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Secretos de oficina

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Mi jefe me mira de manera morbosa, mientras ordeno los archivos en el estante, él está de espalda a mí, yo no puedo verlo, pero sé que me está mirando el culo y deseándolo en silencio. Aprovecho la situación y endurezco mi culo, lo saco hacia atrás para que sea más vistoso y pueda verlo mejor, mientras continúo con mis tareas. Él le hace una seña a mi compañero de trabajo Esteban para indicarle lo mucho que le agrada mi culo, mi compañero sonríe y dirige su vista a mi culo también, son unos pervertidos y babosos. Aun así Me gusta que ambos me miren, me siento deseada y eso me calienta.

Mi jefe es un sexópata sexagenario que se acuesta con todas a cambio de un ascenso o beneficios.

— Que buen culo tiene la rubia…le dice a mi compañero, pensando que no lo escucho o mejor dicho para que yo lo escuche. Luego se acerca a mí por detrás y posa su mano levemente en mi espalda baja.

—Nicole después pasa por mi oficina, así te doy los informes del mes. No te olvides.

—No me olvido Rodolfo. Respondo mientras trabajo en mi computadora.

Mi jefe se retiró del lugar, vino para pedirme algo que tranquilamente podría haberme dicho antes, pero no, él quiere tenerme en su oficina a solas, porque que es un viejo cerdo. Mi teléfono suena, es un mensaje de mi novio, le respondo y sigo trabajando, este año trabaje duro haciendo horas extras para lograr el ascenso.

—Estas a full Nicole! rio Esteban.

—Podrías aprender de mí, no? Le respondí con ironía pero en broma.

—Por no vamos a comer algo en el descanso? Sugirió el.

—Bueno podría ser… acepte.

Esteban siempre me había parecido sexy y también divertido, me gustaba trabajar con él. Más tarde fuimos en su auto a comprar algo para la hora del almuerzo, y esteban como era su costumbre, empezó a hacerme bromas sobre como nuestro jefe me miraba, decía que era mi culpa por usar ropa tan ajustada.

—Vos no te quedabas atrás tampoco ehh, me di cuenta como me miraban el culo. Dije riendo

—Como para no mirarlo, sería un desperdicio.

Esteban rio y apoyo una mano sobre mi pierna, tengo que admitir que me gusto que me tocara y no le dije nada, cada vez teníamos más confianza y la verdad es que yo, estaba re caliente con él, por eso lo deje hacer sin ponerle límites.

—Hoy estas más linda que nunca… dijo el

—Eso se lo decís a todas no? Me reí.

—No, solo a vos tonta.

Acerco su cara a la mía y me dio un beso en la mejilla, después me busco la boca para besarme de nuevo y al no ver oposición me beso en los labios.

Estábamos en el auto a punto de volver a la oficina, mientras nos besábamos como locos, como si nos hubiéramos estado guardando todo eso para un momento así, su mano acariciaba mi vagina por sobre la ropa interior y me arranco un suspiro

—Me volves loco rubia. Me susurró al odio entre besos.

Yo apoye mi mano por sobre sus jeans y note que tenía la pija parada y comencé a jugar con mi mano sobre sus pantalones

—Chupámela. Me dijo finalmente, estábamos muy calientes los dos y no me importo ni la gente que había alrededor ni que alguien pudiera hablar de nosotros.

Le baje el cierre y le saque la pija hacia afuera del jeans, para metérmela en la boca. Junte algo de saliva para lubricarla mejor, mientras tanto comenzaba a hincharse cada vez más. Realmente estaba disfrutando de tener ese pedazo de pija para mi sola.

—Se te puso más dura… le dije

—Vos me la pones así putita… sos mi putita o no?

—Sí, soy tu puta. Respondí, mientras daba pequeñas lamidas a la pija de esteban, después me la metía completa en la boca saboreándola toda.

—Mmm…

No podía evitar hacer ruidos con mi boca mientras le comía la verga a mi compañero. Todo eso me había humedecido la concha y me había puesto como loca.

—Que hermoso por dioss!

Esteban agradecía la chupada de verga que le estaba dando y me motivaba aún más para demostrarle mis habilidades con la boca. El me agarraba de forma suave por los pelos, tomando el control de mi cabeza y empujaba para acelerar la velocidad de la mamada. Todo el labial rojo se me había corrido y casi no quedaban rastros de el sobre mis labios. Me siento puta y eso me calienta, me siento atrevida y deseada, tengo ganas de que mi compañero me coja en la parte trasera de su auto.

Mi compañero tenía la pija caliente y a medida que yo continuaba chupándosela se hinchaba más dentro de mi boca, me di cuenta que Esteban estaba a punto de eyacular, pero no le advertí que parara, porque deseaba probar todo su néctar caliente en mi boca, eso era para mí como el premio mayor después de una buena mamada, era mi recompensa. Por eso acelere los movimientos de la mamada, hasta que Esteban exploto en tres chorros de semen que se metieron en mi boca y el resto resbalaba por la comisura de mis labios, podía sentir el calorcito y el sabor salado de su líquido masculino y eso me ponía loca.

Yo tenía la boca y parte de mi carita llena de su semen, abrí mi cartera para buscar un pañuelo y me limpie todo el enchastre. Después entramos a la oficina para continuar trabajando. A partir de ese día, nuestros encuentros se nos hicieron costumbre y nos volvimos amantes.

Nicole Bieber

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