INICIO » Categoría » El voluptuoso cuerpo de mamá (VII)

El voluptuoso cuerpo de mamá (VII)

  • 27
  • 21.821
  • 9,74 (35 Val.)
  • Luego de un momento tan excitante con el redondo culo de mamá, sucede algo que nos cambia rotundamente nuestras vidas, para bien o para mal

    “Mi culo es tuyo ahora, podes usarlo cuando quieras y donde quieras”. Esa frase giraba por mi cabeza una y otra vez, no me lo podía creer, follarme a mi tremenda madre que encima se estaba convirtiendo cada día más sexy y voluptuosa, su comportamiento iba cambiando, como si desprendía de ella una mujer radiante, segura, provocadora, y más con el producto del gimnasio que ejercía lograba tener una imagen bien tallado y sin nada fuera de su lugar. Ahora que me acuerdo, siempre tuve un cierto gusto en las chicas, me agradaba la idea de que tengan abdomen plano sin ningún rastro de gordura y mi madre era una de ellas, no llegaba a tener abdominales pero si bien marcado su figura. Pero eso sí, lo que me obsesiona y me vuelve loco es su cola, no sé cómo no me he podido fijar en ella antes, capaz sea que durante todos estos años ha usado ropa ondulada que le quedaba grande y que no se le marcaba su cuerpo.

    Empecé a escuchar un sonido familiar, no sabía de dónde provenía y me estaba volviendo incomodo que se repitiera la melodía a cada rato, me estaba molestando y sentía la necesidad de que se acabé. Luego de unos segundos mi mente entró en razón y me di cuenta que lo que estaba escuchando era el despertador, rápidamente estiré mis brazos y lo apagué. Ya era el día siguiente, mi pija me estaba matando, estaba demasiada dura como todas las mañanas, abrí los ojos y pude visualizar a mi madre sentada al costado de mi cama mirándome con una sonrisa, sus pelos ondulados y desordenados la hacían más atractiva, llevaba puesto un babydoll negro transparente que le llegaba hasta apenas taparle su tanga negra, su piel se transparentaba un poco a través de ese conjunto, era magnifica mi madre y ni hablar de sus tetas que dejaba visible gran parte de ellas, solo tapando lo justo y necesario, con solo ver su gran tamaño te daban ganas de apretarlos y comerlos para siempre. Su rostro emitió una expresión alegre al ver cómo le comía con la vista, se aproximó y dijo.

    -Bebe, al parecer ya estás despierto –Me dijo mientras me acariciaba el pelo con su mano– ya era hora dormilón

    -Qué hora es?

    -Las 11… tu padre llegara dentro de media hora así que mejor que ya te vayas levantando

    -Ahh cierto

    Me puse triste al escuchar eso, tener a mi padre en casa me arruina todos los planes que tengo en mente hacer con mi madre, sé que no tengo que estar deseando que mi papa regrese a casa, pero no puedo pasar de alto todas las cosas que le hizo y le hace a mi mama, me da bronca que le esté engañando.

    -Te preparo el desayuno –Añadió al ver la expresión de mi cara

    Se levantó de donde estaba sentada, al hacer tal movimiento sus pechos se movieron hacia arriba y abajo varias veces, madre mía! Que pechos que tiene mi progenitora! Se balanceaban de acá para allá. Se dirigió a la puerta dándome la espalda y pude ver su tremenda cola entangada solo cubierta hasta la mitad por su babydoll, por lo tanto mitad de su culo para abajo lo tenía completamente desnudo. Inmediatamente empecé a babear de tal espectáCULO que me estaba dando, mi pija se puso como una roca de lo duro y empalmado que estaba, tenía que tener este culo a mi disposición ahora mismo.

    -Esperaa –Le dije con un sonido medio gentil

    -Que sucede cariño? -Mirándome sin mover su cuerpo, que aún seguía de espaldas a mí

    -Quiero cogerte ma

    -Ahora?... -Asentí con la cabeza– Pero… está por llegar tu padre dentro de un rato

    -No te preocupes… lo haremos rápido

    -Ay no sé hijo… tengo cosas que hacer antes de que él llegue

    -Pero mirá como estoy –Me saqué la sabana de encima y le mostré lo empalmado que la tenía– No me podes dejar con este dolor

    Ella pareció que empezó a dudar, le notaba en su mirada, no quería correr el riesgo de que su marido llegue justo mientras estemos en plena faena.

    Una cosa que aprendí es que al estar enfrente de una chica no hay que dudar y mostrarse seguro, y eso fue lo que hice, sin más preámbulos me levanté de la cama con lleno de energía y me dirigí directamente a su cola. Tenerla tan de cerca su culo parecía más grande y redondo, podía sentir el calor que desprendía su cuerpo en mi cara, le levanté con mis manos su conjunto transparente y quedó ante mis ojos su gran perfecta cola dividida por solo una raya placentera. Por impulso propio saqué mi lengua y empecé a lamerle ambos cachetes.

