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La esclava del año (Cap. 2)

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Mara estaba esperando a que llegara su marido del trabajo, ella vestía radiante, llevaba puesto un negligé negro con 50% de transparencia, pero no se imaginó que él ya estaba enterado de su hipocresía e infidelidad, de modo que cuando ella fingiendo un saludo lleno de ternura, el respondió con un simple “HOLA PERRA”, esta respuesta de inmediato sorprendió a Mara y preguntó la razón de porqué le respondía tan bruscamente.

El marido pregunto ¿por qué te extraña que te hable así, acaso no es como te dicen todos los hombres que recibes durante todo el día mientras yo no estoy?, Mara se quedó fría y no entendía cómo es que él se había enterado de su doble vida. El marido le aclaro, ya que te gusta que los demás te traten como una perra, pues bien, yo te voy a dar ese gusto, así que desde hoy comienzas tu nueva vida, pero esta vez serás perra de tiempo completo empezando desde ahora, así que desnúdate , solo tienes 30 segundos como tiempo límite. Mara dijo “pero mi amor” su marido respondió “ningún amor, ya que te gusta ser vista como una perra, pues te voy a complacer, desde hoy te vas a dirigir a mi como tu Amo; y más te vale aceptar este cambio de vida o te acusare ante las autoridades por el delito de prostitución, así que tú decides. Mara solo respondió “como usted mande mi Amo”.

Para empezar olvídate de cubrir tu cuerpo en algún momento, las perras como tú no usan ropa, también te olvidaras los muebles, eres una perra y los animales su lugar es el piso, por lo que desde hoy duermes en el suelo. En cuanto a la comida se te va a comprar un costal de comida canina y eso será tu único alimento permitido, se te compra un plato dispensador y solo podrás comer la cantidad que caiga hacia el plato, en cuanto al agua, podrás beber toda la que gustes pero del retrete, ahí beben los perros cuando tienen sed y puede lengüetear de un charco, eso será a tu elección. ¿Te ha quedado claro perra? Mara solo pudo responder con un “si Amo”.

Ya que ahora eres mi esclava, tu lugar para dormir será echada a los pies d mi cama por si en algún momento me dan ganas de orinar, tú te tragaras todo, ya mañana te compraré tu uniforme de esclava y todo lo necesario para que desempeñes tus nuevas funciones, ¿está claro perra?, Mara solo respondió si Amo, por ahora se me antoja me sobes los pies y te comas mi polla. Mara empezó enseguida sin reclamar nada, no fuera a ser que si le cumpliera acusarla de prostituta.

Mientras Mara masajeaba los pies, su ahora Amo le dijo, “por cierto perra, los animales no hablan, así que no tienes permitido hablar, podrás hacerlo solo si yo te lo permito, pero nada más, y en cuanto a tus necesidades las harás en el jardín escarbando un hoyo, ahí podrás cagar como los perros. Al poco rato ya con sueño, el Amo de Mara se dispuso a ir a la cama para ver televisión mientras se iba quedando dormido. De pronto se dio cuenta que Mara iba a recostarse a su lado y entonces le preguntó ¿quieres decirme que haces perrita?

Mara respondió que iba a dormir, su marido le preguntó ¿acaso no te quedó claro donde es ahora tu sitio en mi casa? Tu lugar es el suelo, así que mira, vete a ese rincón, échate a dormir y no hagas ruido, por cierto, para mañana quiero el desayuno a las 8 de la mañana aquí en la cama y me despertaras lamiéndome los pies, ya que para ti mi polla es un lujo al cual por ahora no tienes permitido.

Mara comprendió que su vida había cambiado para siempre y que la persona que fue su marido cariñoso, había pasado a ser su Amo al que ella ahora debía respeto y obediencia absoluta en todas y cada una de las ordenes que desde ese momento ella recibiera, y todo gracias a la actitud que ella tuvo de estar engañándolo, pero lo que aún no le quedaba claro es como se había dado cuenta de su doble vida, si ella era muy cuidadosa para eso.

Al día siguiente despertó el Amo justamente como le había ordenado a su nueva esclava, precisamente Mara le estaba lamiendo los pies. El Amo dijo bien esclava, ahora ve por mi desayuno, tengo prisa y aun te falta prepararme el baño y alistar mi ropa, además de todos los deberes domésticos que te esperan a lo largo del día, y acuérdate que no podrás vestir más, así que perrita muévete para que me lleves al trabajo a tiempo. La nueva esclava atendió cabalmente todas las órdenes recibidas.

Ya de salida le abrió la puerta de salida de la casa, le cargo su portafolio para terminar abriéndole la puerta trasera del auto, se le dio la instrucción de dónde dirigirse y a que hora de tenía que regresar por el en la oficina. El Amo de Mara le dio un listado de todas sus nuevas obligaciones y como debía realizarlas, así como también el número de horas en que ella trabaría y cuando podría ella comer y el tiempo autorizado.

La infidelidad le había costado muy caro, sin embargo Mara ya no tenía opción no de decidir a qué hora respirar, ahora estaba pagando el precio de su doble vida, misma que ahora sería su vida cotidiana le gustara o no, ya no tenía ni voz ni voto, ahora sería tratada como la puta que ella misma había elegido ser, con la diferencia es que ahora era obligada y no recibía un solo peso.

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