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Alma, Belén, el bomboncito y la yogurina

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Aún se estaba corriendo Nita cuando Toni le clavó la punta de la verga en el ojete a Belén, Le dolió. Me vas a romper el culo

Alma era abogada y esposa de abogado. Morena, de 50 años, de pelo corto, tipo fino, con buenas tetas y un hermoso culo. Tomaba una limonada con ron en una terraza con su amiga Belén, una mujer de su misma edad, con un cuerpo muy similar al suyo, a la que hacía 30 años que no veía, cuando vieron venir por la acera a un jovencito muy guapo, alto, rubio, de ojos verdes, que vestía una camiseta roja de tiras donde se marcaba su tableta, y unos vaqueros apretados donde resaltaban su gran paquete y su redondo culo. El Adonis se sentó a una mesa de la terraza donde lo esperaba una jovencita preciosa, que llevaba puesta una minifalda muy corta y una camiseta blanca apretada en la que se marcaban los pezones de sus puntiagudas tetas. Belén le dijo a Alma:

-Cuando veo a un chavalito como ese quisiera tener treinta años menos.

-Yo no. Yo, si puedo, me lo follo.

-Te has vuelto una viciosa.

-Todas las mujeres de nuestra edad deseamos follar con un bomboncito y con una yogurina y con hacer un trío con ambos, sólo que algunas lo reconocemos y otras no lo hacéis.

Belén se hizo la ofendida.

-¡¿Qué dices?! Soy una mujer respetable.

-Que probablemente esta noche al acostarse con su marido no esté follando con él sino con el bomboncito.

-¡¿Eso haces tú?!

-Hice, hasta que me lo follé en su piso.

Belén pensaba que su amiga se hacía la vampiresa, y le dijo:

-¿Cuándo te empezó el complejo de tía buena?

-No tengo complejos. Tengo ganas de disfrutar la vida, y la disfruto.

-¡Anda ya! Tienes más fantasías sexuales que una adolescente.

-¿Fantasías? Tres veces me corrí una tarde. El completo: Oral, vaginal y anal, pero lo que jamás olvidaré es lo de: "Estás de coge pan y moja".

Belén, sintió curiosidad.

-¿Y eso qué es?

-Es que después de hacerme un pijama de saliva estaba más mojada que mi primera vez.

-¿Y?

-Y cuando le dije que no sería la cosa para tanto, el bomboncito abrió el cajón de la mesita, cogió un trozo de pan, hizo una sopa en mi coño y se la comió.

-Tú imaginación es muy superior a la mía.

Alma abrió su bolso, de un compartimento secreto sacó una tarjeta y se la dio a Belén.

-Toma. Te advierto que el bomboncito son 1.000 euros, pero vale la pena, porque... hasta aquí puedo leer.

Belén, cogió la tarjeta, la leyó y se la dio de vuelta.

-Yo no engaño a mi marido.

-¿Ni con el pensamiento? ¿Nunca te hiciste un dedo pensando en un yogurín?

-No, no lo hice.

-¿Y en jovencitas como la que está con él? Mira que piernas, que tetitas más ricas, que labios más apetitosos. Seguro que tiene un coñito pequeñito y jugoso.

Belén, miró para la joven y le respondió:

-Andas salida.

-¿No te la follarías?

Belén no le quería contestar a la pregunta.

-Eres una perdida, Alma.

-Dime la verdad. ¿Nunca se te pasó por la cabeza comer un coño fresquito o mamar una polla tierna y dura?

A Belén le costaba trabajo mentir, pero mentía.

-Yo no soy como tú.

-Ya, ya, ya. No te gustan los jovencitos, ni las jovencitas... ¿Qué te gusta?

-Mi marido.

Alma era zorra vieja, por eso le dijo:

-A ese ya lo tienes tan visto como tengo yo al mío. ¿No te gustaría ver como se corre una mujer? Y me refiero a una mujer como yo, no a las del porno. ¿O es que tampoco ves porno?

-Yo no veo esas obscenidades.

Alma le dio un trago a su bebida, y después le dijo:

-Hace treinta años no eras así. Le llamabas al pan, pan, y al vino, vino. ¿Tanto te cambió tu marido para dejar de hablar en plata?

-Es que algunas cosas hay que callarlas, Alma.

-Confiésate. ¡Qué somos amigas de la infancia! ¡Que nos hicimos el primer dedito juntas, coño! ¿Ves porno?

-¿Por qué no hablamos de otra cosa?

-¿Ves porno o no?

Belén, empezó a quitarse la careta.

