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De la nada al todo

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Ella suelta más su culo y yo comienzo a taladrar su virgen culito frenéticamente. Sus gemidos entre dolor y placer me liberan y la acomodo en cuatro escupiendo su culo otra vez y penetrándola como si el mundo se acabara

Hola

En el día de mis 29 años, luego de la cena y breve celebración que me gustaban mis compañeros de piso, en la soledad de mi cama y a medianoche me entró una tristeza y desesperación. Tenía 29 años y nunca había tomado ni siquiera una mano a una mujer de modo natural y de pareja.

De adolescente era un chico algo antisocial, amigo de mis amigos y que me costaba hablar con mujeres. En mi familia no había mujeres, ni hermanas ni primas siquiera, por lo que me costaba relacionarme con el género femenino. Los años pasaban y en la época de estudios traté de acercarme a alguna compañera, pero no me iba muy bien. Mi autoestima era muy baja, me encontraba feo, fome y muy flaco para el gusto femenino, si bien era y soy flaco, alto y nada gordo. Comencé a quedarme solo, ya que, mis amigos comenzaron a lograr aquello que estaba lejos para mí, tratar de ligar con alguien.

A mis 25 me aburrí, decidí probar como sea lo que es estar con una mujer, así que recurrí a las acompañantes, putas más bien dicho. Desde la primera vez que pagué por mujeres comprendí que no debía perder la cabeza, que esto era algo para no desesperar y que si no me controlaba podía llevarme a la perdición y perder todos mis ahorros. Por lo que cada 3 a 6 meses visitaba a una puta distinta, lo que me quitó un peso de encima y ahora podía estar al más tranquilo. No obstante sabía y no me quise engañar respecto a que era algo meramente sexual y que a ninguna le gustaba.

Y así llegué a mis 29, solo y emocionalmente disminuido. Si bien había logrado poder establecer alguna conversación formal y coger con las mujeres, ya no insistía en ir más allá y tratar de conquistarlas o invitarlas a salir. No.

Aquella noche me dormí pensando en que ya era muy tarde para mí, que lo mejor era pensar en vivir con mi soledad.

Comencé a pensar más en mi trabajo y a tratar de no mirar mujeres, ya que, despertaban todos esos años de soledad y me descontrolaba de modo de incomodar a ciertas chicas que me gustaban. Mi autocontrol se convirtió en una tensión nerviosa y posterior trauma psicológico que afectó mi trabajo. Por lo que desde la oficina me enviaron al psicólogo en jornadas de trabajo 3 veces por semana. Estaba en mi limite y ya nada me importaba, las primeras sesiones el psicólogo trato de incentivarme a conocer mujeres y experimentar el fracaso remarcando que es algo natural.

En fin en el viaje, de vuelta al trabajo podía distinguir que no solo yo iba a la terapia, sino otros y otras compañeras de labor. Así note a una chica discapacitada, la cual la empresa la contrato por asuntos de integración y demases, tenía dificultades para bajar el bus, por lo que siempre me adelantaba y bajaba primero que ella. Un día equis estaba concentrado en el celular, viendo que puta iba a escoger, hacía mucho no estaba con una y estaba muy caliente por algún contacto. No me di cuenta que habíamos llegado y que era el último en bajar, claro, debía esperar el eterno proceso de bajar del micro de la discapacitada. Bueno que más da, me anime a ayudarle y ella acepto, me di cuenta que tenía problemas para apoyar su pie izquierdo, me fije en su rostro mientras ponía su mano en mi hombro, debía tener alguna alteración maxilofacial además de algo en su oreja izquierda, la cual tapaba con su peinado. Su piel era blanca, su pelo castaño y al ver sus ojos canelas nuestras miradas se toparon, sentí su delicada inocencia y ternura, ella sonrió dándome las gracias por ayudarle.

Continuo su andar por la empresa yo detrás estaba con una sensación de jovialidad que me mantenía consternado. Miraba su caminar lento, vestía de falda larga y un poncho, quizás le era más fácil vestirse así, me sentía con la capacidad e intención pura de conocerla, me arme de valor y me puse a su lado buscándole conversación, hablamos del trabajo y de las terapias psicológicas y al final de nuestros nombres, el suyo: Bárbara.

