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Tigre hotel (Parte 2 de 2)

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-Y? la pasaste bien?

-Si… estuvo bien

Fueron todas sus palabras sin desviar la vista de su tostada a la que ahora agregaba mermelada, en una mujer que suele hablar demasiado, su corta respuesta casi por compromiso me hizo hervir la sangre.

-Vamos mujer, no te hagas la estúpida, quiero saber todo, con lujo de detalle, como te cogió, que te hizo, que hiciste, gozaste? te gustó?, anoche la pasé para la mierda, mientras seguro la señora cogió como puta sin parar, me equivoco?

Morena entonces me miró a los ojos y retrucó levantando el tono de voz, como respondiendo a mi estocada con otra estocada

-Primero, quiero recordarle al señor, que lo que pasó fue por su culpa, recuerda?, segundo, si realmente quiere saber lo que pasó anoche con lujo de detalle, tendrá que armarse de paciencia y tragarse esos celos estúpidos…

Hizo una pausa, probó un bocado de su tostada y bebió un sorbo de su leche apenas cortada con unas gotas de café, debí tranquilizarme y aflojar la tensión acumulada, la dejé relatar

-Anoche, después que perdiste la partida subimos a su habitación, me sentí rara, como una fina puta paga, no te enojes, pero estaba un poco tomada y me sentía excitada por todo lo ocurrido

-Caliente querrás decir…

-Excitada, dije excitada, vas a interrumpirme a cada momento?

-No, no… perdón – comprendí que debería tragar mis palabras si quería llegar al fondo.

-Sigo, me invitó a ponerme cómoda, pasé al baño a orinar y lo sentí descorchar una botella de champagne, al salir, dos copas llenas burbujeaban sobre el escritorio de fondo, con la botella en la frapera, fue su turno de ir al baño.

-Volvió pronto a mi lado, bebimos, me dijo que te envidiaba…

-A mí?

-Si, a ti, por tener una mujer tan bella...

-Farsante… - murmuré bajo para que no me escuchara

-Me dijo que por negocios conocía bastantes países y que le gustaba como cogían las argentinas, que eran calientes y desinhibidas y que había puesto el ojo en mi apenas me crucé en su camino, le pregunté si lo del juego del pool había sido casual o lo había planeado todo, me respondió con su tono español ‘tú que crees?’ con una risa burlona pintada en la cara.

-Qué tonto fui… - dije meneando la cabeza resignado

-Luego de la copa me pidió que me desnudara, quería observarme totalmente desnuda, le dije que me daba vergüenza, me resultaba chocante que casi un desconocido me viera sin ropas. No dijo nada, solo fue hasta uno de sus cajones, revolvió un poco, sacó un gran pañuelo de seda negra, lo plegó cuidadosamente, y volvió a mi lado, me pidió permiso y me hizo cerrar los ojos, luego los cubrió y lo ató fuertemente por detrás de mi cabeza, quedé ciega a su merced…

-Te gustó? – me apuré a preguntar mientras ella hacía un intervalo para beber

-Me sentí rara, y más rara cuando sentí sus frías manos apoyarse en mis hombros, me contraje por instinto, entonces me susurró que me tranquilizara, las deslizó hacia abajo, tomó el top y recorrió con delicadeza el camino hacia arriba para quitarlo, sentía su respiración demasiado cerca, excitada y caliente, luego bajó, creo que se arrodilló, desnudó mis pies, tomó la calza y la fue bajando, llevando a su paso la tanga, todo de un solo plumazo, al fin me había dejado como Dios me trajo al mundo, solo con su pañuelo en los ojos

Morena narraba con sumo detalle, paso a paso, noté mi verga dura bajo la mesa y esto provocó mi asombro, la miré a los ojos esperando que siguiera, con suma atención

Delicadamente me hizo recostar, tomó mis manos y las llevó a mis pezones, me pidió que me masturbara, quería ver cómo me masturbaba, me dijo que pusiera mi mente en blanco, que me olvidara de él, que pensara en algo que me calentara…

-Y en que pensaste? – pregunté en forma curiosa, ella empezó a reírse, casi una carcajada, seguramente recordando sus picardías…

-Te cuento, pensé en toda esta situación, estar con un extraño, dejarte a ti solo, encerrado con tus demonios, e imaginé lo que aún no había vivido, como seguiría todo, de repente sentí mis pezones estaban duros, y me sentí mojada, me olvidé del tipo que me observaba y realmente comencé a disfrutar de masturbarme, acaricié mi cuerpo, mis pequeñas tetas, mi rostro, mis labios, a medida que pasaban los minutos me iba encendiendo como una braza, llevé una mano a mi conchita, separé las piernas, metí un par de dedos en mi hueco y ya sabes…

