INICIO » Categoría » El moro me hizo suyo (Segunda parte)

El moro me hizo suyo (Segunda parte)

  • 18
  • 7.549
  • 9,45 (11 Val.)
Después de más de 15 minutos en esa posición, en la que me estuvo dando por el culo, se puso de pie, y sacándome la polla del culo, me ordenó meterme en la cama

A las 9:30, ya habíamos subido a bordo del barco. Habíamos dejado las pertenencias en el camarote que nos correspondía a cada uno. El moro Jabibi y yo, teníamos un camarote para los 2 solos, otros iban en camarotes de 4, otros igual que Jabibi y yo, y los oficiales y técnicos, iban en camarotes individuales.

Cuando repartieron la ropa de trabajo y camas, todos fuimos a hacer las camas de cada uno, ordenar la ropa, y vestirnos con la ropa de trabajo. Cómo no hacía frío, solo consistía en un buzo de trabajo, calcetines y botas de agua.

Jabibi y yo, primero hicimos cada uno su cama. Eran 2 literas, el escogió la litera de arriba, dejando la de abajo para mí; tu coge la de abajo, que, al fin y al cabo, será donde dormiremos la mayoría de las veces los 2 juntitos, mi amorcito.

Cuando nos vestimos con la ropa de trabajo, el moro solo se puso los calcetines, el buzo, y las botas de agua. O sea que debajo del buzo, iba totalmente en pelotas. Yo iba igual que él, solo que llevaba puesto un slip. Cuando me vio ponerme el slip, acariciándome el culo, me dijo, va a ser mejor que no lo pongas, mi amor, así no me darás tanto trabajo el tener que estar sacándote el slip, cuando quiera follarte.

Me eché a reír, pero no le hice caso; y que gran verdad me había dicho, pero eso lo supe al cabo de unos días.

Una vez preparados, subimos a cubierta, empezando a arranchar el barco y colocar los víveres. Cuando terminamos de arranchar el barco, y después de hacer la toma de gasóleo y la toma de agua, soltamos amarras, comenzando a navegar rumbo a la zona de pesca.

Jabibi y yo, siempre estábamos juntos, si el trabajo era en grupos, cada pareja iba al mismo grupo, si íbamos comer, nuestro asiento estaba uno junto al otro. Pasamos todo el día trabajando. A las 8 de la tarde, fuimos todos a cenar; a las 8 de la mañana comenzaríamos la jornada; tendríamos turnos de 8 horas, y nos iríamos turnando unos a otros, pero siempre por parejas.

Después de cenar, la mayoría nos retiramos al camarote de cada uno.

Primero nos fuimos a asear, y como las duchas que había eran solo 3 para la mayoría de nosotros, Jabibi y yo, después de asearnos, dejamos la ducha para la mañana siguiente, y así no tener que estar esperando a que nos tocara nuestro turno.

Al llegar al camarote, Nos desvestimos; sacamos las botas de agua y calcetines, sacamos el buzo, y a meterse entre las sábanas.

El primero en estar desvestido fue Jabibi. Como debajo del buzo no llevaba nada, estaba totalmente en pelotas. Cuando yo me hube quitado el buzo y haberlo colocado, sin darme tiempo a girarme, el moro ya me había abrazado por la espalda. Llevó su boca a mi cuello, y dándome mordiscos y chupadas, me agarró el slip, tirando por el hacia los tobillos. Cuando los tenía a los pies, con sus manos me levantó en el aire, haciendo que salieran por completo el slip de mis piernas.

-Ves mi amor como es mejor que no te lo pongas, así me darías menos trabajo amorcito.

Llevándome en el aire agarrado por la espalda, se sentó en el banco que teníamos y después de morderme la nuca, cuello y hombros, me puso de pie, me hizo inclinarme, llevando uno de sus dedos a mi ano después de habérmelo metido en la boca para que se lo chupara y así se lo dejara mojado de saliva. Cuando me metió aquel dedo en el ano, di un respingo que me hizo dar con la cabeza en la litera de él.

-Perdona mi amor por haber sido tan brusco, la próxima vez iré con más cuidado, mi amorcito.

