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La bufona del salón (Cap. 1)

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Siempre he sido una persona a la que le gusta que las cosas se hagan bien y en el primer intento, además me gusta ser atendida, por lo que podría decirse que me gusta dar de mí siempre lo mejor

Desde que nació internet siempre había tenido la inquietud de saber que era y cómo funcionaba, sin embargo con el escaso salario que en aquellos días yo percibía no me alcanzaba para cubrir lo que era un lujo de pocos y una necesidad de bastantes más. Unos años más tarde mi situación económica se volvió estable y por fin pude tener un buen servicio de internet.

Siempre he sido una persona a la que le gusta que las cosas se hagan bien y en el primer intento, además me gusta ser atendida, por lo que podría decirse que me gusta dar de mí siempre lo mejor; lo que me lleva a dar siempre la excelencia en todo lo que hago y que se arrastren a mis pies. Conseguí trabajo en un instituto de chicos desadaptados o paracitos como les llama la sociedad, en pocas palabras “chicos problema”, trabajo en uno de esos lugares a los que los padres llevan a sus hijos con tal de deshacerse de ellos o como se pudiera decir deshacerse de la oveja negra de la familia.

Ya teniendo bien definido mi carácter, un día navegando en internet encontré sin querer un chat donde había gente de diferentes tipos de carácter y dije WOW, esto es justo para mí, descubrí en esa sala que muchas chicas agachaban la cabeza y callaban con tan solo decir cállate, ellas, simplemente se dedicaban a obedecer y disculparse por hablar sin el debido permiso.

Al estar leyendo me excité y decidí probar que tan débil era la voluntad de esas chicas ante mi carácter dominante, busque en la lista de contactos y descubrí a una chica apodada lame pies, decidí que esa chica sería mi perra, por lo que enseguida escribí a su privado ordenándole se rindiera y fuera mi esclava. A los pocos minutos respondió y se arrastró suplicándome fuera yo su Ama y por ende ella deseaba ser mi perra.

No voy a negar que mi excitación se elevó a niveles inimaginables, Por lo que decidí tomar el control ordenándole primero encender su webcam, y se desvistiera enseguida para terminar arrodillada ante mi imponente presencia aunque fuera en esos momentos por solo internet. Esa inútil como la perra que era, solo acató la orden diciendo “Sí Ama, me tiene a sus pies”, por lo visto su entrega era total, lo que la convertía en mi esclava perfecta. Esa tarde fue productiva y divertida para ambas, ella gozaba siendo humillada y yo disfrutaba siendo servida como toda una Diosa.

Ya que mi esclava vive en una no habría quien la conociera en donde yo vivo así que le ordene ir en busca de su nueva Ama y empezar la que sería su nueva vida, y como ella no sabía mi nombre, pues si decía voy a los pies de mi nueva Ama, o como se dice saldría del closet y eso delataría su personalidad oculta y de esa forma yo no quedaba expuesta. Al llegar a mi casa toco a la puerta y apenas abrí se arrodilló y besó mis pies de manera continua mientras yo no le diera otra orden a cumplir. Cinco minutos después de estar lamiendo mis botas la hice pasar a la casa, lo cual hizo en silencio, con la mirada baja y estando a cuatro patas.

Durante varias horas de la tarde estando a mis pies adorándome, le hice todo un cuestionario para saber cómo se hizo perra y si había tenido Amo o Ama anteriormente. Ella dijo que había tenido una relación, y que ella fue una persona normal pero que su pareja fue dominante y la transformó en la perra que ahora era.

Le ordené meterse a la cajuela de mi auto para evitar supiera de la ubicación a donde la llevaría. Di un poco de rodeo para hacer más largo y confuso el camino y ella se desorientara aún más y no se diera cuenta que tan cerca de la casa que estaríamos, en algunas ocasiones regresé por la misma calle, y en otras use calles de doble sentido, de tal manera que ella estuviera totalmente confundida.

Al llegar al centro comercial, abrí la cajuela para que mi nueva perra saliera, ella enseguida se postró a mis pies y se puso a lamerlos mientras yo le ponía su correa. Mucha gente la veía extrañada de cómo se dejaba someter de una manera tan humillante, pero a loa vez se callaban, de todas maneras ese era su gusto y estilo de vida a la que ella ya estaba acostumbrada. Al entrar al centro comercial nos dirigimos hacia el sex shop, yo caminando y demostrando supremacía y mi perra llevando puesta su correa venía caminando a cuatro patas y detrás de mí como era debido y demostrando que era una basura que se dejaba someter sin quejarse.

Por fin llegamos al sex shop y fui directamente hasta el mostrador, el encargado preguntó ¿en qué puedo servirle?, le conteste ¿acaso no es obvio? , el empleado me contestó “usted perdone”. Enseguida le dije vengo por uniformes de esclava para este animal que tengo detrás de mí. El empleado fue sacando unos uniformes de BDSM muy completos, algunos de esos uniformes incluían correa, y otros el bozal, le solicite al empleado me armara tres paquetes que incluyeran la correa y el bozal, el empleado me dijo que los uniformes venían armados como estaban y que no era posible hacer nuevas combinaciones; me quede mirándolo y exclame “me das los uniformes como los necesito, o prefieres que vaya a otro establecimiento”. El patético empleado guardó silencio dedicándose a darme los uniformes tal como le había ordenado y enseguida hizo la cuenta para que pagara los uniformes de perra. Salí del sex shop dirigiéndome a comprar un costal de 20 kilos de alimento para perros junto con sus respectivos platos.

Al regresar al auto de nueva cuenta la perra se metió a la cajuela. Me dirigí a la veterinaria para comprar la comida de perro y los platos, no tardé mucho tiempo, no fuera a ser que mi magnifica perra se me asfixiara y tuviera que buscar una nueva. Al llegar a mi reino la perra descendió de la cajuela y de manera automática se postro a lamer y besar los pies de su Diosa.

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