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La vida de Marta (Parte 2 de 3)

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Tomó aire y se encogió un poco de hombros, como resignada, revolvió con la cuchara la taza ya vacía y perdió su mirada en el fondo de la misma, como evitando el cruce con mis ojos, entonces arrancó

He tenido demasiados hombres en mi corta vida, me gusta demasiado el sexo, no puedo negarlo, solo que nunca hice buenas elecciones. Siempre fui muy tonta, muy enamoradiza y muy ingenua, en cada hombre busqué el amor, pero solo sabría lo que realmente era el amor el día en que te conocí…

-Vamos, no me adules…

Fue mi primer reproche, pero ella me tomó con fuerza por mi antebrazo y me recriminó

-Por favor, no seas duro, solo escúchame esta vez, después… después prometo no molestarte. Bien, era muy joven cuando tuve mi primera relación, solo fue una “chupadita” de pija a un amigo del barrio unos años mayor que yo, pero bueno, para mi cuenta…

Me llamó la atención lo precoz de su primera vez, quería preguntar, pero esta vez me mantuve en silencio

-Y después empezaron a desfilar chicos en mi vida, alguna vez alguno me dijo que los hombres regalan amor para obtener sexo y las mujeres regalamos sexo para obtener amor, y sabes, yo necesitaba tener amor y me entregaba por completo, pero siempre me dejaban y siempre terminaba herida, de una u otra forma cada hombre venía a tapar un dolor anterior, heridas en mi corazón, heridas en mi alma…

Hasta ese momento, por un lado me parecían solo excusas de una putita que coge con cualquiera pero por otro recapacité que yo también había herido a varias chicas y solo me había interesado en ellas por el hecho de tener sexo, entonces apunté directo

-Y qué hay de ese tal Carlos? Si es que así se llama…

Sus ojos se llenaron de lágrimas y empalideció como esa vez que nos cruzamos en la calle, volvió a bajar la mirada con una moribunda vergüenza

-Sí, su nombre es Carlos, lo conocí en mi cumpleaños, era amigo de un amigo de un amigo, sabes cómo son esas cosas, lo cierto es que me cautivó con su fanfarronería, fui una tonta… Empezamos a salir, me sentí su novia y al principio me trataba como a una reina, fui muy inocente y le entregué hasta el alma, él no es un buen tipo, solo que yo estaba ciega y no podía verlo, empezó a llevar la relación por un camino oscuro, más le daba, más exigía…

Volvió a suspirar resignada.

-Diría que él me enseñó a coger, él ya tenía demasiada experiencia cuando nos conocimos y a mí me gustó aprender con él, me compró lencería erótica, me regaló juguetes, me pervirtió, y a mí me enloquecía, hacía todo por amor, pero él me estaba haciendo una puta y yo, como dije, no podía verlo.

-Carlos siempre andaba con un par de amigos, el ‘chuky’ porque era feo como pocos y el ‘toro’, que según decían tenía una pija enorme. Una noche habíamos salido los cuatro, nosotros como pareja y ellos por ser amigos, era algo que solíamos hacer…

En ese punto escuchaba expectante, sin siquiera parpadear, atento a sus palabras

-Lo cierto es que empezamos a beber, una copa tras otra, todos reíamos y todo era perfecto, los hombres hablaban entre ellos, algunas cosas que parecían ser cómicas y yo no alcanzaba a entender, me estaba perdiendo pero ellos casi me obligaban a seguir bebiendo, y yo no supe decir que no, de pronto me reía sin motivo y ellos me seguían el juego. En algún punto dijeron de ir a la casa del toro que vivía solo para seguir tomando unos tragos, y no vi nada malo en ello, recuerdo que Carlos me llevó abrazada todo el camino puesto que en cada paso me iba hacia los lados por culpa de mi borrachera

Hice una pausa, necesitaba acomodar mis ideas, pedí un nuevo café, ella no quiso nada, respiré profundo, miré hacia afuera, empezaba a aclarecer y ya circulaban algunas personas que pronto iniciarían sus jornadas laborales, Marta siguió

