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La chica de lentes

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Este relato que les comparto es sobre mi aventura amorosa con una chica que conocí y nunca me imaginé que sería tan intensa. Soy un hombre casado, tengo 34 años y vivo en Querétaro, complexión delgada, ojos café obscuros, pequeños, uso lentes, cabello corto, tez trigueña. Leo esporádicamente relatos eróticos en este sitio web, había fantaseado con aventuras con otras mujeres pero solo eso, fantasías.

Cuando conocí a la Chica de Lentes realmente me gusto todo de ella, su rostro, sus ojos, su sonrisa, su figura, 27 años, casada y con hijos. Todo comenzó con una sonrisa, lleve a mis hijas a su clase de ballet y mientras las esperaba note que la Chica de Lentes me miraba, ella también esperaba que saliera su hija de la misma clase de ballet a la que asisten mis hijas, después de un rato busque su mirada y me sonrió, así empezó todo. Para mi sorpresa la chica de lentes fue a sentarse a mi lado para seguir leyendo el libro que llevaba en sus manos, volvimos a mirarnos y nos sonreímos mutuamente, después de pensarlo varias veces, ya que soy un poco tímido, me arriesgue a saludar a la Chica de Lentes:

-Hola, ¿Qué lees?

Me contesto amablemente y así comenzó nuestra relación, intercambiamos números telefónicos, nos masajeábamos al celular, nos saludábamos cuando coincidíamos en las clases de ballet de nuestras hijas y todo lo conduje como una amistad normal hasta que después de varias semanas comenzamos a platicar sobre nuestras motivaciones al hablarnos y coincidimos en que nos gustábamos. Honestamente mis pensamientos sobre ella siempre los orientaba hacia una amistad pero como me gusta mucho no podía evitar el fantasear sexualmente con ella y hablar sobre cómo nos gustábamos... pppffff, la deseaba intensamente pero como siempre la había tratado como amiga no sabía si traspasar esa línea de amistad y convertir la relación en una aventura. También había notado que la Chica de Lentes, aunque me había confesado que le gustaba, su comportamiento era reservado con respecto al tema de una aventura.

Nuestras pláticas sobre cuánto nos gustábamos empezaron a crecer y se empezaron a tornar en pláticas de enamorados y con tintes eróticos hasta que nos atrevimos a salir, nos vimos en un parque y platicamos normal, parecíamos un par de adolescentes, nos mirábamos y nos poníamos rojos, rosábamos nuestras manos con pena, era algo que la Chica de Lentes y yo disfrutábamos.

Las caricias y la cercanía se hacían más evidentes y atrevidas en cada cita hasta el día que nos besamos, eran besos suaves y tiernos en los que disfrutábamos cada detalle en nuestros labios y la intensidad de los besos crecía hasta tornarse en besos apasionados en los que disfrutábamos lamer, chupar y morder nuestros labios y lenguas, rosar nuestros cuerpos disfrutando de sus senos sobre mi pecho, mis manos acariciando su espalda hasta llegar a sus pompas y masajearlas atrevidamente, ella acercaba su cadera sobre mi pelvis y sentía como ella disfrutaba sentir mi erección; eran citas hermosas entra la Chica de Lentes y yo.

Un día me atreví a invitarme a su casa: -"Te invito a desayunar en tu casa", a esas alturas ya sabíamos cuándo y a qué hora podíamos vernos. La Chica de Lentes dudo y nerviosa acepto, literalmente corrí a su casa y ella me había dejado la ´puerta abierta para que entrara sin tocar, nerviosamente desayunamos y nos sentamos a ver una película en la sala de su casa, obviamente que no vimos ni 5 minutos de la película cuando nos empezamos a besar desenfrenadamente, bese su boca, sus orejas, su cuello y ella guio mi cabeza hacia sus senos. Le saque la blusa y ella se montó sobre mis piernas dejando sus senos frente a mí. Era un sensación intensa que consumía nuestro ser, la tome de las nalgas y la cargue, torpemente abrimos la puerta de su recamara mientras nos seguíamos besando y la acosté sobre tu cama, le saque el brasier con una mano y le bese intensamente sus pezones, no dejaba de gemir y retorcerse de placer mientras ella restregaba su cadera contra la mía.

Aun con la pena de nunca haber estado desnudos juntos nos quitamos la ropa llenos de deseo el uno por el otro, la Chica de Lentes abrió sus piernas sin titubeos y sentí la piel depilada de sus labios vaginales contra mi pene, esa sensación fue muy intensa, entrar en su vagina fue algo tan deseado y satisfactorio, ella cerro los ojos y gimió sin poder ocultarlo, entre suavemente hasta el fondo y nos abrazamos intensamente mientras entraba y salía suavemente, no pude contener mi deseo por ella y la penetraba con toda mi fuerza mientras ella abría más las piernas, lamí y chupe sus pezones intensamente y la Chica de lentes no pudo resistir más y llego hasta su primer orgasmo, sentí como mojaba mi pene y esa sensación me encendió mucho más, levante sus piernas y las puse sobre mis hombros, podía sentir que entraba tan profundo en su vagina y la Chica de Lentes no dejaba de decir: -Wooo, woooo, wooo!!! Sentía las contracciones en su vagina y tuve que tomarla de la cadera y embestirla fuertemente, ella empezó a gritar.

No podíamos detenernos, de dejar desearnos, de disfrutarnos, creo que el ambiente en su recamara era tan intenso que aún recuerdo cada sensación.

La voltee boca abajo y ella dudo vi su mirada media aterrada y me pregunto: -¿Qué me vas a hacer? Amablemente le dije al oído: -No te preocupes, yo sé que es lo que no quieres y lo que si deseas. Mientras le hablaba al oído acaricie sus nalgas con mi pene y abrí paso entre sus nalgas hasta su vagina, la Chica de Lentes cerro los ojos y levanto su cadera, entre en su vagina y el frenesí se encendió como no me imaginé, chupaba sus oreja y ella volteaba para buscar mis labios, era difícil besarnos debido al brincoteo de la cama, que delicioso era sentir sus nalgas en mi pelvis. El sudor de mi frente goteaba sobre su espalda, la Chica de lentes empezaba a dejarse caer sobre sus brazos, era la última reserva de nuestras energías pero yo estaba decidido a llevarla a un tercer orgasmo, baje mi mano hasta alcanzar su clítoris, era hermoso sentir la piel de su monte de venus y empecé a masajear sobre su clítoris, la Chica de Lentes levanto la cabeza de placer y puse toda mi fuerza mientras la penetraba y masajeaba hasta alcanzar el último orgasmo de la Chica de Lentes.

Ella se derrumbó sobre la cama me pidió que me quedara tumbado sobre ella y que la abrazará fuertemente. No abrazamos hasta que el tiempo nos lo permitió. La Chica de Lentes esta en mi corazón y nos seguimos viendo. Espero que este pequeño relato lo hayas disfrutado, seguimos en contacto.

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