-A veces, cuando tengo ganas de hacer un dedo. ¿Y tú?

-Sí, porno de maduras con jovencitas y con jovencitos. Porno gay, lésbico... Me hago unos dedos deliciosos.

Belén ya se soltó.

-Yo soy asidua a una página. Me corrí con la mayoría de las chicas.

-Les comes el coño al masturbarte.

-Siempre. Y me corro cuando se corren ellas.

-¿Te chupas los dedos después de correrte?

-Siempre. ¿Y tú?

-También. ¿Quién fue el primero con el que le pusiste los cuernos a tu marido?

-Fue una mujer.

-¿Cómo ocurrió?

-Fue el día de mi boda. Yo estaba sentada en el borde de la cama, desnuda. Me iba a poner una lencería blanca. Entró mi futura suegra en la habitación, y me dijo:

-"No te puedes vestir antes de maquillarte".

-Mi suegra era una mujer morena, de 44 años, bella, y con un buen tipo. No me imaginaba que aquel cuerpo tuviera tanto vicio... Después de pintarme los labios, me dijo:

-"Te voy a pintar los otros labios. Cuando José Luis te coma el chochito deben estar arreglados".

-No me lo podía creer. Tenía a mi futura suegra arrodillada delante de mí. Olía a Chanel. Con dos dedos me abrió el coñito y con el carmín, muy, muy despacito, fue pintando los labios. ¡Joder! Me calenté de tal manera que los pezones de mis tetas parecían astas de toro. Mi coñito se empezó a abrir y a cerrar y a mojarse. Fue imposible que le dijera que no cuando me preguntó:

-"¿Me dejas que te bese los labios del chochito, cielo?"

-Besa.

-"Esto te va a encantar, cariño".

-La viciosa me los besó con lengua. Me eché hacia atrás sobre la cama, abrí bien las piernas y magreé las tetas... ¡Qué lengua tenía! Aquella mujer debió comer coños desde muy joven... Tardé menos en derretirme en su boca de lo que tarda en derretirse un helado de cucurucho bajo el sol de agosto al mediodía... Mientras me corría me encantó oír el ruido del chapoteo que hacía su lengua con el jugo que salía de mi coño y sentir la barra de labios entrar y salir de mi ojete... Llegó un momento en que dejé de oír. Todo era sentir, sentir un placer que llegó a ser tan brutal que casi pierdo el conocimiento. La corrida fue tan larga y tan intensa que en la luna de miel no follé con mi marido, follé con su madre.

Era el turno de Alma.

-Me acabas de poner cachonda.

-No me extraña, recordando mojé mis bragas. ¿Con quién fue tu primer desliz?

-Mi primer desliz fue con un sobrino de mi marido. No era mucho como hombre, muy guapo, sí, pero maricón perdido. ¿Y qué hace un maricón?

Belén, sonriendo, exclamó:

-¡No!

-Sí, me desvirgó el culo y, ¡oh, sorpresa! Con él tuve mi primer y último orgasmo anal.

-¿Me gustaría haber visto tu cara cuando te corriste?

-¿Quieres verla esta tarde?

Belén ya estaba desatada.

-Sí. ¿Vamos a un hotel?

-Me puedo correr para ti aquí mismo. Delante de todas y de todos.

-Tendría su morbo que te masturbaras en público.

-Ahora vengo.

Alma se levantó y fue al lavabo. Al ratito volvió, le cogió la mano a Belén, le puso en ella un pequeño mando a distancia, se volvió a sentar en su silla, y hablando en bajito, le dijo:

-Dale al uno.

-¡¿Tienes un vibrador dentro del coño?!

-Silencioso.

Belén le dio al uno.

-¿Y ahora, qué?

-Dime algo bonito.

Belén, la miró a los ojos, y le dijo:

-Te quiero, putilla.

-Dime cosas sucias.

-Te comería el culo como se lo comí a mi sobrino Paquito la semana pasada.

-Ooooh. Si ese jovencito debe tener... Ooooh. Cuenta, cuenta. ¿Cómo se lo comiste?

-Se estaba duchando. Abrí la cortina, y vestida, me puse detrás de él. Le lamí la espada hasta llegar a las cachas, se las abrí con las dos manos y le lamí y le follé el ojete con la punta de mi lengua. Cogí con una mano sus huevos y con la otra mano su pequeña y delgada polla. Ya estaba empalmado. Era una polla ideal para que me follara el culo. Lo masturbé sin dejar de comerle el culo. Sentí como su meato soltaba aguadilla que se mezclaba con el agua. No me iba a aguantar nada. Se dio la vuelta y me metió la polla en la boca, se la mamé y segundos después me llenó la boca de leche calentita. La polla seguía erecta. Me bajé las bragas, me di la vuelta y le dije que me enculara. Me cogió las tetas y me la clavó a tope. Me masturbé mientras me daba caña. Poco después era el jugo de mi brutal orgasmo el que bajando por mis muslos se mezclaba con el agua, pues la leche de su nueva corrida estaba dentro de mi culo.