-Te acabaste? – pregunté incrédulo mientras ella daba un nuevo sorbo en lo poco que quedaba en la taza

-Casi… estaba en lo mejor, cuando sus manos me trajeron a la realidad, las sentí acariciar mis pies, seguramente buscó que yo no llegase todavía, y lo consiguió, me besó, uno y el otro, me causaba cosquillas, pero era lindo, tú nunca me besaste los pies…

Me sonó a reproche, no me gustaba esta primera comparación, pero me mordí los labios y la dejé continuar

-Me pidió que siguiera tocando mis tetas, sus besos y caricias entonces empezaron a subir, por mis pantorrillas, por mis rodillas, por mis muslos, abrió mis piernas y lentamente se fue acercando, ya sabes… me comió la concha, me mató…

-Y te acabaste? – pregunté rápidamente por segunda vez

-Si… - contestó a secas

-Y estuvo bueno?

-Si… - respondió bajando la mirada con un tono de vergüenza

-Mejor que yo? – pregunté con dolor

-Hombres, hombres… siempre con ese sentido de competencia…

Me levanté tratando de disimular mi erección y fui por un vaso de naranja exprimida, necesitaba descomprimir la situación, al volver, Morena parecía encerrada en sus recuerdos.

-Entonces… como siguió la historia?

-Bueno, vino sobre mí, me tenía toda abierta, empezó a rozar su verga en mi clítoris, lo deseaba…

-Y te cogió – aseveré sabiendo la respuesta

-Tomé su ‘polla’ entre mis dedos y la apunté en mi hueco, estaba empapada así que entró perfecta hasta el fondo de mi ‘coño’…

-Hasta el fondo? No la tenía muy grande entonces – dije tanteando la situación, tratando de matar mi ego herido

-No se… que se yo… no se la medí… - respondió dejándome más dudas que certezas…

-Pero te gustó? no?

-Bueno… se supone, soy mujer, que esperabas? Quieres que te mienta?

A esa altura tenía demasiadas cosas rondando en mi cabeza, una calentura que iba en aumento, veía al amor de mi vida como a una puta, gozando con la pija de un desconocido, ella no era así, o si lo era y yo nunca había podido verlo? Tenía ganas de tomarla por el cuello y ahorcarla, pero también tenía ganas de cogerla como nunca la había cogido en mi vida, ella prosiguió

-Probamos varias posiciones, incluso alguna que nunca he practicado contigo, ya te enseñaré… el tipo me comió las tetas a besos, no sabes cómo me las chupó!

-Podrías ser menos efusiva? No te olvides que soy tu esposo – increpé su proceder, se mostraba muy puta, muy satisfecha, todo una hazaña…

-Perdón – respondió ante mi reclamo

Morena se levantó y fue a buscar una botella de agua mineral, esas personales, de medio litro, volvió, la abrió y tomó un sorbo directamente del pico

-Sabés lo que hice?

-No, que hiciste?

-El viejo estaba recostado y yo lo cabalgaba, el me apretaba las nalgas y me decía una y otra vez ‘que rico culito tienes’ ‘que rico culito tienes’, entonces empecé a provocarlo a replicarle diciéndole ’si te gusta mi culito?’, ‘ te calienta mi culito?’, me daba cuenta que lo calentaba, entonces metí dos dedos en su boca, casi hasta su garganta, los llené con su saliva y los llevé a mi culito, como hago contigo, mientras me cogía metí los dedos en mi colita…

-No me digas… te pidió dártela por el culo – pregunté adelantándome a los hechos

-No precisamente – dijo ella haciendo un impase, bebiendo un nuevo trago

-Y entonces? – apuré la respuesta

-Bueno, a decir verdad… no tuvo que pedírmelo… porque… porque yo tomé la decisión, la saqué de un agujero y la metí en el otro, toda en mi culo…

Ella hizo una pausa, como esperando mi aprobación o mi reclamo, estaba atónito, perplejo, no tenía nada que decir, mi verga dura parecía explotar bajo la mesa, era todo demasiado loco, la invité a seguir con el relato.

-No creas que todo fue perfecto… porque a pesar de mis esfuerzos, a pesar de pasar ‘su polla de mi coño a mi culo y de mi culo a mi coño’, poco a poco empezó a perder rigidez, y cuando yo quería que acabara me di cuenta que no sucedería…

-Y te quedaste con las ganas…

-En cierta forma, yo ya me había acabado con la lamida que me había pegado, pero el… solo me dijo que solía sucederle, por la edad, y que ya había disfrutado bastante, fue raro, tú serás igual a su edad?

-Yo? Yo siempre te voy a llenar de leche! – respondí agrandado y airoso por lo que terminaba de escuchar

-Y bueno, nos dormimos, todo terminó…

En ese momento, apareció el tercero en discordia, Enrique Cervantes Iglesias, perfectamente vestido en traje azul con corbata al tono, con zapatos relucientes, recién afeitado y perfumado al extremo, traía consigo una maleta de mano, de esas con carrito, pasó a nuestro lado y me dijo

-Buen día amigo!

