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Cornudo y humillado

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El siguiente relato que les cuento sucedió hace poco más de un año. Lo que ese día ocurrió fue grandioso y la verdad, lo quiero volver a repetir, así es que si alguien de ustedes cumple los requisitos, pues ya saben, algo grande puede suceder.

Una de esas noches de lujuria que gozo con mi esposo, mientras cogíamos, estábamos viendo una película de un tipo que tenía una verga preciosa, sin mentirles medía, yo pienso que más de 20 cm de larga y se veía ancha y venuda. Fue entonces que le dije a mi esposo que tenía el deseo de tener una verga enorme para mi y poderme moverme encima de ella, hasta dejarla flácida.

Al siguiente día y mientras tomábamos café, antes de salir al trabajo me dijo:

—de verdad te gustaría que un dotado te cogiera?

—pues no sería mala idea, o tu qué piensas? —le dije.

—bueno, que te parece si el fin de semana ponemos un anuncio en la web y vemos que resultados da, va?

Y si, así lo hicimos.

Llegó el fin de semana y en cuanto amanecimos mi esposo puso un anuncio en un tablero de relaciones que decía:

“Busco un hombre joven, respetuoso, limpio y dotado que pueda satisfacer a mi esposa”.

Nos llegaron muchos mensajes, cientos de ellos que decían que tenían un pito de más de 20 cm de largo, pero sabemos que no todos dicen la verdad. Fuimos seleccionando los mensajes hasta llegar con tres candidatos. A quienes habíamos escogido nos mandaron fotos de sus miembros y sus datos generales. Finalmente nos quedamos con una opción; un tipo de 28 años de edad, guapo el condenado, delgado pero con músculos fuertes y una verga lindísima, y si, era de más de 20 cm, se los juro.

Acordamos verlo un fin de semana y él acepto, nos vimos en un bar de la zona de Insurgentes Inn. Mientras estábamos en el bar, mi marido le puso ciertas condiciones y obvio, él acepto muy gustoso.

Nos fuimos a un hotel de la calzada de Tlalpan. Mi esposo pago, a él solo le tocaba llevar sus propios condones.

Él es una persona joven; a sus 28 años de edad ya tiene una ingeniería, es casado con dos niños en la familia, pero le encanta el sexo. Mientras mi esposo y él rompían un poco el hielo yo me preparaba para lucir bella para él, mi nuevo amante. Mi esposo me había comprado para esa ocasión un conjunto de ropa tipo colegiala, unas pantimedias de marca Sutil, que son brillosas, pero algo corrientes y unas zapatillas de plataforma preciosas; no llevaba puesta ropa interior.

Salí del baño unos 15 minutos después y ya se habían tomado dos cervezas cada uno. Mi esposo había prendido la tele y había puesto un canal porno, Arturo se sentó en uno de los sillones y mi esposo estaba sentado en la cama. En cuanto salí del baño fui al lugar donde se encontraba mi esposo me ofreció una copa de whisky, que llevaba preparado para mi.

Mi esposo comenzó a acariciarme las piernas y las tetas por encima del conjuntito, que apenas y me tapaba los pezones. La falda era casi un trapo que no me tapaba ni la mitad de las nalgas, es decir, que en pocas palabras, mi esposo me había vestido como una verdadera puta. Fue entonces cuando mi esposo le propuso lo siguiente, le dijo:

—Mira, ella quiere cabalgar en una buena verga, así es que, si no tienes inconveniente, ella te dirá cuáles son las posiciones que quiere y en cuanto ella lo decida, se termina todo.

Él acepto. Mi esposo se levantó de la cama y yo invité a Arturo. Él se acercó y comenzó a acariciarme igual que lo hacía mi marido. Mi esposo se limitaba a vernos solamente. Le baje el cierre y salió de entre su pantalón un hermoso miembro; en cuanto lo tuve en mis manos me lo llevé a la boca y lo comencé a mamar, quería metérmelo todo, pero no podía, la tenía demasiado grande para mi boca. Cuando sentí que la tenía al 100% le pedí que se pusiera un condón. Saco de la bolsa de su pantalón uno y se lo puso. Le pedí que se acostara boca arriba. Me senté en él y cuando iba entrando, sentía que me iba a romper; cuando pude sentarme bien en él, me salió un suspiro, me quedé inmóvil por unos segundos y voltee a ver a mi esposo sonriéndole y agradeciéndole la oportunidad que me había dado. Sentí como nunca antes, algo divino. Comencé a moverme hacia adelante y hacia atrás tratando de gozar al máximo esa hermosa verga que tenía dentro de mí. Mis movimientos cada vez iban siendo más rápidos y violentos.

No aguante y tuve mi primer orgasmo. Me quedé quieta un rato y comencé nuevamente con mis movimientos.

—amor, gracias por ésta verga que me has conseguido, coge riquísimo. —Le dije a mi esposo.  

—Te gusta amor?

—Me encanta, me ves? Parezco puta sentada en esta verga, amor, te gusta ver a tu puta sentada en la verga de otros? Te gusta que te ponga los cuernos frente a ti? No te molesta saber que coge más rico que tú? Él tiene la verga de un dios, amor y él si me sabe coger y quiero tragarme sus mocos, pero no te preocupes, te voy a dar un poquito para que veas lo que produce tu puta.

Mi esposo se sacó la verga que por cierto, la tiene más chica que Arturo y se comenzó a hacer una chaqueta.

Tuve mi segundo orgasmo y Arturo comenzó a convulsionar, estaba a punto de estallar. Me paré de él y vi como salía su semen. Le quité con mucho cuidado el condón y lo mantuve en la mano, fue entonces cuando le pedimos a Arturo que nos dejara solos.

Se vistió rápido y se fue. Entonces se acostó mi esposo en la cama y yo lo monte. Cuando estaba yo arriba me metí el condón con todo el semen de Arturo dentro y mo mantuve en la boca, después me acerqué a besar a mi esposo y le pase una parte de semen, la otra me la había yo tragado.

Le dije “ves? Soy bien puta, así te gustó? A si me quieres? Así me amas? Porque a mí me encantan las vergas, soy puta y quiero que lo sepas, que mientras pueda, te seguiré poniendo los cuernos, porque me gusta ser la puta de los machos”. De repente se vino en mí y me dijo “gracias amor, te amo”.

Si te ha gustado mi relato, espero tus comentarios.

Besos.

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