-Eres más libertina que yo, putona. ¡Qué gustito! Me gustaría meterme un dedo en el culo. Cuéntame algo que hicieras. Aaaaay. Algo real que te obligara a hacerte un dedito.

-La hija de una vecina que cada vez que me veía me sonreía y bajaba la cabeza...

-¿Jovencita? Ooooh.

-Sí, era una yogurina. Rubita, delgadita, con tetas pequeñitas. Una tarde su madre, que era inglesa, viniera a tomar el té. Al acabar se fue y la yogurina se quedó merendando.

-"¿Me dejas que te de un beso en la boca, Belén?"-me preguntó.

-No me cogió de improvisto. Sabía que le gustaba por eso no la corregí. Le pregunté si le gustaban las chicas.

-"No, me gustas tú" -me respondió.

-Yo llevaba un mes sin follar. Y aquella preciosidad estaba para comerla. No podía dejar pasar la ocasión. Le dije que sólo uno para que saciara su curiosidad.

-"Vale, uno sólo" -dijo mirándome a las tetas.

-Me rodeó el cuello con sus brazos y me besó con tanta dulzura que mi coño se comenzó a mojar. Le devolví el beso y sentí como temblaba entre mis brazos.

-"Hazme el amor"-me dijo con voz azucarada.

-Le levanté la camiseta... Le comí las tetas... Debía ser su primera vez, ya que sus dulces gemidos me dijeron que no tardaría en correrse. Me arrodillé delante de ella. Le bajé las bragas mojadas. Le abrí el chochito con dos dedos. Aún era virgen. Metí la lengua en medio de su pequeña raja. ¡Qué buena estaba! Sus piernas empezaron a temblar. Se corrió y con el gusto se meó en mi boca. Al acabar de correrse se bajó la camiseta, se subió las bragas y salió corriendo de mi casa... Me arrimé a la pared y me hice una paja que dejó mi chocho temblando con la inmensa corrida que echó.

Alma ya echaba por fuera.

-¡Ufffff! No tardo en correrme. Mete dos dedos en el chocho. Quiero probar tu jugo.

Belén abrió las piernas, con una mano las tapó con el mantel y la otra la metió dentro de las bragas. Al entrar dos dedos en su coño sus ojos se cerraron y le dijo a Alma:

-Me muero por un beso tuyo.

-Y yo por comer tu boca. Dale al dos.

Belén, le dio al dos. Alma, se encogió y echó las manos al coño por encima del vestido. Belén ya estaba cachondísima.

-Mírame, Alma, quiero ver tu cara cuando te corras.

Alma, la miro, y le dijo:

-¡Cómo me gustaría que me comieras el coño!

-¿Vamos al lavabo? Te lo como, me toco un poquito y me corro yo también.

-Vamos.

Belén apagó el vibrador. Se fueron al lavabo. Después de entrar, Belén, cerró la puerta con llave.

Alma, se quitó del coño el pequeño vibrador y lo guardó entre las tetas, empotró a Belén contra la pared. Se comieron las bocas. Se metieron las manos dentro de las bragas, luego dos dedos dentro de sus coños empapados y se masturbaron una a la otra.

Alma le quitó a Belén los dedos del coño y, empapados, los metió en la boca y los chupó.

-¡Qué rico!

Belén sacó los dedos, probó el jugo de Alma, se agachó, le bajó las bragas, chupó un dedo, se lo metió a Alma en el ojete y follándoselo, le comió el coño empapado.

Alma comenzó a gemir, Belén se metió los dedos en el coño, y al rato, sintiendo que se iba a correr, le dijo:

-Dámela, Alma.

Alma le cogió la cabeza con las dos manos, movió de abajo arriba la pelvis, de arriba abajo y alrededor, y un par de minutos más tarde, le dijo:

-¡Tooooma!

Alma se corrió. Los ojos le quedaron en blanco. Se sacudía y temblaba. Belén, al llenarle Alma la boca de flujo, se corrió con ella. Del coño de Belén salieron varios chorros de jugo que dejaron empapadas su mano y sus bragas.