    Ya no me decía nada, solo me dejaba actuar, era obvio que había aceptado lo que su hijo le pedía, sus defensas que ejercía antes ya no se hacían presente, agarró su pelo y se lo acomodó a un costado para estar más cómoda y se apoyó contra la pared del dormitorio, colocó su culo en pompa abriendo un poco las piernas.

    Por mi parte, ahí estaba yo, arrodillado lamiéndole cada milímetro de su cola, de a momentos le mordía ligeramente sus glúteos sin hacerle daño, era increíble tener a este culazo solo para mí, su piel era tan suave, cálida y bronceada. Le abrí los cachetes de su cola un poquito, estaban muy firmes que me costaba hasta que lo logré y ahí estaba oculta su fina tela de la tanga en el medio cubriendo lo justo y necesario, le di varias lamidas por encima de la tanguita provocándole suspiros de placer, luego de unos segundos cuando mi mama ya estaba bastante excitada, le corrí la tanga a un costado y sus partes íntimas quedaron al descubierto, pude verle su concha, los labios estaban demasiado rosado y muy grandes, en el medio se notaba un líquido medio transparente, definitivamente eran sus fluidos, hundí mi cara en ella y arranqué a chuparle su divina vagina, le pasaba la lengua a lo largo de su rajita llegando a tocar de a momentos su ano, el sabor que me brindaba era fascinante, no paraba de absorber sus labios y clítoris. Estar lamiendo su chocho por momentos me agarraba ganas de penetrarla por ese agujero, pero me acordé de que no lo volveríamos a hacer por ese lugar.

    Estuve pensando varios segundos mientras seguía en mi labor, hasta que se me ocurrió que podía usar lo que compré del sexshop, le di un largo lengüetazo que por un momento mi lengua se hundió en su agujerito provocándole un último gemido y me dispuse a buscar tal objeto.

    -Qu... Quee? -Preguntó sorprendida al ver como abandonaba mi labor

    Agarré la mochila que estaban todas las cosas que compré y empecé a revolver todos los objetos de su interior hasta que hallé lo que estaba buscando.

    -Ma… alguna vez… usaste esto? -Dije sacando un consolador violeta de mi mochila

    Mi madre se quedó sorprendida al ver tal instrumento largo, no se lo esperaba ni en lo más mínimo que su hijo le mostrara tal cosa, sus ojos se abrieron repentinamente y su mano se lo llevó a la boca tapándola sorprendida. No decía nada, solo atinó a negar con la cabeza ante tal pregunta.

    -Pero nunca sentiste la necesidad de… usar esto?

    -Emmm… en realidad… -Le costaba decir estas cosas enfrente de su hijo– lo he pensado… algunas veces pero nunca me… animé

    Se me hacía difícil de creer lo que me estaba diciendo, yo sé que mi padre no la toca a mi madre hace bastante tiempo y por esa razón me imaginaba que tenía algún juguetito escondido por ahí, pero al parecer no, mama siempre fue bastante rescatada en estos tipos de cosas y siempre le fue fiel a su marido, así que por un lado tiene sentido lo que decía.

    -Está bien, vos solo déjamelo a mí –Añadí con cierta ternura

    Reanudé mi camino de vuelta al culo de mama sin esperar respuesta, la notaba que estaba nerviosa por lo que le estaba por hacer, fui dando pequeños besos a su cola para que se relajara, mientras tanto coloqué la punta del consolador sobre su húmeda rajita pasándoselo a lo largo de sus labios vaginales cubriéndolo completamente de sus fluidos, la tensión de sus piernas se desaparecían a medida que el placer le dominaba. Mi plan era penetrarle con este dildo así que le abrí sus cachetes con una mano y su agujerito del culo se le abrió ligeramente, empecé a hacer círculos alrededor con mi lengua dándome el gusto de probar su tremenda cola, nunca me cansaría de comer este culazo. Continué con mi hazaña y deje la punta del instrumento en la entrada de su concha, ejercí presión con mi mano a medida que se la incrustaba.

    -Ayy… es muy grand… -De una sola estocada se lo metí hasta el fondo-Ahhhh

    Al recibirlo tan de repente, por alto reflejo elevó su pierna izquierda por la inmediata embestida, lo cual me dejo más accesible su vulva, ejercí un mete y saca en su cavidad mientras la punta de mi lengua jugueteaba con su otra cavidad. Se escuchó un golpe afuera de la habitación, pero no le dimos la más mínima importancia, siempre andan gatos merodeando por el vecindario, así que reanudé la penetración a mi bella madre.

    -Ahhh… ahhhh... mmmm… ahhhh –Gemía constantemente

    Mama permanecía apoyada contra la pared con sus ojos cerrados y su culo en pompa pero de un momento a otro sus piernas se tensaron y su mano apretó mi cabeza contra su cola para que no dejara de lamer su orificio. Era señal que le estaba gustando, por esa razón aumenté la velocidad del consolador.

    -Ohhhh siiiii –Exclamó ella mientras llegaba al orgasmo con la mitad de su cara apoyada en la pared

    Los sonoros gemidos de mi madre eran lo único que se hacía presente en toda la habitación hasta que una voz ronca se dejó escuchar.