Volvió a meterme el dedo en el ano, pero ahora iba más despacio, hasta que consiguió meterlo todo. Lo giraba y apretaba haciendo que abriera más el esfínter, hasta que consiguió meter un segundo dedo. Ya mi amor, ya se va abriendo el culito, pero sería conveniente conseguir un lubricante, para que sea más fácil y no se te irrite tanto el ano, mi amor.

Espera que tengo lubricante en mi taquilla, si no en último recurso, podemos utilizar un poco de jabón. Me dejó incorporar, abrí la taquilla, y entre mis cosas de aseo personal, cogí una botellita de lubricante que había comprado en Las Palmas. Abrí el frasco, se lo pasé al moro, el cual untó un poco en 2 de sus dedos, devolviéndome el frasco, guardándolo de nuevo en la taquilla.

Me volví a colocar inclinado como estaba, cuando el moro después de oler el lubricante y decir que olía a fresas, pasó los 2 dedos por el canal de mi culo, llevando los 2 dedos a mi ano. Presionó ligeramente, y los 2 dedos se colaron en mi culo.

-Vaya, esto parece una maravilla, hasta huele a fresas que da ganas de comerte el culito.

-Puedes probar, que se puede llevar a la boca sin peligro alguno.

Agachó la cabeza hasta mi trasero, y abriendo los cachetes de mi culo con sus manos, acerco su boca a la entrada de mi ano, y sacando la lengua, la pasó por mi ano, dejando que la punta de su lengua tocara mi esfínter, haciendo presión por entrar.

Di un suspiro al notar su lengua intentando traspasar el esfínter, y solté un gemido de placer, ¡ooohhh! Me haces cosquillas.

Sí mi amor, sabe a fresa, y da ganas de comerte este rico culito que tienes. Volvió a meterme los 2 dedos, como vio que entraban y salían con suma facilidad, me llevó a su regazo, colocó su polla en la entrada a mi ano, poco a poco me fue bajando, hasta que tubo ensartada la polla totalmente dentro mía.

Yo suspiraba y gemía al notar como me iba ensartando la polla en mi culo, ¡ufff! Y a la vez que temblaba de placer, iba soltando en una especie de lamento los gemidos que no era capaz de reprimir, ¡ooohhh! ¡ummm! ¡ooohhh! Lloriqueaba al sentir aquella polla resbalar por dentro de mi culo, y como rozaba mi próstata, hasta llegar al final de mi ano.

-Así mi amor, así, ¡ay! Que gusto me das, ¡ooohhh! Eres toda una riqueza de pasión y lujuria. Que culito más rico y calentito tienes, mi amor, ¡ooohhh! Como me gusta estar dentro de ti.

Con sus manos en mi cintura, me iba subiendo y bajando haciendo que mi culo, fuera recorriendo por todo lo largo de su polla.

Los 2 no parábamos de soltar gemidos y lamentos de placer sin poder pararlos, ni reprimirlos.

Después de más de 15 minutos en esa posición, en la que me estuvo dando por el culo, se puso de pie, y sacándome la polla del culo, me ordenó meterme en la cama.

Me acosté sin necesidad de taparme, ya que hacía bastante calor, y estaríamos mejor sin necesidad de taparnos. Me arrimé todo lo que pude a la pared, dejándole suficiente espacio a Jabibi.

Él se tumbó pegándose a mi espalda, y abrazándome con sus brazos, acercó mi culo a su polla, hasta que dio con la entrada a mi ano, dando un movimiento a su pelvis, me volvió a meter toda la polla de una sola vez.

¡Ohhh! Gemí al notar como volvía entrar la polla del moro en mi culo. Mi culo ya se acostumbraba a tener aquella polla dentro, y ser follado por ella. Me gustaba el mete y saca que el moro le daba a mi culo, sobre todo cuando me rozaba la próstata, y tocaba el fondo; era tanto el gusto que me daba, que aquello me hacía gemir y llorar de placer.