Y así nos fuimos conociendo, tenía 34 años, vivía sola, había estudiado contabilidad le encantaban los gatos y llevaba soltera muchos años. Simpatizamos y para mí era algo totalmente nuevo tener la atención de una mujer por lo que me encontraba muy feliz, lo que origino el cese de mis terapias, no vería más a Bárbara! Le comenté que no asistiré más a terapias, que gracias a su amistad estaba de mejor ánimo. Ella se impactó un poco y no creía que yo estaba feliz junto a ella. La invité a comer luego del trabajo y ella aceptó.

Hot part...

Éste fue el comienzo de nuestra relación, después de muchas salidas, comidas y visitas a su casa, era el momento de intima. Ella no era virgen, yo le había contado que tuve alguna que otra relación sexual con chicas de la disco, mentira, había tenido relaciones ocasionales con putas prepago, unas 15 en 4 años. En fin nos pusimos de acuerdo y luego de una cena en su casa, que yo preparé, comenzamos a besarnos en el sillón. Yo solo había visto a Bárbara con ropa y solo podía deducir que tenía buenos senos, nada más. Ya excitados fuimos a la habitación, ayudándole y también corriéndole mano por donde podía. Sentada en la cama suelta su pelo y soy yo quien la desviste, primero sus zapatos y su pie maltrecho, sus medias y su larga falda. Sus piernas algo desviadas brillan de un rosa aspecto, son suaves y con pequeñísimos vellos rubios. La beso con pasión, acariciando su rostro, su cuello y bajando por sus pechos, cadera y llegando a sus piernas, para acabar en su entrepierna. Ella me toma del cinturón intentando zafarlo, me saco mis zapatillas y calcetas sin separarme de su boca, su chueca boca que besaba y metía mi lengua con fuerza, a lo que ella aceptaba gustosa. Fui por su blusa que quite rápidamente, sus pechos eran grandes, suaves y rosas. Al desprender su brasier se liberaron ante mí, las quede viendo mientras me desnudaba, estaba muy caliente Bárbara resultó ser una mujer con un cuerpo caliente y juvenil, mejor que muchas putas con que estuve. Desnudo me abalancé sobre ella besando todo su cuerpo mientras ella me permitía todo y con su mano buena tenis agarrado mi verga, sus suspiros me animaban a seguir e ir más allá, por lo que bajé besando su abdomen hacia su entrepierna sacando su calzón y revelando su HERMOSO sexo.

Abrí sus piernas y me deleité con la vagina más linda que había visto, tenía una matita de vello café claro y muy poco alrededor. Mi corazón estaba a mil y ella lo notó acomodando su cuerpo para el goce. A medida que me acercaba a su chochito pensaba en la suerte que había tenido, la buena suerte de ahora y todos esos años de soledad; por lo que me esmeré en darle el mayor placer. Besaba levemente sus labios vaginales, mi lengua de a poco recorría su conejita, emanaba un calor y una humedad únicas por lo que comencé a lamerle más rápido, de arriba a abajo su rosada vulva, ella emitía leves suspiros mientras que mis manos recorrían sus muslos y caderas llegando a sus pechos perfectos, comenzaba a acariciar sus pezones erectos mientras intensificaba mis lamidas, no tenía noción del tiempo y no me importaba, de hecho tenía el pene flácido ya cuando comencé a meterle la lengua a fondo y recorrer toda su raja de arriba a abajo mientras pellizcaba sus pezones duros. Sus suspiros y gemidos me animaban a continuar y lo hice hasta ahogarme en su concha con sus jugos, su mano en mi cabeza me hundía mas y con una mano comende a dedearla, wow! Que escena tan caliente cuando chorreaba y arqueaba su cuerpo en el me imagino un prolongado orgasmo, no había visto algo así, solo en videos xxx. Con la verga dura de nuevo me incorporo sobre ella, secando un tanto mi boca llena de sus jugos y se la meto, que sensación, que calorcito tan rico tenia y la humedad de su concha recibía sin problemas mi dura verga.

La beso y noto su respiración agitada, beso todo su rostro mientras la penetro a más no poder, sus gemidos y sus brazos abrazando y pegándome mas a ella me provocan un orgasmo, llenándola de semen. Descansado mi cuerpo sobre ella. Ambos agitados y sudorosos, encontramos nuestras miradas y nos besamos.

