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Loly, mi hija perversa (3): Trío HMH

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Este relato es otro episodio (tercero) de “Loly, hija perversa” que le compartimos nuestra historia personal, el devenir de los hechos sucedidos, contingencias previstas e imprevistas de una relación impropia por el incestuoso vínculo, pero intensamente rica en pasión y emociones.

Escrita a partir de las ganas de ella por exteriorizar su pasión y la perversión por el sexo, que fueran compartidas por los lectores/as, haciéndolos partícipes necesarios de nuestras vivencias, relación donde todo es voluntario, con libertad para expresarnos en el sexo con el único objetivo de buscar lo esencial del placer: el deseo consumado sin tabúes.

Este es el tercer capítulo, en el primero contamos la génesis de nuestra relación incestuosa, de Loly, en adelante la nena y el Lobo, su papi. Loly es una joven con mucho predicamento y autoridad para saber lo que quiere y cómo conseguirlo. Su juventud, deseo y sexapeal sus herramientas para conseguir todo lo que se le antoje.

Voraz apetito sexual, tanto que me llevó a decirle que era mucha mujer para un solo hombre, sin inmutarse dijo: “papi tú sabes cómo hacerlo”. Acepté el reto, aunque puse la condición que el primer trío fuera con una mujer, fue el segundo episodio. Este tercer episodio describe la ocasión de concederle el derecho al segundo trío, ahora con dos machos.

Para realizarlo contaba con la complicidad de un confiable amigo, la seguridad y poder hacerlo sin protección es esencial, el diu colocado la protege de un eventual embarazo, la presentaría como amiga, sin mencionar la relación parental, sería en la misma locación que me había facilitado en ocasión del primer trío con su amiga.

Para el encuentro aprovechamos un viaje de su madre y si la situación lo amerita poder quedarnos toda la noche, como sucedió.

Loly se había “producido” para provocar y seducir, sexo depilada tipo bb con tira de cola incluida, sus pequeños pechos pero bien erguidos obviaron el soutién, enfundada en un vestido negro, bien ajustado, súper cortito, dejando buena parte de sus esbeltas piernas como cebo para atrapar deseo masculino.

Llegamos al sitio acordado, la nena subía la escalera delante de mí, ascendiendo con gracia y prestancia de una diosa, meneándose de tal forma que me permitía ver que se había venido dispuesta a “matar” olvidado de ponerse la tanga. Sabiendo cómo me había dejado esa revelación, giró en el primer descanso para reiterarme:

- Papi, todo esto es tuyo, para que goces con tu nena.

Obviamente no era la primera vez que la vería desnuda, pero esta exposición me había provocó una instantánea erección, registrada y elogiada, agradece con un beso volador, con el dedo índice y una sonrisa que iluminaba más que el sol.

Cuando Dany abrió la puerta, se encontró con mi nena, diosa de cuerpo entero, se hizo a un lado para dejarla ingresar, nos miramos sin poder dar crédito a lo bonita y seductora que se había venido. Giró para comprobar el deseo en los ojos de “sus hombres”, sonriendo con mohines de estrella de cine.

- Chicos, se van a quedar ahí?. No hay quien atienda a esta mujer?. –se palmea la cadera.

Actuaba con total soltura, saber el impacto causado en la presentación, se permitía manejar la situación, tenernos comiendo de su mano, su seducción había sometido a las fieras, el aroma de su cuerpo había colmado de lujuria el ambiente, improvisaba como “feme fatal”, temeraria seguía incentivando el deseo por poseerla.

Fascinados con su manejo escénico, nos hizo sentar en el sofá, moviéndose en el centro de la escena, sobria gestualidad, se deshizo del ajustado vestido, arrojado con displicencia sobre la lámpara de pie para conseguir la penumbra adecuada, sensualidad subida en los zapatos taco aguja que realzaban la esbeltez de sus piernas, añadiendo seducción y lujuria a la imagen de su estupenda desnudez.

- Vamos! necesitamos brindar por el encuentro!!!

Su pedido nos sacó del trance, de la fascinación producida por el golpe de efecto, hechizados. Sentada en la banqueta alta, piernas cruzadas, insinuando más que exhibir, la imagen ideal de una diosa de carne, deliciosamente desnudita.

