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Patas arriba (XXIV)

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Que no puedas escuchar no significa que no puedas ayudar. Historia de cosas que pasan

Ya no daré excusas, la verdad, me cuesta un mundo sentarme a escribir, sin embargo, os puedo presentar esto:

Cami

Joer, vaya pedazo de vacaciones nos hemos pegado, macho. Lo mejor es que mi tío Tavo cuenta que les está yendo de puta madre, al parecer, la familia de mi tío ha cuidado como se debe el patrimonio familiar y recibieron al tío Dani sin problemas, por supuesto, el tío Anderson es uno más de la casa, así que ni hablar. Por lo visto, las inversiones familiares van viento en popa y el tío Anderson, que no quiere saber de muchos líos con ese dinero, compró una escuela abandonada en pleno centro de la capital y la acondicionó como orfanato, eso sí, cada salón de clase es una habitación pensada para dos niños como máximo y las ganancias netas de esas empresas se irán directo a atender tantos huérfanos como sea posible. Se ve que a pesar de negarlo, mi tío tiene mucha sensibilidad con los abandonados, porque en un viaje anterior ya había dedicado el negocio que él había heredado de su propia familia a un comedor para los sin techo.

Pero bueno, no sólo ellos se la pasan de puta madre, mi Ramón y yo no hemos necesitado más que estar con nuestros amigos para pasarla como nunca, tanto durante el viaje como en estos días posteriores. Como Ylian y Joel siguen fuera, nos turnamos para ‘cuidar’ su casa, básicamente, abusar de su piscina todo lo que nos dé la gana, así fue como terminamos mi Ramón y yo un día desnudos jugando en el agua y pasó lo inevitable: dos sendas erecciones.

Y es que Ramón se había estado ejercitando y no es un ciclado, pero está como nunca y el color dorado de su piel, su cabello mojado y esa sonrisa de total felicidad me tenían loco, así que aproveché que estábamos jugando y me acerqué a él por detrás y coloqué mi pene entre sus nalgas, no pretendía penetrarlo, sólo quería subirle la temperatura al juego, pero Ramón lo vio venir y por lo visto ya él estaba muy caliente, porque se aferró a mi pene y me sacó de la piscina entre caricias a mi falo, me recostó en una de las toallas y se sentó sobre mí, dejando que yo entrara lo más profundo de él que era posible.

No voy a negar que lo disfruté, estábamos demasiado excitados y Ramón supo sacarle partido a eso moviéndose como nunca antes, pero no me dejó terminar, cuando sintió que ya estaba a punto, se levantó y me ofreció su pene, que comí con muchas ganas, tenía muchas ganas de mi chico y él lo sabía, así que no me dejó su miembro mucho rato y pronto me estaba comiendo mi hermoso culo, haciéndome gemir sin reparo alguno. Me penetró como pocas veces, algo salvaje, pero sin llegar a ser cruel y me lo pasé como nunca.

Mi mano no había estado ociosa y mi pene estaba a punto de estallar, Ramón lo notó por la presión que mi ano ejercía en él y pronto sacó su pene de mí y me dijo que me recostara en la toalla, se recostó junto a mí y empezó a cascármela, así que hice lo propio con él hasta que los dos terminamos al mismo tiempo y nos dimos un largo beso dejando que nuestros corazones hablaran. Tomamos las toallas, nos limpiamos y, una vez satisfechos, nos fuimos a comer.

Joel

Es una pena que las vacaciones estén por terminar, pero debo reconocer que han sido las mejores de mi vida, para empezar, tengo a mi Ylian conmigo, no tengo que esconderme, porque somos pareja oficial y, además, el abuelo podrá parecer muy serio de entrada, pero creo que está más que dispuesto a las aventuras y a vivir la vida al máximo, más que cualquier otra persona, así que nos propone escapadas para ver paisajes o lugares maravillosos que yo jamás habría pensado o que él ha ido descubriendo a lo largo de su vida.

Por ironías de la vida, estamos en la misma playa en que le di mi virginidad a Evans hace tantos años, esa única vez que fui pasivo y desde entonces le he tenido mucho miedo a serlo, ya no tanto el sentirme usado o no, con mi Ylian sé que no pasará, sino por lo mala que fue la experiencia en sí, todavía recuerdo que no pude sentarme cómodamente durante una semana, incluso fui al doctor a escondidas y me estuvo interrogando muy serio, porque creyó que había sido una violación, quiso incluso de llamar a la policía, pero logré detenerlo.

Hoy, por insistencia de mi abuelo, le propuse a Ylian ir a ver las estrellas, nos llevamos una manta por si la noche se pone muy fría y el abuelo me dijo en privado que tal vez sería un buen momento para sanar heridas y empezar a crear buenos recuerdos sin manchas del pasado. Ahora menos me creo que el abuelo no supiera o se imaginara nada de lo que pasó esa vez, pero al menos ha servido para que esté junto a mí como un ángel guardián encargándose que yo sane bien y ayudándome a madurar sin estancarme en el pasado.

