Di hasta el culo por un par de pantimedias nuevas

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Lalo, el amigo de mi esposo me regaló unas pantimedias nuevas, eso fue suficiente para entregarle hasta mi culo virgen. Que rica experiencia

Al viernes siguiente después del partido recibí una llamada a mi celular durante la mañana; era Lalo. Me dice:

Lalo – hola

Yo – hola, que tal

Lalo – cómo estás?

Yo – bien y tú?

Lalo – bien también, oye te hablo por la siguiente razón, ya tengo tu encargo listo

Yo – mi encargo?

Lalo – si, ya conseguí las pantimedias que usas, me gustaría dártelas, pero me gustaría que fuera en persona y a solas, que dices?

Yo – jajajaja, en serio? Las compraste? Y donde las conseguiste o como le hiciste para comprarlas?

Lalo – no te preocupes, eso es lo de menos, si gustas te explico cuando nos veamos, que opinas?

Yo – caray, mira ahorita no puedo, estoy trabajando y mañana tampoco voy a poder, salimos de fin de semana con mi familia.

Lalo – que te parece el lunes, podrías?

Yo – pues mira, es cuestión de que hable con mi jefe, si me da chance lo haríamos el lunes. Más tarde hablo con él y si no hay problema te mando mensaje, va? Por cierto y mi esposo, como está?

Lalo – bien, esta muy trabajador el día de hoy, jajajaja, quieres que te lo salude?

Yo – jajaja, que hipócrita eres. Pero sí, si quieres salúdamelo y dile que lo amo mucho.

Lalo – jajaj, no te preocupes, yo le doy tu recado. Besos y espero tu mensaje.

Pensé entre mi, este tipo no pierde el tiempo, le gustó lo que le di y bueno, la verdad es que también a mí me gustó su verga, la tiene rica. Pues que más da, me voy con él el día lunes y terminando lo corto y ya esta. Él, Lalo, es un tipo de muy buen ver, limpio, respetuoso, casado, de 35 años de edad y tiene dos hermosas niñas, pero es un cabrón, pues se ha visto enredado en problemas de faldas en más de una ocasión, al grado que ha estado a punto de divorciarse, pero su esposa lo ha aguantado.

Cuando mi jefe estaba por salir hable con él, le pedí permiso para faltar el día lunes y como también a él le he hecho algunos favores no pudo negarse. Solo que con la condición de que cuando él tenga ciertas necesidades de descargar lo que no pueda en casa, sabe que tiene a su secretaria segura. Antes de salir del trabajo le mande mensaje a Lalo y le dije que el día lunes estaba arreglado, que nos veíamos afuera de la estación del metro Viveros, pues mi esposo me deja en la estación Copílco. Pero eso sí, le pedía de favor que el fin de semana no me molestara o me mandara mensaje, pues estaría con la familia y sería muy incómodo recibir mensajes de éste tipo.

No voy a mentir, pero todo el fin de semana estuve pensando en lo que podría suceder al siguiente lunes y si, también debo aceptarlo, me motivaba mucho. No tanto que estuviera ansiosa para que el lunes llegara, pero si muy motivada. Es más; no busque sexo con mi esposo durante esos días para estar lista para Lalo.

El lunes siguiente y como de costumbre nos levantamos muy temprano, nos arreglamos como para salir al trabajo, tomamos café y traté de seguir mi rutina de siempre para que mi esposo no notara nada diferente en mi. Ya saben, el uniforme de ese día, pantimedias naturales, zapatilla alta y lista. También y como de costumbre, mi esposo me dejó en la estación del metro acostumbrado, nos deseamos lo mejor y acordamos vernos de regreso en casa y como siempre, que si algo extraordinario sucedía, nos comunicaríamos, de lo contrario, lo platicaríamos por la noche, nos dimos besos y me baje del coche.

Cuando estaba por llegar al lugar pactado me comenzaba a sentir un tanto nerviosa, después de todo era la segunda vez que estaría con él y ahora íbamos a estar solos. Lo que pasó en casa puede haberse entendido que sucedió por el alcohol que yo había bebido, pero ahora no, estaba sobria y bien o mal, las condiciones cambian.

Cuando llegué al lugar donde habíamos acordado, ya me estaba esperando. Nos saludamos como buenos amigos, nos dimos los buenos días con un beso en la mejilla y en seguida nos dirigimos a donde había dejado estacionado su auto. Muy amable me abrió la puerta, permitió que me ubicara en mi lugar y me cerró la puerta, él se dio la vuelta para subir a su lado, arrancó el coche y nos fuimos de ahí. Durante el camino íbamos hablando de muchas cosas, nunca de nuestras parejas ni nada al respecto. Por momentos con sus manos buscaba tocar y acariciar mis piernas muy de manera decente, sin querer subirme la falda ni mucho menos, solo acariciándome de forma muy discrecional.