Me retiro sobre ella con la verga hinchada y voy al baño a tomar agua. Esta fue la primera vez y no la última, no señor. Ambos fuimos unos rechazados y ahora llego nuestro tiempo.

Hablando con Bárbara concordamos en coger todo lo que podamos, ella me cuenta que le encantaría hacerlo de todas las formas posibles y yo le encuentro toda la razón.

Y así nos convertimos en pareja, me mude a su casa y nos teníamos el uno para el otro. Comprendí que Bárbara le encantaba todo, no me ponía reparos en nada. Todos los días lo hacíamos, si era de tarde o noche, a veces me despertaba para mamarme la verga. Si no, lo hacíamos en la mañana antes de laburar.

Cuando me levantaba a cepillarme los dientes ella entraba al baño a orinar y sentada ahí, bajaba mi pijama y me daba un buen mamon hasta acabar en su boca.

Cuando yo llegaba de las compras y ella estaba en el sillón viendo TV. Yo me hincaba, levantaba su falda, bajaba sus calzones, abría sus piernas y lamia toda su raja, ella solo estiraba su cuerpo al respaldo y con su mano en mi cabeza dirigía mis caricias.

Había días en que la besaba y acariciaba hasta dormirnos y otros en que la ponía en 4 en la cama y le daba como animal, penetrándola con fuerza hasta chocar la cama con la pared y hacerla gemir y bufar con su cara entre las almohadas. Vecinos nuestros eran una pareja de abuelos, que tenían buena relación con Bárbara y le ayudaban antes que yo llegara a vivir con ella. La señora siempre me saludaba y quedaba viendo con cara de que era un abusador, es más, Bárbara me conto que la señora le consultó si andaba todo bien, debido a los sonidos y golpes que sentía, a lo que respondió que las cosas andaban mejor que nunca. La señora no se detuvo ahí y me habló acerca de Bárbara que era una chica buena y que vivió sola mucho tiempo, que por favor no abuse de ella, si supiera la señora. En fin, estas metidas de la vecina dudaron a Bárbara acerca de nuestra relación y para tranquilizarle le propuse casarnos a fin de año, llevábamos 2 años viviendo y culeando casi todos los días. Bárbara aceptó y las cosas irían mejor, pero...

En la empresa donde trabajábamos sabían de nuestra relación y todos la aprobaban, la cuestión es que un día llego una nueva secretaria técnica, Marta, que trabajaría conmigo, y era muy atractiva y para peor, por alguna razón, creo que le atraía. Con el tiempo y en vista en que no le tomaba atención que no fuera laboral, Marta se me insinuaba y más de una vez Bárbara se dio cuenta de eso. Por lo que cambio un poco su firma de ser y ahora estaba algo antipática, hablando la hacía cambiar de parecer y cogiendo la convencía de que la quería a ella. No obstante Marta era de esas mujeres que siempre estuvieron hombres cortejándole por lo que mi indiferencia le daba más ganas y animo de provocar vistiendo más sugerente y provocativa. Yo estaba seguro de querer a Bárbara y no la engañaría, además hacíamos el amor o sexo salvaje bien seguido.

En una ocasión Marta me dice directamente que podríamos ir a su casa, que su hija no estaría y que mi novia enferma no sospecharía. Me negué no sin calentarme la idea, nunca me habían dicho algo así y menos aún una mujer tan atractiva y caliente como Marta. Ella o tomó mal diciendo que andaba con Bárbara por lástima y que me aprovechaba de ella. Yo para ponerle fin a esto, le agarré el culo de manera bien porno, metiendo mi dedo en su raja a través de pantalón y diciéndole: esto es lo que te gusta? Porque yo ah? Parece ser que no has tenido suficientes hombres aquí dentro puta? Y la solté y me fui. La semana siguiente se armó el escándalo, sucedió que Marta me denunció por acoso sexual y solicito los videos como evidencia, claro está que se veía que le metí toda la mano que pude y no existía audio. Bárbara se enteró, vio el video y se descompenso. Mi jefe me creía, sabía que Marta era una puta, pero Bárbara, solo me decía que quiera un tiempo.

