Dueña de mi hermana y madre (2): Esclavas en la fiesta

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Pasaron tal vez unos 30 minutos antes de que los invitados ingresaran a la mazmorra en la cual estábamos a la espera de divertirlos

El lugar al que nos llevaron se sentía frio y húmedo, por lo que sospeché que era una mazmorra. Cuando se me quitó el antifaz fue hasta estar sujeta a una pared de piedra mediante unos grilletes de acero, los cuales me impedían cualquier movimiento manteniendo mis brazos totalmente en forma de crucifijo. Por otro lado mis piernas fueron encadenadas sin separarlas, así evitarían que si ellos se acercaran yo pudiera propinarles una patada, a unos tres metros de mí se alcanzaba a ver a mi hija colgada sujetada de las muñequeras como si fuera una piñata en fiesta infantil, con la diferencia que esta no era un salón de fiestas, sino que era una mazmorra.

Pasaron tal vez unos 30 minutos antes de que los invitados ingresaran a la mazmorra en la cual estábamos a la espera de divertirlos. Al estar ya todos los invitados, nuestra Ama anunció a los invitados que la primera atracción sería una piñata solo que esta en vez de soltar fruta, se escucharían gemidos de dolor y suplicas para que termine su turno.

Cada uno de los invitados se acercó a un baúl donde se almacenaban los juguetes sexuales, desde látigos, y fustas hasta mordazas y consoladores. Cada uno de ellos dispuso del utensilio que más le apeteció probar en tan tierna piñata, los latigazos y fustazos se hacían escuchar, así como también los golpes en las nalgas propinados a base de los paletazos; algunos preferían las bubis, otros querían colorearle los pies. Esa dulce piñatita había soportado bien aun cuando la dejaron decorada por todo el cuerpo, la descolgaron y la encadenaron a los grilletes que ocupaba su madre, ya que ahora era el turno de ella, la hija le tocaba hacer uso de la pared.

La esclava madre fue descolgada y llevada al centro de la mazmorra donde fue puesta a cuatro patas con un antifaz negro que la imposibilitaba por completo saber quién iba a ser el invitado de la fiesta que se divirtiera con ella en cada momento. Mi Ama dispuso y decidió que la privilegiada de empezar conmigo por obvias razones fuera la anfitriona de la fiesta y dueña de la casa, ella pregunto que se le permitiría hacerle para divertirse. Mi Ama le comentó que por ser su fiesta, ella tendría carta abierta como su regalo de cumpleaños, ella agradeció el gesto recibido.

Lo primero que hizo la amiga de mi Ama fue colocarme un vibrador en velocidad media y así mantenerme en pleno proceso para comenzar a excitarme lentamente, como a los 10 minutos ya se me veía excitada hasta cierto nivel, la amiga de mi Ama subió a nivel medio, mi agujero empezaba a aflojar y a ceder abriéndose poco a poco, cuando se notaba que ya estaba cerca de explotar en el orgasmo se me ordenó de manera imperativa que tenía prohibido dejar salir una sola gota de aquel orgasmo o sería severamente reprendida. Tuve que contener las ganas que tenía de expulsar ese coctel de jugos vaginales que me habían generado mediante el vibrador, la anfitriona se asomó para verificar que tan abierto tenía ya mi agujero, una vez que ya tenía cierto centímetros de dilatación, mi agujero fue penetrado por dos dedos de la chica que estaba penetrándome y así poder llegar a mi PUNTO G, con el cual apenas tuvo contacto empecé a retorcerme como si me estuvieran dando una descarga eléctrica pero esta vez de placer.

Una vez que me introdujo el vibrador y después me excitó el PUNTO G ordeno ponerme de pie y orinarme para así sacar todo el coctel de fluidos que ya tenía tiempo conteniendo, yo ya no aguantaba más, por lo que apenas me permitió sacarlo todo, fue como una explosión volcánica, expulse una cantidad exagerada de líquidos, los cuales después me fue ordenado lamerlos y tragarlo todo y mientras lo lamía y tragaba se me dijo “ojala te guste perra porque es lo que hoy vas a comer nada más.

