La solución en la casa por mi suegra

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Cuando llegó a mi casa la madre de Eva, fue para ayudarnos en todo lo que fuera necesario para la llegada de nuestro bebé y terminó haciendo mucho más

Cuando tenía 31 años conocí a Eva ella era la mujer que siempre había sido mi sueño para formar un hogar yo era un tipo muy caliente y con suerte y no me podía quejar porque había tenido éxito con las mujeres pero ahora había llegado la hora de sentar cabeza. Luego de tres años de novios nos casamos y disfrutamos como locos mucho ese tiempo cogiendo a diario nuestro ritmo sexual era muy intenso ambos éramos súper calientes.

Hasta que Eva salió embarazada desde ahí nuestros encuentros sexuales se hicieron muy escasos hasta llegar a ser nulos ella había perdido todo interés en el sexo ahora estaba muy ilusionada con el bebé y yo también, tuve que hacer un sacrificio en mi ritmo de coger y lo valía por mi hijo.

Ya habíamos arreglado el cuarto del bebé todo se había comprado para sus llegada pero un pequeño accidente con el auto que manejaba ella hizo que perdiera el bebé tenía tres meses de gestación. Cuando me avisaron salí rumbo al hospital ahí estaba su mamá la señora Margot para darme la fatal noticia nos abrazamos muy fuerte llorando, ya habíamos hablado con ella para que se viniera a vivir con nosotros y ayude a su hija con el bebé pero ahora todo había cambiado.

Eva luego que salió del hospital estaba muy mal había caído en una fuerte depresión y la señora Margot la cuida ahora a ella en la casa, fueron días muy difíciles para todos en su trabajo le dieron licencia entendiendo por lo que había sucedido, el tiempo iba pasando pero Eva aún seguía mal la ayuda psicológica parecía no ser de mucha ayuda, ya había pasado once meses y ella no mostraba ninguna recuperación en su trabajo ya no podían esperar más y lo perdió.

Eva no ponía de su parte para salir de la terrible situación en la que se encontraba que también me jalaba a mi porque extrañaba a esa mujer de la cual me había enamorado y regresar día a día del trabajo y verla solo en la cama sin ganas de nada me rompía el alma, ahora ella se negaba a ir a ver al doctor sólo su madre le tenía mucha paciencia, yo también había sufrido con la pérdida del bebé pero había que seguir viviendo con mi esposa hable de mil maneras para que ponga mucha voluntad pero nada.

Ni que decir de nuestra vida sexual no quedaba nada ya me dolían los huevos de tenerlos llenos de leche Eva no quería ni que la toqué así que dormía en lo que iba a hacer el dormitorio de mi hijo, su madre siempre me decía que por favor la comprendiera que sabía que era muy buen esposo y sabía por las necesidades que pasaba como hombre pero que no la abandoné. Yo la respetaba mucho a mi suegra que había dejado su vida tranquila para apoyarnos porque ahora ella era quién tenía mi casa en orden, por más que evitaba que no escuché cuando discutía y reclamaba a mi mujer que cumpla con ese rol ella lo sabía.

Cuando íbamos de compras al súper para traer los víveres de la semana la señora Margot se daba cuenta como mi vista se iba detrás de un buen culo o par de buenas tetas, muchas veces me masturbaba para calmar el libido por mucho tiempo acumulado pero no era suficiente para un hombre que nunca le había faltado sexo y ahora estaba sufriendo como nunca imagine.

Luego de una fuerte discusión con Eva salí muy enojado una noche azotando la puerta en busca de aire para calmarme e iba recordando todo lo que le había gritado... "Qué ya estaba cansado e iba a buscar a una mujer que me quité toda está calentura que tenía desde hace tiempo y muchas cosas más" estaba muy arrepentido de todo yo la amaba mucho y no sería capaz jamás de abandonarla ya mañana le pediré a ella y su madre las disculpas y me fui a tomar unas cervezas con un amigo.

Cuando regresé en un taxi porque había bebido mucho mi suegra me había estado esperando pero se había quedado dormida en el sofá de la sala pero se despertó al llegar, me preguntó si deseaba cenar dije que no se preocupe por mi y se vaya a dormir que era muy tarde y obedeció también hice lo mismo.

Mi suegra Margot era una mujer de 52 años y que llevaba tiempo divorciada porque el padre de Eva se había ido con una mujer más joven y vivía fuera del país, nunca antes había visto a mi suegra diferente siempre fue con mucho cariño y respeto pero la falta de sexo ya me estaba volviendo loco y note ese par de tetas grandes y de pezones hinchados que dejaba ver su bata de seda y cuando se volteó para irse sus nalgotas se notaban cuando caminaba a su cuarto y tuve una buena erección que ella vio pero no dijo nada y se fue.

Ya en mi cuarto me quité la ropa y empecé a jugar con mi verga pero estaba tan borracho que me quedé dormido y empecé a soñar que me estaban chupando la verga que bien se sentía cuando su lengua jugaba con el glande y lo pasaba por todo el falo mientras con sus manos les daba masajes a mis huevos se sentía tan real que entre dormido soltaba unos gemidos de lo maravilloso que me sentía hasta que eyacule bastante leche y la boca lo recibió toda completa...

Cuando mis ojos se abrieron la sorpresa que recibí fue increíble no había sido un sueño todo había sido real la señora Margot estaba a mis pies aun dándole con la lengua a la verga hasta dejarla toda limpia estaba tan concentrada en lo que estaba haciendo que no se dio cuenta que ya no estaba durmiendo pero ahora fui yo quien no dijo nada para evitar cortar lo que estaba sucediendo.

Luego acomodó mi verga en el bóxer y se fue a dormir muy sigilosamente hasta ahora no salía de mi asombro de lo que hizo mi suegra una mujer muy recatada y religiosa que luego que la dejó su esposo no volvió a estar con nadie más

Al día siguiente cuando baje a tomar desayuno ella actuaba normal como si todo hay sido un sueño realmente, y más cuando preguntó si había dormido bien lejos dije que si me sentía muy bien algo relajado y también las disculpas por mi proceder de ayer.

Aun tenia puesta su bata de seda que dibujaba a la perfección sus curvas de mujer madura y volví a tener la verga bien dura de nuevo que en el pijama se había formado la carpa del circo que se lo mostré a propósito cuando dejó en la mesa los huevos revueltos que ella me había preparado sus ojos se clavaron en ese enorme bulto quedando como hipnotizada.

Continuará...

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