Tomó el camino rumbo a la zona rosa y entró a un hotel muy bonito: Business Suites SG. El muy cabrón ya tenía todo listo. Había reservado todo el día. Cuando entramos a la Suite que nos correspondía me dijo; quieres ir a desayunar fuera del hotel o pedimos servicio al cuarto. Le dije, si ya estamos aquí, pues mejor aquí nos quedamos, va a ser más cómodo, no crees?

Antes de que pidamos el desayuno, quiero que te pruebes lo que tengo para ti. Sacó de su maleta una bolsa de plástico donde traía un atuendo de puta, literal, una minifalda que ya puesta me quedaba a media nalga, una blusa que solo tapaba los senos y un collar choker. Tres paquetes de pantimedias nuevas y las pantimedias que me había pedido el día que estuvieron en casa. Le dije, no inventes, donde conseguiste esto? Jajajaja, no te preocupes donde lo conseguí, eso sí, todo es nuevo, no tengas miedo. Ok, entonces dame unos momentos, me voy a cambiar y ya regreso.

Me fui al baño a cambiarme, en esos momentos ya estaba yo muy nerviosa. Me quite toda mi ropa que llevaba puesta. Me puse unas pantimedias de las nuevas que me dio sin ropa interior, por supuesto, me puse la falda, la blusa y realmente lucía como una puta. No dejaba de verme en el espejo, me tomé una selfie que después les compartiré en mi sitio web y como 20 minutos después salí. Como que si me daba algo de pena verme vestida así, pero dije, si no aprovecho estos momentos, jamás volverán a repetirse.

Cuando salí del baño, Lalo se quedó con la boca abierta, no daba crédito a lo que veía. Sacó su teléfono y me dijo, te voy a tomar unas fotos. No, le dije fotos no. Ya estoy aquí, aquí me tienes, pero sin fotos, ok? Aceptó la condición, y aunque me lo pidió en distintos momentos, nunca hizo algo más que me molestara, la verdad eso me gustó.

Me acerqué a él, me tomó entre sus brazos y me comenzó a besar. Sus manos recorrían mis tetas y bajaba hasta mis nalgas, la metía en medio de mis piernas y me acariciaba la panocha. Yo abrí un poco las piernas para facilitarle el trabajo. Me acostó en la cama, me abrió de piernas y me comenzó a lamer los labios vaginales por encima de las pantimedias. Ya estaba muy mojada. Después me tocó mi turno. Se desvistió y en cuanto se acomodó en la cama me apoderé de su verga. Me la metí hasta la garganta. Me dijo, te quiero coger pero así, como estas vestida. Rompió el puente de algodón de las pantimedias y después hizo que le cabalgara.

Cuando estaba sentada me decía, porque eres tan puta? Yo solo me movía y le decía que me gustaba ser puta porque me encanta la verga y que la suya estaba deliciosa.

Así estuvimos un rato hasta que se vino. Se quitó el condón y todos sus mecos me los tragué, al parecer, eso le encendió mucho. Me dice, no los quieres con todo y popote? Le dije, si, porque no, me gusta la lechita caliente en popote.

Pidió servicio al cuarto y me dijo, quiero que tú atiendas al Room Service; le dije así como estoy? Si, así, para que se den un taco de ojo de mi puta. Tocaron a la puerta y yo abrí, el chico que llevó los alimentos no dejaba de verme, coquetamente me acercaba a él para que me rozara las piernas o las tetas, mi macho se metió al baño y me dejó a solas con él.

Cuando se fue le platiqué lo que yo había hecho y la reacción del chico y eso le volvió a poner dura la verga.

Comimos algo, descansamos y una hora después volvimos al faje.

Me acariciaba por todos lados, se metía mis tetas en su boca, mordisqueaba mis pezones, metía sus dedos en mi panocha y yo me volvía loca. Me puso de lado y me metió su verga bien erecta nuevamente. De repente me dice, sabes que? Montante como zorra. Estiró su mano a su maleta y sacó un juguete, un “butplug”, le puso un condón y me dice, te gustan las doble penetraciones? Le dije, nunca he tenido una, pero me encantaría probarla. Me dice, ponte flojita, de repente palpo con sus dedos mi ano, me puso el juguete en medio y poco a poco lo fue presionando, yo me sentía morir, pero creo que de placer, sentía delicioso, una sensación extraña, molesta pero muy cachonda.

Lo metió todo y me embestía más duro, yo estaba como una loca y puta. Me dice, quieres otra verga más? Yo solo le contestaba si, por favor, trae a Roberto y me hacen sándwich, lo necesito. Me levantó de un solo movimiento, me recostó en la cama, me metió toda su verga en la boca y me aventó todos sus mocos en la boca, me los trague completitos. Con mucho cuidado me fui al baño a quitarme el juguete y me dolía mucho.

Después de las tres de la tarde me llevó a casa, él se quedó con toda la ropa, excepto los paquetes nuevos de pantimedias, esos si me los dio. Después pensé, mira que si soy una puta y barata, que fui a dar hasta el culo por un par de pantimedias?

Acordamos hablar después para ver si hacíamos una visita al hotel, pero ahora invitaríamos a Roberto.

Si te ha gustado mi relato espero tus comentarios.

Saludos.

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