Ylian

Mi chico guapo está demasiado pensativo, supongo que la conversación con su abuelo lo dejó así, además, sospecho que esta playa tiene un mal recuerdo para él, porque intentó protestar cuando sus papás planearon pasar aquí las vacaciones, pero por lo que he hablado con Mr. Mellors, en este lugar fue donde mis suegros se conocieron y por eso les gusta mucho venir aquí.

-Yliusha, mi amor -me dijo Joel, se ve que ahora era yo el que estaba en las nubes-, ¿te has dado cuenta que son las 3 de la madrugada y que esto está totalmente desierto? -su gesto me decía que quería aprovechar para hacer locuras, yo pensé que su idea de salir a ver las estrellas iba por ahí, así que no me sorprendió mucho y le sonreí pícaramente.

-Claro que lo sé, hombre guapo, ahora tengo miedo que quieras aprovecharte de mí y hacerme cosas malas -le dije intentando hacerme el inocente pero sin borrar mi sonrisa y siendo demasiado obvio, quería que me hiciera ‘cosas malas’.

-Lo único malo que haré será dejarte agotado y deseando dormir abrazadito, mi Yliusha -me dijo mi chico acercándose a mí y plantándome un beso lento, apasionado, con ganas de disfrutar el momento-, pero antes de cualquier cosa, quiero decirte algo.

Vaya forma de matar el buen rollo tiene el tío, primero me calienta al punto de estar yo por abrir las piernas y dejarle hacer y ahora me sale con que quiere hablar, joder…

-No me pongas esa cara, mi amor, esta playa tiene algo que creo que debes saber porque no quiero engañarte, no quiero que cuando lo sepas te sientas mal, si después de escucharme todavía quieres que hagamos el amor, lo haremos todo lo que quieras, te lo prometo -me dijo algo triste.

-No te pongas así, fue sólo que le quitaste toda la magia al momento, mi vida -intenté animarle-, dime lo que sea que quieres decirme, quiero hacerte el amor y la espera me mata -le di un beso antes que dijera cualquier cosa que lo distrajera del tema, y me dispuse a escucharlo, pero hice lo que hace Cami con Ramón, lo recosté en mis piernas para poder jugar con su pelo, siempre quise intentar eso.

Joel se dejó hacer y me encantó sentirlo tan cerca mientras le respeto su espacio, creo que a él le gustó también porque estaba mucho más relajado y sonreía, hasta que tomó algo de aire y clavó su mirada en mis ojos verdes:

-Sé que no eres tonto, ya notaste que tengo algo con esta playa, mi Yliusha hermoso -Joel estaba demasiado nostálgico y yo ya adivinaba que esta playa tenía que ver con aquel chico con el que tonteó un verano, pero sé que él quiere decírmelo libremente y no voy a quitarle eso, el que sepa que puede confiar y contar conmigo.

Asentí para que continuara, pero estaba intentando buscar palabras para expresar algo que necesitaba dejar salir, por lo que decidí ayudarle:

-Déjalo salir, mi vida -le dije mientras le daba un beso en la frente.

-Está bien, tienes razón, es sólo dejarlo salir -me sonrió y le di un beso en la nariz sólo para animarlo un poco-, esta playa es la que mis papás más quieren porque aquí se conocieron, pero es la que tiene mis recuerdos más dolorosos, aquí fue lo de Evans… -Joel no pudo terminar la frase por estar intentando disimular una lágrima, como si necesitara esconder sus emociones conmigo, pero en fin, yo se la limpié con la mano y esta vez sí le besé en los labios.

-Joel, Evans ya pasó, ahora eres totalmente distinto, ya no eres el puberto que cualquier amago de tableta impresiona y se entrega fácil, eres todo un hombre, es más, eres el héroe que me defendió de Alexei, no tengo que recordártelo, pero creo que esos fantasmas se podrían quedar en el pasado, ¿no? -quería sonreírle, infundir toda la confianza y amor que le tengo en la frase, pero no podía, esto es algo que Joel debe resolver por sí mismo, yo sólo puedo ser su apoyo, estar junto a él, pero no tomar esta decisión por él.

Entonces pasó algo que no esperaba: mi novio se reía y con ganas, como si en lugar de querer apoyarle, le hubiera contado un chiste de los mejores de mi repertorio.

-No le veo la puta gracia, macho -le dije un poco molesto.

-No, no, no, no es eso, mi Yliusha -recobró la compostura ante mi cabreo-, es que eso ya lo superé… y la lágrima no es porque eso me duela, no, mi pasado está curado con medicina rusa -tuve que darle un beso, se lo ganó-, lo que pasa es que estoy nervioso y no sé cómo decir lo que quiero decir.

-¿Te ayudo? -asintió y si ya empezó a sanar, entonces no tiene sentido que yo me calle lo que sé-, a ver si adivino: en esta misma zona de la playa perdiste tu virginidad y quieres tapar ese mal recuerdo con uno que te haga sonreír, ¿me equivoco?