Un shot de tequila fue la señal para acercarnos al objeto del deseo, tocar su piel y embriagarnos con el aroma de hembra, nos llevó al permanente estado de erección. – Vamos! si voy a ser la Eva del paraíso, quiero verlos vestidos de Adán.

Con la mansedumbre de quien no quiere hacer movimientos bruscos para que no romper la magia, la trasladamos en andas para depositarla sobre el lecho. El haz de luz venido desde el otro cuarto, ilumina su figura, llenarnos los ojos con la agresiva belleza de mi nena.

No importa cuántas veces la hubiera tenido, ahora era distinto, nunca antes así, esta era una mujer nueva en todos los sentidos, más audaz, más provocativa, más perversa.

Estimula nuestra hombría, una verga en cada mano, masajeando, supervisa los gestos, estudia el efecto manual y las consecuencias de las primeras lamidas.

El ambiente se carga de lujuria, invadimos su cuerpo con la ansiedad de las caricias, la codicia de nuestras bocas toman por asalto a sus enhiestos pechos, pequeños limoncitos pero sabrosos para soportar dos golosos machos.

Su mirada expresa disfrute, siendo comida por sus dóciles machos, subyugados por los encantos juveniles y sus ganas de gozarnos. Cedí el turno a Dany, para comenzar a explorar entre sus piernas, metiendo su cara entre los muslos, conseguir el privilegio de robarle sus primeros gemidos, para los segundos no tenía espacio, mi verga llenó su boca.

Dany, metió sus brazos por debajo de los muslos, elevándolos sobre sus hombros, lanzarse de pleno a lamer y chupar la conchita. La boca de mi nena está ocupada en mamar hasta el delirio, moviéndome en vibrante coito bucal.

Nuestro amigo sigue moviendo la lengua dentro de la cuca, los dedos explorando vagina y agujeros aledaños, entrando y saliendo, provocando contorsiones en su cuerpo, gemidos estrangulados por mi verga limitando la capacidad a respirar y chupar.

Las exigencias de su mamada me obligan a una brusca salida de su boca, no quiero venirme tan pronto y perderme lo más importante del juego. El Dany salió de entre sus piernas, se la puso en la boca, para irse girando hasta quedar en un delicioso 69, ella encima.

Trenzada en darse placer, la verga del hombre en su boca, a media lengua me pide que se la meta en la conchita. Dany, sigue dejándose mamar la pija mientras le devora el clítoris, se aguanta el vaivén de mis testículos balanceándose sobre su barbilla, mientras comienzo el rítmico vaivén de la penetración.

Loly por primera vez experimenta ser tomada por dos hombres a un mismo tiempo. La intensidad de los estímulos eróticos la conmueven, se agita en convulsiones, saca la verga de su boca para poder respirar. Se remueve en su incontenible ansiedad, las ondas del orgasmo se extienden por todo su vientre, el gemido libera el primer grito triunfal de conseguirlo.

Breve relax y sus dos hombres alternan posiciones, él se coloca a un lado para entregarse a la mamada de la nena, yo voy entre sus piernas a rendirme ante el altar de todos los placeres. Aparté los labios, carnosos hinchados por la calentura, jugosos, chupé, succioné con mi boca mientras le frotaba el clítoris con mis medos, la memoria erótica de otras veces la hizo gritar de gusto.

Volví a mi tarea, esta vez penetré con mi lengua en punta, rígida, sin dejarle de chupar por dentro varias veces mientras ella me tomada de los cabellos con una mano y sujetaba la verga del amigo en la otra. Pasé sin despegar mi lengua por toda su vagina, desde abajo hasta arriba, recorriéndola como si fuera un helado, saboreándola toda, sin dejar de lamer. Froté y volví a frotar sin pausa, suave golpecito con la palma de la mano sobre su cueva, me moría de ganas por que se corriera, pero para hacerla gozar al máximo prefería dejarla así, con toda la energía femenina demorada para el próximo orgasmo.