Ponía los ojos en blanco cada vez que la polla me rozaba la próstata. Notaba la pelvis de Jabibi pegada a mi culo, su polla entrar y salir, mientras sus dedos pellizcaban mis pezones, y la boca de Jabibi, me mordisqueaba el cuello, ¡ooohhh! Que gusto.

Así me estuvo follando hasta que se corrió dentro mía, ¡ooohhh! Me corro, me corro, mi amor, ¡ooohhh! Que gustazo me das amormío, ¡ooohhh!

Sin dejar de dar pequeños movimientos a su pelvis, con su mano iba haciéndome una paja, hasta que yo también terminé por soltar todo el semen que tenía en mis huevos, ¡ooohhh! Ya ya, ya me… me corro, ¡ooohhh!

Parte del semen fue a parar a la palma de su mano, otra fue contra la mampara de la pared, y otra quedó encima de las sábanas.

Nos quedamos, así como estábamos; yo ensartado en su polla, y acurrucado en su pecho, él abrazado a mí, su polla dentro de mi culo, y siendo acariciado por la mano que tenía impregnada por una parte de mi semen; hasta me pasó la mano por toda la cara, dejando restos de semen por toda ella.

Así nos quedamos dormidos, hasta que al oír ruidos de otros marineros a eso de las 6:30, nos despertamos.

Miramos la hora que era, como teníamos que ducharnos, nos levantamos, cogimos una toalla cada uno, nos pusimos las chanclas, cogimos jabón, y nos fuimos a duchar.

El primero en llegar fui yo, me puse en la primera de las duchas, la cual era la más grande; casi el doble que las otras 2; abrí el grifo, antes de que los que allí estaban, pudieran verme el cuerpo, todo lleno de restos de semen pegado y seco que tenía por todas partes.

Algunos ya sospechaban algo, uno de ellos vio la pinta que llevaba, pero se sonrió al verme en aquel estado, y siguió lavando lo que tenía en una de las piletas.

Cuando llegó Jabibi, se metió en la misma ducha que estaba yo; tienes las otras 2 libres le dije; es igual, yo me ducho con mi mujercita, dijo, sin temor a ser escuchado por los demás. Más bien creo que lo hizo con la intención de que todos lo pudieran oír.

Yo me empecé a ruborizar, y la cara se me empezó a enrojecer, yo yo no soy ninguna mujercita, le dije, soy soy un hombre cómo todos. La voz me temblaba, y los colores se hacían más evidentes cada vez.

-Ya lo sé mi amorcito, pero no temas, que, si quieres que te respeten, todos deben saber que tú eres mi amor, y por lo tanto eres mi mujer.

Y por si aún quedaba alguna duda, allí mismo me abrazó, se apodero de mi boca, me morreó, lamió y mordió los labios, hasta conseguir meterme la lengua y dejarme casi sin respiración.

¡Dios! Aquello además de ponerme nervioso, me hizo tener una erección instantánea. Los 6 marineros; todos marroquíes; que allí había, no sacaban ojos de nosotros, todos vieron el empalme que estaba teniendo.

Jabibi vio como me había empalmado, y sin soltarme me dio la vuelta, me metió un dedo en el culo, y tan pronto se hubo empalmado él, allí delante de todos, empezó a darme por el culo.

Arrimó su polla a mi ano, y de una sola estocada me enterró toda la polla en el culo.

Los 2 empezamos a gemir, y en un mete y saca frenético, al cual le imprimió, a aquella follada, en menos de 10 minutos, me hizo explotar, lanzando semen por la polla, hasta dejarme exhausto.

Después de haberme corrido y parar de soltar leche por mi polla, sacó la polla de mi culo, me hizo dar la vuelta y agacharme, arrimó su polla a mi boca, y sin pedirme que la abriera, puso la polla en mis labios. Sin esperar a que me ordenara abrir la boca, yo mismo la abrí. Sujetándome a sus caderas, empecé a tragar aquella polla que tenía delante.

Me sujetó la cabeza con sus manos, empezando a marcarme el ritmo, a gemir y decirme, así mi amor, así, haz que esté orgulloso de mi mujercita, que sepan todos que tu solo me perteneces a mí, tu eres mi mujer, eres mi amorcito.

