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La historia de como cambio mi vida (5)

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Respire hondo y entré a la casa cerrando la puerta, Qué lejos estaba de imaginar la sorpresa que me aguardaba.

Busque a mis nietos, dos chicos muy tranquilos hasta donde yo sé, recorrí todo y nada.

Gritaba: muchachos dónde están? sólo el silencio respondía y ya sólo faltaba la recámara principal, era la de mi hija y su esposo, yo nunca dormía ahí porque me parecía que invadía la privacidad de mi hija, por eso evitaba yo entrar ahí para no sentirme incómodo.

Abrí la puerta y antes que pudiera darme cuenta me echaron una cobija encima y ya no vi nada, me derribaron al suelo y primero ataron mis pies, luego me sujetaron las dos manos hacia la parte de atrás y me sentaron y me ataron a una silla.

Luego por fin destaparon mi cara y pude verlos; estaban completamente desnudos y se pajeaban ante mis ojos, a pesar de ser tan sólo unos chicos de 18 y 19 años, tenían unas vergas de muy buen tamaño, tal vez de 18 o 20 cm, más grandes que la mía, la tenían totalmente erecta y me miraban con mucha malicia.

Yo sin comprender del todo solamente les pregunté:

—Qué les pasa muchachos, por qué hacen esto? Por qué me ataron?

Se miraron el uno al otro y con una sonrisa de complicidad me respondieron con burla:

—Ya sabemos tu secreto abuela, ya sabemos que te gusta la verga y que eres una puta.

Casi se me paró el corazón de la impresión por tal revelación, sentí que todo mi mundo se derrumbaba de golpe, me faltaba el aire y apenas podía respirar.

Al verme así se asustaron y desatándome me acostaron en la cama, poco a poco se normalizó mi respiración y pude preguntarles:

—Cómo se enteraron? quién les dijo?

—Recuerdas al muchacho que te cogió en los baños? es amigo nuestro, él nos contó con todo detalle lo que te hizo y cómo lo gozaste, y todo eso es verdad o no?

—Cómo es que él es amigo de ustedes, si él parece un chico grande ya mayor.

—Jajaja sabes qué edad tiene en realidad? 18 años, pero parece muy mayor, además ya sentiste el tamaño de su verga, él nos contó con todo detalle cómo te cogió y nos presumía y cuando te describió no lo podíamos creer porque estaba describiéndote a ti.

"Un señor maduro gordito de bigote como de 60 nuevo en el rumbo con unas nalgas preciosas, muy amable, robusto y muy serio pero buenísimo para comérselo", ese eres tú.

—Y por qué me ataron? acaso quieren violarme y a fuerzas? Serían capaces de golpearme para conseguir sus propósitos?

—No, abuelo cómo se te ocurre, sólo queríamos hacerte hablar para que nos dijeras la verdad.

—Y ahora que conocen toda la verdad que es lo que pretenden hacer?

—Podemos hablar con sinceridad? no te enojas?

—Bueno, eso depende de qué es lo que ustedes quieran.

Se miraban el uno al otro sin atreverse a hablar y los urgí a contestar.

—Ya, a ver suéltenlo, no importa lo que digan no me voy a enojar, se los prometo.

—Pues mira abuelo nos da pena decírtelo, pero tú siempre nos has gustado, desde hace mucho deseábamos cogerte, agarrarte las nalgas y estar contigo.

—Sí abuelo, yo siempre tenía la fantasía de que me chupes mi pene y cogerte toda la noche. Siempre nos gustó mucho tu trasero, es que lo tienes tan redondito, tan bonito que se antoja, a veces te espiamos en el baño cuando te desnudabas y nos hacíamos pajas, pero lo que más nos gustaba era dormir contigo.

—Sí, a veces podíamos bajar las cobijas y mirarte, a veces te bajamos el calzón para tocarte, pero lo mejor fue aquella vez que llegaste borracho y te mandaron a dormir con nosotros te acuerdas? Esa vez lo gozamos mucho porque si pudimos cogerte a gusto y hacerte muchas cosas en la noche, sí, fue la mejor noche.

—O sea que ya me han cogido antes?

—Sí abuelo siempre nos has gustado y no desaprovechábamos cualquier ocasión.

—Tienen sexo entre ustedes? alguna vez han hecho algo entre ustedes?

—No, cómo crees, pues si para eso están los putos.

—Quieres decir los putos como yo, que le dan las nalgas a cualquiera, no?