Desde ese día, cada vez que Belén follaba con su marido pensaba en el joven, y cuando se hacía un dedo pensaba en Alma o en la joven del bar.

Belén tenía memoria de elefante. Un mes más tarde, marcó un número de teléfono. Le respondió una voz femenina, y con ella concertó una cita para esa misma tarde.

Belén, al llegar al piso llamó al timbre. Le abrió Nita, que era la minifaldera que había visto en la terraza, una universitaria de 19 años, delgadita, rubia, de ojos azules, tetas medianas, culito pequeñito, prieto y redondito. Tenía más curvas que una carretera comarcal gallega.

Nita, le dio un pico en los labios. Al entrar Alba en el piso, y después de cerrar la puerta, le dijo:

-Teníamos ganas de follar contigo después de verte hablar con Alma.

-¿De verdad?

Nita le dio otro beso, ahora con lengua, después le dio una palmada en el culo, se lo apretó, y le dijo:

-Puedes apostar tu coñito a que sí. Claro que tú eliges con quien hacerlo.

Nita llevó a Belén de la mano a una habitación donde estaba sentado en la cama el jovencito cachas. Belén lo escogió a él. Se sentó a su lado en la cama y le acarició el cabello.

Nita, se sentó en un taburete, y le dijo a Belén:

-Si en algún momento quieres que participe, dímelo.

Toni, el jovencito, empezó a comerle la boca a Belén. Enseguida Belén tomó la iniciativa. Devoraba a su bomboncito. Era todo suyo y lo iba a saborear. Le quitó la camiseta y se lanzó a por sus tetillas, se las chupó al tiempo que le acariciaba la verga por encima del pantalón. Toni le quitó la blusa a Belén y le acarició y comió las tetas, unas tetas blandas, con pezones enormes y areolas rosadas. Belén ya gemía como una adolescente en su primer polvo.

Nita abrió las piernas, se levantó la falda y comenzó a tocarse el coño por encima de sus bragas blancas. Al verla, Toni, se quitó el pantalón y el calzoncillo. Tenía una verga espectacular y casi empalmada. Belén la cogió con la mano derecha, le lamió el capullo, la metió en la boca, la masturbó, se la mamó, la puso tiesa, la miró y dijo:

-¡Qué delicia!

Mientras se la mamaba, Toni, le quitó la falda. La viciosa ya venía sin bragas. Su coño era peludo y estaba encharcado de flujo.

Nita se quitó la camiseta dejando al descubierto sus tetas puntiagudas con enormes areolas marrones y erectos pezones. Belén, al verlas, relamiéndose, le dijo:

-Ven, pequeña.

Nita se metió en cama y compartió la verga con Belén. Lamieron de los cojones hacia arriba hasta que sus lenguas se encontraron. Se besaron largamente... Después mamaron su glande, lo masturbaron a dúo. Le comieron la verga a dos bocas... Le hicieron un trabajo impecable.

Nita, cuando ya estaba ardiendo, se quitó la falda y las bragas. Su coño, sin un solo pelo, tenía la raja pequeñita, dándole la espalda a Toni, se lo puso en la boca. Toni la cogió por la cintura y comenzó a trabajarle el coño y el culo... Nita le masturbó la verga, mientras Belén le devoró a ella las tetas y le comió la boca...

Al rato largo, Toni, salió de la cama para ponerse un condón. Nita aprovechó para comerle el coño a Belén.

-Joder, bonita. ¡Qué bien lo haces!

Toni volvió a la cama y le magreó y le comió a Belén las tetas y la boca.

Belén cerró los ojos y se entregó al placer.

Al rato...

-Estoy que ya... estoy...

Nita, le dijo:

-Estás de toma pan y moja.

-¿Tan buena estoy?

Toni abrió el cajón de la mesita de noche, cogió un trozo de pan hizo una sopa con el jugo de su coño y la comió. Belén estaba como una moto. Su coño echó más flujo, y exclamó:

-¡Puuuuf!

Nita, le metió dos dedos dentro del coño, le buscó el punto G, la masturbó, aceleró los movimientos circulares y de abajo arriba de su lengua sobre el clítoris, y Belén se corrió, diciendo:

-¡¡¡Jeeesus que coooorrida!!!

Belén, sacudiéndose, le fue llenando la boca de jugo a Nita.

Al acabar de correrse, Toni y Nita le lamieron el coño juntos.

-¡Que viciosos sois, criaturas, que viciosos sois!

Belén aún no había visto nada. Toni, le dijo:

-Date la vuelta, Afrodita.

