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De compañero de carrera a amante (Parte 4)

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Antes de iniciar quisiera pedir una disculpa a aquellos que estaban pendientes a esta historia, ocupé mi tiempo en mi nuevo trabajo pero ahora que estoy de vacaciones retomo esta aventura universitaria.

Después del loco viaje que tuvimos grabando el cortometraje Paola me confesó que tenía problemas con su novio, dentro de materia de la intimidad. No la satisfacía. Así me lo dijo.

Yo: Explícame eso

Paola: No sé, nada más no me lo como tú lo haces; no me hace vibrar, no me hace terminar, si me mojo pero con él no me chorreo... ¿por qué contigo sí y con él no?

La duda me invadió, y hasta cierto punto no le creía.

Yo: Para ser sinceros, no te creo. Tu novio debe de tener algo más grande que yo (haciendo una seña con mis dedos índices del largo de su pene), ¿cómo es que no puede hacerte sentir mujer?, ¿cómo es que no puedes sentir un orgasmo con él?

Paola: ¿De qué manera te lo compruebo?

En ese momento salió mi lado voyeur, ese que siempre he tenido y que en ese momento aproveché la situación para hacerlo sin que ella se diera cuenta de mi oculta afición.

Yo: ¿Y si los veo coger?

Paola: ¿Cómo crees, y en dónde?

Yo: las puertas de tu closet no son totalmente sólidas, tienen sus aberturas entre las maderas.

A ella se notó que le gustó, tal vez hacía falta meterle morbo al asunto, que sintiera algo al saber que alguien la veía tener sexo.

Yo: Mira, lo citas a tal hora en tu casa, que no esté tu mamá ni tu hermana, nos vamos para allá y cuando llegue me escondo en el clóset.

Paola: Si vas a la casa y te ve mi mamá también te va a querer coger.

Yo: Ah caray, ¿Y eso?

Paola: Mi papá la dejó hace unos meses, desde entonces que no coge, creo, pero siempre los oía hacer sus cosas.

Yo: Por mi no hay problema (y sonreí)

Paola me vio con una cara de estupor, pero a pesar de eso, accedió. Pensó que tal vez meterle algo de morbo ayudaría a tener un sexo más placentero con su novio.

El jueves por la tarde no tuvimos clase, ni ella ni yo. Acordamos hacer lo establecido ese día, ella habló con su novio y lo citó a las 9:00 de la noche en su casa. Fuimos a su casa, y su mamá estaba allí.

Paola: Lo que no quería

Yo: ¿Qué?

Paola: Ahí está mi mamá, te va a preguntar quién sabe qué cosas, la conozco.

Solo sonreí con incredulidad.

Bajamos del carro, entramos a su casa y al ver a la señora (señora señora) Lorena se me fueron los ojos en ella: blanca, rubia, ojos verdes, de baja estatura, hermosas nalgas, buenos senos, linda como un ángel, un cuerpo escultural que ni Miguel Ángel lo esculpiría. Un auténtico monumento. Paola era un retrato de su mamá en cuanto al cuerpo, pero tenía rasgos faciales y el color de piel de su papá.

Paola: Hola, 'ma, mira, él es Alberto, compañero de la escuela, vamos a hacer tarea

(La verdad si, estábamos en un equipo de trabajo)

Lorena: Hola, Beto, ¿te puedo decir Beto?

Yo: (Babeando y sin despegar la vista de sus senos) chi... perdón, si, como guste.

En ese momento volví en mí, aunque Lorena se dio cuenta que me había hipnotizado con su figura, y tal cual como lo Paola, me comenzó a hacer infinidad de preguntas, a las que contesté con cordialidad.

Paola, se fue a su cuarto a cambiar la ropa, Lorena y yo nos quedamos en la cocina. Apenas se escuchó que Paola cerró la puerta de su recámara Lorena me abordó.

Lorena: ¿Tienes idea de lo que hiciste al verme así, con lujuria?

Yo: (Tartamudeando) Pe... pe... perdón, señora, es qu...

Me puso su dedo índice en los labios.

Lorena: Hacía tiempo que un hombre no me veía así.

Sonreí tímidamente. Me levantó de la silla, tomó mi mano y la metió por debajo de su falda y sentí su vulva ardiendo, y húmeda... MUY HÚMEDA.

Yo: Oh, por Dios

Ella movía mi mano con la suya, frotando su vulva. Está de más decir que tenía una erección en ese momento, y los huevos hinchados, y goteando. Lorena llevo su otra mano a mi pene y lo comenzó a sonar suavemente. Sentí un cosquilleo por mis testículos y pene que recorrió mi cuerpo.