—Por favor abuelo, no quisimos decir eso que tú estás diciendo, a ti te queremos y no te haremos daño pero, nos gusta mucho tu trasero, es algo que siempre hemos querido hacerlo, yo he intentado no pensar en eso pero, no puedo evitarlo me gustas mucho.

—Yo sueño que estoy contigo y que me dejas meterla toda en tu boca y me lo chupas y luego te cojo bien rico y acabo entre tus nalgas. Me dejarías realizar esa fantasía que tengo contigo abuelo?

—Me permiten pensar detenidamente en esto un buen rato, estoy algo confuso y quiero aclarar mi mente, en este momento no puedo contestar, vayan a comer algo y al regresar sabrán mi respuesta, si no me encuentran aquí significa que no estoy de acuerdo, pero si me encuentran desnudo, entonces podrán hacer lo que se les antoje conmigo y estaré siempre a su disposición, de acuerdo?

—De acuerdo abuelo.

Salieron contentos pero nerviosos porque no sabían lo que yo habría de decidir, me quede en silencio meditando sobre lo que habría de responderles con mi actitud al regresar, ellos habían sido muy sinceros.

Sí, me hablaron de sus sueños y de sus fantasías, desgraciadamente todo eso es mal visto y no es correcto, pero qué hacer? ellos ya están dañados, yo sin saberlo he sido tentación y causa de tropiezo para ellos, cómo remediar eso?

Por otro lado yo ya soy una puta y me encanta la verga, ellos quieren divertirse conmigo, que habría de malo si yo se los permito?

Y si no, tal vez se vayan a buscar la diversión con otra persona y no me gustaría que le hagan daño a alguien más.

Me quedé en silencio sin saber qué hacer, me levanté y vi el reloj, pronto regresarían los chicos y tenía que tomar una decisión definitiva.

En el comedor los chicos deliberaban pensando y tratando de adivinar qué era lo que yo iba a hacer, estaban nerviosos y ansiosos al mismo tiempo, veían el reloj y comentaban:

—Ya podremos ir?

—No, aún no dale más tiempo no lo apresuremos;

—Es que ya estoy muy nervioso, no aguanto más,

—Calma, pronto sabremos si el abuelo acepta o no.

—Crees que acepte?

—Creo que si, si le gusta la verga dirá que si

—Y si dice que no, que haremos?

—No se, pero no creo que le cuente a mamá

—No, el abuelo no es chismoso no dirá nada

—Ya es tiempo, vamos a ver qué decidió, anda recojamos todo, apúrate,

Lavaron todo y guardaron lo que sobró, impacientes fueron recorriendo la casa hasta llegar a la recámara principal y la luz estaba apagada, con ansiedad el mayor encendió la luz y los dos voltearon a la cama... nada, estaba vacía.

Al mismo tiempo se miraron con una cara de decepción que alteraba sus rostros y se dejaron caer vencidos en la cama.

—¡Ya ves tú tienes la culpa para que le dijiste la verdad, mejor le hubiéramos puesto las pastillas para que se durmiera y así nos lo habríamos cogido como antes, no era necesario decirle nada!.

—No, eso no me gustaba porque él no se daba cuenta y además no era correcto que tal si ya no despierta?, es peligroso usar eso prefiero que él me deje coger sus nalgas o que nos corra pero que él decida lo que quiera.

—Sí, yo preferiría que él me dejara cogerme su culote, se siente más rico cuando él te aprieta y se mueve, pero él ya dijo que no quiere.

—Pues ya ni modo, crees que nos hable? o ya no querrá ni vernos, a lo mejor tendremos que irnos.

—No sé, me da miedo preguntarle algo, quieres ir a su cuarto?

—No, pero sabes qué, aunque ya no pueda verlo más, lo quiero mucho y voy a extrañarlo te lo juro.

—Yo también, es alegre, muy amable y siempre tiene una sonrisa para nosotros, por eso me gustaría besarlo en la boca y estar a su lado siempre, pero ahora será mejor dormir y mañana si tenemos que irnos le diré que lo quiero mucho aunque me corra.

En silencio se acostaron y cuando estaban listos para dormir, se miraron y al mismo tiempo se levantaron para hacerse un paja antes de dormir, en eso la puerta se cerró y levantando la vista se quedaron con la boca abierta, apareció de detrás de la puerta el abuelo, vestido sólo con una tanga casi transparente de hilo dental que dejaba ver todas sus nalgas.