En menos de 5 minutos, empezó a correrse en mi boca, haciéndome tragar su semen, luego antes de acabar de correrse, sacó la polla de mi boca, soltando 2 lefazos en mi cara, para luego volverme a meter la polla en la boca, haciéndome tragar el resto del semen.

Una vez terminó de correrse, y haberle dejado reluciente la polla, me hizo poner de pie, acercó su boca a la mía, lamió mis labios, metiendo su lengua en mi boca, me estuvo besando hasta que me dejó los labios hinchados y colorados.

Terminamos de ducharnos, luego de secarnos, nos fuimos los 2 de la mano al camarote, vestirnos con el buzo igual que el día anterior; el en pelotas, y yo con solo el eslip.

Una vez vestidos, nos fuimos juntos al comedor, y en cuanto estuvo listo el desayuno, desayunamos. Al acabar, fuimos al puesto de trabajo, para comenzar el día.

Estuvimos trabajando en cubierta, y a las 12 del mediodía, paramos a comer durante una hora, y a la una, volvimos al trabajo de cubierta, para volver a parar a las 6 para cenar, y luego descansar hasta las 6 de la mañana del día siguiente.

Después de haber terminado de cenar, aún estuvimos 2 horas viendo la televisión; eran películas que llevaba el barco, y las emitían por vídeo.

A las 9:10 de la noche, yo ya caía rendido de sueño, así que nos fuimos a dormir los 2 juntos.

Nos desnudamos, pero él tuvo que ir al aseo a mear, y cuando llegó de nuevo al camarote, yo ya estaba acostado boca abajo, y por supuesto con mi eslip puesto, apuntito de caer en los brazos de Morfeo.

Casi ni me di cuenta cuando entró en el camarote, ni siquiera me di cuenta de cuando abrió mi taquilla, cogió el frasco de lubricante, llevándolo en la mano. Como él ya se encontraba desnudo por completo, se echó en mi catre, quedando casi encima de mí.

-Esta noche no, Jabibi, esta noche me muero de sueño.

-No te preocupes mi amor, tu duerme y deja que yo te folle mientras duermes. Hoy quiero hacerte el amor, voy a hacértelo con mucha ternura.

Joder, aquel ritmo que llevábamos iba a acabar conmigo, me iba quedar el culo como un bebedero de patos, era un continuo follar, tenía el culo más tiempo abierto que cualquier oficina pública.

El moro era incansable, siempre tenía la polla dispuesta para darme por el culo, y preñarme de leche.

Empezó a bajarme el slip, hasta sacármelo por completo; tenía razón el capullo del moro, iba ser mejor no volverme a poner el slip, al fin y al cabo, estaba más veces sin él que con él puesto, y cada vez que me lo tenía que sacar, era un coñazo.

Una vez me tuvo completamente en pelotas, abrió el frasco de lubricante, se untó un poco los dedos, cerró el frasco, dejándolo a los pies del catre, llevó sus dedos a mi pobre y sufrido culito, empezando a acariciar mi ano a la vez que iba untando de lubricante el esfínter y canal del culo, hasta que mi esfínter cedió a sus dedos, dejando que fueran entrando en mi cuerpo.

Los dedos ya entraban y salían con gran facilidad en mi culo, así que, recostándose sobre mi espalda, fue metiendo lentamente su polla dentro de mí.

Ya volvía a estar empalado por aquella polla, y aunque me estaba haciendo gozar, estaba que me caía muerto de sueño. No tenía ni fuerzas para gemir, pero sentía un rico y relajante placer que me llegaba desde mi culo, hasta el cerebro, recorriéndome toda la espina dorsal.

Cómo me había dicho Jabibi, hoy quería hacerme el amor, quería follarme despacito y suave, y lo estaba haciendo a la perfección, lo hacía tan sumamente suave y despacito, que me estaba quedando dormido. Lo último que recuerdo, es cuando me hizo correrme al estarme pajeando con su mano, mientras me daba por el culo. Quedé tan pero que tan sumamente feliz y relajado, que me quedé dormido hasta que Jabibi me despertó a las 4:45 de la madrugada, para irnos a duchar, antes de vestirnos, desayunar, y empezar la faena.