Dany no pudo sustraerse a la intensa mamada, ella supo cómo mamarlo hasta vencer su resistencia y venirse dentro. El gutural gruñido del hombre cuando está poniendo todo su ser para eyacular, le pidió cerrar la boca, que nada de su semen se pierda en la venida urgente.

- Humm, mírate, donde está tu leche!!

Me mostraba el fluido antes de tragarse esa furibunda eyaculación.

Una ronda de cervezas sirvió para tomarnos un descanso, Loly descansa flanqueada por sus dos hombres. Breve pausa y nuevamente apropiarnos de sus pechos, succionarlos hasta calmar al goloso que llevamos dentro.

El ambiente saturado de aroma a sexo, cedí el turno de darle por la conchita al dueño de casa, situarse entre las piernas de mi nena y penetrarla hasta el fondo, metía sus rodillas casi debajo de las nalgas de ella para elevarla y entrarle bien a fondo, agarrado de sus caderas comenzó a empujar con ritmo frenético, imperioso y acuciante hasta hacerla gemir en cada golpetazo de pija.

Su verga es bastante más delgada que la mía pero más larga, y eso se lo hacía sentir cuando se mandaba en estremecedores empellones. Todo empuje, todo meter y sacar, músculos y tendones en su máxima tensión, las hormonas trabajando a destajo, todos los sentidos puestos en el placer y las sensaciones, todo dispuesto para el placer de nuestra joven amante.

Sus gestos decían que lo estaba disfrutando, me tomó la mano, necesitaba sentirme cerca mientras el hombre estaba concentrado en penetrarla con toda su energía, excitarse cuando ella comprime sus músculos estrechando, aún más, la estrecha vagina. Era evidente que pretendía seguir pero la exigencia de la hembra es algo que no puede obviar, ella estaba entregada en cuerpo y alma, regalarme el espectáculo de verla estar llegando al orgasmo, ser testigo de la acabada de otro hombre dentro de mi nena.

Era el momento supremo, Dany me miró como pidiendo permiso.

- Dale! dale con todo, para eso está! Puedes venirte dentro, acaba dentro de la nena muy putita.

- Papi! papi! se vino dentro de tu nena, uffff sigue acabando… Uffff

Quedaron enchufados, largando hasta la última gota de su semen, vaciando su semen por segunda vez dentro de mi nena.

Así mismo, con parte del semen del amigo escurriéndose, hice el relevo de monta, ubicado entre las piernas, entrando la verga, sacudiendo el miembro dentro de Loly. Con tal estado de calentura no podía estar manejando los tiempos, la excitación exige y ella cierra sus muslos en torno de mi cuello y sus labios vaginales estrangulando el miembro.

Aprende rápido la técnica de cómo hacer que el hombre pierda el control, la eyaculación responde más a su deseo que a mis ganas por demorarme, ella manda y decide, quería sentir como el semen de su papi era vertido teniendo sumándose al del anterior.

En un mismo gemido, nos aunamos para que la extensión de su orgasmo llegara para recibir la profusa lechada de su amoroso papi.

Los guerreros descansan, uno a cada lado de la hembra, yace sonriente y feliz, haber hecho su voluntad, cumplido su fantasía, tener a dos hombres para ella sola.

Dany prepara la ducha, yo los tragos, ella se levanta para ir al baño, con la mano contiene los fluidos masculinos de sus hombres, cuando llegamos al baño los recogía en su mano.

- Hmmm, cuánta lechita, hhhmmm, tibiecita. La lechita de mis hombres! hmmm…

Consciente de haber robado nuestra atención, llevó la mano cargada de semen, para lamer una parte. Lamió sin dejar de mirarnos, embelesados por el acto, se roba nuestro silencioso ¡gracias!

- Qué rica, qué rica!… la lechita de mis hombres.

Realmente fue un acto cargado de erotismo, disfruta del chorro de agua tibia que higieniza su sexo y el ano. – Sienten como su reina disfruta en el trono real? estoy vaciando el culito, preparándome para el segundo round de sexo, quiero toda la lujuria que pueda calmar este ardor, sentirlos dentro mío.

