INICIO » Dominación

Mis putachas (Cap. 6): Se expande el harem

  • 7
  • 4.903
  • 7,71 (7 Val.)
  • 0

Después de haber sacado el Ama las aguas en el hocico de la putacha pudo irse a dormir, no sin antes dejar órdenes precisas a sus dos Putachas, debían tenerle a tiempo el desayuno y tenerle listo uno de sus mejores trajes sastre ya que tenía una reunión con ejecutivos de muy alto nivel; las Putachas acataron las órdenes recibidas inclinándose a los pies de su dueña para besarle los pies.

A la mañana siguiente las Putachas como era su obligación le preparar todo lo necesario para que su Ama y señora estuviera radiante para causar una impecable y fina impresión en su reunión empresarial, sin embargo ese día al Ama le iban dar desayuno en la reunión a la que se iba a presentar así que a azafata le ordenó que mientras Sofía le daba baño de tina, ella masajeara sus pies y así ir totalmente relajada. Ambas Putachas cumplieron sus órdenes cabalmente.

Al terminar de atender a su dueña, la putacha Sofía que era la chofer, debió encargarse de conseguir una limusina para que su Ama llegara a su junta con los ejecutivos dando la mejor impresión y una limusina era lo mínimo que ella merecía al ser un ser superior. Al llegar la limusina para recoger al Ama, Sofía se postró a sus pies para servir de estribo y subir con toda comodidad su dueña.

Una vez habiendo llegado al lugar del evento, la limusina paró justo en la puerta principal, donde justo le abrieron la puerta a su majestad y de inmediato apareció un tapete rojo para que por ahí caminara semejante Diosa. El anfitrión del evento que estaba por empezar se acercó a su majestad para besarle la mano y ponerse a sus pies para lo que se le ofreciera en ese momento o posteriormente. Inmediatamente después el Ama fue conducida a la mesa de participantes al evento, siendo ella la que presidiría la conducción de la reunión ponente principal.

Al comenzar el evento dos de las edecanes asignadas a estar sirviendo en la mesa de ponentes cada vez que pasaban a servir agua siempre al pasar junto su majestad y solo con ella agachaban la cabeza sin fallar una sola vez, así pasaran varias veces, siempre ante ella se inclinaban. El Ama que era muy observadora se percató enseguida que ante ella se inclinaban sin fallar una sola vez.

Al terminar el evento buscó ese par de edecanes ya que le interesaba intercambiar una que otra palabra con ellas dos. Por fin las encontró y con dos dedos les hizo ir hasta ella. Las edecanes entendieron enseguida que estaban siendo requeridas por el Ama, así que no tardaron en presentarse ante ella.

Ambas edecanes al llegar y por instinto agacharon la cabeza, el Ama dijo “he notado que durante el evento eran ustedes las que me servían el agua y cada vez solo conmigo se inclinaban, y por su actual postura deduzco que son sumisas deseando estar a mis pies.

Las chicas respondieron en el tono que todo sumiso emplea “si señora lo somos” y queríamos ver si fuera posible nos permitiera ser sus esclavas, ya que su reputación habla por sí misma. El Ama pregunto ¿y por lo que alcanzo a ver desean ser mis esclavas, cierto?, las chicas respondieron “si señora, si usted nos permite servirla sería un verdadero honor para nosotras”.

El Ama sin decir más nada simplemente ordenó vayan y consíganme una limusina y prepárense porque se irán conmigo. Las nuevas perritas respondieron “Sí Ama, al instante” y de inmediato se dirigieron a contratar y pagar la limusina que había ordenado conseguir su nueva Ama. Las perritas fueron a notificar a su nueva Ama que en algunos minutos llegaría la limusina ordenada, el Ama sin decir nada solo chasqueo los dedos y sus nuevas perritas se arrodillaron sin decir nada y a cuatro patas la siguieron hasta llegar a la limusina, en la cual una de ellas se arrojó al suelo para ser usada como escalón mientras que la otra le abría la puerta.