-Los cuatro reíamos demasiado, Carlos insinuaba que debería ser muy buena con sus amigos, porque al fin y al cabo sus amigos eran mis amigos y todo eran bromas entre peligrosas insinuaciones. Llegamos al departamento y el toro puso música y trajo unas cervezas, seguimos bebiendo y bebiendo hasta que tuve que ir al baño a vaciar la vejiga. Había dejado los zapatos tacos altos a un costado y aun descalza no podía mantener el equilibrio, usé las paredes de guía para no caerme, pero al llegar a la punta y ya no tener donde recostarme me fui de lado y si no fuera por la rapidez del toro terminaba en el piso, de casualidad estaba entre sus brazos, me estiré en puntas de pies y lo besé, lo besé con locura metiendo mi lengua en lo profundo de su boca…

-Y por qué lo hiciste? – pregunté rápidamente

-No sé, tal vez el alcohol había sacado lo puta de mí, tal vez por tener curiosidad de estar con varios tipos a la vez, tal vez por estúpida, pero por lo que fuere, fue la peor decisión que tomé en mi vida

-Y qué pasó?

-Lo que tenía que pasar, el toro me devolvió los besos y sus manos refregaron todo mi cuerpo, en especial mis nalgas, yo sabía que terminaríamos todos -cogiendo y me encantaba la idea, me sentía mojada y tenía ganas de coger, el toro me soltó de repente, trastabillé y caí sentada sobre un sillón con mis piernas totalmente fuera de control, recuerdo que en ese momento él me dijo ‘puta de mierda, yo te voy a enseñar lo que es una buena pija’ y comenzó a aflojarse la bragueta hasta sacar su verga, realmente era muy gruesa, él se acercó y empecé a chupársela, se puso rígida en mi mano, no alcanzaba a envolverla de lo gorda que era, su pito se hacía más y más enorme, el chuky era solo un espectador y en eso apareció Carlos con dos botellas de cerveza que traía de la heladera, él estaba ajeno a todo y en ese momento yo me di cuenta que no había reparado en él, pero el solo dijo ‘les parece bonito? Se van a acoger a mi novia?’

Mis sentimientos se encontraban al escucharla, porque evidentemente Marta había sido empujada hacia ese punto, pero ella había sido muy puta para llegar hasta ahí, por algún lado me daba lástima, por otro quería matarla…

-De pronto me encontré mamándole las vergas a los tres al mismo tiempo, estaba muy caliente y asumo que me encantaba hacerlo, en ese punto ya habían desnudado mis tetas y fue chuky quien fue entre mis piernas, me levantó la pollera, sacó la tanga y me empezó a dar sexo oral, me abrí toda para disfrutarlo mientras seguía chupando, Carlos le dijo ‘esmerate porque a mi novia le encanta que le chupen la concha’.

-Y después empezaron a cogerme, uno por uno, estaba rodeada con una verga en la concha, dos en mi boca, me besaban las tetas, me hacían gemir…

-Y que sentías en ese momento?

-Te dije que sería honesta… bueno… me encantaba, me encantaba que me cogieran toda, sentía esas vergas entrando tan profundo, arrancándome tantos orgasmos que nunca había imaginado que pudiera sentir…

-Y entonces? – pregunté con una loca erección que sentía bajo la mesa…

-Carlos puso paños fríos, dejamos de coger unos momentos y me llevó a un lado, me abrazó y nos pusimos bailar un tema lento, estaba completamente desnuda y no me molestaba que los otros dos estuvieran observándome, es más, Carlos les decía ‘vieron que buena está mi novia?’ y eso me halagaba. Lo que si me molestó en ese momento fue querer besarlo en la boca y sentir su desprecio al esquivarme, me di cuenta que le dio asco besarme siendo que apenas unos minutos atrás había estado chupándole las vergas a sus amigos. Luego de unos minutos Carlos me empezó a hablar al oído, empezó a preguntarme si realmente lo amaba y si haría cualquier cosa por él y yo tonta como siempre, ciega, le decía que sí, que cualquier cosa por complacerlo, entonces, cuando supo que me tenía en el centro de la mira me dijo que quería ver como su amigo toro me la daba por el culo…

CONTINUARÁ

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