    -Pero queee?!

    La voz era familiar, muy gruesa y con un tono alto, mi madre y yo nos percatamos de ese sonido al instante. Miramos hacia la dirección de dónde provenía. Ahí había una figura alta que nos estaba mirando a ambos, no logré distinguir quien era hasta que pasaron unos segundos que mi vista se hizo más clara, era nada más ni nada menos que mi padre con su valija en mano y en estado de shock. No podía creer lo que estaba viendo en ese momento, su expresión se tornaba en enfado a medida que iba pasando el tiempo.

    Mi corazón latía a mil por horas, ni siquiera podía moverme, era como si mi cuerpo se hubiera congelado de inmediato. Mi padre, en cambio, reaccionó a la situación y lo único que hizo fue irse del cuarto llevándose la maleta con él.

    Mi cabeza fue empujada hacia atrás por la mano de mi madre, lo que consiguió separarme de su cola. Fue corriendo a recoger la bata del suelo y se lo colocó lo más rápido que pudo.

    -Te dije que no teníamos que hacerlo!!! –Me dijo fulminándome con su mirada antes de abandonar la habitación con un portazo.

    La arruiné, realmente arruiné todo, el ruido que habíamos escuchado antes no eran de los gatos, era mi padre entrando a la casa, y como había oído gemidos de seguro que había pensado que yo había traído a una chica a casa o, lo peor que podría imaginarse, su mujer metiéndole los cuernos con otro, pero ni se asemejaba por la cabeza que el amante de su esposa fuera su propio hijo.

    Mi mente quedó en blanco, no sabía que hacer ahora, si ir a la cocina para ayudarle a mi mamá en su pelea que estaba teniendo con mi padre o quedarme en mi cuarto y no perjudicar por las dudas con mi presencia. Estaba analizando todas las opciones mientras me ponía de vuelta mi short para sentarme en mi cama. Luego de tanta espera y escuchar discutir a mis padres caí rendido en la cama en un profundo sueño.

    …........

    Era increíble la capacidad que tenía yo para dormir aún en casos problemáticos, me podría pasar un día entero durmiendo, pero como todos los días mi madre era la que me levantaba cada mediodía o tarde dependiendo de la ocasión y esta vez no me vi interrumpido mi sueño por ella. Al despertarme miré la hora de mi celular y marcaban las 15:40 pm, caminé por el pasillo de casa en busca de alguien, primero me topé con la habitación de mis padres y no había nadie, luego por el baño pero tampoco, hasta que llegué al comedor y la única que estaba ahí era mi madre, sentada en el sillón tapándose la cara con sus manos llorando.

    -Eyy maa qué pasó? -Dije mientras me sentaba al lado de ella abrazándola

    Sus lágrimas no cesaban, cada vez lloraba más en mi regazo, me quedé abrazándola mientras buscaba con la mirada a mi padre, pero no estaba, solo su valija, la sensación que se respiraba era de preocupación, triste, ambos habíamos llegado a tan lejos que trajo consecuencias, pero lo más importante es que nos teníamos el uno al otro, se disfrutaba cada vez que estábamos juntos. Pasaron los minutos hasta que se fue tranquilizando todo y habló mi madre entrecortada.

    -Alex… lo perdimos… lo perdimos...

    -Qué?? Que perdimos?! No entiendo.

    -Tu padre… no nos quiere más… en casa… dijo que –Y volvió a llorar, mi madre que era una mujer bastante alegre todo el tiempo, me rompió el corazón verla en este estado. Le aparté el pelo de su cara con mi mano mientras trataba de seguir hablando.- que dejemos la casa… para antes de las 6.

    Miré al reloj del comedor y solo quedaban menos de 3 horas, era un desgraciado mi padre, si antes lo odiaba por meterle los cuernos a mi madre, ahora lo odio más por dejarnos en la calle.

    -También me dijo que… no iba a presentar cargos en nuestra contra… solo que abandonemos la casa… y que… no nos quiere ver más en su vida, me dijo que era una zorra que como me atrevía a acostarme con nuestro hijo y...

    -Ya ya no hace falta ma... además no sos nada de eso! Es más soy el hijo más afortunado de tener a una madre como vos. Sabes cuantos hijos hay en el mundo que ni siquiera se comunican con sus madres, ni un solo “hola” le dicen, y nosotros tenemos la más libertad que puede existir, te puedo asegurar que siempre voy a estar a tu lado acompañándote, vas a ver cómo vamos a salir adelante. Ahora va! Vayamos a juntar nuestras cosas que no queremos tener más líos con ese hombre –Me levanté y le di un beso en el cachete para animarla más.

    Tenía que ponerme en el papel del hombre fuerte, llevarla adelante yo, no era momento de estar deprimido porque si ella me vería mal iba a ser peor, necesitaba a alguien que le ayude en esto.

    Mientras armaba la valija al igual que mi madre deprimida, estaba tratando de pensar que podríamos hacer, a donde ir, con cuánta plata dependíamos, si podríamos sobrevivir por unos días, todo se me daba vuelta en la cabeza, no sé si estoy armando la valija bien o que llevarme, lo que sí sé es que no le podría joder con nada más a mi padre, no le podría ni ver a la cara.