Cuando entramos en las duchas, esta vez no había tantos marineros como el día anterior, Pero los pocos que había, pudieron volver a disfrutar de un bonito espectáculo.

Primero abrió la ducha, y sin cerrarla, me puso de rodillas bajo el agua, luego me hizo abrir la boca, metiéndome la polla en ella. Me tubo un rato follando la boca, y cuando creyó que la tenía suficientemente limpia y lubricada, me levantó besándome y magreando todo el cuerpo, para luego girarme contra la mampara de la pared, subirme las manos haciéndome apoyar en ella, a la vez que me sujetaba con sus manos por mis caderas, tirando por ellas y hacerme inclinar un poco, para que mi culo quedara dispuesto para volver ser enculado.

Colocó el glande de su polla en la entrada a mi ano, y fue empujando lentamente, hasta que hizo entrada del glande en mi ano. Arrimó sus pies más a mí, y con un leve movimiento de su pelvis, me metió toda la polla dentro, ¡ooooohhh! Gemí al entrar la polla en mi culo, ¡ooohhhh! Volví a gemir cuando empezó a bombearme con su polla. Aquello sí que era empezar el día con gusto, era empezar con muchísimo gusto y gran placer.

Jabibi no paraba de gemir, y decir lo mucho que le gustaba, y que era su mujercita y amor de su vida.

Hoy me culeaba con muchas ganas y fuerza; llevaba un ritmo salvaje; tan rápido y fuerte me dio, que, en menos de 10 minutos, me dejó preñado el culo de leche, ¡oooohhh! Mi amor que rico culito tienes, ¡ooohhhh! que gusto me das, cuanto placer me haces sentir, mi amor.

Terminó de soltar todo su semen dentro de mi culo, y cuando hubo acabado, sacó la polla, haciéndome que se la chupara y no dejara restos de semen en ella.

Se la chupé con gran devoción y glotonería. Después de habérsela dejado reluciente y limpita, me besó con toda la dulzura del mundo haciéndome empalmar cómo si fuera un tierno adolescente. Sin dejar de besarme y comerme los labios, me pajeó hasta que me corrí sobre su pubis, dando grandes gemidos de placer, ¡ooohhh! Me corro, me corro, mi amor, ¡ooohhh!

Una vez solté todo el semen que tenía, terminamos de ducharnos y mientras nos secábamos, pudimos disfrutar de la follada que le estaba dando un marroquí, a otro marroquí jovencito que había en el barco.

Antes de que saliéramos para nuestro camarote; también fue por secarnos a cámara lenta, y no perder el espectáculo; terminó de correrse el marroquí más viejo, en el culo de aquel joven marroquí.

Y es que el follar, comer y rascar, solo es cuestión de empezar.

Llegamos al camarote, nos vestimos; esta vez ya no me puse el slip; nos fuimos para el comedor, y desayunar antes de empezar el trabajo.

La rutina era todos los días la misma, descansábamos 8 horas y trabajábamos 16 horas. Y todos los días me daba por el culo, al menos una vez por día, aunque la mayoría de las veces era follado 2 veces.

Hubo días que ni tiempo me daba a sacar el buzo, sin terminar de sacarlo, ya me enchufaba la polla en el culo, y no paraba hasta correrse dentro. Los demás marineros, nunca me dijeron nada que me pudiera ofender; me trataban con respeto y cariño. Al fin y al cabo, además de cumplir de sobra con mi trabajo, era la mujercita de uno de los de ellos.

Antes de que se cumplieran los 3 meses de campaña, tuvimos que ir a puerto. Teníamos que descargar el barco al haberlo sellado de pesca, y además aprovechar a reponer víveres.

Fuimos al puerto del Aiún, donde pasamos 5 días en puerto.