Al llegar al hotel donde se encontraba hospedada el Ama, la limusina se detuvo para que pudieran tanto descender su majestad como sus dos nuevas Putachas le siguieran a cuatro patas por detrás no sin antes servirle de escalón para ella salir de la limusina y haberle puesto el tapete rojo correspondiente hasta el vestíbulo del hotel.

Al llegar a su cuarto y abrir la puerta, sus actuales Putachas la recibieron besando y lamiéndole los pies. Después del recibimiento las Putachas quedaron e pose de adoración para recibir órdenes, el Ama dijo “Putachas les presento a sus dos nuevas compañeras, entrénenlas con las obligaciones ya especificadas”, las Putachas Sofía y azafata respondieron “como usted ordene Ama”.

Su majestad se puso a descansar mientras las Putachas veteranas entrenaban a las recientemente adquiridas Putachas, como a la hora de estar descansando, notó como venían las nuevas Putachas a cuatro patas y al llegar ante su dueña automáticamente le besaron los pies sin decir una sola palabra. El Ama se percató de que ya estaban adiestradas para servirle a sus pies, pocos segundos más tarde se escucharon dos palmadas, era la manera de hacer venir a las Putachas, por lo que enseguida se presentaron ante su diosa.

El Ama mientras ella evaluaba el amansamiento de las nuevas, ordenó a sus Putachas veteranas que se encargaran del equipaje y que al día siguiente volvían al reino, las Putachas al instante obedecieron la orden recibida; mientras tanto el Ama verificaba el nivel de esclavitud que sus nuevas Putachas habían aprendido, sin decir nada dejo caer deliberadamente un brazo que estaba apoyando en el sillón, una de las nuevas Putachas se inclinó a besar la mano enseguida. Mientras una de ellas besaba la mano de su dueña, el Ama exclamó “como me duelen los pies, lo que daría por un apoya pies”, enseguida la otra putacha se puso a cuatro patas para transformarse en un cómodo apoya pies. El Ama verificó la eficiencia.

Al terminar de relajarse viendo la televisión el Ama se dispuso a recostarse en la recamara principal de la suite lógicamente, mientras que las Putachas dormían obviamente echadas a sus pies en el suelo por si a media noche se le pudiera ofrecer algo. Afortunadamente para Sofía esa noche su dueña había caído en exceso cansada, tanto que ni ganas de orinar le dio en la madrugada.

A la mañana siguiente el Ama se dispuso a pagar la cuenta del hotel mientras que sus Putachas se hacían cargo de sacar el equipaje hasta la limusina que la llevaría al aeropuerto. Apenas pagó la cuenta, las Putachas al ver que venía su dueña formaron un tapete humano de tal forma que el Ama no pisara el suelo hasta entrar a la limusina.

Al llegar al aeropuerto, de nueva cuenta las Putachas se encargaron de todo trámite mientras su diosa descansaba en la sala V.I.P. unas horas después llamaron para abordaje y obviamente el Ama fue la primera en abordar al mismo tiempo de las Putachas para así poder servir a su diosa durante todo el viaje por las influencias de su putacha azafata.

Una vez ya habiendo aterrizado se dirigieron de inmediato a rentar otra limusina que las llevaría al reino, a su llegada, las Putachas se encargaron de descargar el equipaje, mientras tanto se abrió la puerta del reino para que saliera la putacha Lizbeth, la cual salió a recibir a su Ama dándole la bienvenida lamiéndole los pies. Terminado el ritual el Ama ordenó a Lizbeth que llevara a sus jaulas a todas las Putachas ya que llevaban varios días de libertad. Las Putachas fueron enjauladas desde ese momento y hasta el día siguiente para que empezaran a ambientarse a lo que desde ese día y perpetuamente sería su estilo de vida.

Todas y cada una de las Putachas tuvieron una vida de gozo a los pies de su diosa, la cual daban gracias al cielo el haberla encontrado y mejorar su vida.

(7,71)