-Sólo un poquito -me dijo mi Joel perplejo-, no fue en esta zona: fue en este mismo lugar.

-¡Bah! Eso da igual -le sonreí sincero, total, no hay mucha diferencia entre una cosa y la otra-, en todo caso, me debes algo -Joel levantó una ceja y debo reconocer que el gesto le quedó hermoso-, me prometiste hacerme el amor hasta que mi culito no pudiera más.

-Eso no es cierto -me respondió mi novio-, te prometí que haríamos el amor todo lo que quieras, no que tocaría esa obra de arte en la que te sientas.

Joel

La cara de sorpresa de Ylian no tiene precio, creo que se hubiera esperado cualquier cosa, incluso correr desnudos por la playa, pero que le insinuara que quería tenerlo dentro de mí, eso no se lo esperaba, vamos, no creo ni que lo soñara, fue una completa bomba para él, pero es lo que quería y la lágrima que se me salió antes era realmente de miedo, miedo a no atreverme a pedirlo, miedo a que él no quisiera. Él siempre ha sido pasivo, al menos conmigo y nunca lo he oído comentar nada sobre ser activo, pero la verdad es que hace tiempo le tengo ganas a semejante pene tan delicioso y que ya es hora pasar a algo más con él.

Ylian

Esto sí que fue una completa bomba, no me esperaba que mi chico me pidiera algo así, yo siempre he sido pasivo porque lo que más llama la atención de mi físico es mi culo y me he sentido cómodo con eso, jamás me había planteado siquiera intentarlo, la verdad es que mi Joel logró sorprenderme y me quedé totalmente de piedra… hasta que mi príncipe azul me dio un beso de amor verdadero y rompió el hechizo.

-¿Estás de coña? -fue todo lo que pude decir cuando me recuperé.

Un largo beso y las caricias por todo mi cuerpo me confirmaron que Joel iba en serio, especialmente cuando metió la mano entre mis bermudas y se aseguró que mi pene estuviera listo para la acción, como si lo necesitara realmente.

-Jamás -me dijo muy serio, serio como nunca lo había visto antes-, jamás bromearía con algo tan importante, hermoso y lleno de amor como es el que seamos uno, mi Yliusha -soltó mi pene y me volvió a besar, sabía muy bien que con lo que acaba de decir estaba a punto de un orgasmo de puro amor y necesitaba distraerme.

Y vaya que me distrajo, se levantó, se desnudó y me dejó comerme su pene, a lo que jamás me negaría. Sin embargo, esta vez mi Joel me dejó beber su semen y luego se puso en cuatro sobre la manta ofreciéndome ese hermoso culo que nunca había pasado de darle un par de nalgadas en mis momentos de mayor excitación.

No tenía ni idea de por dónde empezar, pero sé muy bien lo que me gusta e intenté recrear las mismas sensaciones en él, que pronto gemía ruidosamente, menos mal eran las 3 a.m. y no nos escondíamos, porque habría llegado hasta el MI5. Cuando lo sentí lubricado, relajado y preparado, acaricié ese delicioso agujerito con un dedo, no pensaba meterlo todavía, sólo quería calentarlo más que no la pasara mal, era mi primera vez y sabía que no lo haría muy bien, así que buscaba la forma de compensarlo.

-Si vas a meter el dedo, hazlo o pasa directamente a ese maravillo pene que tienes, mi amor, porque ya no quiero esperar más -me dijo entre jadeos y no pude más que complacerlo. Metí mi dedo y entró bastante fácil, así que tampoco lo dejé mucho ahí, le besé el culito un poco más para mantener la lubricación y preparé mi verga.

Una vez listo, puse mi glande contra su ano y Joel suspiró y se movió un poco hacia atrás, su excitación era demasiada y se notaba, así que empecé a hacer presión y sentí cómo iba entrando.

-¿Te duele? -no sabía si detenerme o no.

-Para nada, es sólo algo a lo que mi cuerpo no está acostumbrado, pero me encanta y no me duele lo más mínimo -oí sinceridad en su voz y entré un poco más, fui despacio hasta que estuve totalmente adentro, la verdad es que a mí sí me dolió un poco, pero fue sólo al principio y pasó tan rápido que cuando mi pene terminó de entrar sólo pensaba en moverme dentro de él, cosa que hice y debo admitir que fue genial.

Era la primera vez que mi pene era sometido a algo así y no pensé que fuera a aguantar mucho, pero al menos fue suficiente para satisfacer a mi Joel, quien me pidió terminar dentro de él y con solo la idea de hacerlo, mi semen empezó a brotar como nunca antes, pero no fui el único, mi Joel estaba terminando también. Se levantó me dio un beso de los buenos, de total unión entre los dos, fuimos al mar, nos lavamos un poco y volvimos a la toalla, recogimos las cosas, nos vestimos y volvimos al hotel, el lavarnos en el mar era provisional, nos haría falta una buena ducha que tomamos juntos.