Durante esos 5 días que pasamos en tierra firme, Jabibi me llevó por toda la pequeña ciudad y junto a la otra pareja que habíamos disfrutado del espectáculo de la follada en directo en las duchas del barco, fuimos a follar a una especie de hotel, durante las 4 noches y 5 días que pasamos allí.

Era una habitación para los 4, en la que disponíamos de una especie de baño turco, las camas eran a ras de suelo.

Allí no paramos de follar, tanto el joven marroquí cómo yo, teníamos permanentemente una polla dentro del culo.

Uno de los días, hicimos entre los 4 una orgía, en la que todos probamos algo del otro; hasta el joven marroquí, tuvo la oportunidad de darme por el culo, el único que no probó culo alguno fui yo, lo máximo que conseguí, fue que me mamasen la polla y que me dejaran correrme en su boca.

Una de las tardes el otro marroquí; se llamaba Ahmed; y su jovencito compañero Ali, fueron a comprar productos para el aseo personal. Cuando estuvieron de vuelta en el hotel, Ali, se desnudó por completo, fue para el baño turco, y allí Ahmed, con los productos que habían comprado, se puso a depilarlo por completo; solo le dejó el pelo de la cabeza.

Jabibi quedó maravillado del resultado de la depilación, pidiéndome a mí, que también lo hiciera.

Dije que sí, pues veía como había quedado Ali, y me gustaba lo que veía. Así que Jabibi ayudado por Ali, y Ahmed, me depilaron por completo, solo tenía el pelo de la cabeza y cejas. Me habían depilado los huevos, culo y polla, sin dejar ni un pelo en el pubis, y lo mismo hicieron con las axilas, piernas y pecho.

Cuando terminaron de depilarme, tenía una erección de campeonato. Con tanta caricia y toqueteo, me había empalmado como un burro. Allí fue donde Ali, mientras Jabibi me daba por el culo, me realizó una de las mejores mamadas que recuerdo.

A los 5 días volvimos a navegar, volviendo a la rutina de los últimos 3 meses.

Ya estábamos a punto de cumplir los 6 meses de campaña, y tenía el culo más abierto que el culo de una puta de 80 años. Los labios tenían una hinchazón permanente y los pezones y cuello parecía que les había picado una sanguijuela, siempre estaban rodeados de moratones.

Estábamos cansados de tanto barco, y necesitábamos cambiar de aíres. Necesitábamos ver otra gente, ver algo que no fuera siempre mar y cielo, Incluso necesitábamos cambiar de comida. Estaba hasta los huevos de tanto arroz, tanta sopa de cuscús, y tanto pescado.

Al que iba echar de menos, era a Jabibi, no sé si lo volvería a ver; esperaba que sí; eran muchos días viviendo juntos, y mi culo ya estaba acostumbrado a su polla; si no nos volviéramos a ver, seguro que hasta mi culo echaría en falta aquella polla; ya era como parte de mi cuerpo.

Cuando navegábamos rumbo a Las Palmas para irnos de vacaciones 45 días; siempre que volviéramos la siguiente campaña a embarcar en aquella compañía; íbamos haciendo planes para que hacer al llegar a puerto. Jabibi me pedía que fuera con él a su casa en Marruecos, pero yo quería llegar a mi casa en La Coruña, y al menos estar unos días con mi familia.

Así que quedamos en ponernos de acuerdo, y si seguíamos contratados para la siguiente campaña, antes de marchar de Las Palmas, nos pondríamos de acuerdo.

Aquella noche después de terminar de cenar, nos quedamos un poco más en el comedor, estábamos tomando otro café y hablando de los planes que teníamos. Yo notaba como a Jabibi se le abultaba el buzo haciendo que se le formara una inmensa tienda de campaña, a causa del empalme que tenía. Llevé mi mano a su paquete empezando a acariciarlo.

-Joder cómo estás hoy de empalmado, ¿eh?

El acarició mi cara con su mano, dejando que yo siguiera sobando su polla. Cómo no quedaba ya nadie en el comedor, subió un poco la cremallera dejando que saliera la polla. Puso su mano en mi nuca, empujándome para que me agachara a chupar su polla.

-No Jabibi, en el comedor no. Puede venir gente, y el comedor es sagrado. Vamos para el camarote.