Les dio un pequeño show moviendo las nalgas frente a ellos y jalando el hilo hacía un lado para que vieran su ano moviéndolo en círculos, los chicos con la boca abierta tenían la verga a reventar, de repente se detuvo y como gata en celo se subió a la cama y se quedó quieto con el culo parado.

El primero en reaccionar fue el mayor que con su verga totalmente erecta se puso detrás de su culo y arrancó aquél hilo haciéndolo trizas y escupiendo en el ano metió su lengua en aquel agujerito que pronto se agrandó al paso de su lengua, el abuelo se estremeció y apretó su esfínter para abrazar aquel intruso.

El chico le metió luego la nariz y el ano cedió, incapaz de resistir más el chico penetró de un solo golpe con su verga el culo del abuelo que empezó a recular para encajarse más aquel tolete, sólo se oía el ruido de la verga entrando y saliendo sin parar y los gemidos del abuelo que se movía en círculos abrazando aquella verga, el chico con los ojos en blanco le apretaba las nalgas y se movía dentro gozando aquel culo tan deseado con todas sus fuerzas.

Fue una larga sesión de sexo, aquel chico no se cansaba de entrar y salir de aquellas nalgas que tanto había soñado, hasta que después de más de media hora, gritando apretó aquel culo dándole varias nalgadas y se vació llenando con su leche el interior.

A pesar de eso su verga seguía dura y la movió en círculos alargando el momento, así habría continuado pero una mano en el hombro lo obligó a parar y salir de su embeleso, el abuelo sólo exclamo, “no, no pares por favor,... sigue... sigue...”.

El otro chico tocó al abuelo en el culo recorriendo su redondez, masajeando los glúteos y luego le pidió que se diera vuelta, el viejo obedeció dócilmente y quedó boca arriba, el chico subió a la cama y ofreció su verga a la boca que ansiosa la recibió.

El abuelo solícito cubrió con sus labios aquel manjar y lamió su cabeza, su tronco y lo engulló todo con avidez, aquel líquido delicioso le encantó y comenzó a comer aquel intruso como si fuera una paleta, sólo se oían las chupadas que le daba a aquel caramelo tan sabroso.

Aquel chico con los ojos cerrados gozaba la mamada tan rica que le daba su abuelo y hundía su verga en ese agujero sin fondo, tenía su verga durísima y le encantaba sentir la presión de aquellos labios que lo hacían estremecer.

Tantas veces había soñado al abuelo comiendo su rabo y ahora su sueño se había vuelto realidad y quería seguir así mucho tiempo, pero sabiendo que de continuar ese ritmo lo haría acabar muy rápido, saco al abuelo de su embeleso y se bajó de la cama.

Puso una almohada debajo de sus nalgas y subiendo las piernas del viejo apuntó su verga en el orificio de su culo y lo penetró poco a poco, el abuelo gimió contento de ser llenado de nuevo, el chico con mucha calma violaba aquel agujerito que siempre le atrajo.

Recorría con sus manos los muslos del abuelo luego la panza, los senos que con cariño apretaba con mucho gusto, el abuelo empezó a responder a tanto calor y bramaba como animal en celo:

—Sí.... mi cielo... así... dámelo... dámelo... hazme tuyo... oh cariño... que rico... No pares... dale duro... sigue... así... ahh que rico... Si mi vida... hazme feliz...

Todavía aquel chico gozo de su abuelo un buen rato más hasta que apretando con todas sus fuerzas los senos de aquel viejo se agitó dentro de su culo y descargó todos sus sueños reprimidos tanto tiempo, se prendió de su boca con la verga dentro y lo beso con toda la pasión de su juventud mientras culeaba al viejo que incapaz de resistir más tiempo eyaculo sin tocarse siquiera, quedando los dos unidos en aquel beso por largo rato, de nuevo una mano en el hombro lo sacó de sus sueños y tuvo que abandonar aquel agujero tan deseado.

El viejo exhausto dejo caer sus piernas para descansar, pero el otro chico quería más guerra, le pidió que se diera vuelta y el dócilmente obedeció.

El chico colocó una almohada debajo de su cintura y el culo del viejo quedó parado listo para embestirlo, pero antes de nada se dio gusto mirando aquellas nalgas que tanto le gustaban y que ahora podía mirar y tocar, no podía creerlo, eran suyas y estaban a su alcance listas para recibir de nuevo su verga.

Podría perforar ese culo hambriento cuanto quisiera y gozarlo sin que nadie se lo impidiera, beso esas nalgas con calma, las recorrió en su redondez, con un extremo de la sabana limpio el exceso de semen que aún emanaba de su ano y le pidió al viejo que abriera sus piernas para poder mirar aquel agujerito que ahora lucía muy abierto.