Hoy fue un día muy movido, no en lo físico, más bien en lo emocional, veo que mi Joel ha crecido mucho durante este tiempo y debo reconocer que yo también, tal vez hay cosas que yo superé más fácilmente porque estaba deseando hacerlo y tuve el apoyo necesario en el momento justo, pero mi chico sólo nos ha tenido a su abuelo y a mí y aún así lo ha hecho. Con todo lo que pasó en la playa, no podía dormir, así que acariciaba el pecho de mi Joel mientras mi mente se iba a lo suyo y disfrutaba el abrazo que me daba dormido, de verdad que el amor es capaz de muchas cosas, más de las que creemos posibles.

-¿Estás despierto? -me dijo mi novio.

-Sí, hay demasiadas cosas en mi cabeza para poder dormir -por lo visto en la suya también.

-Necesitamos dormir y descansar, además, pronto volveremos a casa y tu tía me matará si llegas con ojeras -nos reímos un rato de la ocurrencia-, pero ya, seamos serios, tengo tanta alegría en mi corazón y en mi cabeza que no puedo dormir, pero necesitamos desconectar -y empezó a besarme, también me abrazó más fuerte y me entregué al amor que nos tenemos, me relajé y dejé de preguntarme cosas, ya es hora de dejar de pensar las cosas y vivirlas.

Ricardo

Lo malo del calor es que la gente lleva poca ropa, pero no tanto por eso como porque la mayoría de tíos están más mazados que yo, de hecho, hay un chico nuevo en el edificio, tendrá nuestra edad y el pobre está más perdido que Adán con regalo el día de la madre, así que Iván y yo quisimos ser buenos vecinos y al menos enseñarle algunos lugares útiles en el barrio y tal, para que se pueda ir movilizando y no le cueste tanto adaptarse, pero el jodido tiene un cuerpazo como para volverse loco y este ruso novio mío se lo come con los ojos cada que puede. Vale, tiene mucho mejor cuerpo que yo, pero todavía soy su novio, joder, que algo debería disimular.

Lo hablamos, en varias ocasiones ya, pero no logra contenerse… o es que quiere provocarme, no lo sé, pero Iván se está buscando problemas y me está haciendo enojar mucho, igual que a él no le gustaba que fuera cariñoso con Ylian y por él dejé de serlo, debería saber que a mí no me gusta que se ponga a mirar a cualquier tío y que eso me pone malo, en fin...

Ramón

Bueno, después de unas maravillosas vacaciones, un par de días de normalidad, tranquilidad y no pensar en nada vienen bien para tomar impulso para el resto del año, así que mi Cami y yo estábamos haciendo absolutamente nada disfrutando que podemos cuando de repente sonó el telefonillo.

-¿Quién es? -dijo Cami con una imitación de acento murciano que le diré que deje de ver comedias.

-Ricardo -su tono sonaba tan deprimido que de inmediato Cami le abrió y yo corrí a la cocina para preparar algo de picar que incluyera chocolate, no por nada dicen que siempre levanta el ánimo.

Cuando tocó el timbre y le abrimos la puerta, se me cayó el alma a los pies: Ricardo no sólo se escuchaba deprimido, es que daba pena verle, tenía un par de días sin afeitarse, ojeras y los ojos rojos, estoy totalmente seguro que este chico no ha dormido casi nada.

-¿Qué pasa, tronco? -le preguntó mi Cami sin el más mínimo asomo de broma, de hecho, se escuchó idéntico a su papá Luis, aunque no se lo admitiré jamás.

-Iván, eso pasa -vale, pasa algo chungo, porque no suena triste, sino enojado.

-Pues si quieres dejarlo salir, para eso estamos y si no, pues también para eso estamos, tronco -esta vez fui yo quien le dio pie a hacer lo que quisiera.

-Sabéis muy bien que vine con vosotros porque necesito desahogarme, necesito alguien que me escuche sin reproches y sois mis mejores amigos… -está triste, cabreado y tímido, definitivamente este pobre las está viendo canutas.

-Entonces -le puse un vaso de agua enfrente-, te escuchamos.

Me senté junto a mi chico, que, prudentemente, no entrelazó su mano con la mía y le dedicó toda su atención a Ricardo, que había dado un par de sorbos al vaso y buscaba la manera de soltar lo que traía adentro.

Iván

Esto ya ha ido demasiado lejos, mira que ponerse celoso porque el vecino nuevo es guapo… ¿qué quiere que haga? ¿que me arranque los ojos o que tenga malos gustos sólo por tener novio? Es que el tío no se da cuenta que precisamente por mis gustos es que yo estoy con él, de verdad, pareciera que es un completo idiota.

-¿Qué cojones te pasa? -le increpé cuando regresó medio ebrio por la noche, mi Ricar no es de hacer esas cosas.