    Una vez que terminamos de empacar todo, nos subimos al auto que tenía mi madre y empezamos el viaje rumbo a la nada, solo la plata con que contábamos no era suficiente para pagar ni una sola noche en los hoteles de la ciudad, no nos quedó otra que dormir en nuestro auto. Ambos estábamos muy tristes, casi ni nos hablábamos el uno al otro, ella se recostó en la parte de atrás del auto como pudo mientras yo no pude pegar un ojo en toda la noche, el cuerpo voluptuoso de mi madre no cabía en su mini cama que improvisó en los asientos de atrás. Así estuvimos 2 días más hasta que me llegó un mensaje en el móvil de mi amigo Max.

    -Axel en dónde estás?

    -Estoy casi afuera de la ciudad.

    -Pero qué pasó? Hoy fui a tu casa y tu papá me contestó que ya no estaban ahí, que se habían ido, pero a dónde?

    No le podía contar lo que realmente pasó, nos iba a tratar como unos degenerados y claramente se alejaría de nosotros.

    -Lo que pasa es que hubo un problema en casa y nos fuimos de ahí con mi madre y ahora estamos en busca de algún lugar en donde quedarnos.

    Estaba con el celular en la mano hasta que salió una ventana de anuncio “Batería baja, por favor recargue el celular”. Mierda! Para el colmo no tenía en donde enchufarlo. Pasaron 5 minutos hasta que volví a recibir un mensaje de Max.

    -No puedo creer lo que me estas contando, no entiendo como tu padre les pudo hacer eso, pero no te preocupe, le acabo de preguntar a mi hermana y dijo que sí, se quedan en casa, tengo un cuarto libre que no hay problemas que lo usen, avísenme cuando estén afuera así les abro.

    Cuando todo pensaba que iba mal, una pequeña luz apareció en el fondo del túnel, era increíble, mi mejor amigo de la infancia nos acaba de salvar del aprieto que estábamos, él siempre tan tímido y resguardado, sabía en cualquier momento cuando me encontraba mal y no dudaba ni un segundo en acudir a mi casa para ayudarme.

    Le avisé con urgencia a mi madre y se puso contenta a más no dar, bajó el pequeño espejo que tenía adelante para arreglarse el pelo y emprendimos el camino hacia la casa de Max. Menos de 15 minutos ya nos encontramos a Max y Guili en la puerta de su casa con un abrazo, su hermana, estaba vestida con una remera negra escotada en forma de U dejando ver gran parte de sus pechos y un jeans azul apretadísimo marcando sus tremendas curvas y su gran cola redonda, Dios! Es perfecto ese culo!

    -Como andas Elizabeth? Hace mucho que no te veía. -Dijo Guili terminando de saludar a mi madre.

    Ver esos divinos cuerpos abrazándose bien pegados eran diosas de admirar, casi que no podías ver la diferencia entre cada una. Estábamos tan embobados mirando con Max que al terminar de abrazarse ambos nos miramos pervertidamente y sonreímos, en nuestras mentes pasaba algo perverso y lo sabíamos.

    Luego fue Guili quien nos invitó a pasar a la casa y nos enseñó todos los lugares, en el transcurso veía tan animada a mi madre cuando Guili hacía chistes que nos olvidamos de todo sufrimiento y culpa, sentir a gente tan amable y bondadosa nos hacía bien. La casa era grande, lo que más nos gustó fue la piscina y los cuartos, en estos días calurosos lo que mejor nos vendría era meternos bajo el agua.

    -Madre mía, lo fatal que sería ver a tu madre en bikini –Dijo Max, dándome una palmada en la espalda

    -Jajaja y tu hermana? Ni me quiero imaginar lo buena que estará!

    Ya se me estaba empalmando con tan solo pensarlo, ambos reímos y nos unimos a la charla que ejecutaban las chicas. El día transcurrió de lo más normal, ellas preparaban la cena mientras nosotros poníamos la mesa, charlamos muy alegremente los 4, luego miramos una película hasta que se hizo medianoche y nos fuimos cada uno a nuestros respectivos cuartos, en la habitación había 2 camas de 1 plaza, pero se me ocurrió la idea de juntarlas.

    -Son muy simpáticos... a Max lo conocía pero a Guili solo de vista en el cumple de él por lo que me acuerdo. -Acotaba ella mientras se sacaba la ropa para dormir

    -Sii, la Guili es más complicada a veces pero luego se van a entender –Le decía mientras observaba su cuerpazo en ropa interior.

