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Mi tía me volvió loco

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Me disponía a saludar a mi tía cuando noté que estaba dormida y sin la parte superior del bikini. En ese momento no pude evitar ver como la tanga que cubría apenas su parte inferior se introducía entre sus nalgas

Yo tengo 23 años, trabajo como promotor para una marca de ropa por lo que mi exigencia estética es bastante. Hago mucho gimnasio y para complementarlo un día fui a casa de mi tía para pedirle prestada su bicicleta a mi primo.

Ellos viven en una casa muy grande, como toda la vida me lleve de 10 con mis primos estoy muy acostumbrado a entrar sin pedir permiso. El día en cuestión el calor era insoportable. Yo recién salía del gimnasio por lo que mis músculos estaban pasando la factura y me dolían todos y cada uno de ellos. Al entrar en la casa en primera instancia pensé que no había nadie. Me extrañó ya que en época de exámenes mis primos estudian para la facultad y mi tía no trabaja. Pero en fin decidí esperarlos y para ello no encontré mejor pasatiempo que la pileta.

Me saque los pantalones en la pieza de mi primo y me propuse a buscar una malla. Como no encontré ninguna y tenía unos bóxers que aunque muy ajustados lo suficientemente largos como para disimular fui derecho al agua. Cuando llegue al patio veo boca abajo a mi tía en una reposera. Ella se cuida mucho y es realmente muy hermosa. Me disponía a saludarla cuando note que estaba dormida y sin la parte superior del bikini. En ese momento no pude evitar ver como la tanga que cubría apenas su parte inferior se introducía entre sus nalgas. Me quede un rato observando y muchas cosas se me pasaron por la mente. Cuando de repente empezó a sonar un reloj y mi tía se volteó dejando al descubierto sus enormes pechos. Nunca me sentí más avergonzado mis palabras no salían y ella durante unos instantes me miro en silencio.

Tía: Cuando llegaste?… No te escuche

Yo: Recién -respondí casi automáticamente. Pensé que tal vez no se daba cuenta de su estado. Me volteé y dándole la espalda continúe- Pensé que no había nadie y me quise meter a la pile perdona… -estaba seguro que eso marcaria la sentencia de un momento muy incómodo pero para mi sorpresa…

Tía: Bueno metete. Tu primo llega a la noche porque está en un cumpleaños y tu prima se fue a pasar la semana a la casa de su novio. Para colmo tu tío está de viaje me dejaron abandonada.

Dude muchísimo que decir o que hacer siempre fui cara dura pero esta situación me dejaba helado.

Tía: No tengas vergüenza. Estoy segura que no es nada que no has visto antes. Además vos estas en bóxer y a mí no me molesta. Es más te quedan muy sexis jajaja

Yo: Jeje -intente tranquilizarme- Es que lo lindo lo llevamos en los genes. Y me metí rápido a la pileta para que no se notara que empezaba a tener una erección.

Nade un rato y me puse en el hidromasaje. Mi tía me miraba desde la silla. Se había cubierto los pechos con un diminuto bikini sin amarrar. Yo intentaba pensar en otra cosa.

De repente se paró y se metió en el hidro directamente frente a mí. Una vez en el agua dejo de sujetar la parte superior de la malla y la dejo fuera del agua.

Tía:Te molesta?

Yo: No -que va me gustaba pero no me animaba a decirlo y menos a admitírmelo a mí mismo.

Tía: cómo van los estudios? -pregunto mientras con su pie empujaba el mío a manera de juego.

Yo: Bien -respondí sin devolver el jugueteo… Realmente estaba muy nervioso y excitado.

Tía: el trabajo?

Yo: bien, bien.

Tía: que pasa te molesto? Te noto raro nunca sosa si conmigo? Tanto te inhibe una mujer?

Yo: No es eso… Estoy cansado -mentí- el gimnasio me está matando y la facu me aprieta cada vez más.

Tía: Mi sobrinito… ya sos todo un hombre -se levantó y se sentó directamente al lado mío. Mi pene me dolía de la excitación y en ese momento no pude disimular mirarle los pechos- Te has puesto grande. Mírate los abdominales los tenés una tabla… Pensar que de chico todos pensábamos que ibas a ser gordito.

No pude responderle simplemente mire para otro lado y me rasque la espalda intentando hacerme el indiferente.

Tía: te duele la espalda? -puso sus manos en mis hombros- Relájate que te hago unos masajes. Estas muy tenso.