-Pasa que prefieres un ciclado cualquiera a tu novio, así que vete a buscarle, porque yo no te daré calor hoy -y va el tío y se encierra en la habitación de Ylian y pone el pasador.

Pues muy bien, que haga lo que quiera, no creo que pasen más de 10 minutos cuando regrese a nuestro cuarto.

10 minutos, un cuarto de hora, media hora, una hora, dos horas, amaneció y mi chico no regresó nunca. De repente escuché un golpe en la puerta, era un golpe seco, sin repetición, sin ser más que una simple advertencia, nadie toca así en casa, por lo que supuse que era Ricar, porque él nunca ha necesitado llamar a mi puerta, así que no sabía cómo lo hacía.

-Buenos días, mi amor -le dije al abrir la puerta e intentando disimular que no había pegado ojo.

-Buenos días te dará tu vecino, sólo vine a recoger mis cosas -entró y, efectivamente, empezó a recoger sus bártulos.

-¿Qué está pasando aquí? -quise saber, no entiendo, vale me ha dicho que le molesta que me fije en el vecino nuevo, pero si sólo he mirado lo que el otro expone a simple vista, no he hecho nada malo.

-Según tú, no pasa nada, pues ya está, este ‘nada’ se larga de aquí, además, hoy regresa Ylian y no habrá espacio para un arrimado en esta casa.

Mi chico estaba demasiado cabreado por una tontería como esa, él sabe muy bien que no es un arrimado en esta casa, es mi novio y tiene todo el derecho del mundo de vivir aquí mientras quiera, aunque parece que ya no quiere.

Ricardo

Obvio que quiero estar con mi Vanya, por supuesto que si me pidiera quedarme y se disculpara, por falso que suene, me quedaré con él, este hombre es el dueño de mi corazón y podría hacer eso y más conmigo, pero no quiere, me ha estado haciendo sentir como nada por un tipo que marca musculatura en una camiseta ajustada, pues que sepa que ya me cansé de ser nada. Ya no doy más, si le interesara, querría retenerme, pero juraría que le da exactamente lo mismo, pues a mí no.

-¿Qué pasa aquí? -quiso saber don Pedro.

-Me vuelvo a casa de mis padres, don Pedro, muchas gracias por todo lo que han hecho todo este tiempo por mí, pero hay una situación que ya no puedo soportar más. Creo que vuestro hijo podría explicároslo mejor que yo. Debo irme, el camino es largo en metro, permiso.

Salí de la casa de Iván tan rápido como pude, me llevé toda mi ropa, mis cosas de la universidad, el portátil, pero nada que se relacionara ni remotamente con él, ni siquiera mis llaves del coche, excepto por dos cosas: mi anillo, porque todavía lo amo y cumpliré mi promesa de dar lo mejor de mí para que él sea feliz, aunque ahora mismo sé que le estoy fallando por irme porque no soporto sentirme despreciado por él. Lo otro que me llevé fue la foto que nos dio Norman, estamos los tres felices y eso es todo lo que quiero de la vida.

Al salir del ascensor, me llevé una sorpresa tremenda al encontrarme a Cami allí, pero me dijo que venía a sacarme a pasear antes que hiciera alguna tontería, aunque notó que ya la había hecho y simplemente me ayudó a cargar mis cosas, que llevó al coche de su papá y me llevó a casa de mis padres.

-Sí sabes que lo que has hecho bien podría ser premiado como la estupidez del año, ¿verdad? -me dijo con una seriedad impropia de él.

-Lo sé -suspiré-, es cierto me arrepentí de romper con Iván y de volver a mi casa en el mismo momento en que golpeé la puerta de la que fue nuestra habitación. Es una estupidez como una puta catedral, pero ¿qué puedo hacer? ¡si es que le dio exactamente igual que dejara su casa!

Rompí a llorar, poco me importa que estemos en la calle, necesito explotar y Cami lo único que hizo fue aparcar, poner las luces de emergencia y abrazarme todo lo que se puede en un coche.

Ramón

Tal como mi Cami lo pensaba, estos dos han ido demasiado lejos esta vez, espero que todavía podamos ayudarles en algo.

-Buenas, estoy buscando a Iván, ¿está en casa? -le pregunté a la señora que me contestó al telefonillo unos 10 minutos después que Ricardo se hubo ido con Cami, tal como habíamos planeado.

Me dejaron pasar sin preguntar ni quién era ni decirme si Iván estaba realmente en casa, cosa que me sorprendió, pero no podía perder tiempo con eso. Tomé el ascensor directamente, sin siquiera preguntar al portero, conozco bien donde voy, aunque sólo haya estado unas cuantas veces. Cuando el ascensor se abrió arriba, la historia fue otra.

-¿Es usted quien busca a Iván? -me preguntó una señora bastante ceñuda que identifiqué como la que me había contestado el telefonillo.

Le dije que sí y me advirtió que tuviera cuidado, al parecer había problemas en casa, se identificó como Maripaz y me dijo que la habían enviado a casa, la última vez que pasó eso, dijo, el matrimonio de los papás de Iván estuvo a punto de romperse.