    -Ay a mí ya me cayó bien Guili, no sé, tiene un sentido del humor muy particular que me agrada

    Nos acostamos sin más preámbulos y caímos rendidos por el sueño enseguida. Al día siguiente desperté sin la compañía de mi madre, se habrá levantado más temprano sin dudas. Me levanté y mi cuerpo estaba sudado, dios! El calor de esta mañana me estaba matando, salí únicamente con el short puesto a buscar a los demás, ni en el living, la cocina y los cuartos los encontraba, que raro, estaba todo muy silencioso, hasta que oí unas risas cerca de donde conducía a la piscina. Apenas llegué y los encontré a los 3 metidos en el agua, mi madre y Guili estaban en una pelea de cosquillas para ver quién era la ganadora, ambas en bikini, metiéndose manos por todo su cuerpo, lo más impresionante eran los grandes pechos de mi madre que se cubría por un pequeño top que generaba la impresión de si hacías un poco de fuerza se iban a terminar liberando y los de Guili no se quedaban atrás, eran un poquito más chiquito que los de Eli pero con buen volumen y redondez.

    En la esquina estaba Max, bobado observando esta divina pelea en su máxima plenitud, me hizo un gesto que me meta a la piscina apenas me vio, yo accedí a todo gusto, poniéndome al lado de él para ver quién era la triunfadora en este duelo tan divertido.

    -Uff esto sí que es una obra de arte –Añadió él al momento que se sobaba su entrepierna

    El muy desgraciado se estaba tocando bajo el agua mientras observaba a su hermana y a mi madre en esa lucha de cosquillas. Es que tenía razón, ver esos tremendos cuerpos pegados uno al otro daba terrible morbo, en algunos momentos llegaban a rozarse incondicionalmente los pechos lo que producía que el diminuto top de ambas estén a punto de soltarse. Sus risas salían de sus bocas, que estaban casi a pocos centímetros de distancia, en una de esas veo que Guili empieza a tener el control y mi madre no le queda otra que huir de las manos de su contrincante, empieza a nadar lejos.

    -Ahh no… de mí no vas a huir –Dice Guili, que sale tras ella nadando dejándonos a nosotros una vista espectacular de su culo cubierto por esa diminuta bikini tan ajustada que no le cubría absolutamente casi nada.

    Se me empalmó enseguida la polla, miré enseguida a Max que al parecer aumentó la velocidad al ver a su hermana con ese conjunto y me atreví a preguntar.

    -Siempre que vienen a la piscina ella usa estos tipos de bikinis?

    Mi duda era algo patética, pero la curiosidad me ganó y como a Max lo conozco desde que éramos chiquitos sabía que le podía preguntar cualquier cosa.

    -Sii, por lo que sé todos sus conjuntos de baño son así, hasta algunas veces cuando llego de la facu me la encuentro en ropa interior.

    Dios! Eso sí que debe ser grandioso, encontrarte a la más popular y buenaza del colegio, más en ropa interior en tu propia casa sería cosa de no creerlo.

    -Ahhhh!!!

    Un grito del otro lado de la piscina nos llamó la atención, al parecer Guili había conseguido su objetivo y la agarro por atrás a mi madre que quedó arrinconada en el borde de la piscina, ahora sí mamá no tenía escapatoria.

    Mi madre empezó a tratar de liberarse pero al momento en que Guili reanudó con las cosquillas, se dio cuenta que no podía hacer nada y desistió en querer escapar. Las cosquillas empezaron a disminuir y se convertían de a poco en caricias.

    Las manos de Guili recorrían la espalda y cintura de mi madre despacio. Con Max no lográbamos ver nada de lo que sucedía y entender por la ubicación que nos encontrábamos, así que a toda velocidad al unísono nadamos hasta ellas para ver que ocurría.

    Las chicas no se enteraron cuando llegamos, seguían en lo suyo, mi madre se encontraba con los ojos cerrados y la boca abierta al mismo tiempo que Guili seguía en su tarea de acariciar la bella piel de mamá. Sus manos se posaron ahora en la parte delantera tocando el abdomen mientras que sus pechos se apretaron contra la espalda de su contrincante, que al parecer dejó de serlo al momento que arrinconó a su rival consagrándose ganadora. Las tetas de ambas se apoyaban en algo provocando que sobresaliesen por los costados y parezcan todavía más grandes.

    Esto se estaba convirtiendo bastante excitante, ver a las chicas en ese estado, una casi aprovechándose de la otra. Cuando me di cuenta ya mi mano estaba acariciando mi pija por impulso propio y Max hacía lo mismo.

    Volví a mirar la escena y ahora Guili empezó a acariciar la parte de abajo de los pechos de mi madre y su pelvis hacía un movimiento de arriba y abajo contra la cola de mi madre, frotando esa parte también. Mi madre se dejaba hacer, su respiración se agitaba y dejó caer su cabeza hacía atrás apoyándola sobre el hombro de la chica. Mi madre empujó ligeramente su cuerpo hacia atrás despegándose del borde lo cual permitió que las manos de Guili lograran acariciar libremente los pechos a su completa disposición, cuando estaba por acercar sus manos a su tan preciada objetivo sonó el timbre de la casa alarmándonos a todos.

    -La pizza!!! -Exclamó mi madre, que salió de la piscina rápidamente a recibir al repartidor de la comida.

    Todos nos quedamos con cara de mala gana al ver que ocurrió eso, mi madre nos llamó enseguida para que vayamos a comer, Max y yo nos acomodamos como pudimos nuestro bañador y salimos para la cocina.