Lorena: Méteme un dedo, suave

Yo: Señora...

Lorena: Dime Lore, con confianza, pero solo cuando estemos tú y yo solos.

Yo: Eh... Lore, en cualquier momento puede venir Paola.

Lorena: Es cierto, pero no me dejes con las ganas de sentir aunque sea un dedo tuyo dentro de mí.

Cruzamos la mirada como dos amantes, nos pegamos de la cara y poco a poco fui metiendo mi dedo medio. Lorena cerró los ojos, exhaló profundamente. Me dejé llevar por el momento y moví mis dedos en círculos dentro de su vagina. Le encantó.

Saqué mi dedo barnizado de ella y me lo chupé.

Lorena: Dame tu teléfono, esto tiene que concretarse pronto, no me puedes dejar así.

Le di mi número telefónico, justo había terminado de dárselo cuando se escuchó la puerta de la habitación de Paola abrirse, Lorena se fue al fregadero a terminar de lavar los trastes, yo a conectar la Laptop.

Paola apareció cambiada, con ropa de casa, se veía muy bien. Ambas se juntaron en el fregadero de los trastes y no sabía quién físicamente estaba mejor.

La señora Lorena muy amablemente me hizo de comer (cosa que honestamente no lo esperaba), al terminar llevé mi traste al fregadero y lo lavé. Aunque me pidieron que no lo hiciera los buenos modales nunca están de más, igual sirven para hacer puntos. Ustedes saben a lo que me refiero.

Ella se retiró a su recámara.

Lorena: Beto, me dio mucho gusto conocerte, espero volverte a ver.

Yo: Igualmente, señora Lorena, ha sido usted muy amable y gracias por sus atenciones.

Lorena: Ay, hija, ¿por qué no es él tu novio?

Paola, que tomaba agua, retiró el vaso de su boca abruptamente, yo levanté las cejas como diciendo: "si supiera"

Paola: ¡MAMÁ!

Lorena: ¿Qué?, es más lindo, educado y servicial, no como lo que tienes que ni las buenas tardes da, en fin, me retiro. Pao, en la noche saldré con mis amigas al casino.

Yo pensé: "Hmmm... saldrá, buena oportunidad para husmear en su cajón de ropa íntima"

Paola: Está bien mamá, igual vamos estar aquí hasta muy noche, ya sabes, como buen mexicano, todo a lo último.

Lorena se retiró a su cuarto, ni siquiera voltee a verla aunque mis ojos pedían ver esas nalgas respingonas. Me di cuenta que Paola me veía, sin embargo, estaba viendo a mi lap.

Paola: ¿Qué pasó con mi mamá?

Yo: Se me acercó, me dijo que le gustó que la viera de manera deseosa, me tomó la mano, se la llevó a su cosita, estaba muy mojada y le metí el dedo.

Paola: ¿¡Que QUEEÉ!?

Me solté a reír, dándole a entender que era mentira lo que había dicho.

Paola: (Pegándome en el brazo) Ay, hijo de la chingada, grosero, estás hablando de mi mamá. Ya en serio, ¿qué pasó?

Yo: Nada, seguimos platicando, que sí soy de fuera, la familia, cuántos hermanos tengo... ya sabes.

Dentro de mi cabeza solo pensaba: "y eso que lo primero que te dije fue verdad".

Seguimos trabajando hasta alrededor de las 7 de la noche, habíamos avanzado mucho. No pude dejar de pensar en lo que había sucedido con la señora Lorena, en lo que un a suceder apenas tuviera una oportunidad de entrar a su cuarto y ver coger a Paola con su novio.

Paola no se quitaba de mi lado tampoco, me acariciaba, notaba mis erecciones continuas y me acariciaba mi pene (aunque estas fueran provocadas por su mamá).

Alrededor de las 7:30 su mamá salió, se veía espectacular, estaba sin palabras.

Lorena: Muchachos, ¿cómo me veo?

Paola: Bien, mamá.

Lorena: Ash, tú no ayudas, ¿qué te parece, Betito?

Tanto Paola cómo yo nos sorprendimos por la manera en que se refirió a mí.

Yo: Con todo el respeto que me merece, se ve usted radiante, espectacular... muy hermosa, señora.

Paola: Se la va a creer, no le sigas.

Yo: No mames, ¡ya varias de la escuela quisieran verse como tu mamá!

Lorena: Ni tu papá me decía eso cuando ni siquiera éramos novios. Betito, mucho gracias por el cumplido.

Sonreí, voltee a ver a Paola y se mostró un tanto molesta.