Belén se dio la vuelta, sonriendo. Le gustara que le llamara Afrodita. Nita le besó el cuello, le mordió los lóbulos de las orejas y le metió la lengua en ellas. Toni, lentamente, pasó un dedo desde su nuca hasta el ojete... luego fueron sus labios, con besos y su lengua con lametazos las que hicieron ese recorrido. Al llegar al culo, le abrió las cachas y después llovieron nalgadas y besos negros en el ojete de Belén. Nita, se puso detrás de Toni y le hizo lo que a él le gustaba, que le tirara de la verga hacia atrás y se la mamase, que lamiese sus cojones, le comiese el culo y lo nalguease.

Unos minutos después, les dijo Toni:

-Hacer un 69.

Hicieron el 69. Belén se puso arriba y Nita debajo. Toni le puso la verga en la entrada del ojete a Belén. Quiso meterle la puntita. Era demasiado gorda. Fue a por lubricante, Belén, que veía salir flujo del coño de Nita, aprovechó para comérsela con lujuria, Nita, le dijo:

-Para que me corro, para que me... ¡¡No pares! ¡¡Sigue, sigue!! ¡¡¡Siiiii!!!

Nita, retorciéndose de gusto, y clavando las uñas en las cachas de Belén, desbordó. De su coño, abriéndose y cerrándose, salió un pequeño torrente de flujo, que bajó por su culo y cayó sobre la cama.

Aún se estaba corriendo Nita cuando Toni le clavó la punta de la verga en el ojete a Belén. Le dolió:

-¡Me vas a romper el culo!

Toni la nalgueó y se la quitó. Volvió a meter la puntita y se la sacó... a la sexta vez, Belén, echó el culo para atrás y la metió hasta la mitad. Toni, nalgueándola con las dos manos, se la clavó hasta el fondo.

Nita, al recuperarse, le siguió comiendo el coño. Belén, a los diez o quince minutos, ya disfrutaba de la verga dentro de su culo, pues de la lengua de Nita disfrutara desde el principio. Con la verga entrando y saliendo de su culo y la lengua haciendo estragos en su coño, sintió que se corría.

-¡Me voy a morir de gusto!

Nita, le succionó el clítoris y Belén, se volvió a correr.

-¡¡¡Me mueeero!!!

Tremenda corrida echó Belén, corrida que caía en la boca de Nita y bajaba por ambos lados de su cara, ya que su culo no tenía parada.

La dejaron descansar.

Toni y Nita, arrodillados en la cama, se besaban y se masturbaban el uno al otro. Habían hecho un buen trabajo, pero aún faltaba rematar la faena. Nita, le dijo a Toni:

-Métemela un poquitín, cariño.

Nita se echó boca arriba y Toni la montó. Belén, que estaba boca abajo, se puso de lado y besó a Nita, dulcemente, después le comió las tetas, y al rato hizo algo que le encantaba hacer. Se puso detrás de Toni y le comió el culo. Sintió como el ojete de Toni apretaba la punta de su lengua al cerrarse, era como si la quisiera comer, pero la lengua resbalaba hacia fuera. Se puso cachonda de nuevo, y más al ver como Nita apretaba contra ella el culo de Toni con sus manos. Como se movía debajo de él, como se clavaba las uñas en las cachas y como se volvía a correr chillando como juna coneja…

Al terminar de correrse la joven. Toni se echó boca arriba en la cama. Nita estaba jadeando a su lado. Toni le preguntó a Belén:

-¿Quieres que me corra sobre la cama, en tus tetas, en tu boca o dentro de ti?

-Dentro de mí. Quiero que me llenes el coño de leche calentita.

Belén subió encima de Toni, le cogió la polla. La puso en la entrada del coño, empujó con el culo y la metió hasta el fondo. Le entrara muy apretada, lo que le produjo un inmenso placer. Le pasó la mano por el coño a Nita. La humedad la excitó aún más... Cabalgó a Toni a su aire... ahora lento... ahora aprisa... ahora lento de nuevo... Lo estaba follando despacito cuando Toni la cogió por la cintura y la folló a lo bestia. Su verga entró y salió del coño a mil por hora. Nita se puso por detrás de ella, le cogió las tetas. Belén, giró la cabeza y se besaron.

Era mucha clavada de Dios. Llenándole los cojones de jugo a Toni y dejando de chuparle la lengua a Nita, Belén, se corrió chillando como una loca sin medicación.

Belén, en su vida había gozado tanto. Fueron los 1000 euros mejor gastados de su vida.

Se agradecen los comentarios buenos y malos.

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