Tomé aire, me preparé para lo peor y estuve a punto de darme la vuelta cuando escuché claramente a Iván y sus papás discutiendo en ruso, pero mi amigo me necesitaba y no pensaba dejarlo tirado. Iba a golpear la puerta cuando se abrió de golpe e Iván se chocó conmigo al salir a la carrera. Le alcancé en el ascensor y le llevé a mi casa, este chico necesita despejarse.

Iván

No suelo beber tan temprano en la mañana, pero no dije nada hasta beberme unas cuantas cervezas, todo esto me supera ¿qué hice malo para que Ricar se pusiera así? Si hasta los regalos que nos hemos hecho los dejó atrás como si no significaran nada, como si no reflejaran todo lo que hemos vivido en este año y pocos meses. Dejé salir todo, no le oculté a Ramón por qué discutimos, ni el hecho que no comprendía el actuar de mi chico. Pensé que Ramón soltaría la risa igual que cuando supo que yo había estado celoso por Ylian, digo, es una tontería idéntica, pero yo jamás pensé en mandarlo a freír espárragos, me molestaba, se lo dije y se arregló, ya está, ¿qué hice yo para que ahora su reclamo no funcionara?

Ramón seguía serio como un muro, no sé si molesto conmigo o simplemente reaccionaba a lo serio de la situación, al final de cuentas, mi Ricar no quería vivir conmigo y yo seguía sin entender ni media.

-¿Qué hiciste cuando te dijo que te molestaba que te comieras con los ojos a ese chico? -me preguntó Ramón después de tomarse un tiempo para pensar lo que iba a decir.

-Me descojoné, ¿qué más podía hacer? -le dije sincero, pero su cara seria sólo me hizo gesto de continuar-, ¿te refieres a lo que hice respecto al chico? -asintió-, nada, era una tontería y no le vi sentido a hacer algo respecto a eso.

-¿Y qué hizo Ricardo cuanto te pusiste celoso por Ylian? -creo que ya sé por dónde va Ramón, pero es que no hay color.

-Igual, se descojonó -levantó una ceja-, después me explicó por qué era cariñoso con Ylian y aunque no dejó de serlo, sí le bajó mucho la intensidad y su cariño se volvió más filial, imposible de malinterpretar que lo ve como un hermano… ¡ay, mierda!

Ylian

Llegamos a Madrid perfectamente, aunque la primera noche la pasé en casa de mi Joel, principalmente porque el viaje primero en tren y luego en avión fue una paliza, aunque el que Rubén y Aurora (con Ester, obvio) fuesen a buscarnos para que ninguno de nosotros tuviera que conducir fue un detallazo de su parte, debo decir.

Rubén se llevó a mis suegros y Mr. Mellors en su coche, mientras que Joel y yo nos fuimos con las chicas. Todo fue perfecto, mejor que a como estaba planeado, así que tenía que haber algo chungo detrás, como se me confirmó cuando Cami se apareció para llevarme a casa por la mañana. Era más que obvio que Joel pensaba llevarme y que aprovecharíamos para irnos al cine o a tomar algo o lo que se nos ocurriera, pero Cami se llevó a Joel aparte, le dijo algo que era evidente que no quería que escuchara y al regresar Joel me dijo que me iría con Cami.

-¿Seguro que es mejor que no vaya? ¿ni como apoyo moral? -Cami le dirigió una fría mirada de advertencia que se veía muy extraña en sus cálidos ojos verdes-, tenía que intentarlo, ¿no? -le contestó mi novio encogiéndose de hombros, pero mucho más serio de lo normal, luego me besó-: llámame si necesitas algo ¿está bien? -ahora entendía menos, ese consejo me parecía totalmente fuera de lugar, pero le respondí con otro beso y más confundido que nunca me fui con Cami.

Pensé que Cami querría algo, así que no me sorprendió cuando nada más subirse al coche me dijo que no le preguntara nada porque no iba a hablar antes de tiempo y me llevó derechito a su casa. Ramón nos esperaba allí y también estaba mi pequeño Vanya, pero no Ricardo. Mi brat tenía los ojos rojos como si llevara todo el verano llorando como Magdalena.

-¿Qué narices pasa aquí? -la verdad no entiendo nada.

-Pasa que me gané el premio a gilipollas del año -fue Vanya el que habló.

Ramón me puso un cola-cao en la mano, curiosa elección de bebida, imagino que por ser cerca de la hora del desayuno, aunque mi primo se estaba tomando una cerveza y, por lo vidrioso de sus ojos, juraría que no es la primera. Sin embargo ni Cami ni Ramón dijeron nada, de hecho, parecía que querían fundirse con el sofá y no interrumpir algo que debía suceder entre Vanya y yo.

-Pues como no me lo cuentes, no veo cómo podré entenderlo, brat -me estaba impacientando, además, no me gusta que la gente abuse del alcohol y Vanya era evidente que no pasaría ni un alcoholímetro descompuesto.