Lorena: Los dejo, chicos, hay comida en el refrigerador para que cenen.

Paola: Bye, 'ma

Yo: Hasta luego, señora, que tenga buena noche.

Lorena salió.

Paola: Te pasas, pero tienes razón

Yo: ¿Qué?

Paola: Ya varias quisieran estar como mi mamá.

Ambos nos reímos y después nos besamos.

Yo: Bueno, como que va siendo hora que le hables a tu novio, ¿no?

Paola: Ay ¿y no puede ser contigo?

Yo: Ya lo citaste aquel, ni modo.

Paola: Pues sí, ya ni modo, me meteré a bañar.

Yo: Que te avise cuando venga

Apenas escuché que Paola cerró la puerta del baño de su recámara salí en busca de la habitación de la señora Lorena. A la primera di con ella.

Recámara amplia, blanca, cama matrimonial. Un cuarto-closet y un baño amplísimo.

Lo primero que hice fue husmear en su ropa sucia. Resultó ser un divino tesoro. Había tangas, cacheteros, brasieres, corpiños bastante provocativos. Sacaba todo lo que fuera ropa interior, lo veía y la separaba una de otra, la sexy de la no-sexy.

Después fui a su cajón de ropa íntima, no había mucho, uno que otro cachetero de encaje, pero hasta ahí. Busqué en otros cajones de su cómoda hasta que encontré otro tesoro: pura lencería. Tangas, babydolls, Teddys, ligueros, incluso dildos y lubricantes de sabores y condones.

Me importó un reverendo pepino, tomé lo que alcancé a tomar con mis manos y me recosté en su cama, me lubriqué el pene y me acomodé algunas de sus tangas y ligueros en mi pene y las sucias las olía.

Al otro lado de la pared estaba Paola, bañándose, la escuchaba gemir. No me importó, incluso me daba más tiempo para lo que estaba haciendo.

Recordaba lo sucedido en la tarde, la imaginaba poniéndola en cuatro, de misionero, columpio, de muchas maneras. Era mi adrenalina en el momento que me vine muy rápido, pero una descarga muy muy muy abundante, mi semen cayó en la colcha blanca de la cama de la señora Lorena.

No perdí la erección, tampoco sentí rico y seguí masturbándome, aunque igual volví a terminar muy rápido esta vez sentí más o menos rico. Volví a manchar la cobija de la cama.

Sin recuperar el aliento comencé a seleccionar algunas de las prendas de Lorena. Las sucias las tomé todas, de las que estaban guardadas tomé algunas. Pero su aroma me tenía drogado.

Antes de salir de su recámara entré al baño a limpiarme y, oh sorpresa, ver un conjunto de lencería más candente de los que había visto. Olía a ella, era lo que llevaba puesto, me di cuenta porque recordé cuando toqué la vulva de Lorena la textura de la tanga, y aún se sentía húmeda. La olí profundamente y nuevamente me masturbé y volví a venirme, mi leche cayó en el pantalón de la señora, eso me excitó mucho, como perro marcando el territorio.

Salí del baño y aún escuchaba la regadera del baño de Paola, tomé la lencería y salí. Al llegar a la sala la guardé en la mochila y como si nada me senté como si todo fluyera.

Paola salió desnuda de su recámara, la ví y sonreí de manera coqueta.

Paola: Ya viene

Yo: Ok

Se acercó y me besó, tomó mi mano y la metió en su vagina. Estaba mojada.

Paola: Me toqué pensándote.

Yo: ¿Ah sí?

Paola: Ajam

Yo: Interesante

Nos seguimos besando y la masturbaba al mismo tiempo, se estaba derritiendo por dentro. En eso sonó su teléfono, era su novio.

Paola: Ya llegó

Cerré la lap, la guardé en la mochila (teniendo cuidado que no viera lo que había dentro de ella) y me metí a su clóset. Ella se puso una bata de baño y fue a recibir a su novio.

Era una sensación muy excitante, ver cómo se cogen a alguien. En algunas ocasiones escuchaba a mis padres, de hecho, en alguna ocasión los vi hacerlo (pero esa es otra historia), pero ver a alguien ajeno a mi coger, pero que me atraía, ya me tenía temblando de adrenalina.

Me acomodé dentro del clóset de Paola para estar más cómodo, le avisé por teléfono que estaba listo y lo puse en silencio.

Escuché pasos, besos, suspiros. Escuché la puerta cerrarse y de pronto estaban ellos dos enfrente de mi. Paola totalmente desnuda besaba a su novio y este le tocaba la vulva.