Nuevamente en el centro de la escena, cubierta con la bata de baño, acercándose al escenario, jugar la escena más relevante de su experiencia sexual, el gran espejo lateral multiplica el erotismo que la nena pone como incentivo.

Nueva pausa, momento de tragos y relax, desnudos en el paraíso del placer y la orgía, nada volverá a ser como antes, sin tabúes, sin preconceptos, sin pudores, todos por igual devenidos en herramientas de lujuria, el espejo confirma que nada es imaginado, todo real y palpable.

No es fácil de creer que hemos develado la pasión de la nena, convertida en un dechado de perversión en su máximo voltaje erótico, sus manifestación de goce me produce una erección increíble, temblor en los dedos al reproducir en grafía las imágenes mentales del morbo vivido en esos momentos, como brasas que alimentan el fuego eterno del deseo, insistir y persistir en el incesto y la culeada a mi nena, ya no importa tener que retornar en el viaje al infierno tan temido, pero tan deseado, ambos en plena conciencia de que hacemos algo impropio pero no podemos sustraernos a la compulsión por reiterarlo una y otra y otra vez.

Volviendo a la historia: Nos vamos turnando en acariciar su cuerpo, Dany recorre el vientre, yo apoderado de un pecho, lamiendo con fruición, hasta morder con más intensidad de lo habitual, justo cuando mi compañero ataca al clítoris, atrapado en su boca. Los gemidos de la pendeja se confunden con los bufidos de sus “comedores”, el torbellino de voluptuosidad, aullando cual loba en celo, “victima” pasional de nuestra voracidad, impulsada a naufragar en agónico jadeo del orgasmo intempestivo que puede con ella.

Aflojamos la succión, sin salirnos, enredados en un abrazo, rendidos ante la diosa jadeando su glorioso éxtasis.

Sin solución de continuidad, Dany se la monta encima, la llevamos al extremo de excitarla pero escatimando el momento de su orgasmo y nuestra propia eyaculación. Loly cambia de cabalgadura, y de postura, de tenerla de frente, gira poniéndose de espaldas para verse reflejada, inclinándose hasta tomarse de mis rodillas, facilita el juego del pulgar ensalivado entrando en el hoyo del “marrón”.

Conoce la rutina del jugueteo anal, estimulando con lentitud y paciencia. Por el frente el Dany le pone la verga en la boca, succionando y llevándosela toda dentro al mejor estilo de “garganta profunda”. El amigo quiere probar el juego en la retaguardia, alternamos puestos.

Subir los estímulos eleva las exigencias y condiciona las respuestas, la espiral erótica crece en progresión geométrica, la pasión por descubrir y descubrirnos en la perversión de poseerla, perder el sentido de la prudencia, la cordura se incinera en el fragor de la calentura extrema.

Cuando dos hombres maduros se disponen a seducir a una joven, conducirla por el laberinto de las experiencias nuevas, es como desgarrar la faja de un libro desconocido, comenzamos la lectura, interpretar la señales y descifrar el misterio de sus sensaciones, abrir los secretos mejor escondidos de sus reacciones.

Un fugaz paso por el 69 pletórico de caricias linguales entre los labios vaginales, despertaron millares de inquietas mariposas aleteando dentro de ella, suelta al miembro de su boca, estrujando sus pechos en lastimeros gemidos, que pare con mis lamidas, no puede soportar más sin ser penetrada.

Gira y se monta sobre mi verga, totalmente a fondo, espalda erguida, mueve en círculos con cadencia y precisión sensual, se inclina para beber mis besos, el compinche entiende la seña de adueñarse del trasero de la nena, caricias en las nalgas preparan para el beso negro, excitante prólogo de la doble penetración. Pajea y ensaliva el miembro, despacio se coloca en el centro del ano, abrazado a su cuello, sujeto, freno el eventual intento por salirse de la inminente penetración anal. Prueba un par de veces la resistencia del esfínter, sé bien que si aguanta la mía bien puede con esta que más delgada.

La tengo entretenida jugando con mi lengua en su boca y la verga en la conchita, una sorpresiva nalgada encubre la penetración de la verga de Dany, una segunda cubre la reacción por haberla enterrado sus casi 8 pulgadas de carne colmando el culito de mi nena.