-Resulta que hice algo que a Ricar le molestó -empezó Vanya-: hay un chico nuevo en el edificio y disimulé muy poco -Ramón se aclaró la garganta-, vale ni siquiera intenté disimular que me pareció muy guapo y a Ricar eso no le gustó, me lo dijo varias veces y yo no le di importancia, pensé que se le pasaría, que sólo se estaba quedando conmigo, pero resulta que no, hace una semana cogió sus cosas y volvió con sus papás, me cortó como si el año y pico juntos no significase nada, que es exactamente como me comporté -terminó la frase antes que yo pudiera decir algo.

-Joder… -fue todo lo que pude decir, ahora tenía un bajón emocional que no podía con él, pensar en Vanya sin Ricardo era imposible para mí, pero ahí estaban, con un noviazgo perfecto terminado por la gilipollez más grande del mundo-, Vanya, por el estado en que estás, imagino que quieres volver con él…

-Sería más fácil respirar cloro puro que vivir sin mi Ricar, brat -se sinceró mi primito-, pero pasa de mí como de comer mierda, no me coge el teléfono, me deja los mensajes en visto y no he tenido cojones para ir a verle, me da miedo que me diga que de verdad no quiere saber más de mí -se puso a llorar copiosamente.

Cami lo abrazó para consolarlo antes que yo pudiera reaccionar y Ramón tiró de mí hacia la cocina, cuando lo que yo quería era abrazar a mi primo y apoyarle.

-Sé que quieres estar con él, pero quiero confirmarte tus sospechas, porque creo que eres el único que puede hacer algo: Ricardo quiere que Iván vaya a buscarlo, se muere por abrazarlo y perdonarlo, pero jamás lo hará por teléfono, lo conoces bien, creo.

-Sí, lo sé, tienes razón, me lo imaginaba, mi cuñado no es de esconderse, como sí lo está haciendo Vanya, no quiero saber cómo debe estar mi tía Katia -suspiré.

-Tu tía cree que lo invitamos a pasar unos días aquí para que no le duela tanto la cama vacía, no lo ha visto como está -muy sabio por parte de los chicos-, pero no podremos tapar la situación para siempre.

-Totalmente de acuerdo, por cierto, excelente elección el chocolate, me ayudó a mantenerme algo motivado, pero ahora necesito cafeína -tomé una Coca Cola de frigorífico y volvimos para enfrentar a Vanya.

Ricardo

Hace dos semanas y media que terminé con mi Vanya hermoso, estoy tan desesperado por verlo que ni el pobre Norman logra alegrarme la cara, aunque debo admitir que tenerlo conmigo siempre ha impedido que me vuelva loco.

-Ricardo, ya casi cumplo 10 años, ¿te das cuenta? -me dijo al entrar en mi habitación bastante serio, se sentó en la cama y siguió hablando-, vale, no he tenido novia, mucho menos novio, pero no soy tonto, no me creí ni por 10 segundos el que simplemente quisieras venir a pasar unos días conmigo, como tampoco era lógico que al llegar te encerraras 2 horas a hablar con papa y mama si lo que venías era a pasar tiempo conmigo, Iván no se ha aparecido por aquí y tú lloras por los rincones, así que sólo puedo saber que pasó algo entre los dos. Está bien, no me lo cuentes si no es algo que deba saber -me cortó antes que lo interrumpiera-, pero sabes que estoy para apoyarte… igual que alguien que está esperando para entrar a hablar contigo, le diré que pase y me da exactamente lo mismo que no quieras recibirlo.

Se levantó, cerró la puerta y me dejó hecho un lío en la cabeza. Sé que mi hermano es listo, sé que no me creyó, porque ni yo me la creí, pero no me dijo quién estaba para apoyarme, en el mejor de los casos, sería mi Vanya que al fin habría decidido aparecer, más ahora que los chicos no me quieren decir nada de él, sólo dicen que si nos peleamos, debemos arreglarnos nosotros, cosa muy lógica, pero él no quiere.

Decidí ser optimista y me preparé como si Vanya fuera mi visita. Claro que no lo era, pero era un rostro familiar que me alegró mucho ver.

-Ylian, ¡qué alegría! -no era cortesía, me alegraba mucho verle en mi casa, aunque habría preferido verlo en la suya.

-Pues me alegra verte sí, pero no las circunstancias -me abrazó fuerte, de esos abrazos que sólo él da y me plantó dos besos que eran mucho del cariño que necesitaba.

-Y que lo digas, pero ahora estás aquí y podré al menos saber cómo está mi chico -necesitaba saber que estaba bien, que aunque no quisiera estar conmigo, era feliz, si él es feliz, lo demás no me importa.

-No necesitas sobornarme para que te lo cuente, he venido a eso. Espera un momento -se acercó a la puerta y estiró la mano, que trajo de regreso a Norman, gentilmente, pero totalmente colorado por haber sido descubierto.