    Durante el almuerzo charlamos de todo menos de lo sucedido, era como si nada hubiera pasado. Mis ojos no pueden evitar dirigirse al escultural cuerpo de esas mujeres en aquellas diminutas prendas, por no hablar que sus pechos se mueven al reírse.

    -El día sí que está caluroso –Añade Guili

    -Ni dudarlo, que bueno que tienen piscina –Dice mamá, mirándolos a ambos

    -Durante el año ni se usaba, ahora que empezó el verano vamos a vivir arrugados –Comenta Max refiriéndose al agua, todos nos reímos

    -Jajaja que les parece si esta noche después de cenar jugamos a un juego de mesa? -Guili

    -Dale!! Está buena la idea –Acota Max mirándome como esperando que le acompañe con la respuesta

    -Sii porqué no –Dije aceptando a la propuesta

    Solo queda mi madre en decidir, se la notaba con cierta duda, como si algo saldría mal en lo que le estaban sugiriendo, respiró profundo y habló.

    -Está bien, no creo que sea tan malo el juego

    Nos alegramos y así quedó decidido para la noche, en la tarde salimos al shopping a despejarnos un poco. Yo estaba ansioso por lo que podía llegar a suceder esta noche, tenía una sensación de que algo interesante va a suceder.

    Ya de noche, estábamos terminando de cenar cuando Guili dijo:

    -Me imagino que no se olvidaron del juego no? -Al momento que sacaba de un cajón unas cartas

    -Mmm de que va el juego? -Preguntó mamá

    -Vamos a jugar al “Uno”, el que gane le tendrá que dar una apuesta al que pierda y el tiempo que dure el castigo lo decidirá el ganador si es que se requiere.

    Tras terminar de comer, nos sentamos en los sillones del living tal que nos podríamos mirar a la cara entre todos y acto seguido Guili empieza a repartir las cartas a cada uno.

    Durante el trayecto del juego nadie acotaba nada, se notaba que había cierta competencia en el ambiente, aunque sé lo competitiva que es mi madre y no le gusta casi perder. La primera ronda la termina ganando Guili, y el que termina perdiendo fui yo.

    -Te reto a decirme que es lo que más te excita de una chica -Pregunta Guili

    Me sorprendo al oír esa pregunta, miro a mi madre y a Alex y están igual que yo, empiezo a dudar en responderla pero no me niego.

    -La cola, sin dudas

    Me ruborizo un poco al confesar tal respuesta.

    -Wuau! Pues el de tu madre sí que está muy bueno –Añade Guili, mirándola a ella.

    Mamá se pone roja de inmediato y mira hacia abajo como si se encontrara en un puente sin salida.

    -Emm pasemos a la siguiente ronda, dale! -lanza ella con tal descaro por haber perdido y la acotación de su amiga

    Esta vez es Max quien reparte las cartas, el que gana la ronda soy yo y la perdedora es Guili, se han intercambiado los roles ahora, llegó la hora de mi venganza por hacerme tal pregunta.

    -Bueno, la apuesta es –Hago una mini pausa para dejarlos con la intriga

    -Y cuál es? -Pregunta nerviosa Guili

    Quería hacerle un reto que no pueda cumplirlo y que esté casi al mismo nivel que lo que me preguntó.

    -Ponte de pie y sácate el short

    Todos miramos a Guili a la expectativa de cómo iba a reaccionar, yo estaba segurísimo que no lo aceptaría pero para mi impresión se levantó del sillón y con ambas manos se lo fue bajando, de a poco fue apareciendo una tanga rosa con un moñito en la parte delantera. Se lo sacó por completo mientras levantaba una pierna, y luego la otra para quitárselo.

    La verdad es que ya estaba un poco excitado viéndola así, ella se sentó nuevamente cruzando las piernas dejando ver el contorno de las mismas lo que hacía todavía más grande sus muslos, que tremendas piernas!

    Comenzamos una ronda nueva, mi madre se coloca primera ganando y pierde Max, que queda impaciente a recibir su reto. Todos sabíamos que mi madre iba a pedir una apuesta bastante leve.

    -Pues… tu castigo será que te saques la remera y pantalón –Añade mi madre, dejándonos de piedra ante su petición

    Max parece no oponer objeción, es más, se lo ve más dispuesto que a los demás, se saca todo lo pedido por ella y se queda con un bóxer. Mutuamente las chicas se miran y dan una risita.

    En la próxima ronda la gana Guili y pierde mi madre, que es la primera vez en acariciar la derrota.

    -Quiero que… te saques todo y te quedes únicamente con las bragas –Acota Guili

    -Qu… quee?!?! -Pregunta mi madre con gran exaltación

    -Una apuesta es una apuesta – le responde ella juguetonamente.