Salí o más bien arreglamos una salida de la empresa sin llegar a la justicia, Marta renunció, ya que nadie le creía y no soportó el trato de mis pares en rechazo a mi despido. Bárbara me pidió una semana sola, yo acepté ya que confiaba en que me conocía y que no era capaz de engañarle. A la semana hablamos y se mostró distante y apenada, me pregunto si la quería y yo le dije que sí, que era perfecta para mi gusto, que nos llevábamos bien y que era la mujer de mi vida, dicho esto algo cambió y me aceptó de vuelta, pero no fue lo mismo, ella estaba con la disposición de pelear o buscar algo para discutir, algo que nunca había pasado. El sexo no era lo mismo y no se dejaba hacer, un par de semanas después estaba nuevamente triste, después de muchos años, pensaba en irme y dejar a Bárbara que ya no me quería o que quizás nunca lo hizo y solo no quería estar sola. Un viernes esperé Bárbara que se duchaba, quería preguntarle derechamente si mejor lo dejábamos hasta aquí. Al salir del baño y algo distante me atrevo a preguntarle. Ella algo triste y pesada me dice si yo quería me fuera. Ahí me sentí muy mal he hice algo impensado.

Llamé a Marta, frente a Bárbara que me miraba algo apenada.

- Hola Marta como estás.

- Que me haces llamando pendejo, ahora quieres que te coja, después de que nunca me miraste ni las tetas. Olvídalo.

Y colgó.

Hot part...

Bárbara estaba inmóvil y más aún cuando vehementemente me acerco a ella y le digo: Yo te quiero a ti!

Y la beso con fuerza, ella acepta aun sin mover un dedo. La despojo de su bata y disfruto de sus pechos. Meto una mano en su concha y la otra acaricio su rostro, la empujo y la llevo con fuerza en la cama, miro sus ojos diciendo lo mismo.

- Te quiero a ti Bárbara!!

Sigo besándola y ella actúa como un bulto sin moverse. La beso y dedeo mientras la agarro sus tetas, su cuerpo no miente y la humedad de su chochito me invita a desnudarme y así metérsela salvajemente. Ella reacciona y ahora me mira a los ojos, mordiendo su labio y gimiendo levemente. Continuo mi mete saca fuerte, hace 1 semana que no lo hacíamos. Sigue sin reaccionar por lo que me separo de ella, la doy vuelta empinando su culo y comienzo a comerle todo lo que se llama raja, el clítoris al ano, es más tengo especial cuidado con su culo, el cual abro y meto mi lengua tratando de dilatar su inocente culito.

Ella trata de zafar pero me aviento sobre ella y le intento clavar la verga por el culo, se retuerce por lo que beso su cuello, desde atrás intento besarle y entre negadas encuentro su boca, la cual beso y mantengo cerca respirando en su boca. Ahí intente otra vez y ahora entraba algo, le punteaba el culo con mi verga erecta a mas no poder. Lentamente empiezo a empujar y penetrar su ano.

Hasta que entró la cabeza, apretaba mucho el culo por lo que la acosté y abrí sus nalgas para escupirle su rosado anito. volví a la acción metiendo mi verga en su culo ahora sin tanto rechazo, continuo hasta que la tengo toda ensartada, ella se queja y yo me muevo lentamente, mientras beso su cuello y mejilla susurrando a su oído: Bárbara te amo.

Ella suelta más su culo y yo comienzo a taladrar su virgen culito frenéticamente. Sus gemidos entre dolor y placer me liberan y la acomodo en cuatro escupiendo su culo otra vez y penetrándola como si el mundo se acabará. Gritándole TE QUIERO A TI BÁRBARA!

Sus gemidos pasan a gritos orgásmicos, se estaba tocando su chochito. El sonido de la cama indica que se va a romper y el sonido de sus nalgas contra mi abdomen indica que voy a acabar. Le lleno el culo de leche y me aventó a su espalda, ella me dice: no te vayas, quédate que yo te amo.

Yo también te amo Bárbara.

Bueno desde ese día nos amamos más, somos más cómplices y estamos casados. Viene una pequeña en camino. Y seguimos con nuestras prácticas sexuales reprimidas.

Xoxo

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