-Lo siento dejasteis la puerta abierta y yo también quiero saber -intentó disculparse.

-Es lógico que quieras saberlo, no tienes un pelo de tonto -le dijo Ylian-y yo te contaré un poco lo que pasó para que entiendas por qué no debes escuchar y esta vez cerraré la puerta y hablaré bajo para que no puedas escuchar cosas que son privadas de tu hermano, ¿te parece?

-Sí -el rostro de mi hermano se iluminó al saber que se saldría con la suya, al menos en parte-, prometo que no me inmiscuiré más.

-Vale, es suficiente para mí, ¿Ricardo? -asentí conforme-, muy bien, lo que pasa es que cuando dos personas tienen una relación de noviazgo, siempre hay alguna cosa en que no están de acuerdo, pero cuando viven juntos, esas cosas, por pequeñas que sean, duelen mucho, eso fue lo que pasó: una cosa que podría parecer pequeña provocó un gran dolor y tu hermano y el mío terminaron alejándose para no hacerse más daño -Ylian debería trabajar con niños, joder, es un genio, yo jamás habría podido plantear lo que nos pasa así, especialmente porque no me parece nada pequeño lo que sucedió.

-Pero ¿eso no los daña más? -las preguntas de los niños, no fue el dedo en la llaga, sino toda la mano y cubierta de sal.

-Casi siempre, sí -Ylian no sólo era bueno explicando, también era sincero- por eso vine a hablar con tu hermano, ahora tenemos que buscar una manera de solucionar todo esto.

-Entiendo y es algo que ha terminado siendo grave puesto que no puedo escuchar -Norman comprendió todo y ahora estaba preocupado por mí y por Vanya, pero al menos no se quedó con la duda.

-Que no puedas escuchar no significa que no puedas ayudar -le dijo Ylian con una sonrisa, sospecho que ya lo había pensado-, al final de cuentas mi hermano te quiere montones, así que es probable que nos puedas ayudar, pero primero tenemos que hablar tu hermano y yo, ¿está bien?

-Claro, si es a lo que viniste -Norman le dio un abrazo-, gracias por explicarme, ahora me quedo más tranquilo, creo… -y se fue pensativo a su habitación.

-Por si acaso -me dijo Ylian mientras cerraba la puerta de mi cuarto.

Se dejó caer en la cama y notó la foto, que la tenía en la mesilla de noche, sonrió y tomó aire:

-Vanya está hecho una completa pena -me dijo sin rodeos-, por ahora, lo escondimos de mis tíos en casa de Cami y Ramón porque está más ebrio que vivo, básicamente porque ya entendió lo que hizo. Por cierto, no sabía que te había causado problemas con él, perdón… -no sé que más habría dicho porque le di un abrazo que lo dejé sin aire.

-¿Ves? No es tan difícil de entender, creo yo -le dije-, lo mismo que a él no le gustaba que te abrazara así o que te diera besos sin motivo, por qué me iba a gustar a mí que se comiera con los ojos al vecino nuevo… vamos, yo creo que hasta el tipo se dio cuenta, joder -estallé.

-Lo que pasa es que según él no era gran cosa porque el amor que te tiene es mucho mayor a cualquier cuerpo que pueda ver en la calle, sabes muy bien que el físico no le importa -me detuvo con la mano antes que protestara-, aunque, ahora que no nos oye, te diré que eres muy guapo. En fin, no me voy a ir por las ramas, él cometió la estupidez de asumir que tú sabes a la perfección lo que él siente y eso es imposible, porque no eres él. También es importante que sepas que ya lo entendió y que se arrepiente montones, pero no se atreve a venir a buscarte porque no se siente digno de ti, dice que le da miedo que lo mandes al cuerno.

-Sabes que eso no pasará, pero tampoco pienso ir a buscarle, creo que me dolería demasiado verlo así, además, él fue el que empezó haciéndome daño, no me pidas que ponga abajo por darme mi lugar, ya ves lo que me duele estar sin él -le declaré mis intenciones-, no necesita ni pedir perdón, sólo necesita acercarse, pero me gustaría que él dé el primer paso, que de alguna manera diga que le importo, ¿sabes?

-Perfectamente comprensible, brat -me dijo con una sonrisa-, menos mal que Norman es más listo que el hambre. Ya había previsto esto, así que seguiré su plan.

Me dijo esto y se dio el piro, el muy cabrito. ¿Cómo que el plan de Norman? Pero si Norman no tiene idea de lo que sucede, al menos no de los detalles… es posible que me conozca tan bien que no necesite saber todo con exactitud para poder ayudarme, al final de cuentas, con él me he abierto como con nadie, ni siquiera Vanya.

En fin, no se puede hacer más. Por ahora, al menos.

Continuará...

Por algún motivo el servidor de correo que usaba antes fue cerrado, por lo que me hice un correo nuevo, está en mi ficha de autor: [email protected]

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