-Buen día… por su rostro parece que la ha pasado bien…

-Más que bien por cierto, pues, cuide a su mujer, estoy con prisa, desayuno rápido y parto, estoy retrasado… - y dirigiéndose a Morena mientras besaba cortésmente su mano derecha agregó

-Señora, ha sido un verdadero placer vuestra compañía

-Gracias Enrique, el placer fue mutuo…

Nuevamente una picazón de celos recorrió mi cuerpo, mi pobre verga se había parado tantas veces bajo la mesa que ya había perdido la cuenta.

El extranjero se sentó en la misma mesa donde había estado la noche anterior, donde todo había empezado, entonces Morena se acercó un poco para poder hablarme en un tono más confidente e íntimo

-Amor, hay algo más…

-Algo más? que es lo que aún no conozco

-Esta mañana antes de bajar…

-Te escucho…

-Bueno, me levanté, fui al baño, era un tanto temprano pero la luz del amanecer ya había invadido la habitación, como te dije nos habíamos dormido desnudos, luego de hacer el amor

-Si, y? – dije apurando el relato, como de costumbre.

-Bueno, Enrique aun dormía, y bueno… estaba boca arriba y su pija estaba enorme, no pude evitar mirarla…

-A si? y la tiene muy grande?

-Pero como eres, otra vez…?

-Vamos, se honesta…

-No se… que se yo…

Morena tomó un último sorbo de agua y se quedó observando la botella de agua mineral, luego me miró con una puta sonrisa y sacudió el envase, dándome a entender el tamaño por lo que yo preguntaba, miré un tanto incrédulo, con un tonto machismo herido por la comparación inevitable con mi propio falo, y con una cierta excitación por el tamaño de la verga que mi esposa se había comido, con una erección terrible le pedí gentilmente que continuara

-Como dije, se veía hermosa, la tiene toda depilada, te lo había dicho? se afeita hasta las bolas!, y la luz del amanecer que entraba por la ventana hacía contrastes…

-Y se la chupaste? – pregunté anticipándome por enésima vez cortando su narrativa, Morena se puso colorada de vergüenza, bajó un tanto la mirada, tomó aire y prosiguió

-No pude evitarlo… no pude evitarlo… estaba tan dura y hermosa… fui entre sus piernas y empecé a lamer sus bolas, lentamente, pasando mi lengua de un lado a otro, masturbándolo con ambas manos, eso despertó a Enrique, quien entre somnolencias exclamó un ‘coño!’ que me tentó a reírme…

-Sigue, sigue… tienes toda mi atención…

-Entonces él se sentó en la cama, con sus piernas abiertas colgando a un lado, y me hizo sentar en el piso, entre ellas, me dijo que quería ver como lo hacía, porque así lo hacen las putas. Y empecé a chupársela con ganas, como te lo hago a ti mi amor…

-Se lo habrás hecho maravilloso entonces…

-Me perdí, usando mis manos, mi lengua, mis labios, el me dejaba hacer, tenía un atrapante olor al sexo de la noche anterior, solo me dijo que lo dejara ver cuando acabara…

-Y que hiciste?

-Eso… cuando lo sentí llegar, lo miré directo a los ojos, abrí la boca y apoyé su glande en mi lengua, lo disfrutó mucho, y yo también… ja! ja!

La risa socarrona de mi esposa no me hizo gracia, pero tragué mi orgullo y la dejé terminar el relato

La leche empezó a brotar y a caer por mi cara, por mi cuerpo, me pasé su verga llena de semen por todo el rostro, me embarduné toda, hasta que el rendido se tiró nuevamente hacia atrás, sobre el colchón…

En ese momento ella gesticulaba demasiado con sus manos, pasándose la botella de un lado a otro, el placer se dibujaba en sus facciones, respondí directamente, sin miramientos

-Eres una puta, y me vienes a besar así como si nada?

-Tranquilo mi amor, después me bañe, y por cierto me cepillé los dientes…

Nuestra charla fue interrumpida por el español que se retiraba del hotel, se despidió cortésmente de ambos, como un caballero, ella se paró y le dio un cálido beso en la mejilla, yo solo lo saludé sentado, la dureza de mi verga no me permitió hacerlo, no podía quedar en evidencia…

Fue increíble, pero luego de ese desayuno y potenciados por lo vivido y por lo narrado, fuimos al cuarto, cogimos como locos todo el día, ni siquiera almorzamos…

Si eres mayor de edad y tienes comentarios, sugerencias al respecto puedes escribirme con título “Tigre hotel” a [email protected]

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