Uno a uno, todos los invitados a la reunión fueron pasando sobajarme y humillarme, desde lamer o besar os pies de quien me lo ordenara, hasta comer pollas, hasta las humillaciones jamás pensadas sufrí esa tarde, sin embargo esa era mi vida al ser una esclava, mi vida era servir, adorar y divertir a los demás aunque yo no quisiera, ya que de negarme, me aplicarían un verdadero castigo del cual después me iba a arrepentir.

Mi Ama le preguntó a su amiga festejada ¿Aun tienes ese rifle modificado?, la amiga de mi Ama peguntó ¿te refieres al de pelotas? Mi Ama respondió sí ese, su amiga le pregunto ¿Qué idea macabra y divertida traes en mente? Mi Ama dijo se me estaba ocurriendo jugar al tiro al blanco con estas inútiles para nada, su amiga dijo ¿y cómo sería?

Mi Ama dijo las ponemos de pie frente a nosotras mostrándonos la cola, y el que logre atinarle al agujero podrá sugerir otro jueguito donde podamos usar a mis dos perras. Mmm… esa idea del jueguito me agrada mucho, iré por el rifle. Minutos pasaron cuando la amiga de mi dueña regreso con semejante juguetito, el cual todos se animaron a utilizar con tal de poder humillarnos a mi hija y a mí, ninguno de los invitados me logró meter la pelota en la cola sin embargo los pelotazos me llegaron por todas partes por lo que termine muy lastimada, pero al ser esclava no tengo derecho ni de hablar, por lo que solo me tocó callar y aguantar el dolor generados por los pelotazos del rifle, lo único que si me dio gusto fue saber que nadie le atino al mero centro de la cola y no pudieron someter más a mi esclava hija.

La festejada preguntó a sus invitados si se habían divertido jugando con el rifle, todos dijeron que si, que había estado muy des estresante, la dueña de la casa dijo “así es chicos fue muy divertido jugar al tiro al blanco humano y aunque nadie pudimos dar al agujero, que de pelotazos tiramos, la verdad estuvo súper divertido.

Una vez que todos los invitados hicieron uso de su pésima puntería con el rifle, mi Ama dijo “”UN MOMENTO AÚN FALTO YO DE DISPARAR”

Enseguida mi Ama ordeno poner el blanco para realizar su tiro, cargó el tiro, pero pidió que aumentara el grado de dificultad diciendo “ustedes le dispararon estando totalmente de pie la perra, yo la quiero en pose de 90° y dijo “si no le atino a la cola se las dejo toda la noche, pero si gano se acaba la fiesta y me las llevo a ambas”, la amiga de mi Ama aceptó el reto creyendo que era un tiro con un grado muy alto de dificultad. Mi Ama ordenó se me inclinara formando con mi cuerpo el Angulo solicitado de 90°, cosa que así se me colocó según para ponérsela difícil; lo que su amiga lo que no sabía es que mi Ama era campeona de tiro al blanco, por lo que ella sabía que a la fiesta le quedaban solo minutos.

Mi Ama tomo el rifle, cargo el tiro y disparó casi sin afilar la puntería sabiendo que la pelota me entraría hasta el mero intestino. Todos se quedaron congelados al ver cómo sin ningún trabajo la pelota entro hasta el fondo sin siquiera dejar marcado un solo rosón en mi cola. A la amiga de mi Ama no le pareció ver como entró limpiamente la pelota tan recta que bien pudo atravesar mi cuerpo y salirme por el hocico.

Su amiga le dijo con voz de mando “NO PUEDES LLEVARTELA, ES MI FIESTA” mi Ama dijo, habíamos hecho una apuesta y perdiste, así que tienes dos opciones, la primera es que cumplas tu palabra, o la otra serás tú la que terminará exponiéndome tu cola estando sujeta de pies y manos, ¿tú eliges?

Su amiga sin contestar nada solo ordenó soltar de los grilletes a la otra esclava y dar por terminada la fiesta, segundos después mi Ama chasqueó los dedos y en automático nos pusimos a cuatro patas y sin decir nada mi Ama toda imponente dio paso firme mientras sus perras las seguíamos por detrás rumbo de nuestras jaulas que aguardaban en la camioneta para regresar al reino.

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