-Solo dale un besito, anda. Me decía, mientras me seguía empujando por la nuca.

Me agaché, le lamí con la lengua el glande, le di un besito y acaricié sus huevos. Luego le bajé la cremallera, y me levanté pidiéndole que nos fuéramos al camarote.

Nada más llegar al camarote, antes de que Jabibi se sentara, ya llevaba parte del buzo sacado. Se sentó, terminó de sacarse el buzo, y sin esperar a que yo también lo sacara, me rodeó con sus brazos, llevándome hasta él. Anda sígueme dando besitos y lamiéndome la polla cómo tú sabes, amor.

No me quedó más remedio que colocarme de rodillas, y empezarle a chupar el rabo a Jabibi, mientras él estaba sentado en el banco.

Jabibi suspiraba y me iba acariciando y moviendo la cabeza para que se lo chupara a fondo.

-Así mi amor, así, cómela toda, ¡aaahhh! Que gusto.

Mientras le iba chupando la polla, empezó a sacarme el buzo. Primero me sacó el brazo izquierdo, luego hizo lo mismo con el derecho, me levantó del suelo, y sin terminar de sacarme el buzo, me dio la vuelta, y me hizo sentar en su polla, ¡ooohhh! Suspiró al meterme el glande.

Siguió empujando mis caderas hacia su polla, hasta que me la metió por completo, ¡ooohhh! Mi amor, que ganas tengo de follarte hoy.

¡Dios! Ya volvía a estar con el culo abierto, y lleno de polla, y no me había dado tiempo ni a sacar el buzo; allí estaba a mis tobillos, mientras era follado por Jabibi.

No tardó mucho en preñarme el culo con su leche Jabibi; ese día estaba salido y bien caliente; ¡ooohhh! Mi amor ya me corro, me corro, ¡ooohhh!

Sentí unos 6 trallazos de leche llenarme el culo, y así sentado como estaba en su polla, me agarró la polla meneándomela hasta que me hizo eyacular, ¡aaahhh! Ya, ya, ya me corro, ¡aaahhh!

Me había hecho correr allí sentado sobre su polla. Estaba el buzo y parte del pasillo lleno de mi semen, y seguía sentado con la polla de Jabibi dentro de mi culo. Los 2 jadeábamos y sudábamos allí abrazados, hasta que nos calmamos.

Cuando nos levantamos, terminé de sacarme el buzo, limpiamos el semen que había por el suelo, y juntos nos acostamos en el catre.

A la mañana antes de irnos a duchar, ya me había dado por el culo otra vez. Me hizo subir a horcajadas sobre él, y hasta que nos volvimos a correr, no paramos.

Esa mañana al irnos a duchar, llevaba el culo recién abierto, y la leche dentro bien fresquita. Así que solamente nos duchamos y fuimos a desayunar.

Al llegar a Las Palmas, nos confirmaron para seguir la próxima campaña que comenzaría al cabo de los 45 días de las vacaciones que teníamos. Así que cómo aún íbamos a estar 2 o 3 días en Las Palmas; dependía del vuelo que tuviéramos cada uno; pasaríamos esos días en un hotel, yo iría 25 días a mi casa, y luego iría a Marruecos a casa de Jabibi, los 20 días que restaban de vacaciones, y volveríamos desde Marruecos juntos para el barco.

Esos 3 días que pasamos juntos en Las Palmas, lo hicimos junto a la otra pareja de marroquíes (Ahmed y Ali) con los que nos llevábamos estupendamente.

En el hotel repetimos la orgía que habíamos hecho en el Aiún, y aunque esta vez Ali, el jovencito marroquí me dio por el culo 2 veces, esta vez sí dejó que yo le diera por el culo a él.

Y después de pasar los 3 días con la polla de Jabibi permanentemente dentro de mi culo, nos despedimos hasta dentro de 25 días, en lo que volveríamos a estar juntos. Yo sería su mujercita, y el mi amorcito.

Podéis escribirme a:

[email protected]

  • Valorar relato
  • (11)
  • Compartir en redes