... mamá... ¿dónde estás?

(Continuará...)

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