    Con Max nos miramos sorprendidos y regresamos la vista para no perder detalle de lo que estaba por suceder. Como mi madre no tenía otro remedio más que aceptar, se levantó y empezó a sacarse la remera que llevaba puesta, dejando a la vista el sujetador, luego continuó con el jean, desabrochando sus botones, y comenzó a bajárselo hasta dejarlo en el piso, mientras tanto nadie quería apartar la vista de mi madre, podíamos ver esas piernas torneadas y su entrepierna que era cubierta por una tanguita negra. Ahora solo le quedaba por sacarse el sostén, mi madre ya estaba roja de nerviosismo, pero como ella es bastante competitiva sé que no se iba a quedar atrás, se dio la vuelta dejándonos ver su enorme y redonda cola, esa tanga ajustadísima se le metía por los cachetes dejando su culo al descubierto...

    Casi que no me había dado cuenta, y ya estaba con la pija parada otra vez.

    De pronto, mamá desabrocha su corpiño y nuevamente gira hacia nosotros sin soltar aquella prenda, permanece mirándonos unos segundos dudando si tenía que terminar su reto o no, y de repente se despoja del sujetador liberando sus pechos sin nada que los cubra. Ya las he visto varias veces pero aun así no deja de asombrarme de tal preciosidad, son tan grandes y redondas que te incita a probarlos. Miro a los chicos y se quedaron perplejos ante tal vista, pude asimilar la erección que cargaba Max.

    -Que buenos pechos que tienes Eli –Dice Guili

    -Es verdad, estoy sin palabras –Acota Max

    -Emm gracias –Añade mi madre sonrojándose cada vez más

    Volvimos a la partida, pero es casi imposible no despegar la vista ni 10 segundos sin ver esas tetas balanceándose por cada leve movimiento. Por otro lado, a Max se lo ve cada vez más ansioso por ganar.

    -Uno!! -Dice Max anunciando que solo le queda una carta en la mano

    Su tan preciada victoria acabó llegando, tirando una carta de color verde junto con un grito de entusiasmo, pero para su desgracia en el final de la ronda el perdedor fui yo.

    -Mierda! -Reclama él, al enterarse de que era a un chico al que tenía que decirle la prenda-Bueno si no queda otra… al menos para estar todos parejos, tenés que estar igual que yo

    Se refería físicamente, él se encontraba en boxers así que tenía que sacarme casi toda mi vestimenta. Me daba algo de pudor estar así, pero no me podía quejar, mi madre se encontraba exactamente igual y exhibiendo más todavía, me saqué toda la ropa dejando solamente la excepción.

    Fuimos avanzando en el juego hasta quedarnos todos completamente desnudos y a medida que pasaba el tiempo nos íbamos acostumbrando a permanecer en tal estado. De vez en cuando, Guili se levantaba a buscar alguna que otra bebida exhibiendo todo su magnífico cuerpo, la muy forra sabía que la estábamos viendo y movía su gran cola de una forma tan sexy que era alucinante, no me quiero imaginar lo que sería metérsela en ese culo. En eso, mi madre me lanzaba una mirada desafiante al ver como la observaba, estaba celosa.

    Yo mismo me preguntaba cual iban a ser los próximos retos, no quedaba en nosotros ninguna ropa que sacar, la siguiente ronda se nos hizo interminable, tirando cartas de aquí para allá, hasta que la ganó Guili poniéndose primera y en último lugar mi madre.

    -Quiero que… -Añade ella dándose golpecitos con sus dedos en la pera en forma pensativa– te frotes con tu hijo por su espalda

    Mi madre abre completamente los ojos sorprendida.

    -En serio? -Pregunta porque no asimila que Guili es capaz de cometer algún tipo de incesto o aceptarlo.

    Para mamá y yo no sería ningún tipo de problema en ejecutarlas, pero nos asombramos por esos dos hermanos que quieran ver algún tipo de incesto o no les haga ninguna molestia respecto al tema.

    -Sip –Asiente ella con la cabeza

    Mi madre sin mostrar rechazo, se levanta y empieza a frotar su cuerpo en el mío, noto sus suaves pechos clavándose en mi espalda. Luego se coloca a mi costado y sigue haciendo lo mismo lo cual mi brazo frota levemente sus tetas y abdomen. Como si no le importara las reglas de que era solamente por la espalda, se pone enfrente mío ya dejándose llevar y me da un morreo de lo más delicioso con sus tetas, por la cara, pecho y hasta incluso llega el masaje a mi pija, haciéndome sentir gran placer. Acerca sus preciosos pechos de nuevo pero esta vez mi polla queda rodeado en ellas. La suavidad y calidez de su piel es una delicia, entonces empieza a subir y bajar a la vez que su manos oprime sus redondeces haciéndome ver el cielo.

    -Listo!! -grita Guili

    Mi madre detiene la espectacular cubana que le estaba haciendo a su hijo al escuchar el límite que le impuso la ganadora de la ronda. Es verdad, el que ganaba tenía el derecho de poner un cierto tiempo al reto, mamá en menos de mostrarse cortante, está de lo más normal ante sus espectadores, parece que se cansó de mostrarse inferior a los otros. Admito que hubiera deseado que nunca llegara a su fin ese momento con mi madre.

    Una vez que todos estábamos en nuestros respectivos lugares decidimos darle continuación al juego, es inevitable no cruzar miradas y ver más de lo común. Por suerte esta vez gano yo la ronda y el que pierde es Guili.