Él se sentó en la cama, Paola le quitó el pantalón y salió el tremendo miembro de aquel muchacho. Ella lo masturbó momentáneamente y comenzó a mamarlo. Estaba realmente excitado, sin ha de ruido me saqué el pene y una de las tangas que Paola guarda en su clóset.

Él se echó hacia atrás, yo los tenía de frente. Paola me daba la espalda, veía sus nalgas, y además también vi como se derretía de su entrepierna. Dejó de mamarlo y se sentó en su cara, ella se movía cadencialmente y la escuchaba gemir, en ese momento pensé: "tremenda puta mentirosa, solo quería que la viera coger".

Justo había terminado de pensar en eso cuando:

Él: Jamás habías estado así, mojada y gimiendo.

Paola: Cállate y sigue

Fue cuando pensé, "entonces es verdad".

Pero algo pasó en ese momento que Paola dejó de disfrutar, dejó de gemir, incluso nunca vi que se viniera como lo hace cuando está conmigo.

Se bajó de su macho y se fue al baño. Regresó y le dijo: métela.

Ella se acomodó dejando vulnerable su majestuoso culo a la verga de su hombre, quien la penetró hasta el fondo. Ella volteó a verme haciendo una seña con su mano como diciendo "¿Ves?"

Paola: ¿Te gusta?

Él: Si, princesa

Paola hacia muecas, como si le doliera, sin embargo, su novio disfrutaba. La cara de Paola lo decía todo, no lo disfrutaba, incluso se le notó aburrida. Fijé mi mirada en el pene de su novio entrando y saliendo de ella, pero no salía barnizado de sus fluidos.

Sacó su pene, la acostó a Paola boca arriba y sus dos piernas las subió a sus hombros. Vi entonces a mi largo socio entrar en ella nuevamente, la embestía con fuerza. Se acercó a ella para besarle en el cuello, su cara quedó hacia donde la veía y puso una cara de "ya no aguanto". Fue entonces que comenzó a fingir su orgasmo, y si, eran notorios sus gemidos falsos.

Esa falsedad le ayudó al muchacho a terminar, se sacó lo suyo y se los echó en sus pechos. La besó, se quedó con ella platicando alrededor de 15 minutos hasta que Paola le pidió que se fuera porque su mamá no tardaba en llegar.

Ella regresó y yo me encontraba sentado en el sillón de su recámara.

Paola: ¿Cómo viste?

Yo: Eh... sin palabras, parece que solo te coge por coger, y ya; no se preocupa por hacerte sentir mujer...

Paola: ...como tú

Ella me abrazó y me besó.

Paola: ¿Cómo es que no tienes novia sabiendo tratar a una mujer en la intimidad?

Yo: No sé, debe ser mi maldición y mi don, como diría el Hombre Araña.

Ella sonrió y se recostó en mi pecho

Paola: Me duele

Yo: Te tocaría allá abajo, pero en esta situación no sabría cómo, honestamente.

Ella se levantó

Paola: Espera

Salió y regresó CON EL LUBRICANTE DE SU MAMÁ, el mismo que use para jalarme lo mío, obviamente fingí demencia.

Yo: ¿Y eso?

Paola: Lo usa mi mamá cuando trae a sus conquistas nocturnas.

"Tremenda puta", pensé en ese momento

Yo: ¿O sea que tu mamá salió de 'caza' esta noche?

Paola: Algo así

Me tomó la mano y puso lubricante en ella.

Paola: Haz lo que mejor sabes hacer.

La vi, le besé la frente y toque suavemente su vulva, ella se quejaba un poco, pero pedía que siguiera.

Poco a poco fui llevando mis dedos hasta su vagina la cual, si, ya estaba escurriendo.

Paola (entre suspiros): ¿Ves?, tú haces lo que él no, ándale mételos.

Con cuidado los fui metiendo. Masajeaba su interior, eso a ella le agradaba.

Paola: Síguele

La masajeaba con cariño, con delicadeza, no porque la quisiera tratar bien, sino para no lastimarla.

Pronto estaba gimiendo, sentí su vagina dilatarse hasta bañar mi mano de su leche. Esa era la Paola que yo conocía, la que disfrutaba de su sexualidad, de sus momentos íntimos, de los orgasmos que le provocaba.

Ella quiso recompensarme, comenzó a bajarme la bragueta para masturbarme, pero no la dejé, no sentí que fuera necesario en ese momento.

Paola: Eres un ángel, te quiero.

Sonreí, la abracé, besé su frente y nos quedamos dormidos en su sillón.

Lo que sucedió al siguiente día fue signo de enmarcarlo en un cuadro, pero esa parte la platico después (si, fue con Lorena).

(9,40)