La intrusión estremeció su cuerpo, le dimos un momento para adecuarse a sentir dos vergas ocupando su sexualidad, el largo no duele menos que el grosor. Todo fue más fácil, más rico.

Desde abajo enterrado en su vagina, Dany arriba, por el ano, era quien movía el cuerpo de la nena en cada penetración, sentía sus respiraciones agitadas, manos y cuerpos sudados. Se decían cosas bien eróticas, él agradecía permitirle disfrutar de la estrechez anal, pero que prefería cambiar de lugar conmigo, estaba tan bueno que sería un pecado eyacular tan pronto.

El cambio ayuda a demorar los tiempos y prolongar el goce, ahora nuestro amigo toma lugar bajo el cuerpo de Loly, les dejo un tiempo para que ella pueda subir y bajar con su verga dentro. Una breve entrada del miembro en su vagina para probar la sensación de tener dos en su vagina, mientras le ordeno que abra las nalgas para entrársela por el ano.

La estancia del otro hombre hacía más fácil penetrarla, de un solo envión hasta el fondo, haber probado el grosor del miembro no evitó sentir el dolor tenaz, potenciado por la presencia de un miembro en su conchita. Sus lastimeros gemidos no impidieron que comenzara el metisaca, bombeo pertinaz, en cada entrada podía sentir a través de la piel la presencia de otra verga ocupando su sexo.

Ahora es tiempo de marcar el ritmo, la contundencia de la intrusión domina y somete a la hembra empalada entre dos machos. De este modo estuvimos rodeando a nuestra joven, estimo que entre diez o quince minutos dándole duro, moviéndonos a tono con la calentura que nos quema por igual.

- Ya, ya!!! papi no aguanto más. Me duele…

Sus quejas y ruegos incentivan a movernos más y mejor, apretando y empujando, colmar sus agujeros de carne turgente. Un par de orgasmos se enredaron en dolorosos gemidos, aflojé un poco la contundente presencia de mi verga para darle espacio a Dany, gritando como loco en la venida dentro de la conchita de Loly. El primer disparo de semen y los latidos posteriores podía sentirlos atravesando la piel, contagiando el mismo deseo por acabar.

Aceleré los movimientos, el hombre desde abajo sometía los intentos de la nena por zafarse del cepo que nuestros cuerpos que la aprisionan y someten. Una nalgada asusta y sofrena sus intentos, una segunda y el grito – Aguanta un poco, ya estoy llegando!!

La muchacha excitada dejó de luchar, empalada por ambos lados, sometida a la pasión de dos machos dominantes. El inconfundible bufido de su papi cuando se viene en su ano incentivó para un postrer y breve orgasmo. Mi acabada dentro de la muchacha fue una deliciosa locura de sexo y lujuria, sentía que mi energía se vaciaba en un estruendoso agitar de emociones, los bufidos acompañaron todo el proceso de correrme dentro de mi chica.

Despacio fui saliendo del culito de mi hija, se va cerrando despacio, el semen escurriéndose y corriendo hasta juntarse con el de la venida de nuestro amigo en su vagina. Previo a salirme eché una mirada al espejo para vernos atenazando el cuerpo de la joven hembra, la imagen que devuelve es la vívida representación de la lujuria en su máximo esplendor y una muestra a tamaño real de la energía sexual moviéndose en nuestro universo.

Desmontado de mi joven hija, totalmente agitada y sudorosa, totalmente mojada como si hubiera estado en un baño sauna. Le tomó unos minutos recomponerse, mareada y extasiada por la brutal cogida que le propinaron sus dos hombres y los profusos orgasmos que le produjeron esta experiencia de ser sometida a las exigencias de su primer trío.

Esa noche hicimos cama de tres, en la mañana volvimos a reiterar las sesiones de sexo, hasta una penetración doble, pero la importante fue su debut en aguantarse a dos machos dándole duro.

Como para cerrar esta historia voy a usas sus propias palabras: “dolor y disfrute, esto solo fue el comienzo, ahora quiero más…”

Loly y el Lobo Feroz, esperan saber de ti en: [email protected] cuéntanos…

Lobo Feroz

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