    -El castigo para vos será… subirte encima de tu hermano y que se froten mutuamente –Digo con cierta intuición.

    Mi madre me mira como queriendo saber qué es lo que tramaba, pero en cambio Guili se levanta sin regañar y el asombrado aquí es Max que no se la puede ni creer lo que le está por suceder. Él se agarra de la estrecha cintura de ella y admira como ambas piernas de su hermana se colocan a cada lado de su cuerpo para a continuación sentir como todo el cuerpo de su divina hermana se recuesta sobre él.

    Los dos se encontraban desnudos, uno encima del otro, si nosotros no sabríamos que eran hermanos, no dudaríamos que eran una pareja de novios felices.

    -Vamos Guili, el reto era que te frotes con él –Acoto queriendo ver la acción

    Guili comienza a mover su cuerpo hacia adelante y atrás, haciendo que sus pechos quedaran a la altura de la cara de Max cada vez que hacía para adelante y cuando regresaba su cuerpo para atrás, la polla de Max llegaba acariciar el clítoris de su hermanita, provocándole algunos gemidos.

    Max ante tanto erotismo y provocación de ver los redondos y apetitosos pechos de su hermana enfrente suyo, no aguantó más que empezó a chupar esas preciosas protuberancias cada vez que le llegaban a su boca.

    -Ahhhh… mmmm... -Gemia Guili por el placer que sentía en sus tetas y concha

    La vagina de Guili sacaba flujos que empapaba la pija de Max facilitando el contacto de ambos sexos.

    Mi pene esta tieso al ver tal escena, observo a mi madre que parece que se encuentra igual de excitada que yo, me acerco a su lado y dirijo mi mano a su entrepierna notando lo mojada que está. Ella al verme a su lado, sonríe y rodea mi falo con su mano masturbándome, mientras contemplamos a los hermanos en su reto, me encanta lo que veo que decido no ponerle fin al castigo.

    Max al ver que Guili se estaba cansando, eleva ligeramente el cuerpo de ella haciendo que se separen por un instante y coloca su polla apuntando hacia arriba permitiendo que ahora todo su miembro entre en contacto con la conchita y culo de su hermanita.

    Su hermano arranca a un ligero movimiento de arriba abajo pasando todo su pene por la concha y culo de ella proporcionándoles un tremendo placer a ambos.

    Parece que están cogiendo realmente, los gemidos de ellos es lo único que se escucha en la casa, el cuerpo de mi madre se empieza a arquear por el inminente orgasmo que le está brindando mi mano. Se ve tan sexy mamá, con sus labios rojos y esos ojos maquillados a la perfección dándole un toque más de belleza, que no resisto ante su preciosidad y me arrodillo para lamerle su concha recorriendo sus labios y clítoris hasta hacerla correr, me trago todos sus jugos que ella me brinda dejándola en un trance.

    Vuelvo mi vista a los chicos, Max se encuentra agarrándole la cola a su hermana y dándole suaves palmadas mientras sus sexos se frotan mutuamente hasta que Guili da un grito de placer y se corre. Max aumenta la velocidad de sus movimientos que da a entender que está a nada de llegar al clímax, lo cual lo logra soltando todo su semen en la perfecta cola de su hermanita.

    El único que no se había corrido era yo, mi madre estaba sumisa recobrando el aliento, podía acabarle en donde quisiera, pero no me decidía.

    Opté por arrodillarme en el sofá dejando mi pija a la altura de su cara, le apunté mi polla a su boca. Sin decir nada, ella abrió apenas los labios y sacó la lengua para lamerme la pija, cuando sentí que el orgasmo era inminente, me acomodé bien y coloqué la punta de la pija apuntando a su hermosa cara, me hice la paja rápidamente.

    -Ahhh maaa… te voy a llenar de leche… ahhhh… abrí bien la boca…

    Los primeros y más abundantes chorros cayeron en su mejilla, moví un poco la pija y cayeron en sus labios y parte adentro de su boca. Respiré profundo ante tanta corrida.

    Volví a sentarme, todos estaban recobrando el aliento después del tan inesperado juego. Pasaron unos segundos y Guili se levanta de repente de donde estaba con toda su cola y entrepierna de semen, camina hasta donde está mamá y saca la lengua pasándosela por toda la cara recolectando mi reciente corrida. Cuando ya no tiene más semen que limpiar, con mi corrida ya en la boca se acerca a los labios de mi madre y le da un beso, la cual no la rechaza sino que todo al contrario, sus lenguas empiezan a entrelazarse saboreando mi semen.

    La escena lésbica que protagonizaban mi madre y Guili era de los más excitante, estando ahí sentadas besándose lentamente como si disfrutaban los labios de la otra, con tan solo verlo estaba teniendo una erección otra vez, luego Guili se separa un momento de mamá y dice.

    -Mañana quieren jugar otro juego? -Pregunta, poniendo una carita de nenita juguetona

    Continuará...

    • Valorar relato
    • (35)
    • Compartir en redes