Luego se tiró encima de aquel cuerpo que siempre lo hizo soñar, acariciando los brazos, los hombros, besando su cuello, las orejas, recorrió con sus manos la espalda, la cintura, las nalgas y se abrazó a aquel cuerpo que ahora era suyo.

Beso con ternura el cuello del viejo que gozaba al sentir esas manos recorrer todo su cuerpo y se sintió amado, deseado, feliz de ser el objeto del deseo de aquellos chicos que tanto amaba y que ahora serían sus dueños, sus hombres, sus amantes.

El chico con la verga totalmente dura sin necesidad de tocársela a punto a aquel culo abierto para él y penetró de nuevo con mucho gusto el agujero que impaciente aguardaba ser llenado de nuevo.

En cuanto el viejo se sintió lleno movió las nalgas y apretaba con su esfínter abrazando aquella verga que dura como roca invadía sus entrañas haciéndolo gozar de forma indecible, el chico loco de felicidad entraba y salía de aquel culo suavemente para gozarlo y apretaba los senos del viejo como si quisiera deshacerlos.

Mientras, el abuelo tenía los ojos en blanco, jamás había sentido tanto placer de ser violado por alguien como ahora, se sintió mujer amada y lloro de felicidad, por primera vez no sentía culpa alguna y estaba tranquilo siendo penetrado y abrazado por alguien que lo amaba.

En ese momento el chico aceleró las embestidas de su verga y se descargó con un fuerte grito, luego dejando su verga adentro la movió en círculos y se quedó encima del abuelo.

De nuevo una mano en el hombro le indicó el fin de su turno y con tristeza abandono su refugio.

El viejo ya cansado dormitaba con una sonrisa de felicidad en el rostro, el nuevo amante quitó la almohada que estaba debajo del abuelo y lo giro de lado, este obedecía sin chistar.

De pronto sintió algo duro en su boca y abriendo los ojos y la boca engulló la verga que tenía enfrente y con gusto la lamió y la chupo con los ojos cerrados imaginando que era un helado y lamió el glande, el tronco, chupo los huevos degustando el sabor.

Luego se llenó la boca con toda esa verga hasta los huevos, la sentía en la garganta y dejo que el chico lo cogiera por la boca como si fuera su culo, lentamente primero un buen rato, luego más rápido y cuando pensó que se vendría, el chico saco su verga.

Le alzó una pierna y se la deja ir toda hasta dentro, el abuelo con una sonrisa agradeció el allanamiento y se abandonó al placer de aquella cogida.

Con mucha calma el joven entraba y salía, sólo se oía el ruido de sus embestidas que ahora eran más fuertes como si quisiera perforar al viejo haciéndolo gemir, toda la cama se movía con cada ataque de aquel chico y el cuerpo del abuelo se estremecía con cada penetración.

El abuelo excitado de nuevo gozaba ser empalado tan duro por aquel chico, así estuvo otro rato hasta que el chico se salió de su culo y le ofreció la verga de nuevo, ahora tenía un sabor distinto a semen y lo saboreó con placer, chupo, lamió todo aquel tronco durísimo y luego se lo comió todo entero.

Esa era la señal esperada por el joven que tomando al abuelo de las orejas y la cara arremetió contra la boca llenándola de verga una vez más, luego aceleró el ritmo y ya agotado se vino en su boca, el abuelo trago todo sin dejar salir nada y luego la lamió por completo hasta dejarla limpia.

Ya demasiado cansado el viejo se quedó dormido, sólo sentía cuando lo movían boca arriba, boca abajo o le alzaban una pierna o las dos y lo penetraban duro o suavemente, no supo cuántas veces lo cogieron y se perdió en la inconsciencia.

Al despertar estaba de nuevo bien ensartado y así continuo todo el día siguiente apenas con tiempo para comer algo, fue cogido en la mesa de la cocina, en el comedor, en la sala, en el suelo, hasta que por fin llegó la hora de vestirse por la llegada de su hija, ya que todo el tiempo la única prenda que uso fue un delantal viejo a petición de sus nietos, que felices podían mirar, tocar y gozar aquel culo que tanto les gustaba y lo atacaban a todas horas sin tregua.

Cuando se fueron respiro aliviado y al fin pudo dormir tranquilo.

Aún fueron muchas cosas las que sucedieron después, pero eso ya es otra historia.

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