Empezó a masajearme los hombros y yo en ese momento hacia fuerza para no darme vuelta. Los nervios me hacían tiritar y tenía el pene tan erecto que la cabeza se me asomaba por el borde del bóxer lo que me generaba más excitación aun.

Cuando de repente sentí que sus manos bajaban. Y me acariciaban la parte inferior de los pectorales y descendían hasta mis abdominales.

Tía: que músculos que tenés. Me encanta que estés tan bien.

Entonces me abrazo y pude sentir sus pechos en mi espalda. Estaba tan excitado y confundido. Y ella no me soltaba. En ese momento mi excitación llego al límite.

Yo: Tía vos también sos muy hermosa… No temes nada que envidiarle a nadie.

Me soltó y me hizo fuerza para darme vuelta. Accedí al movimiento y quedamos enfrentados.

Tía: que te gusta de mí –Pregunto.

La mire fijamente a sus ojos azules y luego descendí a sus pechos después baje la vista hacia el agua que me impedía ver más.

Yo: Todo, sos hermosa

Tía: Te gustan mi pechos? -Tomo mi mano y la puso sobre uno de ello.s

En ese momento no pude contenerme y la bese en los labios. Ella me tomo de los pelos de la nuca y me dio vuelta dejándome sentado contra la pared del hidro. Rápidamente y antes de que siquiera pudiese reaccionar se sentó sobre mi pene y empezó a moverse hacia atrás y hacia delante. El bóxer me molestaba y quise sacarlo pero ella no corrió mis manos.

Tía: Chhh no vamos a ir tan lejos… no hoy.

Siguió moviéndose hacia delante y atrás, podía sentir como me masturbaba con los labios de su vagina. Y con sus manos detenía las mías a ambos lados. Cuando estaba a punto de acabar ella se detuvo y me miro.

Tía: Te gusto?

Yo quería seguir pero cuando empecé a moverme ella se levanto

Tía: No quiero que te vengas… No así.

Me beso en la boca. Se salió de la alberca y empezó a ir hacia el interior de su casa.

Tarde un rato en reaccionar y me dirigirme nuevamente a el interior de la casa. Cuando ente estaba terminando de ponerse un jean. Y me miro sonriente.

Tía: Te querés quedar a comer.

Yo no aguantaba más. Me acerque a ella, la tome de la cintura y la bese. Puse una mano en su pecho y continúe besándola.

Ella bajo por mi cuello besándolo y termino en mi estómago. Miro hacia arriba con dos faroles que parecían de estrellas. Bajo mi bóxer y comenzó a chupármela. Tras tanta excitación estuve a punto de acabar en su boca pero le retire la cara.

Tía: Quería estar segura de que me deseabas.

Simplemente la tome de la cintura y la senté en la mesada. Le baje los pantalones y comencé a frotar con la cabeza de mi pene. Su vagina de arriba abajo. Me detuve un segundo para buscar un preservativo que siempre llevo en mi billetera y cuando me disponía a ponérmelo ella me lo quito y me lo puso. Me la mamo un poco antes de darse vuelta y frotármela con sus nalgas.

Tía: Me encanta tu pene… Métemelo no aguanto mas

Tome mi pene y se lo metí suavemente. Empezó a hacer movimientos y ella empezó a gemir lo que me incentivo más y más fuerza tomaban mis movimientos… Estaba extasiado mis manos no se desprendían de sus pechos. Entonces acabe…

Tía: Siii! Siii! Lléname de tu leche, cógeme cógeme!!!

Mi excitación no se detuvo con mi primer orgasmo… Quería seguir y nada me detendría. Ella repetía que no pare y no pensaba hacerlo la tome nuevamente y la di vuelta de tal forma que quedamos enfrentados ella sentada en mis piernas y empecé a hacer fuerza con los gemelos de tal forma de subir y bajar por lo que ella parecía rebotar en mí.

De repente sentí como sus fluidos empezaban a salir más y más y a gotear desde la base de mi pene al suelo. Efectivamente ella estaba acabando lo cual origino un nuevo orgasmo en mí y con lo cual sentí que eventualmente mis energías fueron menguando.

Esto fue la semana pasada. Después de esa vez solo fui una vez más a casa de mi tía y estaban mis primos por lo que no pudimos hablar mucho… Pero en un instante de soledad me beso y acaricio mi pene. Diciéndome que moría de ganas de volver a estar conmigo.

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