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La señora de la cabina de Internet

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Cerca de mi casa abrieron una cabina de Internet así que fui tenía muy buenas máquinas y eran rápidas, así que me hice un cliente regular, ahí atendía una pareja de esposos, Ada y Alfredo que de tanto ir todos los días ya me tenían confianza que luego daría paso a otras cosas con su esposa

Normalmente iba en la tarde a la cabina de Internet para revisar mi correo y relajarme un poco con los vídeos juegos y me retiraba como a las 10.30 de la noche y Ada atendía su negocio con mucho esmero siempre atenta a las necesidades de los clientes como dije su esposo y ella ya me tenían confianza Alfredo…

Estaba de lo mejor viendo mi correo electrónico cuando se acerca Ada y si inclinó para decirme al oído que por favor le hiciera un favor y le preguntó que era, que atienda a un hombre de unos 55 años que también iba algunas veces y siempre lo atendía su esposo pero ahora no estaba y se sentía mal ella como el cliente la veía con una mirada lasciva.

Y tenía razón lo ubique en una máquina al fondo de la cabina y me dijo que no era muy bueno con las máquinas y que siempre el señor le ayudaba así que preguntó que páginas deseaba ver para buscarla y me dijo que eran para mayores o sea pornográfica y se las puse y ahí lo dejé.

Cuando fui donde la señora Ada me dio las gracias y ahora entendía porque no lo podía atender, su esposo le había dicho que tipo de cosas veía ese señor le digo que no hay problema y regrese a mi máquina y de cortesía me dio una hora más gratis cuando estaba por irme me dijo si podía esperar un poco más que ya iba a ser las 11 de la noche hora de cerrar y no quería quedarse sola con el tipo que veía pornográfica porque no había nadie más y acepte luego ayude en cerrar y me fui.

Alfredo en sus tiempos libres hacía taxi y no paraba mucho en la cabina dejándola casi siempre sola, ella tenía unos 32 años era delgada de bonita cara su cabello es castaño oscuro semi ondulado que caía sobre sus hombros lo mejor eran sus senos de buen tamaño y sus caderas se podía decir que no estaba nada mal.

Cuando una tarde llegó veo que se tocaba el cuello varias veces y preguntó si le dolía y me dijo que si como paraba todo el día mirando la pantalla de las computadoras tenía el cuello muy adolorido, con la confianza que ya me tenía le digo que le haría unos buenos masajes y ella aceptó.

-Ahh... qué ricoo se siente eres muy bueno con las manos…

Mis manos recorrían su delgado cuello y luego pase a los hombros que también estaban muy duros y tensos luego de unos minutos ya no le dolía pero no pude evitar tener una erección mientras les daba los masajes y a ella le gustó mucho también, desde ese día siempre que no había mucho público en su negocio me pedía que le hiciera los masajes.

Ya sin darnos cuenta nos fuimos acostumbrado los dos ella a mis manos sobre su cuello y hombros y yo a tenerla dura la verga muy cerca de su espalda luego de unos días me atreví a pegar el bulto de mi erección en su cuerpo con algo de temor pero no dijo nada, claro esto lo hacíamos sin que lo sepa su esposo.

Cada vez era más la confianza cuando mis manos tocaban su piel casi hasta llegar a tocar sus senos era un juego que había empezado sin darnos cuenta que lo hacíamos muy discreto de los ojos de los clientes que estaban en ese momento, mientras ella escribía en el teclado yo conversaba de cualquier tema pero mis manos no se detenían y seguía dando masajes.

Hasta que llegó el día o mejor dicho la noche que mis manos muy despacio fueron bajando de su cuello luego hombros hasta casi tocar donde nacía sus senos ella tenía una blusa que con cuidado fui abriendo los dos primeros botones para poder meter mejor la mano su respiración aumento pero no decía nada su silencio era la aceptación que prosiguiera avanzando más ahora mis dedos tocaban su brasier mientras sobaba mi verga dura en su espalda y mirando alrededor que nadie notará lo que hacía con ella

Ahora mis manos tocaban sus senos por encima del brasier su respiración iba en aumento de Ada yo sentía la humedad en mi pene estábamos muy calientes ambos y la adrenalina de lo prohibido lo hacía que fuera más, mis dedos se metieron debajo del sostén y al final tocaron sus pezones duros que acaricie.

Ahora mis manos tenían ambos senos tocándolos y dándole masajes hasta que ella soltó un débil suspiro y su mano dejó el teclado para buscar su piernas creo que se estaba metiendo el dedo en su sexo y nos detuvimos cuando alguien entró yo me fui al baño y estaba ya bien empalmado con el líquido preseminal me limpio y me fui ella me dio una mirada cómplice.

Esto recién había empezado con la señora Ada y vería hasta donde llegaríamos.

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